—Bien, aquí inicia la segunda parte de esta historia y —Se detiene a escuchar al director— ¿Qué? ¿Tengo que presentar una nota de la autora otra vez? ¿Por qué?
—Lo escucha— ¿Me pagaran extra por presentarlo? —Lo escucha otra vez— ¡¿Cómo que no? —Se pone a escucharlo una vez más— "Sigh" está bien ¡Pero después de esto me dejan continuar con mi trabajo!
Nota de la autora: Para evitar futuras confusiones para aquellos que no conocen bien los personajes de Hetamerica (propiedad de Nennisita1234, artista —una súper artista, en mi opinión, es que dibuja tan genial :D — de , al final del capítulo voy a dejar un link a su galería para que se imaginen mejor a los personajes) voy a poner los nombres de los países al lado del nombre los personajes y cuando sea necesario en viceversa.
—De acuerdo, ya habiendo presentado la nota comenzaré de nuevo con esta narración, espero que me paguen extra por eso…
La primera navidad. Capitulo 2
Sólo pasaron un par de minutos inconscientes, despertaron con ayuda de sus conocidos y amigos, y uno que tirón de cabello por cierto.
— ¿Q-Que pasó? —decía Noruega.
—Oh, nada importante… salvo que te desmayaste y ellos también —le contó Dinamarca señalando a los otros, quienes se estaban levantando.
—Francisco ¿Estás bien? —le preguntó Rafael (Costa Rica) al mexicano mientras lo ayudaba a levantarse.
—Sí… soñé que hacíamos un sorteo para una obra… —dijo el joven castaño, medio anonadado.
—Eso sí pasó, idiota —espetó Alejandro (Guatemala)
— ¡¿Qué? —Gritó levantándose de golpe, dando una mirada a su papelito —Oh no… esto es… ¡Argh, por el amor de…! —No creía los que sus ojos acaban de leer… de nuevo— "sigh"… bien, todos los que tuvieron un personaje vengan aquí, por favor. Tengo que anotar sus nombres —avisó sacando una libretita y un bolígrafo de Dios-sabe-donde.
Los que se desmayaron fueron acercándose, junto con otros que les habían tocado un papel en la obra pero que no se impactaron tanto al ser personajes secundarios y seguramente con poco dialogo, entre ellos estaban Suiza, Venezuela (Gustavo) Lituania, Letonia, Liechtenstein, Ecuador (Christian) y el bad trio. Varios comentarios surgieron mientras iban a anotarse.
— ¡No puedo creer que al awesome de yo le tocara un personaje tan aburrido! —se quejó Gilbert.
—Al menos no te tocó ser el "villano" en esto —le dijo su hermano mostrándole su papel.
— ¡Viva! —Festejaba Christian —Soy el…
Francisco (México) le tapó la boca al instante con su mano.
—Shhh… Cristian, debe ser sorpresa ¿Recuerdas? —le dijo Chile.
—Manuel tiene razón —concordó México— Y eso va para todos, nadie revele su papel ¿De acuerdo?
Todos asintieron, de diferente forma pero lo hicieron.
Mientras que en el otro lado de la sala…
—Hermana ¿Te ocurre algo? —le preguntó Ucrania a Bielorrusia, quien estaba emitiendo un aura oscura.
—No me tocó…
— ¿Quién?
—Rusia… yo quería que saliera su nombre en el papel que tomé para regalarle algo —el aura oscura estaba creciendo— y que de esa forma quisiera ser uno conmigo…
—Ehm, no tienes que preocuparte, Natalia —decía nerviosa, no podía negar que su hermana la asustaba un poco— tal vez tu nombre salió en el papel de nuestro hermano.
El aura oscura se desvaneció
—Sí… eso espero. —musitó un poco esperanzada.
Y en otra de las gradas…
—"Sigh" —suspiraron pesadamente Nicaragua (Magdalena) y Taiwán
— ¿Qué les ocurre? —Les preguntó Hungría— se ven como si un camión les hubiera pasado por encima —bromeó.
—Es que… —comenzó a decir Magdalena (Nicaragua) —a las dos nos tocó ciertas personas y…
— ¡No sabemos nada de sus gustos! —Exclamó la asiática— excepto por la comida en mi caso…
— ¿En serio? Me permiten ver quienes… bueno, si me lo permiten…
—Okay —dijeron al mismo tiempo, mostrándoles sus papelitos.
— ¡Uy…! esto les va ser muy difícil.
—Lo sabemos —suspiraron otra vez, aun más desanimadas.
—Mm… bueno… quizás haya una forma… —murmuraba Elizabeta— pero no sé si sea adecuado… y sólo cederá si esta de humor.
— ¿Qué es? —preguntaron al unísono.
La húngara se acercó a ambas susurrando en sus oídos algo que las dejó boquiabiertas. Y con las miradas perdidas en el vacío.
Y en otra parte de ese mismo lugar.
Adrian (el salvador) no dejaba de darse golpes en la cabeza con la pared, no podía creer que le había tocado esa persona.
— ¿Por qué?... ¿Por qué?... ¿Por qué?...
—Disculpe… ¿Por qué se está golpeando? —le preguntó aquella niña, tirando de su manga.
— ¿Eh? Oh, eres tú, el principado de Wy… —dijo dejando de golpearse, mirando el enorme pincel que cargaba ella— pues… digamos que me tocó cierta persona que odio… —musitó con desdén.
—Vaya… a mí también —profirió la niña mirándolo asombrado por "la gran coincidencia"— aunque a decir verdad no lo odio y no me desagrada… sólo creo que es un poquito odioso.
— ¿En serio? ¿Puedo saber quién es? —le preguntó sonriendo un poco, era la primera vez que la conocía pero debía admitir que la hallaba algo simpática.
—Es él —espetó señalando con su cabeza la dirección en donde estaba.
Al dirigir su mirada a la dirección que señaló, pudo ver como ese niño rubio con ropa de marinerito le "sacaba canas verdes" al británico.
— ¡Na na na na na na —canturreaba Sealand corriendo alrededor de Arthur, enseñándole el papelito que le había tocado para el intercambio— también participo…!
—Eso no quiere decir que ya seas una nación oficial, Peter —lo interrumpió de forma despectiva.
— ¡Claro que lo soy!
—Que no… ¬_¬*
— ¡Que sí! DX
— ¡Que no, Bloody hell!
En una media hora todos terminaron de anotarse, discutir algunas cosas y ponerse de acuerdo entre sí, por no mencionar que algunos aprovecharon que casi todos estaban reunidos para discutir sobre tratos comerciales y asuntos pendientes. México les indicó a todos que cada quien mandaría a hacer su propio disfraz, y que cuando volvieran a reunirse todos para ensayar él les daría el libreto. U.S.A. estaba a punto de dar por terminada la reunión.
—Bien, ya todos estamos de acuerdo así que es todo por hoy. Yo me encargaré del teatro en donde será la obra y el casino en donde haremos el intercambio… y también de invitar a los huérfanos. Los que participan en la obra nos reuniremos aquí dentro de dos semanas para que ensayen antes del día de la obra. El resto vendrá aquí el 24 para después ir al teatro ¿Está bien?
Se oyeron, "Yes" "Oui" "Sí" "Okay" "De acuerdo" y "hai" en toda la sala.
—Okay… Good bye, guys! ¡Buen viaje! —se despidió Alfred.
Al salir de la sala:
Los nórdicos iban en grupo junto con Sealand, también los bálticos. Los asiáticos también excepto por Japón, quien acompañaba a sus viejos compañeros del eje, el italiano no dejaba de insistirle a su amigo alemán que le dijera qué papel le tocó pero este no cedía, y Taiwán quien discutía ciertos planes con Nicaragua (Magdalena).
Con el resto de los europeos cada quien se iba por su lado, algunos iban en par como Vash y Lily, otros en grupos de tres, pero la mayoría iba solos. La situación con los del continente americano era la misma.
Uno de los europeos que iba en par con alguien (aunque ese alguien no disfrutaba mucho de su compañía, pero por motivos tsunderes) se dirigió hacia un trío de latinoamericanos que discutía algunos asuntos entre ellos, los tres dejaron de hablar al ver como este aparecía justo atrás de ellos.
—Sigo sin creer que ustedes dos tienen "esos" papeles —dijo el castaño de ojos verdes sonriendo—, tampoco que yo también participaré.
—Hola Antonio —dijo Chile sin mucho ánimo.
—Sí… yo tampoco lo creo —suspiró México, pensando en la vergüenza por la que tendría que pasar.
— ¡Y no creo que no me van a dejar traer mi cámara! —se quejó Bolivia, quien era el tercer miembro de ese trío temporal.
— ¡Olvídalo, Rosaura! ¡Desde que Japón inventó el "yaoi" eres un peligro andante con esa cámara! —Le recordó Manuel (Chile), lo que menos quería era que en el día de la obra se escabullera al vestidor de los chicos y les tomara fotos en "poses comprometedoras" no intencionales.
— ¡Déjenme felicitarlos, mis hijos! —exclamó con los brazos abiertos listo para abrazar a los dos jóvenes, había entrado en su "faceta paternal", con el ambiente navideño en el aire no le sorprendió mucho al otro europeo que lo acompañaba.
Pero la mano de México posándose sobre su cara le impidió seguir avanzando.
—Perdón pero… —comenzó a decir Francisco, algo incomodo.
—…nosotros ya no… —continuó Manuel, incomodo también.
—…somos tus hijos, recuérdalo. —completó Rosaura, de la misma forma.
—P-Pero… ¡Oh, chicos! ¡¿En dónde quedó su cariño? —preguntó de forma dramática.
—Con los pedazos de cultura perdida durante la conquista —dijeron al mismo inconscientemente.
No se dieron cuenta de lo que dijeron hasta unos segundos después, quisieron retirar lo dicho para que no se deprimiera pero ya era demasiado tarde, había entrado en "etapa emo", recargando su cara contra la pared del pasillo mientras un aura azul oscuro lo rodeaba.
—Ay no -_-U … —suspiraron, no había duda de que "metieron la pata" recordándole ese siglo.
— ¡Genial! —Exclamó Lovino con sarcasmo— ¡Ahora tendré que subirle la moral!
—Perdón… —se disculpó Francisco (México)
—Lo dijimos sin querer —los justificó la chica del trío.
—Considéralo tu buena acción del día —dijo el chileno.
El mayor de los hermanos Italia se dirigió hacia el español.
—Oye, no te deprimas, eso ya pasó hace mucho, no…
Pero antes de poder terminar el castaño ya lo estaba abrazando.
—Bwuaa! T-T ¡Lovino! ¡¿Tú aun me quieres, verdad? —lloraba dramáticamente.
—Antonio… "gasp"… ¡Suéltame! no me dejas respirar… —decía mientas su cara se ponía azul por la apnea— Ustedes… ¡Me las van a pagar! —gritó mirando a los tres latinos que corrían a toda velocidad de allí hacia la salida mientras le hacían caras, o al menos dos de ellos.
— ¿Es inmaduro de nuestra parte haber salido corriendo así? O en su caso hacer caras y sacar la lengua a su edad —preguntó Chile sin dejar de correr.
—No creo —respondió México.
—Sí, además, en Alemania es legal sacar la lengua en la foto del pasaporte ¿Sabías? —aseguro sonriendo.
—Que ironía —espetó Manuel, pensando lo estoico que siempre era Ludwing.
Algunas horas después, a varios husos horarios de distancia, en un lugar muy frio:
La chica de cabello negro y ondulado dudaba si debía tocar la puerta de esa casa o no, tenía que decidir rápido, la nieve no dejaba de caer lentamente y se estaba congelando, ambas.
—Vamos, Magdalena (Nicaragua), tu puedes hacerlo —la animaba.
—Pero no puedo, Taiwán, ¿Qué tal si Bielorrusia está allá dentro? —supuso temblando como Letonia.
—Eso es un riesgo que tendremos que correr —profirió tragando un poco de saliva.
—Pero… yo… no sé ¡No puedo! ¡¿Y si nos pide que seamos uno con él? ¡¿Y si se enoja y nos arroja a un lago congelado en Siberia? ¡¿Y si…?
— ¿Y si la tocamos juntas? —sugirió interrumpiendo todas sus suposiciones.
—Está bien…
Las dos levantaron sus puños y tocaron la superficie de madera anunciando su llegada, escuchando unos segundos después como unos pesados pasos se dirigían hacia la entrada finalmente, el dueño de casa abrió la puerta… allí estaba, frente a ellas, con su imborrable sonrisa, el país más grande del mundo: Rusia.
—Nicaragua, Taiwán ¡Que sorpresa verlas por aquí! —Las saludó— Pasen.
Las chicas entraron, tratando de controlar con todas sus fuerzas las ganas de temblar. Se dirigieron a la sala, donde tomaron asiento
— ¿Qué se les ofrece?
—Ehm… etto… watashi —divagaba Taiwán, era la primera vez que estaba tan cerca de Ivan, le fue inevitable decir palabras en japonés sin razón aparente— Rusia-san… nosotras nos preguntábamos…
—Necesitamos un favor —dijo sin rodeos Nicaragua— pero… el favor que necesitamos pedirte tiene… bueno… hace alusiones a cierto periodo de tu historia… algo delicado.
— ¿Y qué periodo es ese? —inquirió dejando su sonrisa por un semblante curioso.
—"sigh"… la guerra fría —dijo la joven Taiwanesa.
La cara del ruso se tornó seria.
—Algo sin duda delicado —suspiró mirando al vaso de vodka que se había servido anteriormente, para después darle un sorbo.
—Verás, Ivan… —decía Magdalena— necesitamos que nos prestes ciertas cosas…
En México:
Francisco ya había mandado a hacer su disfraz, ahora sólo le quedaba escribir el guión. Estaba en la casa los pinos escribiéndolo en una máquina de escribir, pero desgraciadamente se equivocaba seguido, lo cual lo obligaba a arrugar la hoja y arrojarla atrás de él.
—Francisco —decía su jefe de aquel entonces, entrando a la habitación donde él estaba—, ¿Ya regresaste de…?
Paró de hablar cuando sintió aquella bola de papel golpear su cabeza.
—Ups, perdón —se disculpó volteando hacia atrás.
—Francisco Antonio Sánchez Jiménez ¿No crees que ya has desperdiciado mucho papel? —dijo mirando todas las hojas que había usado.
—Perdón "Jefe", necesito terminar este guión, vamos a hacer una obra del nacimiento de Jesús en la Nueva York y necesito escribir el libreto —le explicó.
—Ya veo —dijo mirando a todas las bolas de papel de nuevo— ¿No podrías dejar de decirme jefe como si la palabra estuviera entre comillas?
—No —Espetó volviendo a escribir, optando una actitud seria.
— ¿Aun sigues pensando que…?
—Sí —contestó rápidamente prediciendo el resto de su pregunta.
—"Sigh" ¿Para qué me molesto? —Suspiró, estaba claro que él jamás olvidaría aquello que pasó en marzo del 94— ¿Al menos podrías dejar de desperdiciar papel y usar la computadora que está en mi oficina?
—No puedo.
— ¿Por qué no? —quiso saber.
En respuesta el joven se volteo escondiéndose un poco atrás del respaldo de la silla giratoria.
—Esa cosa… me da miedo…
—Perdón por la muestra de inmadurez que mostraré en las siguientes palabras que diré, pero… ¡No seas payaso! ¡Vamos, te voy a enseñar a usarla! —Decía tomándolo del brazo y prácticamente arrastrándolo hacia el pasillo.
— ¡NO! ¡NO QUIERO!
Después de una lucha de voluntad que duró varios minutos, Francisco fue llevado por su jefe a la oficina, donde él encendió la computadora y seleccionó el programa de Microsoft Word, enseñándole todo lo básico y como imprimir cuando terminara.
— ¿Ves? No tiene nada de malo, es sólo la más avanzada tecnología —que aquel entonces era Windows 95— cuando termines, lo imprimes y la apagas ¿De acuerdo?
—De acuerdo —contestó con el seño fruncido, odiaba que lo trataran como niño.
Ya habiéndose ido, Pancho se puso firme frente a la computadora.
—Bien, computadora, tu no me agradas y yo no te agrado pero será mejor que no hagas ningún truco o te romperé como Jimmy Hendrix rompió su guitarra en Woodstock ¿Okay?
Silencio.
—Tomare tu silencio como un sí, computadora —dijo mirándola desafiantemente.
Sin más preámbulos, empezó a escribir.
En algún lugar de Jamaica:
—No lo entiendo… ¿Por qué yo? —se quejaba la puertorriqueña.
Estaba en la casa de la pequeña Yasmin (Jamaica), disfrutando de la playa, bueno, la menor era la que disfrutaba, Puerto Rico estaba más nerviosa que un estudiante a punto de hacer un examen para el cual no estudió. Era la persona más cercana (y que no estaba ocupada) de sus vecinos, la joven no dejaba de andar de aquí por allá en la terraza de la casa de la jamaiquina.
—Cálmate, Eli, no es el fin del mundo… bueno, dicen que será en el 2000 pero aun no es el fin del mundo.
—Lo será para mi si hago el ridículo —dijo la joven, ocultando su rostro entre sus manos.
—No te precupes, pareciera que realmente estás…
— ¡Yasmin! O / / / O
—Ups perdón ^_^ —rio la chica— en fin… será mejor que te hagas a la idea de que interpetraras a ese personaje, Eli.
—Lo sé.
Nota de la autora: hasta aquí el segundo capítulo, como ya había dicho, acepto comentarios, criticas y tomatazos, pero no sean muy rudos, en fin lo prometido es deuda.
http: / / nennisita1234. /gallery /
Pónganlo en el buscador sin espacios y entren en la carpeta que dice Hetamerica, bueno … es todo por hoy, hasta pronto. Perdón si hay algunos errores de ortografía.
