Advertencias: Este capítulo contiene lenguajes obscenos y algunas partes son fuertes y violentas. Se requiere discreción (?)
Atentado
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"La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde." Miguel de Cervantes Saavedra
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Como todo fatídico lunes, día más atareado y apretado de la semana junto con el martes, el campo de entrenamiento apartado de la muralla Rose estaba de lo muy calmado, el sol salía nítidamente con sus débiles, brillantes y cálidos rayos para dar comienzo al tan despreciado lunes.
Una muchacha se encontraba apoyada en un gran árbol viejo, ella leía con suma atención los expedientes de su escuadrón, cuyo progreso en entrenamientos de pelea y preparación psicológica para que los jóvenes estén más listos a la hora de enfrentar a un titan, el adiestramiento a comparación de hace tres meses atrás avanzo con muchas creces. No lo negaba, estaba sorprendida por tal rapidez con el que aprendían sus subordinados.
Entrecerró los ojos al observar su brazo izquierdo herido que fue sometido a puntos de sutura para además de cerrar la herida era por sobre todo no logre infectarse con bacterias peligrosas, lo cual después de cada práctica tenía que limpiarse y no hacer muchos movimientos bruscos con aquel brazo.
Miro lentamente el paisaje desolado que inundaba tomado la claridad de la mañana, el cielo no parecía dar indició de alguna lluvia sino lo contrario, las blanquecinas nubes danzaban tardías y rebosaban de tranquilidad, prometiendo así una normal jornada de arduo adiestramiento. Parpadeo para sí misma, regresando en su reflexión inicial y prosiguió pensando que en todo siempre habrá un "pero", el caso era la falta extrema de disciplina que había en su escuadrón, además que una de sus subordinadas era una resentida, llegando en algunas ocasiones ésta le dirigía semblantes despreciables, también estaba su amigo que asistía tarde todo el maldito tiempo, aunque el muchacho es una joya en cuanto combate cuerpo a cuerpo se refiere su defecto en sí es ser muy confiado, y ni hablar de la última muchacha; es de lo más calmada y de una intelectualidad superior , el problema era que no sabía luchar como se debía, la pobre no tenía ni idea de cómo defenderse. Sonrió acordándose de su amigo Armin, tenía ciertas similitudes con él, como su timidez, inteligencia y humildad.
– Hey Ackerman –se escuchó una voz masculina a su lado.
Mikasa dirigió su atención al muchacho que se encontraba a su lado.
– Ah… Buenos días Cabo Rivaille –saludo Mikasa sorprendida por la presencia de este, pero su rostro siguió mostrando indiferencia. Era raro, desde que el Comandante Erwin le propuso reemplazar el escuadrón entero de Mike, Rivaille se enfadó con ella por haber aceptado aquella petición sin habérselo dicho. No cualquiera puede tener tal rango, acepto a regañadientes, sabía de anticipación la responsabilidad con la que cargaba. Viendo como Eren progresaba en cada misión, pensó que lo mejor sería seguir adelante, por eso antes de la propuesta, Mikasa se dedicaba a entrenar los últimos cuatros años con el Cabo Rivaille, enseñándole todas sus habilidades y consejos que todo soldado debe tener en cuenta para atacar con agilidad a un titan en menos de cinco segundo.
– ¿Qué tal va mejorando la herida? –pregunto cortante y con un deje de preocupación en sus últimas palabras.
– Mejor… no duele tanto como antes –desvió sus ojos y levantando el brazo con nuevas puntas de sutura para que este lo viera.
– Tch –se quejó por la incompetencia de la mujer en disciplinar a los jóvenes- Y… esos mocosos los disciplinaste ¿verdad? –la miro en busca de un respuesta afirmativa.
– Sí, lo hice –bajo su brazo y lo miro seria- Más Akane Murphy, ella y Joan Müller son los encargados de limpiar todo el campo los fines de semana.
– ¿Y la otra? –pregunto con curiosidad, sabía de sobra que esa chiquilla era la que menos problemas daba.
– ¿Te refieres a Ariette Anderson? –Pregunto Mikasa pensativa- Ella no es de perder los estribos con facilidad como esos dos, su único problema es el combate cuerpo a cuerpo, aunque ahora va mejorando poco a poco.
– Te falta más seriedad a la hora de educar a estos críos –dijo mirando a Mikasa fríamente- Y no lo digo por Anderson…
– ¿Cómo se encuentra Eren? –Decidió ignorar lo anterior dicho, no estaba de humor para discutir con él, ahora preocupada por su hermano adoptivo. En su cabeza volvió aquel recuerdo en el que ella empezó a tomar su decisión de reemplazar a Mike, sin dudas fue muy difícil pero no le quedaba otra opción porque por oídos de Erwin, se decía que las habilidades de la fémina igualaron a los del Cabo, pero nunca lo supero, lo cual fue lo más extraño, ya que si iba a superar al Sargento eso iba a ser más entendible. ¿Y qué más se le podía hacer? Casi nadie podía negar una propuesta hecho por el mismo Comandante Erwin.
– Más que bien… ahora según tengo entendido está limpiando los establos junto con Jean –dijo indiferente mirando entrecortadamente cuando se hoyo un suspiro de alivio por parte de la muchacha- Mikasa acuérdate de que hoy a las 15:30 será la reunión para la próxima expedición.
– ¿Hoy? –Sus oídos le fallaban… la misma Hanji ayer le dijo que sería dentro de tres días- Pe-pero Hanji me aviso que la reunión para decidir la fecha de la expedición se haría dentro de tres días…
– Sí… lo sé a mí también me lo dijo, pero Erwin me conto hace unos momentos que se adelantará todo –dijo hastiado y pensativo- Observando la situación tengo la ligera sensación que la próxima expedición será pronto, no tanto de dos semanas.
Mikasa analizó la situación. Si mal lo recuerda, de todas las expediciones que estuvo presente, incluyendo las circunstancias de hace cinco años atrás en el que la policía militar mató y torturo al pastor Nick amenazando así la existencia de Eren e Historia, cada día debían tener cuidado y más descubriendo que ni dentro de las Murallas están seguros, ni siquiera por eso adelantaron las expediciones.
– ¿Crees que sea la policía militar? –Pregunto seria mirando fijamente a Rivaille.
– Lo dudo, aunque no me extrañaría que fuesen ellos los causantes –respondió- podría ser…
Rivaille calló abruptamente al escuchar un grito estridente largo y desgarrador, ambos se miraron mutuamente crispados del espanto, después de tres segundos reaccionaron y fueron averiguar quién produjo aquel horrible grito de muerte. No venía de tan lejos, sólo estaba a cinco casas debido a la claridad de cómo se escuchó.
– ¡AHHHHHH! –se escuchó otro grito, pero este a diferencia del otro se lo reconoció muy bien.
– ¡Esa es Akane! –profirió Mikasa un pequeño gritito de terror tras escuchar que el segundo grito era de su subordinada.
Ambos aceleraron rápidamente y doblaron a la esquina hasta encontrar a una mujer tirada en el césped llena de sangre. Rivaille y Mikasa quedaron atónitos con aquella perturbadora escena, el cabello del cadáver, que hace unos minutos estaba sufriendo, le fue arrancado dejando en esas zonas agrietadas de sangre, no tenía ojos sino cuencas vacías y muy mugrientas, toda la cara estaba llena de moretones e incluso la nariz le sangraba mucho de lo rota que se encontraba. Su ropa fue destrozada y acuchillada, pero lo que más horror causo es que su abdomen estaba abierto verticalmente mostrando el salido intestino delgado, y se logró discernir que tenía tres apuñadas en el pecho.
– Ah-ahh –tartamudeaba la otra mujer que se hallaba sentada abrazando el cadáver, su melena castaña se manchaba con la sangre de la recién fallecida- ¡DHALIA! –Volvió a gritar llorando fuertemente mientras la apretaba cada vez más.
Los sonzollos de la muchacha aumentaron para convertirse otra vez en gritos y murmullos incoherentes. Mikasa y Rivaille se miraron mutuamente para dirigirse con paso firme e interrogar a la desdichada que gemía muy tristemente.
– ¡Akane! –Interrumpió Mikasa- ¿Qué fue lo que sucedió exactamente?
– N-no lo sé –tartamudeo confusa llena de lágrimas por toda la cara- Y-yo estaba en busca de Dhalia, hacía unos 5 minutos antes me hallaba a tres cuadras de aquí… -trago con dificultad y prosiguió- Escucho ese terrible grito y m-me encuentro con ESTO.
Transcurridos apenas seis minutos después algunas personas empezaron a llegar para ver lo ocurrido, muchos se horrorizaron y se escucharon frases como "Ay pobrecilla, sufrió mucho" o "Menos mal… uno menos para los gastos" este último provenían de los comerciantes mugrientos, reunidos apenas tres de ellos comenzaron a hablar en voz alta diciendo "Seguro era una puta regalada que no tenía nada mejor que hacer…"
– ¡CALLATE! –grito exaltada Akane ya desfigurada de la ira por semejante blasfemia dirigida a su hermana adoptiva- CIERRA TU PUTO PICO SI NO SABES NADA DE ELLA Y PARA TU INFORMACIÓN TIENE MÁS DECENCIA QUE TODOS USTEDES ¡MANGA DE INSERVIBLES!
– Como te atreves mocosa de mierda –exhalo ofendido el hombre calvo lleno de arrugas que había insultado a la fallecida- Sin nosotros, todos ustedes estarían jodidos –apunto a todo el público incluyendo a Rivaille y Mikasa- ¡Y TÚ NIÑA INSOLENTE NO ERES LA ESCEPCIÓN!
– ¡CALLATE! ¡CALLATE! ¡CALLATE! –Bramó ella levantándose y dirigiéndose donde se encontraba el anciano para proporcionarle un puñetazo- ¡NO HABLES COMO SI FUERAS DIOS!
El sujeto se quedó helado y asustado al recibir el duro puño de la joven, cuando cayó al suelo la atacante iba a patearle el estómago pero tal acción fue retenida por la Capitana Mikasa.
– ¡Akane ya basta! –ordeno Mikasa sosteniéndola de la muñeca.
– ¡Y UNA MIERDA! –Dijo golpeando inútilmente la mano de ésta mientras la miraba con un odio existencial enorme.
Mikasa entrecerró los ojos fríamente luego con la muñeca sujetada la empujo para así verla cara a cara y lograr que su mano derecha impacte con la mejilla de la muchacha descontrolada.
– Recuerda quien es la Capitana aquí –dijo autoritaria la mayor enfadada, mientras le soltaba bruscamente la muñeca.
Todos quedaron atónicos, menos Rivaille, nadie esperaba que aquella fémina perdiera los estribos a tal punto zarandear de esa forma a su propia subordinada.
En respuesta la menor refunfuña incoherencias en voz baja, ganándose otra mirada reprobatoria de Mikasa, pero Akane la termina ignorando para volver a fijarse en el descarado anciano. Éste se levanta y con su pequeño grupito sale corriendo del lugar.
– Eyyyy –grito un joven que se detuvo jadeando de lo exhausto que estaba- ¿Qué dem-monios ocurrió? –Dijo al cabo de levantarse y acomodarse su cabellera azabache desordenado por la larga carrera que emprendió desde su casa.
– Compruébalo con tus propios ojos, Joan –término la aludida señalando el cuerpo.
El muchacho camino hacia la escena y lo que vio lo perturbo dirigiéndole una mirada aterrada a su compañera diciendo "¡Akane!", ella se encontraba de espaldas ante sus miradas, pero ya adivinaba cuales gestos eran…
Se dio vuelto cabizbaja, no quería verlo a la cara, y lentamente subió su rostro para enfrentarse a él, los ojos color céfiro choco con los verdosos entendiendo la pérdida y desesperación del asunto. Ninguno de los dos entendía ni entenderá él porque de este asesinato…
– ¿Ariette lo sabe? –se aventuró a preguntar Joan.
Akane hizo un gesto negativo a la interrogante, él la mira con el ceño fruncido, cuando iba a decirle algunas palabras una voz se hace presente obligándolo a cerrar rápido y fuertemente su boca.
– ¿Saber qué? –Dijo una voz melodiosa de lo más tranquila, provenía de una mujer de media estatura vestida con el uniforme de recluta indicando que pertenecía a la Legión de Reconocimiento- ¿Por qué estas llorando Akane? ¿Qué sucede? –volvió su atención a Mikasa en busca de respuestas.
Un gélido viento soplo el lugar haciendo mover el cabello pálido ondulado de la recién llegada. Nadie se animaba a hablarle, menos su amiga y compañera de escuadrón, quien la miraba llorosa y tristemente, tampoco veía alguna reacción física por parte del muchacho, que también estaba en su equipo, ahora sólo la miraba estupefacto sin moverse.
– ¿Qué esperan? ¿Una invitación? –pensó para sí misma Mikasa ya harta de esto.
Mikasa camino hacia Ariette y la cogió de la muñeca para que ésta viera y se enterará de la escalofriante noticia. ¿Qué mierda era esa?... mentirle a un amigo no era para nada heroico, no importan cuan doloroso o trágico sea la verdad, vivir en una mentira es peor aún que la misma verdad.
– ¿He? –pronunció ahogada abriendo con sorpresa sus ojos oscuros que comenzaban a ponerse vidriosos- ¿Por qué-e aho…? -cerró de golpe los labios apretándolos fuerte para volver a preguntar con más claridad- ¿Por qué le hicieron e-eso?...
Ariette se abrazó a si misma sonzollando hundida y desorientada, no podía ser… su mejor amiga… una de las únicas que de verdad se preocupó por su bienestar, ahora yace sin vida desmembrada. Levanta los ojos y se queda inmóvil durante pocos segundos, unos hombres… no… eran de la Policía Militar. Mira más allá de todo el grupo que rondaba y un muchacho muy alto, pálido de cabellera rubia la observa desde lejos, el rostro del joven se mostraba dolorido con el entrecejo fruncido… parecía ¿preocupado?... acaso será…
– ¡Rápido todos vuelvan a sus hogares y trabajos! –Ordeno un hombre alto que llevaba consigo un grupo de cuatro personas, todas con insignias de la Policía Militar- ¡Nosotros nos encargaremos de esto!
La gente fue disminuyendo al cabo que los minutos transcurrían, pero los jóvenes soldados de la Legión de Reconocimiento seguían sin mover un pie. Hasta que una mujer muy joven, castaña y de celestes ojos tan claros como el hielo los miro con enfado y dijo:
– Nadie requiere de su ayuda –bramo con el ceño fruncido- ¡Así que iros de aquí YA! –Dicho esto giro sus ojos hacia el par de cadetes mayor y con voz sarcástica y malévolamente- ¿Qué esperáis? Os invito a que se larguen fuera de las murallas con sus amiguitos titanes ya que no tienen nada que hacer más tirar inocentes personas a las asquerosas bocas de esas mierdas gigantes.
Los hombres que acompañaban a la muchacha empezaron a reír descaradamente y haciendo gestos burlones al grupo contrario. Mikasa y Rivaille hicieron la menor atención observando indiferentes la situación, ellos sabían de sobra que en un parpadeo los arrojaban a todos al suelo y con sus caras barrerían el polvo, pero eso era darle demasiada importancia y era un muy mal ejemplo para los novatos. La preocupada ahora es Mikasa, quien observaba las caras largas y gruñidos de su escuadrón.
Esto se está tornando problemático, pensó Mikasa e hizo una mirada de soslayo a los tres soldados ahora mirando irritados al pequeño grupo presente. No tengo opción, se dice. Se detiene cuando escucha un grito colérico afirmando sus dudas que algo iba a pasar.
– ¡Cállate! –escupió Akane hecha una furia- ¡Si no fuera por nosotros!... Ni tú ni nadie estaría caminando tranquilamente por la muralla Rose –la encaró caminando hacia ella enrojecida de la cólera- Además de que ustedes son los más incompetentes en su trabajo, lo ÚNICO QUE SABEN HACER BIEN ES COMER COMO CERDOS Y RASCARSE EL CULO SIN HACER NADA –se acercó más a la joven y ésta se le deformaba el rostro de lo asqueada por lo mencionado- NO SÓLO HACEN MAL SU TRABAJO SINO QUE HASTA LA SARTA DE ESTUPIDECES QUE DICEN COMO SI HICIERAN GRAN COSA ¡BOLA DE CRETINOS!
Todos quedaron como estatuas callados e incapaces de hacer algún gesto facial, no veían venir semejante comentario… menos proviniendo de una adolescente ordinaria o más bien que aparentaba ser ordinaria.
– ¡AKANE! –Rugió una airada Mikasa caminando amenazante y cabreada por la actitud de la menor.
La aludida reacciono separándose antes de que la muchacha que estaba al frente le respondiese. Mikasa se puso delante de su aprendiz para que la mirara a los ojos y empezara con amenazas pero fue interrumpida por la joven de atrás:
– ¡Miráis quién habla muergana! Vosotros sí que dais asco… para variar en TODAS las misiones fracaséis –ironizó con una sonrisa de oreja a oreja y levantando el codo en dirección a la espalda de Mikasa- ¡Patéticos!
Pero tal acción fue bloqueada por la mano de Rivaille, éste sacudió el brazo de la atacante y la empujo como si se tratará de una pluma inservible.
– Porque perteneces a la policía militar no te da derecho a golpear a las personas –dijo sombrío- Menos a una Capitana de alto rango, tocarle un pelo te acarrearía problemas… muchísimos –aclaró dirigiéndoles a todos los acompañantes de la fémina caída una fría y amenazadora cara.
– ¡Rivaille! ¡Que poco hombre de tu parte! –Protesto un muchacho levantando a la joven ahora sentada en el suelo- ¡Golpear a una mujer! ¡Qué vergüenza!
– No me vengas a hablar de vergüenza, con tus propios ojos viste como una de las tuyas iba a golpear a Ackerman –lo miro fijo frunciendo el entrecejo y prosiguió- Y cabe de recalcar que tú eres el encargado de entrenar a los nuevos… les enseñas a atacar a las personas en la espalda… eso es táctica de cobardes.
Mientras seguía la riña la Policía Militar por su parte se dedicaba a mandarle insultos y risas burlonas a el escuadrón de Mikasa, sin embargo la Capitana no hacía la menor importancia de siquiera dirigirles una mirada. Miró a su equipo y con voz autoritaria dijo:
– ¡Vayámonos al campo de entrenamiento ahora! –los tres la quedaron observando sorprendidos, de los cuales Ariette y Joan sin vacilar siguieron su camino con ella.
Ya era hora, pensó el Sargento uniéndose al grupo que se encaminaban al campo de entrenamiento. De golpe Mikasa detiene su andar dejando extrañado a Rivaille por aquella inesperada acción, voltea hacia atrás observando, después frunce el entrecejo más fastidiado, resulta que la mocosa Akane ignoro la orden Mikasa olímpicamente volviendo a pelear con los otros.
– ¡AKANE! –Vociferó exaltada la Capitana regresando al lugar de antes- ¡Es una ORDEN! –rugió más autoritaria que antes.
– Pe-pero –balbuceó molesta, no toleraba que personas como ella se entrometieran en cada disputa que tenía, siempre que entrenaba le decía "contrólate", "no seas impulsiva", "piensa antes de actuar", eso ya lo sabía- ¡Ella es mi hermana! –gritó apuntando en dirección al cuerpo demacrado e inerte de la chica.
– ¡NO ME IMPORTA! –Refunfuño Mikasa- Es una o-r-d-e-n… entiéndelo de una maldita vez –frunció el ceño más encabronada. ¿Tanto le costaba seguir una simple orden sin hacer ningún conflicto? ¿Era mucho pedir?- Por… una vez… sólo te pido… ¡SÓLO UNA VEZ SIGAS MIS ORDENES! –Dicho esto Mikasa la sujeta y arrastra fuertemente del antebrazo.
Akane la mira de soslayo y por primera vez sintió miedo, en esta ocasión Mikasa se veía muy molesta… no eso era poco, no había palabra exacta para describir lo irritada que estaba. Repasando todo el infierno que vivió en su pasado… esto iba en camino de algo peor, ya que normalmente nunca vio tan enojada a su Capitana, y más por la manera que agarro su brazo, la apretaba tan fuerte que tuvo reprimiendo gemidos de dolor y se aguantó hasta que llego en donde se encontraban Ariette, Joan y el Sargento Rivaille, quienes callaron sin decir o preguntar nada y siguieron caminando hasta llegar al campo.
Nuevamente pisando el campo verde y corto de entrenamiento, Mikasa nunca negaba que Akane y Joan hacían un buen trabajo limpiándolo los fines de semana. La joven respiro profundamente y exhaló hastiada recordando con cierta desaprobación la actitud de su joven recluta.
– ¡Escuchen necesito que se queden por diez minutos mientras termino de hablar con el Cabo Rivaille! –Dijo tratando de sonar relajada- Y nadie pise un pie fuera de este campo ¡¿Entendido?!
– ¡Si Capitana! –dijeron los tres al mismo tiempo colocando un puño en el pecho y la otra hacia atrás en señal de respeto.
Mikasa hace un gesto positivo y se retira para hablar con Rivaille en un lugar apartado de los jóvenes reclutas.
– Entonces… si Murphy no logra comportarse ¿la echarás? –pregunto él con cierto desdén.
– No, creo que puedo hacer una excepción, créeme haré que su actitud mejore un poco –dijo decidida calmándose- Y como dicen: lo hecho, hecho está.
– Cuando la elegiste… ¿nunca pensaste que podría tener ese horrible genio? –interrogó irónicamente sonriendo en su interior.
– Hablando con honestidad, jamás pensé que sería tan… tan problemática –dijo relajándose frotando sus cienes con fastidio, ahora comprendía a Rivaille cuando tenía que estar al tanto de Eren y ella, ya que a menudo desobedecía casi todas las órdenes del Sargento.
– Si… yo tampoco pensaba que Eren sería un completo imbécil –dijo con sequedad ganándose una mirada asesina de Mikasa- Seré sincero contigo, desde la primera vez lo vi e interrogué, se ganó mi aprecio cuando vislumbré ese brillo determinante de entrar a la Legión de Reconocimiento para matar a los titanes. Pero nunca en mi vida vi tanta ignorancia y poca disciplina, eso y añadir que era más impulsivo que tú.
– Sigo pensando que te sobrepasaste al golpear de esa manera a Eren –dijo cambiando de tema tratando de ser inexpresiva y reprimió una risita al escuchar un bufido imaginando la cara de molesto, por alguna extraña razón le encantaba pelear con él.
– ¡¿Otra vez con eso?! –resoplo con mueca exasperada, cuando iba esa mujer a dejarlo en paz, eso paso exactamente ¡cinco años! ¡CINCO PUTOS AÑOS!
– Tch… como sea –rebusco su atención para encontrarse en los ojos oscuros de Mikasa- Te veré a la tarde. Y recuerda de no faltar o llegar tarde a Erwin por extrañeza suele adelantar diez minutos la reunión –finalizó despidiéndose de la fémina.
Mikasa queda observando la caminata de Rivaille por unos seis minutos, después repentinamente comienza a volver hacia la pequeña zona en el que obligo estar a su escuadrón. Tenía muchas cuentas que arreglar, sobre todo con Akane.
Al cabo de estar un paso frente a su equipo los jóvenes se levantaron a toda prisa en posición firme y de respeto, todavía estaban alterados con todo lo sucedido hoy, sumando la misteriosa muerte de la hermana de Akane, gana el broche de oro o tal vez bronce pensándolo por la reunión que esperaba con cierto interés.
– ¡Bien! Sé que hoy al parecer el día se levantó del lado izquierdo dándonos a todos una dolorosa patada en la cara –dijo comenzando a mencionar lo transcurrido hace unas horas- Lo que hoy quiero explicarles es que nunca se dejen llevar por el impulso de la ira –miro primero de soslayo a Akane, y seguido miro a los otros dos, pero Akane en cierta manera ya se lo esperaba – Y no crean que no me di cuenta, yo sé lo que es perder a un ser muy preciado… y duele más sabiendo que los asesinos vienen del interior de las Murallas –murmuro triste entrecerrando los ojos y revolviendo su bufanda carmesí aterciopelada- Y también es de sobra que existan asesinos que no sean titanes. Pero la verdad es que yo en ninguna vez vi tal carnicería en matar de esa forma a una persona por eso me quede un poco atónita y al mismo tiempo fue tan raro… -explico todavía asqueada de esa bizarra escena.
– Ca-capitana –levanto temerosa la mano Ariette- En mi opinión parece como si el objetivo no fuera matarla sino torturarla –analizó dejando sorprendidos a los presentes, pero Joan y Akane estaban más sensibles ahora volviendo al mismo tema del doloroso encuentro con su mejor amiga y hermana muerta.
– ¡¿Tú crees?! –Exclamó alterada Akane, se la veía muy nerviosa hasta las manos le temblaban.
– Por supuesto –acertó Ariette con un semblante completamente serio y deprimente recordando la trágica muerte de la pobre muchacha fallecida.
– Yo no lo creo –se apresuró a decir Joan pensándolo fríamente- por un lado estaban las apuñaladas en el pecho y no hablar de esa herida abierta en el estómago… yo creo que a lo mejor hicieron esto por diversión.
– ¿Qué? –Discrepo Ariette frunciendo el ceño- ¿Piensas de verdad que un "humano" puede divertirse haciendo eso…?
– Vamos… míralo desde este punto –explico él elevando ambos brazos en señal de molestia- La Humanidad no es tan santa como tú piensas, y existen ciertas personas que odian jurándole la muerte a otras, llegando a estos límites pueden realizar cualquier acto morboso como lo ocurrido hoy.
– Eso lo sé Joan –respondió Ariette irritada- Pero aún no me respondiste la pregunta… a ver… examinemos tu perspectiva… primero dijiste que la mataron por "diversión", segundo dices que las personas matan de esa forma por el "odio", ya sea mutuo o no –dijo pensativa- No te enfades si te contradigo, estoy de acuerdo en lo que te refieres que algunas veces el odio puede mezclarse con la diversión al disfrutar y anhelar el sufrimiento de equis persona, pero en esta situación es totalmente diferente.
La aludida suspiro un breve momento para recuperar el aliento y prosiguió:
– Si mi memoria me falla, en todos estos años, meses, semanas y días que estuve con Akane y Dhalia siempre me la pasaba observando quienes eran los que miraban de mala forma a Dhalia y más frecuentemente a Akane. Y te recuerdo que nos conocemos desde los ocho años –aclaro Ariette.
Joan solo se dedicó a enarcar una ceja en respuesta a todo lo mencionado por su compañera.
– En realidad fue desde los siete años –corrigió Akane ganándose una mirada inquietante de Joan- Hey –interrumpió rápido cuando vio que su compañero iba a seguir discutiendo- Ya no peleen… a Dhalia no le gustaría ver como se gritan para ver quien tiene la razón, no me hace bien ni a mí, ni a ustedes dos.
Joan suspiro derrotado y cruzó sus brazos sobre su pecho en modo de reproche.
Mikasa tras observar el comportamiento de los tres y escuchar sus opiniones acerca de los acontecimientos anteriores, no tuvo más que intervenir en la pequeña disputa.
– Cálmense –intervino Mikasa elevando su voz para que la escucharan- Llevamos tres meses comunicándonos y entrenando para una cercana expedición. Vuelvo y repito, sé por lo que están pasando, pero por favor en vez de pelear necesitan estar más unidos como equipo. Y no se irán de aquí hasta que escuche una disculpa sincera de parte de ustedes –reprocho cruzando sus brazos y contemplando las caras confundidas de sus soldados. Tales caras distorsionadas por la confusión le sacaron una leve sonrisa en la comisura de sus labios.
Nadie quería ceder, el duelo era entre Joan y Ariette, ambos enfrentados recelosos y avergonzados. Ariette profiere un largo suspiro, sube un poco su cabeza para que él no se diera cuenta de su leve sonrojo y en voz casi inaudible dice:
– Lo-lo siento por ser testaruda y… -dijo pero se calló al escuchar a Joan.
–No eres tú la que tiene que disculparse –procedió Joan interrumpiéndola abatido- El idiota soy yo… perdonen –rasco nerviosamente su cabello azabache dejándolo más alborotado que de costumbre- Es que sigo horrorizado y todo fue tan… inesperado –guardo silencio por un rato y se encamino cerca de un árbol, del cual cayo rendido, cabizbajo.
Ariette lo quedo mirando apenada y murmuro un "Creo que iré a hablar con él" antes de salir corriendo en dirección a su amigo. Akane después cayó en cuenta que estaba con su Capitana.
– Yo mejor me voy con ellos –dijo entrecortada tratando no enfrentar a Mikasa, pero algo le sostiene suavemente la muñeca, trago fuerte.
– No, no te conviene interrumpirlos –aprovecho el momento a solas- Quería hablarte sobre tu comportamiento de hoy…
– ¿Otra vez? –Gruñe irritada, regresando a lo mismo de siempre- No lo necesito –exhalo orgullosa mirando desinteresada hacia sus amigos- No me ayudará en nada…
– ¡Te equivocas!... de nuevo –dijo fulminando a la chica con indiferencia- Es todo lo contrario de lo que piensas, te servirá y mucho…
Akane voltea la cabeza poco interesada en lo que Mikasa va a decirle.
– Primero que nada te haré una pregunta, quiero que me la contestes con la verdad –expreso severa Mikasa mientras esperaba la afirmación de Akane que no tardó ni un segundo en hacerse presente- ¿Tú quieres de verdad a tus compañeros de equipo?
La pregunta la sorprendió, no sabía si estaba haciendo alguna broma de mal gusto, pero al contemplar el rostro de Mikasa, que al ojearla brevemente , estaba teñida de una seriedad sombría, preguntarle eso es un insulto a su persona, pero no había que tomárselo a guasa viniendo de su Capitana…
– ¡Sí! Por supuesto que sí, ellos son como mi única familia –afirmo con el ceño fruncido, todavía no podía ocultar el disgusto producido por esa estúpida pregunta- Ellos y Dhalia son mi mundo.
Mikasa respiro hondo y continuo:
– ¿Qué pasaría si en la expedición un grupo de titanes capturan a Ariette? –Interrogo mirándola fijamente- ¿La rescatarías? O ¿Morirías junto a ella cuando se la coman?
– ¡La rescataría sin dudarlo! –respondió casi gritando, no le gustaba por donde estaba retornando la conversación.
– Bien, para rescatarla tienes que tener la cabeza fría y observar todo tú alrededor, revisando si no hay otros titanes a la vista y sea exitoso el rescate –explico- Recuerda lo que tanto aplicaste en tus primeros entrenamientos tanto en los anteriores años como en los de ahora.
– También ten en cuenta esto, no vuelvas a pelearte con la gente de la Policía Militar, al hacerlo perjudicaras a tus amigos y créeme, ellos no les interesa si es tu hermana, madre, prima la que este agonizando muerta, tan sólo trata de esquivarlos –dijo Mikasa.
– ¡Si Capitana! –dijo Akane más calmada. Sus ojos se posaron el brazo herido de Mikasa, bajo la cabeza desanimada- Capitana ¿Cómo se encuentra de su brazo? ¿Le sigue doliendo? –pregunto apretando los dientes, impotente.
Mikasa esconde disimuladamente el antebrazo –Si, ahora puedo moverlo mejor que antes –apresuro su respuesta para que no se sintiera peor.
– El Cabo Rivaille tenía razón… yo debía ser expulsada –susurro bajando más el rostro sin que se dé cuenta de que dos lágrimas escurridizas deslizaron su piel nívea.
– No le hagas caso a ese enano amargado –dijo acercando su mano para levantar la cara de Akane. Mikasa saca de su bolsillo un pañuelo y cuidadosamente limpia las lágrimas derramadas por toda la mejilla- Aunque no defiendo lo que hiciste… no planeaban sacarte de mí escuadrón. Lo único que querría que cambiaras son tus impulsos… trata de controlarte –termino esbozando una pequeña sonrisa a su aprendiz.
– ¡SI! –Dijo imitando su sonrisa ahora animada- Gracias Capitana.
– ¡Ah! Akane llama a tus compañeros necesito decirles algo –ordeno Mikasa regresando con la habitual expresión fría y distante.
Cuando Joan, Ariette y Akane se encontraban reunidos con su Capitana, al principio pensaron que ésta les iba obligar hacer incansables tareas como limpiar, otra vez, el campo de entrenamiento o realizar un patético juego de cartas escritas en el cual las tres personas escriben sus nombres completos con todas las clases de comidas, objetos, animales, paisajes favoritos, después tienen que mezclar los tres sobres y esperar para recoger el sobre que le fue elegido por el Capitán, al terminar de entregarlos el Capitán tiene que escoger una persona para que abra y lea el contenido enterándose que comida, animales o cosas le gustaban al compañero, por último la persona que escribió la carta tiene que contestar una mini serie de preguntas de porque es su preferido. Ellos cuando finalizaron aquel juego de introducción hace tres meses atrás Mikasa les había preguntado si les gusto, estos contestaron que no les parecía mal aunque hicieron quejas muy exageradas diciendo "El juego parece para niños de cinco años", sin tener en cuenta que Mikasa lo hizo con las mejores intenciones.
– No nos harás jugar ese juego de hace tres meses atrás –interrumpió temeroso Joan tragando con dificultad- ¿Verdad?
– No –negó Mikasa fría ignorándolo- Ese juego era una introducción para que ustedes puedan conocerse mejor…
Joan hizo una pequeña mueca de felicidad y atento escucha lo que tenía que decir su Capitana.
– Los llamé para avisarles que hoy se suspende el entrenamiento –corto respirando para explicar lo siguiente- Hoy en la tarde habrá una reunión con el Comandante decidiendo que fecha se hará la expedición.
– ¿No es un poco apresurado? –inquirió Ariette pensativa.
– Sí, pensé lo mismo pero ordenes son ordenes.
– ¿Capitana usted detiene el entrenamiento por lo que sucedió hoy? –pregunto interesada Akane.
– Si, también por eso –acertó Mikasa- Lo hice para que ustedes puedan por hoy refrescar su mente. El entrenamiento podrá esperar mañana – los ojos de los tres jóvenes se ilumino al escuchar la última frase.
– Ya pueden retirarse… ahh y… –propuso Mikasa llamando la atención de ellos antes de que se marcharan - Les recomendaría que no vayan solos desde ahora –finalizó.
Los tres asintieron afirmativamente y se retiraron a sus respectivas casas.
El sol estaba en su punto máximo pues eran las 15:00 p.m. el calor dio inicio a una propagante y sofocante bienvenida al infierno, cualquiera que se quedase parado expuesto al sol por quince minutos no sólo sudaría, como un animal que muriese de deshidratación, si no su propia piel experimentaría a carne viva los problemas a la exposición de los rayos solares durante ese período de la tarde.
Mikasa se encaminaba hacia el Cuartel General aún somnolienta por los papeleos que Erwin le había encargado ayer, siempre pensaba que ser Capitán requería una enorme responsabilidad, no es por el hecho que el escuadrón debía estar muy bien entrenado para las expediciones, sino por la lista larga de hojas explicando que consistía y como estarán formados todos los equipos. Gracias a Dios pudo terminar hoy a tiempo ese eterno papeleo.
En cuanto abrió la rechinante puerta y entro se dio cuenta que no se hallaban ninguno de la Legión de Reconocimiento, bueno más bien el lugar se hallaba infestado de la Policía Militar. Se sentía como un gatito solitario rodeado de jaurías grandes de perros parlanchines e ignorantes. Alzó la mirada tratando de buscar alguien conocido por lo menos de vista, pero nada, ni siquiera Rivaille, Hanji o su escuadrón, Erwin o Pixis. Suelta unos insultos en voz baja y rendida se dirige a la oficina del Comandante.
Su caminata se detiene cuando siente que alguien jala de su camisa. Era Hanji Zoe, quien la recibía con una sonrisa resplandeciente con un brillo de alegría en sus ojos, jamás en su vida se alegró tanto de verla.
– ¿Dónde estabas Mikasa? –Preguntó entusiasmada la científica- Estábamos buscándote por todos lados.
– ¿Estábamos? –Soltó Mikasa frunciendo levemente el ceño.
– Si –afirmo una tercera voz, poniéndose al lado de Hanji. Era Rivaille- Pensé que te habías dormido o perdido por ahí, así que le propuse a Hanji para buscarte, considerando también que es tu primera vez en una reunión como esta –explico con frialdad.
Mikasa no dijo nada, en lugar de criticar sólo asintió la cabeza acertadamente. No quería pelear, no aquí y no ahora.
– ¿Desde cuándo la Policía Militar podía asistir a estas reuniones? –Interrogó Mikasa señalando fastidiada al grupo enorme de policías.
– Aunque no lo creas estos tipos siempre van a las reuniones –respondió seco Rivaille- El problema es que ahora mágicamente se multiplicaron sabe Dios a saber que mierda quieren.
– Ellos se colarán a nuestra misión –masculló la científica apretando furiosa las manos y golpeando fuertemente los puños contra la pared, reprimiendo el sentimiento de asesinarlos a cada uno de los que se encontraba allí presente.
– ¿He? ¿Hablas en serio cuatro ojos? –abrió los ojos con algo de sorpresa e invitándola a que siga explicando- ¿Qué es lo que tanto desean encontrar?
– Estuve pensado en esa última pregunta –dijo Hanji acomodando sus anteojos- Supuse que ellos quieren con insana desesperación a Eren e Historia, pero nunca reclamaron para entrar en las anteriores expediciones… hasta ahora. Es mucho la presión que carga Erwin al respecto con la Policía Militar.
– O sea ¿que él no está en condiciones de rechazar tan estúpido pedido de gente que no tiene ni idea de cómo enfrentar a un titan? –volvió a preguntar Rivaille frunciendo el entrecejo.
– Algo así… -movió positivamente la cabeza- Estos últimos días ellos no dejaron en paz a Erwin hasta que él sugirió que estén en la nueva expedición… pero también adivinen que quieren ahora –dijo entrecerrando los ojos con desprecio.
– No me digas… ¿qué adelantarán la fecha? –pregunto Mikasa encargando una ceja ante la observación de Hanji.
– Exacto –asintió la científica- Bueno, no sabemos en qué punto podría adelantarse pero estoy segura que…
Hanji iba a finalizar la frase pero fue interrumpida por la voz del Comandante Erwin, que buscaba a los capitanes y algunos pertenecientes de la Policía Militar para dar comienzo a la tan esperada reunión.
Después de juntar a las personas faltantes, Erwin volvió asegurarse de que no faltará nadie. Al tomar asiento la tensión crecía tras ver qué frente de sus narices se encontraba nada más ni nada menos que los Garrison. En la mesa ovalada y extensa se encontraban tres hombres de la Policía Militar Central, tres sacerdotes con un nuevo integrante en su secta, cuatro pertenecientes de la Legión de Reconocimiento y dos comerciantes. Cuyas miradas lascivas no faltaban en el tan odiado ambiente. Erwin saludo cortésmente a todos dándoles la bienvenida:
– Antes de empezar quiero agradecerles por haber llegado a tiempo ya que es muy trascendental la decisión para realizar la próxima expedición con éxito –dijo con voz cálida y decidida.
Muchos presentes asintieron sonrientes y dedicaron su atención escuchando al Comandante.
La tensión en la que estaban ahogados se desvaneció rápidamente cuando Erwin empezaba a hablar acerca de cómo cumplirán los roles la policía militar, detallando las posiciones de los cuales deben estar concretamente persuadiendo a los titanes normales, que en caso de que sean los anormales, dejen el trabajo a los soldados con más experiencia.
En cuanto Erwin termino de explicar se produjo un silencio sepulcral, un hombre no tan anciano que parecía no pasar de los cincuenta y cinco años abría su labio para comunicarle algo al Comandante pero guardo silencio cuando Mikasa le miro murmurando:
– Comandante Erwin, ¿me permite hacerle unas preguntas a los Señores Garrison? –Interrogó Mikasa en un susurro inaudible a su Comandante.
Erwin asintió la cabeza afirmativamente.
– Señor Garrison ¿Usted supo del asesinato de Dhalia Murphy? –Soltó de repente Mikasa sin perder de vista el semblante del aludido.
– ¡Ah! Te refieres a la nueva ingresante… -le respondió pensativo- Si recibí la noticia de su muerte.
– ¿No empezaron a investigar el paradero del asesino? –Preguntó mirando al anciano fríamente.
– ¡Por supuesto que no! –Exclamó ofendido salpicando pequeñas gotas de saliva- ¿Acaso me tomas por imbécil mocosa? Esa muchacha no es de la Central.
– Lamento objetarle que se equivoca Señor –negó Mikasa cínica- Según los historiales y documentos de la víctima, ella procede de la Policía Militar Central –le señaló el documento con unos papeles y encima de estos Mikasa con el dedo índice muestra la frase que decía "Oficio: Militar, subordinada de John Garrison, se encarga de cumplir las órdenes de su Comandante y mantiene la vista en las personas que incumplen las normas…".
– ¡Mentira! Yo nunca en mi vida vi a esa chiquilla –chilló desesperado el hombre- ¿No es cierto chicos? –Miro receloso a los dos chicos sentados en su lado, y estos en respuesta afirmaron nunca conocerla- ¡Lo ves mocosa de mierda! Además esos documentos son falsos…
– Por favor Señor Garrison respete a la Capitana Ackerman –Interrumpió Erwin con disgusto ante los insultos- El interrogatorio termino, volvamos con los planes de la expedición.
Después de una hora, que para Mikasa fueron como tres, la reunión estaba finalizando con el pie izquierdo, porque luego de que el vulgar Comandante de esa Policía Militar la insulto sin más, ellos negaban algunos planes organizados por Erwin como dividir dos grupos para distraer a los titanes sin que ninguno corra riesgo, pues el plan consistía que ellos se dirijan al bosque gigante y se coloquen en los árboles más altos, de ahí no tendrían que hacer nada sólo quedarse quietecitos sin molestar a nadie.
– ¿Comandante Erwin ya tiene la fecha en mente? –Dijo apresuradamente uno de los sacerdotes.
– Aún lo estoy pensando –dijo Erwin sin más.
– Recientemente estamos siendo presionados para adelantar la fecha… –añadió Hanji mirando de reojo a los Garrison, pero éste no pasó desapercibido por aquella acción.
– Disculpe Señor Smith –interrumpió bruscamente uno de los hombres de la Policía Militar Central- Nosotros junto con los sacerdotes hemos organizado que con el poder titan de uno de sus chicos podamos sellar completamente el agujero de la Muralla María.
– ¿Y con que exactamente sellaremos la Muralla María? –Intervino indiferente Rivaille.
– Fácil –dijo el hombre ahogando una carcajada- Con una de esas rocas enormes, hay una en un distrito apartado del Muro Sina no tan lejos del palacio del Rey, lo encontramos hace tres semanas aproximadamente.
– ¿El Rey les concedió su autorización para que se la lleven? –Dijo Hanji enarcando una ceja todavía incrédula.
– ¡Sí! Hasta le mencionamos como sería el plan y le encanto mucho la idea –siguió otro sonriendo y mostrando los dientes triunfante.
– ¿Qué le parece esta oferta Señor Smith? –Pregunto medio sonriente.
– Es un poco repentino… -Carraspeó Erwin fastidiado- Si tenían en mente esto lo hubieran soltado desde el comienzo de esta reunión.
– Que es… ¿repentino? Dice usted –ignorando lo segundo- ¿Cuánto más piensa esperar? Ya han pasado diez años… ¡¿acaso va esperar diez años más o que…?!
– Está bien… vamos a intentarlo –masculló derrotado Erwin frotando sus cienes más irritado de lo normal.
– ¿Entonces cuando será la fecha? –insistió de nuevo el sacerdote mirándolo fijamente.
Erwin quedó en silencio por breves segundos y firme responde:
– En una semana –concretó taciturno.
¿Qué? Así y nada más… había rogado que el Comandante no adelantara tan rápido. Mikasa estaba pasmada, eso significaba que debía ser más estricta con su equipo y practicar de vuelta lo anterior aprendido ya que la otra semana previa se hará la maldita excursión.
– La reunión ha concluido hasta aquí, Damas y Caballeros pueden retirarse –Erwin despidió a la mayoría de las personas levantadas para marcharse menos Rivaille, Mikasa y Hanji. Las dos féminas estaban sin creer en la respuesta de la fecha mencionada, en cuanto al muchacho no hacía ni el menor atisbo de sorpresa.
Cuando todos los indeseados se fueron, el par de mujeres sin pensarlo inundarían de interrogantes al Comandante por tal alteración en el plan que habían trazado con tanto empeño y esfuerzo.
– Pero… Erwin –titubeo Hanji entrecortada. Ahora se levantaba para hablarle de frente- Nosotros lo teníamos todo planeado ¿Qué vamos hacer?
– Cállate cuatro ojos –crispó Rivaille calmado y observo con el rabillo de los ojos a Erwin- Lo único que necesito saber es si no se eliminará el objetivo principal…
De esto lo hablaremos mañana, voy a tratar de no cambiar tanto el plan… pero el objetivo es el mismo. Y por ello ustedes tres y nadie más, mañana el sol dé apenas comienzo al día diríjanse a la oficina de Hanji, los quiero lo más temprano posible –Dijo Erwin afirmando alejándose de ellos.
Transcurridas las tres horas después Mikasa, quien vestía en este momento una camisa grisácea manga larga que hacía juego con unos zapatos finos y nuevos, fue el regalo que Eren le obsequió en su veintésimo cumpleaños, y llevaba una pollera roja y larga hasta los pies.
Decidió en su día libre visitaría a sus amigos y antiguos compañeros de escuadrón, que ya de cierto modo los añoraba mucho, extrañaba los gritos exasperados de Rivaille que se cabreaba por las constantes peleas entre Eren y Jean, o las exquisitas y suculentas comidas que hacía Historia como; el estofado de pollo con papas y lentejas encima de las patas del mismo jamás de los jamases olvidaría esa cena, o las escondidillas de Sasha robando sigilosamente los panes o papas que deambulaban inocentemente por la mesada de la cocina, muchas veces que lograba reunir las fuerzas para dormir, escuchaba jadeos o gemidos de la muchacha murmurando comidas o alimentos entre sueños y también en la minoría de veces roncaba como si un jabalí estuviera sufriendo de sobremanera una larga y torturosa amputación, claro que solamente Mikasa podía pasar por está agonía, o como olvidar las historias y curiosidades que Armin tanto le fascinaba contar, algunas veces en aquellos días a finales de octubre organizaban una fogata, entre los siete junto con Rivaille, que a regañadientes acepto, contaban historias de terror y algunos fenómenos inexplicables que escucharon entre los soldados acerca de un baño abandonado que en él residía el espíritu de una inocente mujer asesinada cerca de los espejos, decían "Pobre de la persona que se asome a ese baño, nunca vean el espejo ya que sí le quedas viendo mucho tiempo aparecerá una joven pálida hasta la médula y con ese mismo cuchillo que la asesinaron te cortará los ojos junto con la yugular tal como el destino hizo con ella…".
Ahora que recuerda con claridad ese mismo día después de contar aquel relato terrorífico, Sasha le propuso que se disfrazará de la muchacha fantasma pues escucho en el cuarto de los hombres que esa tarde visitarían el tan mencionado baño abandonado, de un principio la propuesta era patética pero tras pensarlo (en realidad después de que Sasha e Historia le insistieron por innumerables horas) termino aceptando molesta. Esa tarde fue muy curiosa ya que tras disfrazarse, antes de escuchar las pisadas de los chicos, Mikasa se escondió fugazmente en uno de los cubículos, si bien no eran tan grandes ni tan pequeños pero lo que fue de incomodidad para ella era el retrete, que en el cual se subió había sangre o una sustancia carmesí oscura aun así lo soluciono tapándola con la tapa. Al escuchar las pisadas temerosas y los jadeos nerviosos de Jean, Connie, Armin y Eren, dos de ellos gritaron al ver en el espejo un "HOLA" escrito con claridad en sangre, después Mikasa escondida golpeo tenuemente la puerta de su cubículo, pudo oír los jadeos que profirieron los cuatro jóvenes, pasados unos segundos escucho otros golpes al frente de los otros cubículos, Sasha e Historia dieron golpes más fuertes con unos gemidos desgargantes, ahora los cuatro presentes no sólo temblaban del miedo sino que hasta se oyó el chillido de Connie, entonces para poner la cerecita sobre el pastel Mikasa con su deplorable y escalofriante aspecto azoto la puerta tan brutal y salvajemente que todos se pusieron tan pálidos como los copos de nieve y chillaron con tanta fuerza que evito que se escucharan algunas carcajadas de risa de Saha e Historia. De pronto los gritos aminoraron cuando observaron que la joven tenía un cuchillo ensangrentado en su blanca mano, Connie fue el primero en salir corriendo junto con Jean que chillaba como si lo hubieran masacrado, Eren se tropezó con el pie de Armin cayendo completamente al suelo, esto casi hizo partirse de la risa a Mikasa pero algo la hizo ponerse seria porque sentía un frío en su espalda y viendo la situación decidió ignorarlo. Armin en un acto de arrebatamiento casi sale del baño pero se lo impidió Eren, quien sujeto del tobillo de su mejor amigo y cayó rápidamente, Mikasa aprovecho esto y agitando sus manos con "sangre" gimió levemente en dirección hacia ellos, Eren se levanta en un abrir y cerrar de ojos, acto seguido se lleva Armin gritando de los pies y huye como alma que vio al diablo.
Pasaron cinco minutos para ver que esté completamente silencioso el baño, luego Sasha salió del cubículo llorando de la risa, seguida de Historia que también salió de su cubículo cayéndose a carcajadas, Mikasa después se une con ellas estallando con lágrimas de risa al recordar las caras y chillidos de pánico de los cuatro muchachos. Quince minutos después las tres féminas se recuperan y deciden abandonar el baño para volver rápido al castillo.
Mikasa carraspeando les dice que debido a como esta vestida llamaría mucho la atención, así que trajo con ella una canasta del cual tenía ropa nueva, por ello mejor se separan para no ser tan obvias ya que se debió notar la ausencia de las tres mujeres. Sasha e Historia a regañadientes se van, por alguna extraña razón no querían dejarla sola.
Se escucha un pequeño golpe al lado del cubículo en el que se escondió hace vente minutos antes, Mikasa frunce el ceño tensa, trata de ignorarlo pero se vuelve a escuchar otro más fuerte, con paso decidido va hacia la puerta hasta que escucha la voz de Rivaille diciendo "Se supone que son soldados… ¡SOLDADOS! Esas cosas no existen…". Lo peor era que se estaba acercando hacia el baño, antes de que la puerta se abriera, Mikasa recogió la canasta con sus pertenencias y en el primer cubículo que hallo se encerró rápidamente.
Se escuchó como una patada abrió violentamente el baño. Rivaille miraba alrededor el casi oscuro baño que además de vieja estaba desbaratado y mugroso. Ahora pensaba en un castigo para esos mocosos miedosos, como osaban molestar su tranquilidad y llorarle de que había un fantasma en el baño abandonado. Y no mencionar la enorme casualidad de que hace media hora antes estaba buscando a Mikasa, Sasha e Historia. Mira de soslayo a Eren y dice fríamente:
– Eren… porque me piden esta clase de cosas a mí… si para eso tienes a tu hermana –dijo Rivaille molesto- cabe de destacar que conociéndola, no le va a tener miedo a… fantasmas.
–Lo sé Heichou pero… la verdad es que nosotros fuimos a buscar a Mikasa y Sasha pero después de diez minutos buscándolas decidimos llamarlo a usted –respondió entrecortado Eren apretando nerviosamente los nudillos de su mano izquierda.
–Misteriosamente Ackerman, Reiss y Braus se borraron del mapa… -ironizó Rivaille.
Mikasa luego de escuchar las palabras de Eren, gruñe por lo bajo pero fue audible, se tapó rápido
la boca. Rivaille escucha un gruñido y con paso decidido se interna en el baño.
–Si quieren nenitas esperen ahí afuera –bramó Rivaille cerrando la puerta con dejando un eco profundo en el baño.
Se concentró en escuchar algún leve suspiro, oyó un ruido extraño el lado del anterior cubículo que se había ocultado Mikasa. Cuando Rivaille sintió un escalofrió erizándole todos los bellos de la piel se alejó rápidamente, si algo aprendió en su juventud era que no tenía que acercarse exactamente a estos lugares por más estúpidos que fuesen las historias, algo de real tenían, pero como Cabo tenía que hacerse respetar e ignorar esas cosas.
Luego escucho un jadeo proveniente del primer cubículo, alertándolo completamente desde los pies hasta la cabeza, preparado y decidido se dirige hacia allí. Al estar por unos segundos no hubo sensación alguna de frío, así que procede abriéndola por completo. En eso una joven salta sobre él tirándolo con brusquedad al helado suelo. Rivaille le proporciona un codazo en el estómago pero la fémina se da cuenta y lo detiene con su mano, luego con la mano derecha la empuja, arrojándola a un costado. Antes de que Mikasa se lanzara sobre él, Rivaille dice:
– Buenos reflejos Ackerman, pero es mejor que te detengas –farfulló el Cabo.
Mikasa dio un respingo y se queda paralizada. ¿Cómo demonios supo que era ella? Pensaba helada.
– ¿Qué? –Soltó Mikasa sin entender.
– Ackerman… tu peluca se cayó –Señalo con el dedo Rivaille- Y será mejor que tengas una buena explicación para esto…
Mikasa en respuesta trago con dificultad, ahora sí que estaba jodida, Rivaille se encargaría de mandarla a limpiar hasta las Murallas. Pero pensándolo con más claridad… ella no era la única que participó en aquella jugarreta.
– ¿Tienes idea del castigo que te espera, Ackerman? –Dijo retóricamente Rivaille- Espero que por lo menos tengas ropa de repuesto… ¿verdad?
Mikasa asintió acertando silenciosa.
– ¿Qué esperas? Ve a cambiarte –ordenó Rivaille irritado.
Vacilando "Enano" por lo bajo, Mikasa se encierra en uno de los cubículos y después de cinco minutos sale vestida formalmente con el uniforme de la Legión de Reconocimiento.
Más tarde en la noche, Rivaille se encargó de reunir a Eren, Jean, Mikasa, Sasha, Connie, Historia y Armin en el nuevo cuartel central que no estaba ni tan lejos ni tan cerca del Distrito Trost. Los cuatro jóvenes todavía estaban pálidos y sin aliento por lo sucedido en el baño abandonado, mientras que las tres féminas en su interior imploraban al mismo Dios que el Cabo Rivaille no las castigara tan duramente.
– Bueno chicas y "chicos", muchos de ustedes sabrán porque motivos los reuní –Dijo Rivaille entrecerrando los ojos- Ackerman explique porque razones hizo lo que hizo…
– Sasha me obligo, Señor –alterno diciendo Mikasa decidida, ganándose una cara de terror de Sasha y abriendo la boca soltando un "Mikasa" de reproche.
– Eso es raro viniendo de ti… que alguien como Braus te obligue… -dudaba Rivaille incrédulo, después dirigió su cara indiferente a Sasha- ¿Eso es cierto Braus?
– Se-señor –titubea Historia interrumpiendo los acusamientos hacia Sasha- Yo también soy culpable –levanto lentamente la mano y miro a todos los presentes en forma de disculpa.
– Tch… mocosas –gruño Rivaille, giró su cabeza hacia los cuatro chicos que observaban atónitos a las tres féminas- No crean que ustedes cuatro se salvan de esto… créanme no hay nada más decepcionante que ver a cuatro… ¡CUATRO SOLDADOS LLORANDO Y CHILLANDO COMO NENITAS DE 3 AÑOS!
– Pe-pero Heichou… -balbuceaba Armin conservando la calma.
– ¡Nada de pero! Esto es serio… ¡muy serio! Si mal lo calculo ya tienen dieciocho años –refunfuñaba Rivaille muy molesto, quería golpearlos a todos pero más al cuarteto de gallinas. No podían correr por todo el lugar buscando a la hermana del cretino chico titan, pero no… tenían que buscarlo a él. Definitivamente los haría pagar por eso.
– Pueden enfrentarse a titanes de horribles y nauseabundas pintas pero no pueden hacerle frente a una mujer disfrazada de un fantasma… ustedes ganaron el premio a mejores cobardes que vi en mi vida –dijo con más euforia, fulminándolos con la mirada- Una cosa es interrumpir mis horas de tranquilidad, pero otra y más importantes es empujar de esa manera los cadetes que caminaban sin hacer bochinche alguno. Y por el amor de Dios Springer… como tu superior te lo digo… no más bien te lo ordeno… nunca grites así, menos delante del público…
Connie se encogió de hombros y bajo la cabeza para que nadie lo vea sonrojado de la vergüenza. Rivaille dio unos pasos hacia las tres féminas, Historia al ver al Sargento inclinando la cabeza recriminatoriamente empezó a temblarle las manos.
– En cuanto a ustedes… limpiaran hoy el establo, empacaran sus cosas y pasarán todo el mes durmiendo al lado del establo –ordeno autoritario Rivaille.
– ¿Qué? –Chilló Mikasa saltando de su asiento. Eso significaba dormir en el sucio suelo y tener que tolerar los ronquidos desesperantes de su compañera. Eso ni loca iba a dormir al lado de Sasha, primero que un titan se la comiera ahora mismo porque era un MES… eso es demasiado tiempo.
– Perdone Cabo Rivaille –lo enfrento Mikasa con el entrecejo fruncido- Pero es muy cruel mandarnos allí por un mes y…
– Eso debiste pensarlo antes de aceptar en seguirles el juego a Braus y Reiss –la interrumpió Rivaille- Si vas a continuar con tu "injusticia", tu bocota multiplicará el castigo a tres meses, así que yo que tú cerraría esa boca suelta que tienes…
– Enano de mierda –refunfuño Mikasa caminando hacia él, pero Historia y Sasha la detienen sujetándola de los brazos antes de que se abalance a Rivaille.
– Ackerman ya te lo había dicho antes ¿no? Si cerraras con más frecuencia tu boca no pasaría esto… -dijo Rivaille inclinándose más hacia ella- Te quiero mañana a primera hora en mi oficina.
– He de añadir también… -se volvió a los cuatro soldados de nuevo- Kirschtein, Springer, Jaeger y Arlert –pronuncio Rivaille estricto. Los aludidos lo miraron temerosos y preocupados- Ustedes cuatro se encargaran de limpiar ese repugnante y maloliente baño, por toda la semana –pauso. Eren iba a protestar pero el Cabo intervino fulminándolo fijamente con sus ojos ónix y de inmediato cerró la boca bajando la cabeza tímidamente.
Volviendo a los jamases, ese era otro día que ni aunque la drogaran con la sustancia más potente iba olvidar en su vida, tras una acalorada discusión ese día en el que Rivaille la cito pudo aflojar las riendas con él y decirle con el mínimo detalle lo sucedido ayer. Y en el momento que termino de contar Rivaille la sermoneo durante unos buenos minutos, no menos de quince minutos, paro de hablar y levantando sus ojos hacia ella, los ojos ónix quedaron pegados a Mikasa, la expresión de él fue de nostalgia, o eso es lo que ella lograba identificar. Esa era unas de las pocas oportunidades que el Cabo dejaba a un lado ese enorme iceberg helado, que aparentaba ser indiferente y frío, era extraño verlo así de melancólico, lo admitía, pero le empezó a gustar mucho ese lado que no disfrazaba como lo hacía estando delante de su escuadrón.
– ¡Mikasa! –Chillo de alegría una voz conocida, interrumpiendo sus pensamientos.
Observo fijamente levantando su vista adelante para reconocer de quien provenía la voz. Era Sasha, estaba junto a Connie, que también al verla se puso feliz.
– Hey, ¿viniste de visita? –Pregunto alegre Connie.
– Ah, si –atisbo a decir Mikasa un poco nerviosa.
– ¿Qué mierdas haces aquí? Ya te dije que Jaeger está bien –dijo un irritado Rivaille detrás de ella- Estamos entrenando…
– ¡OH! Discúlpame por tenerlos en cuenta… -Resoplo Mikasa con sarcasmo- Además… ¿no es un poco tarde para seguir entrenando?
– Que tu equipo sean unos flojos no quiera decir que siga tu forma de entrenamiento, Ackerman.
– Ya paren… -intervino Eren deteniendo la pequeña riña, pero aún se hacían presentes las miradas asesinas entre Rivaille y Mikasa- Es bueno saber que viniste a visitarnos Mikasa, pero estamos en entrenamiento todavía…
– Ah… lo siento. Entonces me iré –dijo Mikasa al observar la mirada penetrante del Sargento, dio la vuelta para regresar a su oficina.
– ¡No! Puedes quedarte por un rato más… nosotros ya estábamos finalizando –apareció a su lado Armin para detenerla.
Mikasa para no estorbar en medio de la finalización dijo a Rivaille:
– Si quieres puedo ayudar con la cena –sugirió ella.
– La cena la están haciendo Jean e Historia, pero si quieres ir eres libre de hacerlo –aclaro Rivaille un poco más tranquilo. Después giro su rostro a Mikasa- Quiero disculparme por dirigirme de esa manera –prosiguió- Es que hoy estoy un poco… alterado.
Mikasa abrió con sorpresa los ojos y le devolvió una mirada de preocupación.
– ¿He? Y de que… ha pasado muchas cosas hoy… pero que paso exactamente para que estés así
– Nos encontraron… otra vez –respondió Rivaille derrotado- Para variar, nos atacaron sorpresivamente, pudimos zafarnos a tiempo y huir rápidamente para que no capturen a Historia y Eren… pero esto no es lo que más me preocupa…
Mikasa escuchaba atentamente lo que el Sargento le contaba. Más lo siguiente le helo por completo la sangre:
– No parecían tan interesados en ese par… sino que el objetivo era yo –pausó por unos segundos y respirando hondo siguió- Eso me recordó a lo que la cuatro ojos dijo a Erwin hace unos días atrás; ella estaba caminado por el Cuartel Central de Investigación, buscaba a Moblit… pero en vez de hallarlo se topó con un grupo de la Policía Militar, ellos tenían atado a Moblit… no tengo idea de que le hicieron, sólo…
– ¡¿QUÉ?! –Exclamó Mikasa estupefacta.
– Si… lo interrogaron pero por suerte la cuatro ojos llego justo a tiempo.
– ¿Qué mierda está pasando? –Dijo subconscientemente Mikasa.
– Me pregunto lo mismo… -murmuro Rivaille comprendiendo el semblante extremo de preocupación que reflejaba Mikasa.
– Ehh… Mikasa… Cabo Rivaille… la cena está terminada –se escuchó una voz alegre y tímida. Era Historia- Vayan a comer ahora o se enfriará la sopa.
Mikasa y Rivaille no tardaron en abandonar el lugar para comer la deliciosa comida de Historia. Cuando todos probaron la primera cucharada de sopa las caras con risueñas sonrisas y leves sonrojos de satisfacción no tardaban en aparecer. Sin duda alguna amaban todas y cada una de las comidas de Historia.
Ahora con la presencia de Mikasa en la mesa el ambiente estaba más animado que nunca, Jean no cambió nada en actitud a la Capitana, pues cada cinco minutos le dirigía algunas sonrisas picaras y coquetas, y por ello no pasaba desapercibido esa actitud que tanto aborrecía el Sargento, en esos transcursos de miradas cariñosas, Rivaille lo observaba penetrantemente diciendo "Kirschtein cierra la boca y límpiatela, acabas de llenar el plato de saliva".
Mikasa ignoraba olímpicamente a Jean, lo que le preocupaba en este preciso momento fue la conversación con Rivaille hace quince minutos atrás. Acaso estaban secuestrando personas que sabían mucho, o son… ¡demonios todo es tan confuso!
– Chicos… si necesitan un lugar en donde esconderse… yo conozco uno –se atrevió Mikasa a interrumpir el pacifico y tranquilo ambiente- Tengo una cabaña al lado de la sala de entrenamiento que dirijo con mi escuadrón, no tienen que preocuparse por las habitaciones y los baños.
– Gracias por la oferta Ackerman –Dijo Rivaille limpiándose la comisura de los labios con la servilleta- Tenemos planeado por hoy seguir aquí.
– Bueno si tú lo dices… sólo quiero que lo tengas en cuenta como plan B –inquirió Mikasa señalando levemente con la cuchara.
Rivaille asintió la cabeza y continuó en terminar lo poco que le quedaba de sopa. Después al ver que Mikasa también termino, se levantó de la mesa y camino hacia ella.
Como has acabado ya… te acompañaré hasta tu oficina –la observa autoritario.
– No hace falta que me acompañes, sé cuidarme sola –pronunció Mikasa con sequedad en la última palabra- De verdad no lo necesito…
– Nadie dijo si lo necesitas, fue una acotación –aclaro Rivaille taciturno- Jamás pedí tu opinión, te acompañaré quieras o no.
Mikasa gruño entre dientes como respuesta. Al cabo de diez minutos se estaba despidiendo de sus amigos, antes de irse les sonrió con tristeza y se encamino al oscuro y angosto camino junto con Rivaille.
Ambos caminaban ajenos a sus pensamientos, Rivaille estaba atento a cualquier sonido que resultase peligroso, en cuanto a Mikasa, observaba con nostalgia el paisaje acompañado con algunos animales noctámbulos, que de vez en cuando, se oía los inquietantes chillidos de los murciélagos dando caza algunos desprevenidos ratones que merodeaban en busca de alimento. También se hicieron presentes los cantos diminutos de los fastidiosos grillos, pocas veces Mikasa aborrecía de tal manera ese irritante insecto, ya que en una de las largas expediciones de las cuales requerían muchos días, cada vez que lograba pegar las pestañas esos molestos insectos jodían su noche de sueños.
– Rivaille paremos aquí, yo me quedare en la cabaña que está al lado del campo de entrenamiento –alcanzó diciendo Mikasa a tiempo de acercarse allí.
– ¿Está segura? Mira que cualquier imbécil puede pillarte desprevenida –sonó dudoso Rivaille, algo le decía en su interior que era muy mala idea.
– Sí, Rivaille voy a estar bien… -dijo Mikasa sacando de su pequeño bolsillo, que estaba en la camisa, unas llaves pertenecientes a la cabaña- Sé en lo que estás pensando… pero no te preocupes, puedo de verdad cuidarme sola.
El Cabo la quedo observando aun inseguro de lo que decía la muchacha, pero no le quedó otra que confiar en su fuerza y habilidad.
– Bueno, tienes razón –soltó un áspero suspiro y prosiguió- Confiaré en ti, sólo ten cuidado… ellos son muchos y muy tramposos.
– Si, la tendré. Nos vemos –se despidió Mikasa de Rivaille. Este la imito y se marchó desapareciendo en la nada.
Cerró de un portazo la puerta, ahora estaba enfadada y confundida, como demonios podían secuestrar personas de alta posición como Rivaille o Moblit. De que les beneficiaría atraparlos exactamente…
Mikasa se recostó en la fría y cómoda cama de la habitación. No podía moverse demasiado tras mucho cansancio mental, tenía que descansar lo antes posible para llegar mañana la reunión de Erwin.
Cerro tenuemente los parpados aprovechando de que nadie la interrumpiría, y sucumbió así a los brazos de Morfeo.
Pasado rápidamente la semana, Mikasa no negó para nada que fue la semana más exhausta que vivió en su corta vida. Todo fue debido a las constantes prácticas y explicaciones entre su equipo, tenían que saber a la perfección que rol cumplía cada uno. Si bien, la reunión de Erwin consistía en los siguientes planes; el principal objetivo es el sótano de la antigua casa de Eren en el Distrito Shiganshina ubicado en la Muralla María, eso no cambiará. Lo único que tienen que centrarse es en la Policía Militar Central, y los encargados de que ellos no metieran sus narices en la información serían ella y el Sargento Rivaille, aunque claro, Erwin selecciono dos grupos para que los acompañase. Su misión era dirigirse junto con su escuadrón y una cuarta parte de la Policía Militar Central al Distrito alejado de Shiganshina, según hay cuatro de los cuales el anterior nombrado fue invadido por titanes, mientras se encuentran tres distritos intactos y que debieron ser evacuados para trasladarse a la Muralla Rose.
Ahora todos los exploradores y la policía central estaban reunidos, faltaba ubicarse entre los dos grupos que les fue asignado distraer a la policía militar.
– Recuerden todo lo planeado y aplicado –aconsejó Mikasa seria y dispuesta a cumplir con lo prometido – No se dejen intimidar por los titanes, y sigan mis órdenes como del lugar.
– ¡Si Capitana! –Gritaron los tres al unísono un poco nerviosos.
Ahora estando en el distrito Karanese, Mikasa con su escuadrón y la policía primero debían ingresar en el distrito vecino de Shiganshina y después debía ver por los alrededores para encontrarse con el escuadrón de Rivaille.
Las puertas de la Muralla Rouse se abrieron completamente, La Legión de Reconocimiento junto con la Policía Militar Central encaminaban trotando rápidamente con sus caballos la destruida ciudad.
Tras encontrarse en la desolación sin ninguna casa a la vista y poblado de árboles, es el momento de separarse y esperar la orden del Comandante Erwin.
– ¡Formación para detección del enemigo a larga distancia! –Grito Erwin en señal de que se dirijan al lugar seleccionado- ¡Despliéguense!
La fila gruesa se dividió en ocho grandes grupos; el primero y segundo estaba Erwin, Eren y el escuadrón de Hanji hacia Shiganshina, el tercero y cuarto conformado por una nueva Capitana y un vice-capitán se dirigían al norte de la Muralla María, el quinto y sexto estaba el equipo de Rivaille y el primer grupo de la Policía Militar Central encaminaban al nordeste de la Muralla, por último el séptimo y octavo que se encontraba agrupado con el escuadrón de Mikasa y el segundo grupo de la Policía Militar su meta es llegar al sur del cual se encuentra la el distrito abandonado y vecino de Shiganshina.
No pasaron los cinco minutos y titanes de entre cinco a ocho metros se presentaron para corromper el orden y alineación. Los humos rojos comenzaron a rodear el azulado cielo.
– Date prisa en dar la señal –protesto Akane a Joan.
El aludido apresuro en lanzar la bengala roja.
Un titan de aproximadamente quince metros perseguía la provisiones que la Policía Militar protegía, el titan corría con cierta velocidad, era sólo en cuestión de minutos que alcanzase los carros junto con los hombres.
– No hay duda de que deber ser uno anormal –dijo pensativa Mikasa y girando su cabeza hacia los tres jóvenes- ¡Akane! ¡Joan! Encárguense de él –ordeno- ¡Ariette! Dispara la bengala negra.
Los dos mencionados se alejaron sin vacilar, mientras que Ariette siguió la orden de su Capitana tirando la señal. Akane se desvió totalmente para hacer de señuelo frente al titan, este muerde el anzuelo y ahora se lanza a la fémina. Akane esquiva los ataques y finalmente con el equipo de maniobras tridimensional Joan corta con rapidez los tendones del pie al titan, y para el golpe final corta con las cuchillas el cuello matando por fin a la bestia gigante.
Akane y Joan vuelven a la formación silenciosos y mirando adelante.
Horas después de recorrer exhaustivamente el eterno distrito, Mikasa decidió detener por quince minutos el carroy a los grupos designados para que respiren un poco, del cual se arrepentirá adelante…
– Capitana la Policía Militar se está poniendo histérica y quieren hablar con usted –dijo firme Joan.
– Entonces diles que vengan…
Luego de cinco minutos Joan dejo pasar a dos generales de alto rango de la policía. Los dos la miraron lascivamente y gritando le dijeron descaradamente:
– ¿Qué cree que está haciendo? ¿Acaso nos toma de estúpidos o qué?
– No estamos en condiciones de armar un alboroto en medio de una expedición. ¿Por qué tanto escándalo? –Les interrogo Mikasa devolviéndoles con frialdad la mirada.
– La expedición me importa un comino. Explíquese porque carajos nos hace dar vueltas todo el puto distrito –exclamo el hombre con más ira en sus palabras.
– ¿A qué vueltas se refiere? Si apenas nos falta la pequeña parte para inspeccionar el lugar que ordeno el Comandante Erwin –respondió seca Mikasa- Mire si usted no está acostumbrado a recibir órdenes de una persona superior que usted, acostúmbrese, porque fueron ustedes los que sugirieron la idea de acompañarnos en esta expedición, imbéciles.
– Y les sugiero que en vez de quejarse conmigo cierren sus bocotas y sigan mis órdenes –prosiguió Mikasa con más dureza en su voz- Agradezcan que les doy un descanso para después seguir la cansada expedición.
Al escuchar las últimas palabras los dos se retiraron inmediatamente sin vacilar o quejarse delante de la Capitana.
Traten de alimentarse, beber o hacer lo que les haga falta, porque en esta misión tenemos que tratar de retenerlos lo suficiente y esperar la señal de Erwin para retirarnos –les informo Mikasa a los tres jóvenes sin que los otros policías escuchasen lo mencionado.
Ariette, Joan y Akane asintieron y se retiraron para dar la orden de cinco minutos de descanso.
Pasados ya los cinco minutos, los soldados y militares encaminaron con sus caballos el destruido distrito acercándose a una vieja mansión burguesa, el aspecto de la casa no estaba tan dañado como el resto de las demás, era alta y bonita. Viéndola mejor tenía algo raro…
Mikasa hizo una seña para que se detengan, y mirando por todos lados, no había signo de vida titan que ponga en riesgo a todo el equipo.
– ¡Entremos aquí! –proclamo Mikasa pateando la mansión.
De repente el suelo empezó a temblar como si de la nada fuera a romperse, seguido de cinco segundo algo dentro de la mansión empezó a crecer y rompió consigo el hogar. La figura que a medida crecía la piel se endurecía; era de un titan de quince metros, que de poco a poco tomo forma de uno acorazado.
– ¡TODOS A LOS CABALLOS AHORA! –Ordeno en un grito Mikasa. En menos de un segundo todos estaban en sus caballos siguiendo el ritmo de la capitana.
Mikasa masculló blasfemias entre dientes. Esto no era buena señal, como podía haber un titan acorazado allí, si después de todo las dos puertas de este distrito no fueron rotas, ni siquiera tenían el mínimo rasguño. Y más pensando en el titan acorazado de Reiner, este no tenía nada que ver con él, pues no era tan musculoso, el cabello era más claro y largo a comparación de su excompañero.
– ¡Retirémonos! Akane lanza la señal de… -Mikasa se calló por un momento cuando escuchó que una bengala se disparaba en el cristalino paisaje, era la señal de retirada… eso significaba que… ¿tuvieron éxito?- Akane la señal de retirada ¡AHORA!
La fémina nombrada saco del pequeño bolso y con tal velocidad apretó el gatillo lanzando la bengala con él.
– Ahora debemos sacarnos de encima a esta cosa –dijo Mikasa refiriéndose al titan acorazado.
– ¿Por qué no lo aniquilamos Capitana?
– ¿Están locos o qué? Entiendan la situación en la que estamos… ese titan de ahí atrás tiene todos sus músculos acorazados y peor todavía, algo en mí me dice que ese hijo de puta sabe defenderse, más miren como protege su nuca –explico ella mientras todos volteaban para confirmar en lo que predijo la Capitana.
– ¡Joder! –Maldijo Joan con el entrecejo fruncido.
– ¡Rápido sigan avanzando y no se separen!
Después de un largo rato el silenció se rompió cuando se escuchó un grito titánico y descomunal, todos giraron la cabeza, era el titan acorazado quien profirió aquel estruendoso grito. En cuanto su acorazada y gruesa mandíbula se selló comenzó a trotar, y así corrió lo más rápido hacia el carro con las provisiones.
– ¡SUELTEN EL CARRO Y SIGANME DOBLANDO A LA IZQUIERDA! TENEMOS QUE DESPISTAR A ESTE GRANDULON CUANTO ANTES.
– Ni loca creas que vamos a soltar el único carro.
– ¡Si quieren vivir sigan mis órdenes! Culpa de ustedes nos arrastrarán a una muerte segura… ¡ASI QUE HAGANLO!
A regañadientes soltaron el carro y siguieron con toda velocidad a la Capitana.
– ¡Joan lanza la señal de un excéntrico ahora!
Sin vacilar la obedeció.
En un abrir y cerrar de ojos el titan acorazado corrió más de prisa alcanzando algunos desafortunados, después bajo su puño endurecido de un solo golpe azotando el suelo y aplastando a tres personas. Luego con más agilidad y rapidez aplasto como si se tratasen de hormigas a los militares, hasta llegar a Ariette.
– MÁS RAPIDO –grito con más fuerza Mikasa.
– ¡Ariette! –profirió Akane a su compañera para que avanzará más de prisa.
Ariette elevo la cabeza para observar minuciosamente al acorazado. El titan estaba detrás de ella, tenía la intención de aplastarla en el momento que la fémina detuvo la corrida a su caballo. Trato de alcanzar los ojos de él, pero de golpe el titan acorazado se detuvo abruptamente como si hubiese visto a un fantasma y se retiró de donde regreso.
Los militares y soldados que sobrevivieron al aplastamiento miraban atónitos como se retiraba la bestia acorazada.
– ¡Sigan con todo lo que dan! No tenemos mucho tiempo, el Comandante Erwin lanzó la señal hace más de media hora…
Un golpe y dos piedras se lanzaban y aterrizaron en dos militares, uno aplastándole toda la cabeza y el otro las piernas. A lo lejos un titan alto de unos diecisiete metro con forma de un simio, bajo de un saque el muro, y por lo que se veía, no había señales del titan acorazado, pero eso no le preocupaba a Mikasa por ahora, sino el enorme problema que tenían encima.
– Tch –gruño Mikasa. Detuvo por unos segundos su caballo para decir algunas palabras- Joan, Ariette, Akane síganme, y el resto de ustedes infórmeles a cualquier capitán cercano lo acontecido de los dos titanes –prosiguió desconfiada-Así que más les vale le digan…
Al terminar la orden, el escuadrón de Mikasa encaminaron velozmente en los caballos dirigiéndose hacia un atajo para llegar a la espalda del tan temido titan simio.
– Ariette y Akane, ustedes harán de señuelo para distraer por unos breves segundos al titan –explico Mikasa ralentizando a su caballo- Joan, tú le atacarás los hombros o puedes atacarle cualquier zona menos en la espalda y necesito que le tengas muy distraído, en cuanto a mí; veré la oportunidad para córtale desprevenida su nuca. Tengas mucho cuidado, estamos en frente de uno de los más horripilantes titanes que existe en la humanidad.
– ¡Si Capitana! –dijeron los tres alterados.
– ¡Muy bien! Avancen –ordenó Mikasa retrocediendo.
Ariette y Akane se dispersaron separándose en dos callejones opuestos, y en una de las vueltas doblaron hacia la esquina para estar al frente del titan, este caminaba rápido pero al ver a las dos mujeres los ojos del titan brillaron cuando su atención se centró en Ariette. Entonces el titan en un irreconocible murmullo pronunció "Anderson" con una voz espectral, cínica e inquietante. Y de un solo golpe pateó el caballo de Ariette mandándola a volar hacia el costado de una casa chamuscada.
– ¡Ariette! –Grito paranoica Akane.
– ¿Eres tú? –Interrogó el titan simio a Akane, en un idioma que ella y solamente sus amigos entenderían. Pronto entendió de quien provenía la voz…
Akane cae de su caballo y se estrella contra el pie del titan simio. Este la queda mirando y con sus inmensas manos la agarra presionándola levemente.
– Es-espera –pronunciaba inútilmente Akane, tratando de detenerlo, ya que su apretón se volvía más asfixiante- Yo soy… soy tu…
Pero después la mano del titan es cortada por Mikasa, este chilla y gime fuertemente por el corte. Aprovechando el momento Mikasa prosigue en hacerle unos cortes profundos en la otra mano, mientras sigue distraído por el dolor, ella le clava con las dos cuchillas los ojos, antes de que la golpeé con el brazo Mikasa retrocede sigilosamente. Luego de sacar un par de nuevas cuchillas el titan con torpeza tapa por completo su nuca, Mikasa corta rápidamente los músculos del brazo para despejar el punto débil. Cuando ella engancha el equipo tridimensional a la espalda y desliza las cuchillas en el cuello, la cabeza del titan simio gira hacia abajo y con el brazo medio sanado golpea Mikasa, ésta cae estruendosamente contra el árbol.
– ¡Capitana cuidado! –grito Joan trayendo en brazos a una lastimada Ariette.
Al escuchar la advertencia de su subordinado esquiva con precisión la golpiza que éste le proporcionó. El monstruo voltio echando un ojo a Joan, que tras reaccionar ante el movimiento adivino las intenciones de él y sin remedio tuvo que huir de vista del titan.
Después de que el único ojo se regenerara el titan batió su tiempo en tratar de atrapar a Mikasa, pero ella no se dejaría capturar tan fácil, pues con una de sus cuchillas le clavo a la bestia, él rugía ferozmente ante el dolor y acto seguido con sus enormes manos regeneradas estrecho el pequeño cuerpo de la fémina, ésta lo miro con el entrecejo fruncido enfadada y preocupada. Lo desesperante fue que, en vez de soltarla para estamparla entre los crecidos forrajes del atestado bosque, la apretó tan fuerte rompiéndole algunas costillas.
Mikasa chilla adolorida, trataba con todos sus medios salir de esas asquerosas y repugnantes manos que aprisionaban su cuerpo.
– ¡Ma-maldición! Ugh –Maldice Mikasa entre dientes, escupiendo sangre.
– ¿Es ella la que tanto decías? –Pregunto con voz más gruesa y ronca el titan simio envolviéndose a Akane.
Akane con los ojos abiertos por la sorpresiva situación tiembla y al borde del llanto grita "SÍ, ES ELLA".
– ¡¿HE?! –Grita Mikasa sin entender de que hablaban. ¿Acaso se conocían?
– Jo-joan –Levanto la voz llamándolo, agitada del dolor. Importaba un comino si se conocían, la situación estaba en que se retiren los tres- Llévate a Akane y Ariette ra-rápido –dijo tosiendo más sangre cuando el titan simio la apretó con énfasis, callándola y finalmente cayendo en la inconciencia.
Joan estaba confuso pero al ver como su capitana estaba siendo devorada por aquel titan, agarró a Akane de la cintura y sujetando firmemente a su otra compañera inconsciente. Apresura su corrida y con su caballo sube a las dos féminas.
El joven solado puso en marcha al caballo y sin mirar atrás sigue adelante. Akane no se recuperaba del shock que tenía, había vendido a su propia Capitana. Al pensar esto miro como ese titan se marchaba de ahí, con la manos vacías y llenas de sangre, el monstruo emprendió su camino subiendo sin menor ruido la gigante muralla. Observo en busca de alguna esperanza de que hubiera algún cuerpo, pero nada… tan sólo sangre y cuerpos cercenados y desmembrados por doquier.
– Ca-capitana Mikasa –sonzollo por lo bajo Akane, cubriéndose el rojizo y mojado rostro con los brazos. Si tenía que suicidarse no lo pensaría dos veces, pero pensándolo mejor no era el momento adecuado de hacer semejante estupidez, ahora debía de planear en algo para convencer a los capitanes de la muerte de la Capitana Mikasa Ackerman. Sin meditarlo sus ojos se clavaron en Joan, obviamente no podía leer la mente a sus compañeros, pero quería saber que pensaba su amigo al respecto y al cabo de mirarle un segundo, trago sonoramente, la pinta que tenía Joan era desorbitante pues estaba llorando, por primera vez, lo vio llorar.
Ahora la inundan el remordimiento y la culpa, llevándose una gran incógnita con ella… ¿Hizo lo correcto?
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N/A: Espero que hayan disfrutado, les traeré el próximo capítulo dentro de tres semanas o menos (ojalá lo termine antes). También quisiera agradecer a Petiotura; gracias por tu review :') me animo a subir el capítulo de hoy.
Me retiro, y recuerden dejar sus review, es muy importante saber sus opiniones.
