Nota: Pues aquí la segunda parte, no está bonita, lo sé, hay mucho drama pero, pues es algo que tenía planeado, me encanta el angst, espero lo disfruten y no me odien.

El error.

Capítulo 2: La pérdida.

Audiencia.

Shura estaba saliendo del templo de Atenea, había ido a pedir una audiencia, no se la habían concedido en ese momento, así que se pospuso para dentro de dos días; Saori o Atenea, estaban con una agenda bastante ocupada y atendiendo algunos pendientes en Oriente, y regresaría para esas fechas.

Suspiró. Shura se detuvo por un momento a pensar en lo que estaba sucediendo, trataba de hacerse el fuerte pero simplemente no podía, en su interior estaba muerto de miedo, lleno de sentimientos tan mezclados, por un lado sí estaba emocionado, por otro lado no sabía cómo iba a hacerlo, no estaba preparado para aquello.

Iba a ser papá.

Tan solo de pensarlo, su estómago se estrujaba, pero tenía tanto él como Geist, atenderse a las consecuencias, pero no se arrepentía. Era gracioso, algo que había empezado como un juego terminó en un compromiso serio, se había enamorado locamente de aquella mujer, se había convertido en su todo.

Shura sonrió.

-Lo que tenga que pasar. –murmuró.

-¿Qué tiene que pasar, Capricornio?

Shura frunció el ceño y salió de sus pensamientos al oír la voz, no era otro que Afrodita quien lo miraba atento. Shura se había quedado pensativo casi a la salida de Piscis, cuesta abajo, no se había dado cuenta de dónde estaba parado, y naturalmente el pececillo lo cachó en la movida.

Afrodita arqueó una ceja, sin dejarlo de ver.

-Con tu permiso.

Shura sin dar ninguna explicación, se siguió de frente dejando a su compañero de armas, así que siguió escaleras abajo junto con sus pensamientos. Definitivamente no iba a tomar ninguna decisión precipitada hasta que no hablara con Atenea directamente. Sabía perfectamente las consecuencias de tener una familia: la renuncia al santuario.

Shura sacudió su cabeza, era mejor no seguir pensando en cosas que aún ni siquiera sucedían, así que trató de despejar su mente, mejor iría a buscar a Geist, desde que sabía que estaba embarazada él no quería despegarse de ella, aunque por ciertas tareas, tenía día y medio de no verla.

-¿Niño o niña?

-¿Qué?

-¿Qué será?

Ambos estaban recostados, se encontraban en la cabaña de la amazona, pasando un momento tranquilo, a poco tiempo de haber tenido aquella última discusión.

-Shura, me pone nerviosa pensar en eso –Geist suspiró.

-Lo siento, es que… -Capricornio su mano en el vientre de la chica- …aún no lo puedo creer.

-Pues créelo -respondió ella con su típica obviedad.

Shura sonrió al ver la expresión de la chica, fuera la situación que fuera, ella no iba a cambiar nunca, amaba eso de Geist.

-¿Cuál es el chiste o qué? –preguntó la amazona al ver que él no dejaba de sonreír y no la dejaba de mirar.

-Nada –respondió él quien se acomodó mejor a su lado y cerró los ojos.

Sonrió discretamente de nuevo al recordar aquel momento. Así que se apresuró a bajar las 12 casas y escaparse de ellas por algunas horas para estar con ella. Caminó por el coliseo y se detuvo, vio que las aprendices de amazonas estaban entrenando en el lugar. Por alguna extraña razón, un mal presentimiento se apoderó de él.

-¡Capricornio!

Una voz femenina nada amigable le llamó a lo lejos, Shura volteó y vio que era Shaina, el santo dorado con esa expresión de seriedad se acercó a la joven sin decir nada. Se le hacía extraño, jamás le dirigía la palabra, aunque sabía que ella era la mejor amiga de su futura prometida.

-Es Geist.

Shura abrió por completo los ojos.

-¿Qué pasa con ella?

-Tuvo un percance hoy en la mañana, la llevé al hospital de Rodorio y…

-¡¿Qué?! –exclamó Shura con preocupación.

-¡Discreción, idiota! –Shaina le respondió, tratando de hacerle entender que era algo que nadie debía de saber.

Shura trató de calmarse y escuchar a que terminara de hablar.

-Ella ya está en su cabaña, te sugiero que vayas a verla, no se encuentra bien… jamás la había visto así. Así que ve AHORA.

Shura sin decir más, fue rápidamente hacía la cabaña de Geist, dejando a una Shaina con la palabra en la boca… ¿Qué sabía Shaina al respecto? No había reaccionado al momento hasta después, pero ya resolvería eso más tarde, seguramente Geist le había contado todo.

El santo dorado llegó finalmente a aquella cabaña alejado de todo, y tocó la puerta de la entrada.

-¿Geist?

Nadie respondió.

-¡¿Geist?! ¡¿Estás ahí?!

Nadie respondió, algo estaba mal, muy mal. Shura sabía un truco para abrir la puerta de aquella cabaña, así que no dudó en usarlo, y entro lentamente, todo estaba a oscuras, entró finalmente y cerró la puerta. La vio ahí, acostada en su cama.

-¿Geist?

La amazona estaba acostada en su cama, se oía llorando. Shura escuchó aquello y se acercó a ella, pero la amazona se enderezó rápidamente.

-¡No te me acerques!

Shura se quedó paralizado.

-¿Qué pasa? Me dijeron que estuviste mal y…

-¡No importa! ¡Quiero que te largues de una vez y me dejes sola! –gritaba mientras lloraba, al mismo tiempo.

-¿Qué te pasa? ¡¿Te volviste loca?!

-¡Ya no hay nada que nos una! ¡Se perdió, Shura!

Shura se quedó paralizado al oír aquello.

-¿Q-Qué?

-¡Perdí al bebé, Shura! No sé qué pasó, simplemente me desperté con un fuerte dolor y vi que estaba sangrando, me asusté y como pude salí de la cabaña y me encontré a Shaina en el camino, me llevó al hospital y… -no podía contenerse, le dolía mucho-lo perdimos.

Shura estaba en shock, no creía lo que había escuchado… ¿Ya no iba a ser papá? Sintió un gran dolor y una gran decepción, no se había dado cuenta lo mucho que añoraba formar con ella, todo se estaba derrumbando en ese momento.

-Fue una señal Shura, lo que tú y yo tenemos no debe ser, ya no quiero volver a sentir esto, ya no quiero pasar por esto de nuevo, así que aquí termina todo.

-¿Quieres acabar con todo así como asÍ? ¿Crees que esto es una señal? No digas estupideces.

-¡Tiene mucho sentido! ¡Yo te dije que esto no debía ser, que no es correcto! Ya somos libres y no tenemos nada que nos ate a estar juntos, nuestro lugar en el Santuario ya no corre peligro.

-¡Eres una egoísta! –exclamó Shura con enojo- ¿Crees que esto solo te afecta a ti y no a mí? ¡A mí también me involucra! ¡Y si crees que el bebé era un pretexto para que estuviéramos juntos, estás completamente equivocada! ¡Es una completa idiotez de tu parte que pienses así! Más bien, suena a que yo para ti era eso, un maldito pretexto.

-¡Ya no me importa! ¡Terminamos esto! ¡Tú cumple tu deber como santo dorado y déjame hacerme cargo de mi deber! Así que lárgate y déjame sola.

Shura estaba impotente ante la situación, le dolía pero también le enojaba de sobre manera que ella fuera así, quería consolarla, sabía que estaba alterada por lo mismo, pero se sentía demasiado decepcionado.

-¡Si eso quieres, de acuerdo!

Shura salió como energúmeno del lugar y corrió a la velocidad de la luz lejos del Santuario, no podía evitar que algunas lágrimas cayeran de sus ojos. Llegó a un lugar lejos de la civilización cerca del mar, y soltó un grito junto con una Excalubur que lanzó al mar, así partiéndolo en dos por algunos momentos. Cayó de rodillas al suelo y golpeó el piso.

Todo se había ido al carajo.