Capítulo II
El almirante trató de no sacar conclusiones, sin embargo en su experiencia eso significaba que su barco y tripulación estaban en grave peligro, a pesar de su juventud, su padre le había inculcado que el honor era primordial y que huir solo si no había otra solución… Y esa era una de las ocasiones….
–¡A babor!
El timón tuvo que ser maniobrado por él y tres de sus chicos. Su buque era de los más modernos y ganaba en velocidad a esos que se vislumbraba en el horizonte, eso significaba un punto a su favor, pero también uno en contra, pues esos malandrines iban en pos de ellos, precisamente para adueñarse de esa nave. Esos piratas no se tentarían el corazón –si lo tenían– en no asesinar a niños, pues ese buque era uno escuela y muchos de ellos no alcanzaba los veinte años de edad.
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Con los bucaneros la nave capitana el Esmeralda avanzó veloz. Prongs el Capitán alzó la voz ordenado:
–¡Mis valientes compañeros a ganar el barvolento (1) al Fénix!
Los aullidos y vítores se escucharon por todo el buque, pues si bien el León era hijo de Prongs no por eso, este permitiría que le ganara ese botín.
–¡Por las barbas de Neptuno que no lo dejaremos ganar!
Gritaron como una sola voz.
En el Fénix, el León ordenó:
–¡A toda vela! ¡Que ese truhan no nos lleve la delantera!
Ron se rió a carcajadas, pues ese truhan del que hablaba su capitán y amigo, no era otro que su propio padre: Prongs.
–¡Ya oyeron el rugido, a trabajar!
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El almirante ordenó a voces y los jóvenes. Toda la tripulación se dispuso a hacer más veloz su buque, pues ya casi veían la proa de esos canallas. Draco acostumbrado al bamboleo del barco, avanzó veloz y con sus compañeros desató las velas del palo mayor.
El almirante sintió los nervios a flor de piel y rezó porque su barco lograra dejar atrás a esa flota, aun preguntándose que los hacia merecedores del honor de ser perseguidos, por… Los Merodeadores, el nombre dado a ese grupo de filibusteros y es que entre todos los ofíciales se hablaba de ellos como si del mismo Belcebú se tratase y si uno de ellos hacía temblar a muchos y bien plantados oficiales… que sería la flota completa.
El capitán notó entre todo el movimiento, como muchos de sus marineros que estaban ahí por la leva, miraban con ojos esperanzadores a sus perseguidores.
Por más que maniobró el barco escuela no pudo dejar atrás a todos sus perseguidores. El golpe cimbró todo el puente y el capitán casi soltó el timón, sin embargo su entrenamiento lo mantuvo firme. Uno de ellos había llegado y los había golpeado con la proa.
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El sentir el golpe, Theo se aferró a la coy (2) más dio al suelo junto con ella. Esperó a que todo se calmase y se levantó con trabajo; escuchaba lo gritos que venían de la cubierta y por el golpe sospechaba que algo muy grave ocurría, y sintió temor, mas salió a ver.
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Sirius maldijo al ver que el Fénix había ganado la carrera.
–¡Malito mocoso! –llamó a Llamarada– ¡Abordemos por estribor!
–¡Podríamos volcarnos! –exclamó este.
–¡Que el tridente del rey del mar nos guie!
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Las hacha de abordar emergieron y los filibusteros se prepararon para abordar, más el buque escuela aún se defendía usando su fuerza y velocidad de nueva nave, y eso hacia inestable esta para poder abordarla. León se encaramó en el mástil y desató una de las cuerdas… Ron lo vio y negó.
–¿No creo que lo haga o sí? –preguntó interesado Neville, otro de los fieles marineros.
–¡Argh!
Fue la respuesta del pelirrojo, al ver que su capitán ya estaba tomando vuelo para lanzarse.
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Draco desde la cubierta del buque vio lo que ese loco pirata hacia y la furia le nubló la razón. Alzó su sable y lo sostuvo fuerte, elevó la vista, analizó las condiciones, viento, movimiento y calculó el lugar...
Harry el León se lanzó del mástil del Fénix y cruzó veloz por sobre las cabezas de ambos marineros, los suyo y los del otro barco, su sonrisa feroz y sus ojos verdes detallaban con el sol de la tarde, esa era una maniobra audaz y peligrosa que le habían ganado varias triunfos, sin embargo esta vez no contó con un chico que iba de regreso de la misma forma que él, pero llevando un sable en una mano….
Draco cortó la cuerda de su adversario de un tajo y el capitán cayó rodando, pero ágil se levantó de inmediato. Los piratas de Harry imitaron a su capitán y abordaron a pesar de que los barcos seguían en movimiento. Desde el Esmeralda James/Prongs se soltó a reír.
–¡Todos ellos están igual de locos que mi zagal!
El almirante del barco escuela supo que no había escapatoria, mas por lo menos moriría con honor. Dejó al pequeño Tim Avery al mando de este, puesto que el barco ya no se movería y bajó del puente.
–¡¿Pero capitán…?!
Dijo casi lloroso el niño de diez años y el mayor lo vio.
–No te preocupes, solo quédate aquí y no bajes.
–¡A la orden capitán!
La flota completa los tenía rodeados y varios de los capitanes y lugartenientes estaban en el lugar, más el almirante sacó su espada y se puso en posición de defensa.
–¡Veamos que tan valientes son de uno contra uno! ¡Bellacos!
Sirius el más bélico de los cuatro cabecillas, aceptó el reto y alejó a todo para enfrentarse al joven almirante.
–¡Veremos nosotros que tan fuerte es un mocoso mimado! ¡Cuando acabe contigo te hare caminar por la quilla! (3)
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Harry en cambio no había escuchado el reto, pues seguía batallando con el rubio que lo había bajado de golpe.
–¡Bonitos movimiento seguro que los aprendiste en un baile con tu mamá!
Draco se molestó por el insulto, mas no le dio el gusto de mostrarlo y arremetió dando tajos que iban directo a probar la sangre del pirata.
–¡Draco!
Se escuchó una gritó de Theo y el rubio giró a ver, lo que fue un error que le costó una herida en el hombro.
–¡No te distraigas cadete! –gritó el bucanero.
El rubio se tocó el brazo y chasqueó la lengua, pues debía evitar a ese hombre y rescatar a su amigo que se defendía de un par de trúhanes que lo jalaban llevándoselo de ahí. Harry notó que su rival ya no estaba dispuesto a seguir combatiendo y que no le ponía tención; por lo que giró a ver y notó lo que este veía.
–¡Suelten a ese zagal!
–Pero…
–¡¿Acaso dije que tomaran botín canallas!? –tronó la voz del de ojos esmeraldas como rugido.
Los marineros soltaron de inmediato a su presa, que cayó entre unas cuerdas enredadas.
–¡Ya señorito, ahora si puedes pelear!
El rubio platino miró con molestia al moreno, más se colocó en posición. Harry sonrió burlón adoraba un buen combate y ese rubio parecía un divertido rival.
Los lances iban y venían y pesar de las heridas del rubio este no dejaba de moverse. La camisa rasgada ya estaba cubierta de sangre, por lo que el pirata negó y haciendo un movimiento que sabía esquivaría el cadete, estuvo muy cerca de este y lo golpeó con la empuñadura de la espada dejándolo desmayado.
–¡Draco!
Gritó Theo. Harry miró al castaño y notó lo diferente que era este.
–¿Que hace alguien como tú en un barco?
–…
Theo no respondió e intento escapar, pero Harry se echó al hombro al rubio y atrapó al otro por una mano.
–¡Ven acá! En este barco no les dan de comer, ninguno pesa nada.
…
Ganar el barlovento: Situarse dejando al enemigo u otra escuadra o buque a sotavento y en disposición de poder arribar sobre él.
Coy: especia de rectángulo de tela o red que amarrada de los lados forma una cama.
Quilla. Orilla o casco de un barco.
Muchas gracias por acompañarme en este nuevo fic y comentar:
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Muchas gracias a mi beta Phitiz Potter Malfoy.
