CAPITULO 2: LLEGADAS INESPERADAS

Las primeras dos semanas de escuela se sintieron como una verdadera tortura, los granizados faciales se volvían algo más frecuente. No eran todos los días, sobre todo por que evitó como la peste a la mayoría de los deportistas, pero al final de la semana normalmente al menos por dos o tres días traía a casa, manchas de granizados, y las groserías eran persistentes, incluso tenía algunas nuevas para añadir a su ya larga lista. Pero tenía la mejor medicina, Rachel podía olvidarse de todo, había corrido al menos dos millas cada día, pasaba una hora en la elíptica, se impulsaba lo más fuerte que podía en cada clase de baile, e incluso trabajaba nuevas rutinas para glee una y otra vez hasta que estuviera muy cansada para tan siquiera respirar.. aún así, ella trataba de impulsarse más, pero todavía no era lo suficiente. Nada era suficiente

Cada mañana y noche se pesaba, observando todos y cada detalle de peso, además las tareas asignadas y el ejercicio que había en cada caloría consumida y cada caloría expulsada. Nada salía indocumentado. Desde sus ejercicios, su comida, hasta sus pensamientos, todo estaba escrito. Diario tras diario se acumulaban como un altar en su memoria de todas las malas, y en raras ocasiones, buenas cosas en su vida. Cada vez que cuestionaba sus motivos, o el por qué estaba haciendo esto, se iba a ese cuadro, ese cuadro púrpura con notas de música a su alrededor, y recordaba exactamente por qué había de hacerlo.

Las cosas en su mente eran peores que las que el mundo retrataba. Incluso los elogios parecían estar mezclados con veneno. Un simple -Gran trabajo Rachel- ó -Wow esa nota fue impecable- no parecía significar mucho más. En lugar de ello significaría que tenía que ser mejor la próxima vez. Lo que oía en su cabeza era completamente diferente a lo que le decían. Todo lo que podía oír era: -Tienes que hacerlo mejor Rachel.- -¿Qué fue eso Rachel?--¿Por qué eres un fracaso Rachel?- Nada bueno se encendió en ese espacio más trabajado que llamó mente.

Luego, el día fiel vino. De principio a fin, ese día escolar apestaba más que los días que siguieron Había engordado medio kilo cuando se pesó esa mañana. ¡Medio kilo! Ella estaba viendo lo que comía, hacía ejercicio todos los minutos que pudo, estaba haciendo todo bien, así que ¿cómo podía haber subido medio kilo? no tenía sentido para ella. Pero entonces se pasó demasiado tiempo en preocuparse por el solo medio kilo, que se le estaba haciendo tarde. Luego se volvió a dar cuenta de que se le había olvidado lavar la ropa de la noche anterior, así que en lugar de su vestimenta normal, lo que otros llamarían excéntrico o extraño, tuvo que conformarse con jeans, una camisa agradable y una sudadera con capucha, se sentía extraña, un poco incómoda. su estilo era su comodidad, por extraño que fuera, era ella. En esa ropa estaba fuera de su zona de confort, sin su manta de seguridad. Apenas entraba al edificio cuando la campana sonó. Así que bastaba decir, el día había tenido un comienzo difícil.

No había tiempo para reunirse con alguno de sus "amigos" o algo así. Sólo se fue directamente a la clase. la única cosa buena de esa clase era que seguro sería interesante. Con Puck a su lado, y con un maestro nuevo, estaba segura de hacer una escena, tal vez acosarlos un poco. Pero eso no es lo que pasó. Ella y Puck se sentaron en el fondo de la clase, a la espera de que la nueva profesora llegara. Su tardanza no era exactamente un buen comienzo, pero eso no significaba que estaría en problemas por llegar treinta segundos tarde tampoco. Entonces, la nueva maestra había llegado

Las cosas se fueron cuesta abajo desde allí. Al principio, Rachel estaba muy ocupada en su diario, escribiendo todo lo que estaba en su cabeza, evitando algunas miradas y caras embobadas dirigidas a ella por su nueva vestimenta. El chasquido distinto de los talones contra el suelo de linóleo debería haber inclinado su despegue, pero estaba muy ocupada para importarle. La segunda señal de que algo iba mal era el inusual silencio de Puck. En realidad todo el salón se volvió silencioso cuando el clic se detuvo. Una vez más, no le importaba lo suficiente como para siquiera mirar.

-Rachel- Oyó a Noah diciéndole con cierta urgencia en su voz. –Rachel-Esta vez fue un poco más fuerte, y la leve irritación en su voz hizo que pareciera como si no fuera la primera o segunda vez que llamó por su nombre.

Así que sin siquiera una pequeña mirada en su dirección, o cualquier otra dirección hacia abajo y en su diario, Rachel respondió, -¿Qué Noah? ¿Hay algo que te gustaría preguntarme?- Dicho de la manera verdadera de Berry.

Y entonces lo oyó. Esa voz no podía confundirse con ninguna otra.

-Hola estudiantes. Mi nombre es Shelby Corcoran. Soy la nueva profesora de inglés.-

Fue entonces cuando Rachel finalmente levantó la vista y reconoció el mundo a su alrededor. Nada más lo haría, pero lo hizo. ¿Qué estaba haciendo allí? ¿Por qué ella estaba aquí? Mejor aún, ¿por qué ella tenía que volver? Tantas preguntas pasaron por la mente de Rachel que todo era difícil de procesar. Sin embargo tenía que preguntarse, si su madre sabía que estaría en su clase. Si lo hacía, era simplemente cruel.

-Ok, voy a tomar asistencia, y luego a explicar algunas de mis reglas y expectativas.- Shelby aún no había visto a una Rachel sorprendida, la cual estaba oculta fácilmente por el atleta gigante sentado frente a ella.

Uno por uno, los nombres fueron llamados. Shelby decidió ir en orden alfabético inverso, por lo que Rachel fue una de los últimas en ser llamada. -Brown- Ella llamó recibiendo un "aquí" a cambio, y luego le tocó el turno. -Ber-ry.- El nombre no salió tan sin defectos como los demás. Aparentemente Shelby no sabía que su propia hija estaría en su clase. Pero cuando oyó la voz tranquila de Rachel haciéndole saber que estaba presente, tenía que verla; Necesitaba ver su reacción. Shelby miró alrededor del salón, finalmente observando a su hija

Rachel no se atrevió a mirarla. Dio un primer vistazo cuando escuchó la voz, pero tan pronto como el shock desapareció, sólo se volvió a su libro. Sabía que si intentaba algo más, probablemente terminaría gritando. No quería que estuviera allí. No quería tratar con ella. Había pasado su vida sin su madre biológica, no mamá, haciendo una aparición repentina. Necesitaba salir de esa clase y pronto. Pero nadie podía ver su dolor. Nadie podía saber lo que estaba sintiendo o los impulsos que tenía. Ella no lo permitió. Dio una sonrisa falsa, era todo lo que podía hacer para enmascarar todo lo que estaba sintiendo.

En la ignorancia mutua y la evitación, básicamente pretendiendo que nada estaba ocurriendo, Shelby continuó con su lección, y Rachel hizo todo lo posible para prestar atención. Consiguió controlarse a sí misma, comportándose bien, hacer su trabajo o hacer lo contrario a lo que ella dice. Pero al ver a su madre, le trajo una gran cantidad de sentimientos que para eliminarlos había trabajado tan duro. De vez en cuando podía sentir sus ojos quemándole, diciéndole que no era su madre, que nunca sería una parte de su vida. Pero allí estaba ella.. La madre que siempre quiso estaba allí, enseñando su clase, burlándose de ella, recordándole que nunca lo sabría y él por qué.

Una página entera de su diario se llenó en esa clase. En ello estaba escrito todo lo que pensaba Shelby de ella, de que estaría de acuerdo de lo que Rachel era. Rachel eraun nada. Eso fue escrito audazmente por toda la página, junto con muchas otras frases autocríticas... nada demasiado lindo, pero definitivamente algo que no era adecuado para los ojos de los demás. Todo ese diario era algo no apto para los ojos humano; Solamente para los suyos...

Cuando la clase terminó, Rachel estaba deseando salir, podría haber jurado que escuchó a Shelby llamar a su nombre, pero ella no quería escucharlo. Todo estaba bien. She was fine. Ella estaba bien,no lo estaba, pero trató de convencerse a sí misma y todos los demás de que si. Así que hizo lo único que podía hacer: ignorarla y seguir su día como si nada hubiera sucedido.

A lo largo del transcurso escolar, las cosas más o menos se mantuvieron igual. Las personas comentaron sobre su vestimenta, y la mayoría de ellos fueron ambiguos comentarios como los de Santana -Wow Manos de hombre, ya no estás vestido como un niño- también habían faltado los comentarios de los idiotas que normalmente la atormentaban con granizados y calumnias. Tal vez no la reconocieron tendría que vestirse así más a menudo…

También estaba tratando de evitar todo el día a Puck. Al parecer, quería hablar sobre el regreso de Shelby. Fue duro para él también, al ver que estaba criando a su hija; El remplazo perfecto de Rachel, podía dejar de resentir a esa niña. Ella estaba celosa de Beth, y eso la hacía odiarse más. Faltaba decir que ella estaba ignorando a Puck, no quería lidiar con él, no importaba qué tan puras fueran sus intenciones, sólo quería asegurarse de que si estaba bien, y aún así Ella se estaba comportando como una perra completa. Fue sólo otra razón por la Rachel Berry era indigna de todo.

La hora del almuerzo llegó y no estaba de humor para ver a todos sus compañeros de Glee, decidió omitirlo. La comida era sin duda algo que debía evitar, así que en vez de ir a la cafetería, se dirigió al auditorio, el cual parecía ser un lugar para buscar algo de consuelo, se sentía segura allí. Pero allí sentada al piano, mirando fijamente las teclas, no se atrevía a tocarlo. No podía tocar, no podía cantar, ella sólo podía pensar. Y pensar nunca la había llevado a nada bueno...

El período de almuerzo transcurrió en silencio, sin hablar, sin movimientos, sin comer. No fue algo productivo, pero la catatonia vino y eso empujó todos los pensamientos malos y buenos de su mente. Fue un cambio agradable. Pero duró poco, Al darse cuenta, la campana sonaba, y ya era hora de clase. A volver otra vez al mundo real lleno de odio y dolor. Qué emocionante?

El resto del día lo pasó respondiendo preguntas de Shelby, a Kurt y algunos otros chicos del coro que se preocupaban lo suficiente como para hablar con ella. básicamente les dijo que todo estaba bien y que hablaría más tarde en Glee, otra cosa que no estaba esperando ese día. Cuando no fue bombardeada con preguntas, buscó de cualquier manera evitar a Shelby la cual estaba en el ala de Inglés, así que en vez de pasar por ese pasillo para llegar a su casillero, se fue todo el camino alrededor de la escuela para una molestia, pero la distancia adicional la hacía tener que caminar más rápido para llegar a clase a tiempo, y por lo tanto, también quemaría más calorías. Al menos había un lado positivo.

En su última clase del día, recibió otro golpe. Los artículos de ciencia llegaban de nuevo, era el primer trabajo formal del año, y Rachel trabajó en ello durante horas, incluso días. Quería que fuera perfecto y realmente pensaba que iba a hacerlo muy bien. Y en muchos aspectos, le fue bien, pero cuando el profesor le pasó la hoja y vio la gran B- rojo en la esquina superior derecha de la página, quería llorar, no consiguió siqueira la Bs sólo..una -B. ¿Cuánto fracasos más podría tener? El día escolar fue una mierda, pero tenía que llegar a Glee y finalmente estaría en casa.

Cuando la hora de Glee finalmente llegó, no estaba emocionada. No había prisa para llegar a la sala de coro, el Sr. Schuester probablemente ni siquiera estaba allí todavía, así que tomaría su tiempo. Si no tuviera que contestar todas esas preguntas, se hubiera saltado glee, pero eso llevaría a sospechar algo inusual y llegarían algunos visitantes no deseados. Pero ella tenía cierta fibra de perfección para no levantar sospechas..Todo en su mundo era pura perfección... en el exterior. Pero cuando siguió a Mr. Shue a la habitación, todo el mundo se quedó en silencio y la miraron.

Sin embargo el silencio duro poco. Las preguntas fueron arrojadas desde cada boca en la sala. La conmoción hizo que casi fuera imposible entenderlos a todos. fue un revoltijo ... algo así como su mente. Era un gran lío…

-¿Sabías que iba a venir aquí Manos del hombre?-Santa yelled louder than the other chatter so Rachel could hear. Santana hablo más fuerte que los otros en la sala podían oír.

-¿Por qué no nos lo advertiste?-

-No la quiero aquí.- Quinn exclamó. Tenía tan buena razón para no querer a Shelby cómo a Rachel

-¿de quién están hablando?- Brittany preguntó con su inocencia infantil que brillaba. Ella a veces era ajena a todo. Todos la miraron como si estuviera loca por no saber lo que estaba pasando, y la rubia sólo regresaba la mirada a la espera de que alguien le contestara. Finalmente Santana lo hizo.

-Estamos hablando de la Sra Corcoran, Britt.. ¿Sabes? La madre de Rachel.-

-no es mi madre.- Rachel espetó trayendo toda la atención hacia ella. Fue un movimiento precipitado que al instante lamentó. Sr. Shue pudo ver que, si ella lo admitía, la presencia de Shelby estaba causando problemas a la chica. Él podía ver lo incómoda que estaba cuando todos esperaban respuestas, parecía como si fuera a quebrarse en ese momento, Rachel negó a darles eso. Ella era fuerte, pero a la vez débil.

El Sr. Shue puso fin a la conversación de todos. -es suficiente.- Rachel lo tomó como una oportunidad de tomar un asiento, un asiento aislado en la esquina izquierda de la última fila. Will se volvió a la morena, y sin acusación simplemente preguntó: -Rachel, ¿sabías que la Sra Corcoran venía?-

-No.- fue la única respuesta que podía dar. ¿Qué más querían de ella? -Yo estaba tan sorprendida como todos ustedes-

-¿Estás bien con tu madre ...- De inmediato se interrumpió, no quería que la chica lo tomara mal. -¿Estás bien con ella aquí?-

Puede vivir donde quiera y si ella quiere aquí yo ya no soy parte de su vida… es su perdida..- Sus palabras parecían fuertes y confiadas, pero ella no quería nada más que quebrantarse. Solo quería correr a casa, emborracharse o algo, y luego purgar todo por la borda como si estuviera eliminando al instante todos sus problemas. ISi sólo fuera tan fácil.

-Ok entonces.- Shue se dirigió a la clase. -Ahora que le preguntamos a Rachel todo lo que necesitábamos saber, podemos ver la tarea de esta semana?-

El Sr Shue les dio la tarea y la charla de Shelby siguió aún, pero la morena trató de permanecer indiferente. Estaba contando los minutos, mirando el reloj hasta que ya era hora de volver a casa. y cuando llegó ese momento fiel, estuvo fuera de allí tan rápido, que las personas apenas y notaron su ausencia. Por otra parte, las personas apenas se fijaban en ella, a menos que cuando la atormentaran todo el tiempo

Renunciando al bus, Rachel decidió caminar. El ejercicio podría ayudar a despejar su mente, tan pronto como llegó a casa, hizo exactamente lo que quería hacer desde Glee. Dejó caer la bolsa en la puerta, corrió a la cocina y metió la cara con sus problemas. Una vez que no podía comer más y su mandíbula estaba muy cansada para masticar, corrió al baño. Nada podría ser absorbido. Y como ella deseaba poder ver con sus otros problemas, expulsó hasta el último bocado de su cuerpo y se dirigió directamente a la elíptica. Necesitaría un largo trabajo para compensar eso. Lo necesitaba porque tenía que sentir el dolor de sus músculos doloridos. Se merecía el dolor.

-Mañana- pensó, mientras llegaba a su segunda hora en la máquina. -Mañana será mejor.- Y mañana, había decidido, que iba a tratar de cambiar su horario, no quería estar en la clase de Shelby ya que la mujer si la quería en su clase. Mañana arreglaría uno de sus problemas.

Al final de la noche, sus padres estaban lejos. Lejos como si lo estuvieran siempre, dejándola libre para hacer su ritual nocturno. Había escrito en su diario durante una hora en su habitación, hizo su tarea en el estudio, y luego se pesó, no estaba contenta con los números, así que haría un trabajo más duro en la mañana….