Tina cogió aire antes de entrar a la habitación donde iba a entrevistarse con Grindelwald, el MACUSA le tenía bajo máxima seguridad y le habían trasladado desde la celda hasta esa sala, bajo la atenta mirada de Picquery. Para Tina aquello se había tornado personal, aquel hombre no solo había acabado con la vida un pobre niño inocente sino mantenía cautivo a un poderoso auror del MACUSA mientras usaba su apariencia para hacer de las suyas y se sentó frente a este, mirándolo con una mueca seria.
- ¿Dónde está? -Preguntó mirándolo a los ojos, llevaba meses así, se sentaba le preguntaba donde se encontraba Percival Graves y el rubio solo se acomodaba en la silla con las manos en la espalda, con unas esposas y sonreía de lado.
- Escondido -Respondió sonriendo de lado mirándole alzando una ceja y ladeó ligeramente la cabeza.- No voy a decirte donde está mi seguro de vida, puedes intentarlo todo lo que quieras
- ¡Dime donde está! -Exclamó entonces Tina, más que harta de aquel juego en el que llevaban meses estancados.
-La única llave para rescatarle está muerta -Dijo sonriendo algo más y alzó una ceja al ver las muecas de desconcierto del resto de magos.
Eran pocas las veces que Gnarlak andaba despierto antes de que empezara la noche, solo cuando se trataban de negocios importantes y de los que le hacían ganar mucho dinero, en esos momentos despertaba a Credence y le daba dinero, diciéndole que no volviera hasta que abriese el bar. Si bien le daba cierta curiosidad lo que podría llegar a hacer, sabía que era mejor no decir nada y salió por la puerta poniéndose su abrigo negro, era largo como el que recordaba que llevaba el señor Graves y suspiró por ese leve recuerdo, cogiendo su sombrero antes de salir de allí. Ese día a pesar del frío, había bastante gente en las calles de la ciudad y se colocó mejor el sombrero, tapando algo más su cara, si bien sabía que muchos magos no le reconocerían al igual que muchos no-maj prefería estar seguro. Se alejó a paso ligero del bar, le gustaba perderse entre las calles de la ciudad aunque seguía volviendo a su antigua casa y a la iglesia, su bien no sentía nada por aquella mujer, si por su pequeña hermana Modesty.
Estaba tan sumido en los pocos momentos casi felices que había llegado a tener con aquella pequeña, cuando la vio salir de la casa, al parecer a jugar con otras niñas cuando se quedó mirándolo y el moreno abrió los ojos con sorpresa reaccionando al par de segundos, corriendo hacia un callejón. Lo menos que quería era ser visto, Modesty seguramente le recordaría como un monstruo y apoyó la espalda en la fría pared del callejón, con un suspiro. Fue cuando iba a irse por otra calle, cuando oyó algo a su espalda y al girarse solo vio algo moverse, de color negro. Aquello le puso en alerta y se alejó un par de pasos, mirando aun fijamente cuando vio un animal bastante pequeño, de color negro con unas patas parecidas a unas manos y un hocico como un pico pero plano y ladeo la cabeza con el ceño fruncido.
El animal enfocó sus negros ojos en el muchacho que en un principio pensó que le atacaría, pero se quedó a dos patas, con las delanteras contra su barriga por unos segundos y luego se acercó despacio a Credence, que decidió agacharse despacio, viendo que el animal retrocedía un par de pasos, desconfiado.
- No pareces peligroso - Dijo casi más para sí mismo que para el animal, quedándose con las piernas flexionadas aun mirando a aquel animalillo, nunca había visto ninguno igual a pesar de que en aquel bar no paraban de entrar y salir criaturas.- No deberías estar solo por aquí...
El animal ladeó la cabeza aun mirándolo y se acercó un poco más a Credence, y en un parpadeo estaba enganchado a sus pies, intentando coger la hebilla plateada del lateral de sus botas y el moreno solo pudo echarse a reír de forma leve, cogiéndole con las dos manos y se puso en pie despacio, viendo que el animal se revolcaba entre sus manos.
- Oh tranquilo, no voy a hacerte daño -Dijo con una mueca apenada al ver que parecía asustado, pero también parecía entenderle porque se calmó y se lo acercó despacio al pecho, donde aquel animal trepó por su ropa, quedándose en el bolsillo interior de su gabardina con un suspirito.
Aquello solo hizo sonreír a Credence que acarició con dos dedos la cabeza de este despacio, seguramente sería un pobre animal que había intentando vender aunque no se parecía a los que ya compraba y vendía Gnarlack y tampoco estaban cerca del bar como para haber sido aquello. Pero poco tiempo tuvo de procesar aquello cuando oyó unas voces que reconocía y todo su cuerpo se tensó, en un movimiento se quedó con la espalda pegada de nuevo en la pared, viendo pasar de largo a la mujer del MACUSA que le había defendido de su madre, junto a Newt el mago pelirrojo que había intentado salvarle.
- ¿Cómo es que se escapó otra vez? -Dijo Tina con una mueca mientras corría detrás del pelirrojo, que parecía preocupado.
-¡No lo sé ! -Respondió el otro algo preocupado mirando a su alrededor, pero el pequeño animalito que estaba agarrado a la ropa de Credence, trepó hasta llegar a su hombro, casi que intentando esconderse.
Credence al oírles se tensó quedándose pegado a la fría pared del callejón ya que no quería que le vieran, después de todo para esos dos magos que tanto le habían ayudado, estaba muerto. Al notar las patitas delanteras del animal en su mejilla ladeó la cabeza mirándolo. Pero bastaron segundos para que el niffler siguiera en ese lugar, en un parpadeo, se había bajado del hombro del chico y había llegado hacía la calle de enfrente, que era una tienda de ropa femenina y joyas. Credence se giró buscando al animalillo con la mirada hasta que consiguió enfocarlo en el escaparte de la tienda intentando quitarle el collar al maniquí de una mujer y tuvo el impulso de correr hacia él ya que no quería que lo cogieran y le hicieran daño, cuando un coche pasó cerca de sus pies y miró a ambos lados antes de echar a correr, chocándose contra alguien que corría también y levantó la mirada con el sombrero ahora en el suelo, encontrándose el rostro del mago inglés que había intentando salvarle. Ambos abrieron muchísimo los ojos, Credence empezó a sentirse realmente nervioso, sin saber qué decir en ese momento y el inglés tartamudeó algo, cuando la voz de Tina los sacó de su shock.
- Newt ¿qué haces? ¡Tenemos que encontr...-Las palabras se le esfumaron al igual que el aire de los pulmones la ver al muchacho vestido de negro que estaba como una estatua frente al pelirrojo y lo miró, volviendo a mirar al joven antes de abrir los brazos y abrazarlo con fuerza, murmurando su nombre varias veces.
El muchacho solo pudo quedarse quieto sintiendo como sus ojos se aguaban debido a ese gesto de afecto y correspondió al abrazo casi temeroso de que solo fuera una ilusión, oyendo como la mujer sollozaba de forma leve y se separó despacio mirándole con una sonrisa, pasando una mano por su mejilla al tiempo que Newt se acercaba, dejando una mano en su cabeza y le despeinó con una sonrisa.
-Credence...¿de verdad eres tú? -Preguntó Tina cogiendo las manos del muchacho mientras le miraba con una leve sonrisa al reconocer la mirada de aquel chico.
-Eso creo -Dijo mirándola con una leve sonrisa al oírla preguntar aquello.-
-¿Pero cómo has...? Quiero decir, Credence, nosotros hicimos todo lo posible -Intervino entonces Newt, frunciendo el ceño casi confuso al ver allí a aquel chico, con una apariencia ligeramente diferente, con los hombros no tan encorvados y con la mirada algo más brillante que la última vez.
Credence iba a hablar cuando oyeron un ruido a sus espaldas, al girarse, el pequeño niffler había tirado un maniquí contra otro y se guardaba con rapidez las cosas brillantes que había conseguido cuando al sentirse observado miró a hacia los tres y empezó a intentar escapar. Newt fue más rápido y con un gesto de su varita atrajo al animal hacia sí y le cogió con ambas manos bajos los brazos mirándolo con desaprobación.
- Te he dicho que no debes escaparte - Le regañó cual madre, intentando quitarle todo aquello que había cogido el pequeño animal cuando este subió por su brazo y saltó al hombro de Credence escondiéndose detrás de la cabeza de este, que giró el rostro con una leve sonrisa.- No te escondas -Le dijo Newt mirándolo con una ceja alzada.
-Así que eres un niffler...-Dijo mirándolo con una sonrisa y luego se giró al ver los rostros sorprendidos de los dos magos, que estaban estupefactos.
-Deberíamos irnos -Dijo Tina con una mueca algo preocupada, tenía tantas preguntas que hacerle a Credence en aquel momento que se había olvidado de que había gente pasando por la calle, no maj que podrían ver al niffler y asustarse y miró de reojo a Scamander que abrió la maleta apenas un poco tras quitarle el seguro.
-A dentro, vamos -Dijo mirando al niffler aun en los hombros de Credence que negó con la cabeza sin moverse ni un ápice, haciendo suspirar pesadamente al inglés.
-Venga, tienes que irte -Dijo entonces el muchacho cogiendo con sumo cuidado al animalito con las manos y lo acercó a la maleta ladeando la cabeza, curioso por esta.
El niffler al final accedió a entrar en la maleta de Newt y Credence recogió su sombrero, poniéndoselo con una leve mueca y desvió la mirada al suelo.
-Credence...ven con nosotros- Habló entonces Tina mirando al chico a los ojos y dejó una mano en su hombro.- Cuidaremos de ti, lo prometo -Dijo con una voz algo más suave.
-N-no puedo -Murmuró en respuesta volviendo a desviar la mirada al suelo apenas tras un segundo, sintiendo como se le quebraba la voz, el miedo de saber que Gnarlack le delataría frente al MACUSA era mayor.
-¿Cómo qué no puedes, Credence? -Preguntó Newt entonces preocupado por esa respuesta del más joven, mordiéndose el labio.
- Yo no puedo...-Volvió a murmurar bajando algo más la voz, pero sabía que no se darían por vencido y suspiró, decidiendo contarles con quién se estaba quedando.- U-un elfo me encontró...se llama Gnarlack...si me voy me dijo que llamaría al MACUSA -Dijo mirándolos a los ojos, viendo las caras de preocupación y enfado de ambos.
-Maldito Gnarlack...-Murmuró entonces Tina y acarició despacio el hombro del chico sonriéndole de forma leve.- No te pasará nada, el macusa no le creerá una palabra
- Credence no te preocupes por eso -Agregó Newt, sabiendo que los magos del MACUSA, en su grandísima mayoría no creían en que un obscuria podía ser salvado más tenía que ser destruido como habían intentando hacer con Credence.
-¿Cómo que no me preocupe? Os metería en problemas a los dos -Dijo apartándose un par de pasos de ellos, no quería ni pensar en que quizás por su culpa ellos fueran a sufrir, como lo hizo Graves, entonces les miró, atreviéndose a preguntar.- ¿Dónde está el señor Graves? Necesito verlo -Dijo mirándolos con una mueca casi de tristeza.
Newt al oírle suspiró de forma leve, volviendo a morderse los labios en un gesto nervioso y antes de que Tina hablase, dejó una mano sobre los hombros del chico.
- Credence, tenemos que ponernos a salvo y luego te contaremos lo que quieras... -Le dijo el pelirrojo mirándolo a los ojos con una leve sonrisa.- Lo prometo
El muchacho iba a negarse pero cuando quiso darse cuenta estaba caminando con un brazo de Newt sobre sus hombros y Tina a su lado, hablando sobre que podrían hacer para cenar. Por segundos su realidad había cambiado totalmente y cuando quiso reaccionar intentando asimilar todo aquello y dejar de preocuparse por Gnarlack, vio a una mujer rubia que lo miraba con una sonrisa amigable y luego hizo una mueca algo triste, dejando una mano en su pecho.
-Pobrecito, tanto dolor en tan pocos años...-Susurró la mujer con los ojos algo acuosos al ver en la mente del muchacho el recuerdo más que persistente del auror Graves y le abrazó de forma maternal, ya que aunque ese chico no le expresara en el rostro dentro era todo un mar de emociones.
- Ella es Queenie, mi hermana -Le explicó Tina con una leve mueca al verla así de afectada y se quitó el abrigo además del sombrero.
-Oh pequeño, me alegro tanto de conocerte -Dijo entonces la rubia con una amplia sonrisa separándose despacio de aquel abrazo y miró al chico a los ojos.- La maleta de Newt es un poco especial, lo sé, tienes que verla -Dijo entonces ilusionada, riéndose de forma leve al ver la mueca de confusión de Credence.- Pero eso después de cenar -Dijo cogiéndole de la mano y le llevó hacía la cocina- ¿Qué te gusta? -Preguntó mirándolo, viendo de reojo como su hermana y Newt iban hacia la habitación de invitados.
-¿Qué vamos a hacer ahora? -Preguntó Tina algo nerviosa, pasándose una mano por el pelo.
Newt dejó la maleta en el suelo y suspiró, quitándose la gabardina mirándola.
-Decirle la verdad...se merece saberlo y aun no sabemos cómo lo consiguió...él es la prueba de mi teoría de que los niños pueden ser salvados -Dijo mirándola con una mueca.-
- ¿Y qué le decimos? No sabemos hasta donde recuerda, preguntó por él como si no recordase nada de lo sucedido -Respondió Tina, sin querer hacerle más daño a Credence.
Tras la cena y hablar durante largo y tendido, una vez en una de las camas del cuarto de invitados Credence se dio cuenta de que habían estado distrayéndolo para que no preguntase por Graves ni por su paradero. Suspiró, algo preocupado de que algo realmente pudiera haberle pasado al auror y se giró quedándose de costado en la cama, cerrando los ojos con una mano en el colgante que Graves le había dado.
Abrió los ojos pensando que se había despertado cuando se vio en una celda oscura con apenas la luz de unas luces que habían en la pared de enfrente. Trató de moverse pero su cuerpo parecía pesarle toneladas y miró a su alrededor intentando enfocar algo cuando vio la figura de un hombre, que reconoció en segundos. Era el señor Graves, con una cadena en su tobillo izquierdo, acurrucado en un camastro solo con unos pantalones negros y una camisa blanca. Al verlo así gritó su nombre, lo gritó varias veces y ni si quiera obtuvo respuesta.
-¡Credence! -Exclamó la voz de Newt la cual oyó lejana y el pelirrojo entró a la habitación, acercándose a él dejando una mano en su nuca para incorporarle cuando le vio despertarse con los ojos llenos de lágrimas.
-¿Y-y el señor Graves? -Preguntó con un leve sollozo aun con las manos temblorosas, al tiempo que llegaban las hermanas también preocupadas y miró a Newt frunciendo el ceño.- E-está en una celda...¡Hay que salvarle! -Exclamó algo más alterado.
- ¿En una celda? -Murmuró Tina algo confusa de oírle sentándose en los pies de la cama, mirando de reojo a Queenie que no podía evitar sentir la angustia del chico.
-¡Y cuando le llamé no reaccionó! ¡Hay que buscarlo! -Volvió a exclamar bastante alterado intentando levantarse cuando Newt suspiró sin dejarle más que sentarse en la cama.
- Credence respira...-Susurró con una leve mueca de preocupación besando su frente sin saber cómo comenzar a explicarle lo que podía estar pasando.
-Solo fue una pesadilla, deberías intentar descansar -Dijo entonces Tina dejando una mano sobre sus pies mirando al chico con una leve mueca y miró de reojo a Newt algo más seria.
El pelirrojo se sintió frustrado por un segundo al saber que no quería contarle nada y suspiró cuando sintió al moreno abrazarle y este correspondió mordiéndose los labios.
-Intenta descansar, mañana será un nuevo día -Dijo Newt con una leve mueca y se separó despacio del abrazo viendo que el chico asentía despacio algo más calmado.
Tras salir de la habitación Credence se quedó despierto y pensativo, no había pasado por alto las miradas entre ambos y seguía recordando al señor Graves, se recostó de lado pensando de qué forma podría dar con su paradero aunque no quisieran ayudarle, aunque poco podía hacer a esas horas más que dormir.
Pero no durmió, cerró los ojos tratando de centrarse en los ruidos de la casa, hubo un momento que incluso los pasos cesaron y abrió los ojos, en la oscuridad de la habitación, poniéndose de pie y cogió aire, antes de coger sus zapatos, yendo descalzo hacia la puerta. Al abrirla esta hizo bastante ruido y sin mirar atrás salió corriendo.
Sintió el aire helado contra su rostro pero no le importó y echó a correr, tratando de alejarse de aquella casa. Tenía que salvar al Señor Graves, paró un par de calles más allá, tratando de coger aire, y apoyó la cabeza en la pared de la calle, cerrando los ojos un momento, cuando sintió un tiró en su cuello y al mirar vio el colgante que le había dado Graves levitando por sí solo. Se quitó el colgante dejándolo sobre la palma de su mano y este empezó a levitar sobre esta, apuntando hacia una dirección concreta como una brújula.
