NUEVA FAMILIA Y NUEVA VIDA.

Mis tíos por parte materna, me adoptaron. Mis tíos ya tenían dos hijos, un niño un año más mayor que yo llamado Desmond y la pequeña Hanna. No me fue fácil adaptarme, había nuevas normas, nuevas costumbres y yo no estaba acostumbrada.

"¡Anya recoge tu cuarto!"

"No voy hacerlo es mi cuarto y en casa lo recogía papá"

"¡Anya ahora!"

"¡¿Quién eres para mandarme recoger?!¡No eres mi papá!"

Así fueron todos los días, todo el rato discutiendo. Desmond fue el único que me ayudó a integrarme en la familia y hacía que mi vida fuera algo mejor, él estaba allí cuando le necesitaba.

Me acuerdo del primer día que fui a la escuela, tenía 6 años, nunca había visto tanta gente y estaba nerviosa, menos mal que estaba Desmond, aunque eso no pudo evitar que los matones se acercaran a mi...

Estaba en el recreo, tomando mi bocadillo tranquilamente, mirando a los otros niños jugar, nunca había sido muy sociable.

"¡Oye niña!" Una voz gritó detrás de mí, me giré y había un grupo de niños con mala pinta.

"¿Me decís a mi?" Dije con voz monótona.

¡ Si, a ti! ¡¿O es que estás sorda?!" Uno de los niños gritó, era gordo y parecía que no se había duchado en años. Sabía que quería pelea y no le iba a dar esa satisfacción, además yo era más pequeña que él, no tendría ninguna oportunidad, me machacaría. Así que me di media vuelta e intenté irme pero me hicieron la zancadilla, gemí de sorpresa y caí al suelo.

"¿Adonde crees que vas? Aun no hemos acabado. "dijo en tono burlón.

Tenía miedo e ira, un escalofrió recorrió mi columna vertebral, me levanté despacio, la ira me consumía por dentro, sentía que podía con todo, me sentía fuerte y segura de mi misma.

"Es cierto no hemos acabado, más bien hemos comenzado" mi voz me sonaba extraña, como más silbante.

Los niños se movieron nerviosos y olían a miedo (¡espera! ¿¡Olían a miedo!?) En ese momento no lo pensé mucho y tampoco me di cuenta de mi cambio, mis ojos normalmente de azul claro se oscurecieron, mis colmillos se agrandaron y mis uñas se convirtieron en garras.

Di un paso hacia ellos, gruñendo, ellos temblaban de miedo.

"Mejor nos vamos tíos" dijo uno y salió corriendo, esa fue la señal para que los demás huyeran también.

Esta situación no paso desapercibida, algunos lo habían visto y se lo fueron a contar a los demás, muchos se acercaron a mí para saber como lo había hecho, yo me limitaba a decir un "no sé", muchos de repente querían ser mis amigos, solo por conveniencia.

Pero un día me encontré con mi mejor amiga aun lo sigue siendo a pesar de nuestras grandes diferencias, los amigos q tuve después no cuentan, ni siquiera voy a mencionar sus nombres, no lo merecen, me rechazaron...