Suspiro cansinamente, busco en su abrigo su identificación y carnet de la institución. La Dama la había descrito con una claridad estupenda, solitaria y falta de amor, si, por que esos dos factores llevaban a que la gente se volviera estoica, fría y hasta cruel, tal como las facciones de la chica en cuestión. Se sintió estúpido cuando miro su identificación, su expresión era que feo estas en esta foto, tenia unas ganas tremendas de arrebatarle el carnet de sus manos, pero para su mala suerte aquello en estado nulo.

Noto como se ponía nerviosa, ¡Y un demonio! Pensó, era bipolar, o tenia serios problemas con lo que le rodeaba, se guio por lo segundo, dejando de pensar rápidamente se puso actuar.

-¿Tu nombre es Hinata?- Pregunto un poco mas sumiso (como odiaba hablar así). – Hinata, Hinata Hyüga- dijo ella con un deje de timidez.

Debía romper el hielo, o seria un infierno esos tres meses llenos de incomodidades…

-¿Puedes mostrarme donde dormiré?- No hablaría más con ese tono que le parecía lastimero, dado a la expresión que puso ella cuando le hizo la pregunta anterior, su mirada fue ¿eres marica? Si querida deja que te agarre desprevenida para mostrarte que tan marica soy.

Ella camino hacia un largo pasillo, la puerta dos del lado izquierdo seria su habitación, contento con el interior de su nueva morada, la chica debía tener dinero pensó, aquello era ser demasiado ostentoso, una habitación de huéspedes con una cama matrimonial, una pequeña lámpara araña en el techo, piso tapizado con alfombra, un estante, una cómoda y un escritorio en juego, sin contar el televisor plasma, aquello era ser ostentoso.

Hinata le dejo para que se instalara, mientras desempacaba, pensó en cual era la impresión que le causaba la chica, la respuesta reventó como una burbuja en su mente, ninguna, nada, no había nada que desear. Suspiro de nuevo, esta semana seria un infierno, esperaba conforme pasaran los días todo mejorara.


Tomo a partir de dos semanas para que la confianza comenzara a florecer, hay que dar gracias a Dios de que surgió química entre los dos, poco a poco iba descubriendo cosas de Hinata, como que tenia un complejo de prima, con su prima Momo, le encantaba el sushi y que le gustaban las actividades físicas ¡Hasta le pidió que la llevara a un gimnasio! Menuda persona estaba conociendo, ¿Quien carajos iba al gimnasio en vacaciones?, además era una persona con una timidez demasiada grande para su edad y había algo en su semblante que no le gustaba. Se sentía extraño pero en el tiempo que llevaba trabajando como hombre de compañía nunca había hecho realmente el papel de compañía, siempre era coquetear, ser coqueteado y un poco tocado, si la persona estaba a su gusto el sexo también se incluía, pero era hasta allí, nunca estaba con esa persona un largo tiempo, ni charlabas de cosas interesante ,no terminabas de conocer a la persona y menos daban ganas de conocerla si esa persona te busca solo para satisfacer sus necesidades, se sentía como el perro de ella, un compañero, vamos que se sentía bien.

Hinata comenzaba a tomar confianza, pero nunca lo tocaba, ni un manotazo cuando husmeaba en sus documentos, ni cuando cambiaba el canal de la televisión y ella se enojaba, se acostaban en mismo sofá a jugar videojuegos y nada de contacto físico, era extraño y eso lo frustraba un poco ¿Acaso no lo encontraba atractivo?, ¿Ni siquiera para pegarle? Se estaba enojando de aquello, ella pago por un servicio y este contactaba contacto físico (según el) tendrían una seria charla a final del mes, aun faltaba una semana para ello.

¡Oh! Y que si no era una tonta, recordarlo le hace reír, era un viernes por la noche, se encontraba en su cama, con solo un pijama pantalón, recostado con su laptop ayudando a su tonto padre en su empresa, cuando de pronto ella salto hacia su cama y gateo hacia él ¿No tenia ningún contacto con él y no sabia lo sexual que era eso?, ¿No se daba cuenta como andaba vestido? Se sentó a su lado, percibió el olor de su shampoo, no olor a rosas, no olor a frutas, no era un olor que usaban las mujeres "normales", era como miel o manzanilla o tal vez toronja, un olor agridulce como ella, le quedaba perfecto, cabe destacar que el olor lo tonteaba, pero volviendo, ella le pedía ir a un templo, un parque de diversiones y un centro nocturno. Suspiro se obligo a decir sí a todo, pero solo quería dormir.


Volando internamente a la mente de Hinata, observamos que se encuentra solo con una toalla cubriendo su cuerpo y buscando ropa para ponerse, hoy tenia ganas de hacer gala de su estilo, suspiro frustrada, le hacia falta su prima Momo ¡Como quería que estuviera aquí para ayudarla a combinar una camisola gris con corazones en un gris mas oscuro! Resignada opto por un pantalón negro y unas bailarinas blancas, su cabello… que se fuera al caño, le gustaba ondulado y así se quedaría. Listo.

Mientras se vestía, pensaba en Naruto ¿Qué carajos pensaba Tenten en hacerle contactar un "macho" a vivir con ella? Por que Naruto era la definición de macho según Tenten claro esta, principalmente le llevaba unos quince o veinte centímetros de estatura, primer y principal requisito, tenia un cabello que hasta envidia le tenia, segundo requisito, una sonrisa que solo una buena ortodoncia podía crear (lo sabia por experiencia propia) tercer y ultimo requisito y la cereza del pastel unas facciones masculinas que hasta rabia le daba. ¡Además era súper agradable y serio! Detuvo sus pensamientos, si no aquello no pararía en un buen rato, no estaba enamorada ni nada por el estilo, es solo que le agradaba su forma de ser más que esa sonrisa, mentira, le gustaba más la sonrisa.

Como una estatua allí estaba parada ya vestida, mirando el horizonte desde su ventana, deseaba quedarse así para siempre, era hermoso… ¿Por qué no podía enamorarse? ¿Por qué era tan difícil? ¿Por qué le tenia miedo a….? Todas aquellas sartas de preguntas que su corteza cerebral trataba de analizar, provocaron una inmensa tristeza a la cual estaba acostumbrada ¡A veces se sentía tan sola!

Si no fuera por el susto que le propino Naruto, estaría allí parada derramando lagrimas estúpidas, se odio por unos cinco minutos, él se dio cuenta de su cara Demonios pensó si aquel rubio idiota le preguntaba algo, le daría un puñetazo en su puñetera y perfilada nariz ¿Qué su nariz no parecía japonesa?

-¿Tengo algo en la cara? – Preguntó, tocándose la cara con sus manos masculinas. Quedo como una idiota mirando sus manos, es secreto, es un fetiche personal.

-¿Por qué tu nariz es tan perfilada? – Pregunto sin pudor alguno, odiaba esos arranques de confianza en ella, la hacían avergonzarse cuando sentía que se metía en lo que le convenía.

-Tengo sangre inglesa – Respondió orgulloso – Que bastardo…No es justo - murmullo bajo, mirando su nariz con desprecio.

El río melodiosamente, era una risa súper gruesa, le causaba risa. Con un vámonos y la invitación de la mano de Naruto se fueron camino al templo.

Decir que fue un viaje maravilloso, era mentira, se sentía como en una burbuja, aquello era perfecto, se sintió triste, duraría poco, disfruto tanto la tarde en el templo que se sentía cansada.

¿Y si alguien reconocía a Naruto? ¡Que vergüenza! No quería que la gente pensara que tenia una baja autoestima (aunque es verdad) y necesitaba un hombre a su lado (sigue siendo verdad), no quería preguntarle, le daba vergüenza ¿Qué pasaría si una de tus amantes le ve? ¿Y si alguna le reclama como suyo? ¿Cuántas amantes tienes Naruto? En su cabeza caían tantas preguntas como pétalos de Sakura en el suelo, aquello era un espectáculo que permanecería en su mente hasta que el Alzheimer llegara a su vida.

-¿Pasa algo? – Pregunto Naruto.

Preguntar o no preguntar, pasar o no la vergüenza ¡Al carajo! Tenia que actuar como adulta que era

-¿Qué pasaría si…? – Buscar la palabra correcta - ¿Si alguna de tus amantes se presentara aquí? - ¡Claro, la palabra correcta! Se odio, seguro se enojaría, pero lo único que alcanzo a escuchar fue el graznido de su risa ¡Se burlaba de ella!

-Mi única amante eres tú – Uso su tono galante, sintió como la sangre corría hacia su cara y su poros transpiraron.

-Okay – Fue lo único que alcanzo a decir.

Naturo la miro encantando con su respuesta, seguro pensaría que estaba loca, por que una mujer normal, con una vida normal y con un amante real, le sonreiría coqueta y sonrojada a su amante y le diría un mentiroso mientras sus labios deletreaban aquella palabra sensualmente, era lo que una mujer como ella debía hacer, pero no, tenia el titulo de "frustrada sexual" y "mojigata" en su frente y todo aquello era una mentira y como tal la iba a disfrutar.

Sintio como tomaba su mano y besaba su dorso, la retiro casi groseramente, se asustó, Naruto la miro asombrado, aquello había sido incomodo a niveles descomunales, vamos que el cuerpo le palpito al sentir el contacto de aquellos labios finos, demonios ¿lo había arruinado? No, él reía como loco, le dijo estúpido con una pequeña sonrisa.

Luego de aquello, caminaban hacia la salida, contaban anécdotas estúpidas y vergonzosas, el tomo su cabello y lo olió, huele agridulce, como tú le dijo mientras acariciaba el cabello. Mirar como lo hacia, la excito, lo odió, le dijo idiota y con ello un manotazo para que soltara. Él rio de nuevo.

Faltaban solo dos días para que terminara el mes, decidieron que hoy se quedarían en casa, mañana al parque de diversiones en la tarde y en la noche al centro nocturno.


Hinata le había dicho que cocinaría, así que en el sofá se recostó, tenia calor, todo por culpa de ella, cuando le regaño por andar semidesnudo en la casa, bufó, en su trabajo estar vestido era algo innecesario y cocinar también era su trabajo; corrió la mirada hacia la cocina donde ella estaba cocinando, la detallo, tenia el cabello negro azulado, largo y era hermoso, era asombroso como tomaba forma de ondas en la puntas; su cara era de niña, sorprendente tener veinticinco y poseer esa inocencia, su nariz súper pequeña que le causaba gracia en contraste con unos labios gruesos (los más gruesos que había visto) y sus putos ojos grises ¡La odiaba! Eran hermosos, nunca había visto algo sin igual. Bajo la vista hacia su cuello, era largo y cuando movía la cabeza violentamente ocasionalmente se marcaba el esternocleidomastoideo, podías ver asomadas las clavículas, un signo de elegancia innata, en un momento de locura pensó que quería pasar su lengua por allí. Loco.

Miro sus senos, eran sugerentes, no eran prótesis, lo sabía aunque nunca se ponía escote, se pregunto si revotarían sin sujetador, se avergonzó, poseía una cintura pequeña y no por menos importante el trasero mas grande que había visto en su vida, sabía que en comparación a los de la raza de ella estaba normal, pero no estaba en Asia.

Sus piernas no eran finas como las de las chicas que frecuentaba, eran gruesas y poderosas, no eran groseras pero en un vestido entallado seguro se haría la forma de un jarrón, más que las chicas que frecuentaba, eso era un punto importante, la estaba mirando mucho, se sentía un pervertido, cabeza fría eres mayor que ella pensó y río. Entonces la pregunto llego a su mente.

¿Qué hacia una mujer como ella, buscando los servicios de alguien como él?


Recomiendame.