Primero que nada, quiero agradecer a los dos primeros reviews de esta historia, que si, es un poco extraña, por la pareja, pero como dije, era un reto de parejas raras y no me negué a hacerlo.

Giini: Jajaja no te mentalices mucho cariño, Sasha y Aspros no van a profesar amor a los cuatro vientos como en las novelas, más bien es una relacion de amor/odio, pero no hare spoiler ni dire que va a pasar entre ambos, solo espero que continues dandome tu soporte y muchisimas gracias por el follow ^^

Camila: Oh gracias cariño, pues como le conteste a la anterior usser, no vamos a ver una historia melosa ni de amor a lo disney, es algo más seco, acorde a la época que manejo, en este capitulo se vera muy enmarcado eso, sobre todo por la diferencia de edades.

Nota: Aspros tiene 25 y Sasha 14 casi 15

Sin más aquí el segundo capitulo.


DE NIÑA A MUJER


Para Sasha, ese momento le causaba un súbito escalofrío, sus piernas flaquearon pero se mantuvo en pie, firme y digna como una doncella de su casa, no se atrevía a levantar la mirada, perdiéndose en la nada, esperando a que él desistiera de tomarla como un objeto, pero pocas eran sus esperanzas.

—Padre —mascullo Sasha de manera inaudible siendo ignorada

—Lord Aspros de la casa Gemini, le presento a mi tesoro más preciado, Sasha Sagitarius, princesa de Sagitarius

Un hombre alto, de amplio pectoral, con cabello azul oscuro y ojos verdes se acerco, era pálido con semblante serio que imponía temor y respeto, la observo de arriba abajo, no expreso mueca alguna salvo su conformidad con Sasha, como si se tratara de ganado para matadero. Para los ojos de Aspros, Sasha era como un cervatillo, con esas piernas delgadas y figura menuda, la mirada de inocencia que destilaba una febril sensación de confort, aun era una niña, si, pero Aspros debía conseguir una mujer, y de ella hijos que continuaran con la línea sucesora, pero no cualquier mujer, de todo el reino, la casa Sagitarius era a mejor para emparentar ahora que era la que llevaba la corona.

Los Gemini eran íntimos amigos de los Cáncer, y por supuesto, Manigoldo lo era de Aspros, que a su vez se había criado en Quirón con Sir Hakurei a lado de Aioros, parecía como un plan del destino, lentamente tejido, en cuanto Aspros supo de quien era la nueva casa regente del trono, no dudo en ir a la coronación a la que fueron invitados, por lo que, Sasha además de ser una presa fácil, era ideal para los planes de la casa Gemini.

—Un placer conocer al fin a mi prometida, Lady Sasha —su voz era ronca y gruesa causando que la piel de ella se erizara

—El placer es mío, Lord Aspros —la joven apenas levanto sus gemas verdes para toparse con la intensidad de aquel hombre que la intimidaba

—La boda será este fin de semana, en la basílica de nuestra señora Atenea —Sisifo hablo con cierto dolor en sus palabras al entregar a su pequeña hija

—Tenga por seguro Lord Sisifo, que esta alianza entre los Sagitarus y los Gemini será muy fructífera aun con las diferencias políticas que tenemos —declaro con honestidad

—Sasha puedes retirarte —Sisifo indico y dos mozas la conducirían a sus aposentos

—Si no es mucha insolencia Lord Sisifo, me gustaría conocer mejor a mi futura esposa —pidió con seriedad

—Si ella se lo permite, no veo problema alguno —hablo con amabilidad

Sisifo aun dudaba de su decisión, pero, Sasha estaba por cumplir 15, para ella encontrar un buen marido era esencial, sobre todo porque estaba indefensa ante la corte, y un padre que se dedicaba más a los asuntos de estado que a su crianza, la casa Gemini era de las primeras que se había fundado en Atenea, honorable, respetada, poderosa y muy allegada a la familia, a diferencia de los Escorpio que pasaban a segundo termino, no es que fuera menos que las demás, pero bien sabido era que Kardia, el heredero mayor, sufría de una enfermedad en el corazón que tarde o temprano le cobraría cuentas, y esto dejaría nuevamente a Sasha sola, conseguirle esposo a una viuda, era aun más complicado.

Cuando Sasha llego a su habitación, se sintió libre para llorar, su impotencia le llenaba el corazón, era solo una niña, que apenas conocía el mundo, y Aspros era un Lord en busca de una mujer para darle hijos, eso la aterraba, no sabía que hacer ni como actuar, cualquier cosa que ella hiciera sería en vano, pues las mujeres no tenían voz ni voto, mucho menos ahora que se encontraba en la capital y que su hermano era el Rey.

Se limpio las lagrimas en cuanto una de las criadas le dijo que Aspros la esperaba afuera, se miro en una bandeja de plata que se encontraba sobre la mesa y salio para ver a su prometido, ciertamente era un hombre muy atractivo, cualquier doncella del reino se sentiría alagada de ir de su brazo, pero Sasha no se sentía exactamente de esa manera, aun le causaba temor.

—Me preguntaba si le gustaría dar un paseo conmigo por los jardines reales —Aspros trato de ser amable, tratando de no asustarla

—Creo mi Lord, que ya es tarde, la luna ya cae y sería algo incorrecto encontrarme con usted a solas antes de nuestro… —se quedo callada unos segundos analizando lo que estaba por decir —Matrimonio —libero finalmente

—No es mi intención faltarle al respeto mi señora —se disculpo de manera seca casi obligado —La fiesta aun sigue en el gran Salón…

—Si —su nerviosismo era palpable —Si usted quiere, puedo concederle un par de piezas —su voz temblaba al igual que sus piernas

Aspros no se negó, aun que odiaba todo el bullicio de gente, las habladurías y el chisme de la realeza, tenía que hacerlo, si quería que su futura esposa no huyera cual gacela asustada.

Llegaron ante la mirada critica de todos, Aioros se sorprendió un poco al verla del brazo del Lord de Gemini, pero no dijo nada, ahora en su posición como Rey había ciertas cosas que se tenia que callar, solo espero que aquello fuera bajo el consentimiento de Sasha que parecía un poco incomoda, el par se dispuso a bailar con el resto, una reverencia y entonces la pieza dio inicio.

—¿Qué hace ese hombre con Sasha? —Seiya se indigno ante la imagen que contemplaba

—Tu hermana ahora es prometida de Lord Aspros Gemini Seiya —Sisio hizo acto de presencia mirando a la pareja detenidamente

—Pero padre ella… —Seiya apretó los puños

Cuando el baile termino, Sasha estaba un poco cansada, sin querer, y sin notarlo, se dio el lujo de sonreír y sentirse más cómoda a lado de Aspros, algo que todos los invitados notaron, Sisifo anuncio el compromiso a Aioros que al comienzo se negaba, pues aun consideraba a Sasha una niña, pero era la ultima palabra de la cabeza de los Sagitarius y con justas razones, por lo que al final al ver que la joven sonreía en la pieza de danza, accedió.

—Su atención por favor —Aioros llamo la atención de todos y guardaron silencio ante su monarca —Hay un anuncio importante, Sasha hermanita, por favor acércate —la llamo y ella se conmociono dando pasos tímidos quedando expuesta ante la gente —Hoy mi pequeña hermana, la joya de la casa Sagitarus, ha quedado comprometida con Lord Gemini, señor de la casa Gemini, de las tierras de Castor y Pólux.

El susodicho se acerco a petición de Aioros, dándole una reverencia y posándose a lado de su hermosa prometida, la gente aplaudió de manera sonora y a partir de ese momento, el tiempo comenzó a transcurrir de manera más rápida, Sasha y Aspros hablaban más a menudo, se les veía pasear por los jardines y conversar a gusto, incluso un día anterior a la boda, salieron a cabalgar a las orillas del palacio, cerca del mar.

—¿Entonces, te gustan los libros? —pregunto ella con entusiasmo

—Si, he sido muy asiduo a la lectura desde niño, al ser el heredero de la casa Gemini, debía ser culto, e inteligente —le contesto

—Yo aprendí a leer gracias a mis hermanos mayores —se dirigió a Aspros

—Me gusta que mi prometida sea una mujer letrada —él entonces le dedico una sonrisa

Sasha sintió que su corazón se oprimía al ver esos finos labios curvados, Aspros no mostraba casi nunca algo más allá de su seriedad, siempre era calmado y austero, pero, con ella de cierta manera liberaba algo más humano, lo que la confortaba y la hacia pensar que quizá no era tan mala idea casarse con aquel hombre mucho mayor que ella.

—Muchas gracias por sus atenciones Lord Aspros, espero de todo corazón que podamos convivir de manera amena —hablo con una sinceridad que el agradeció con otra encantadora sonrisa

—Yo también…

Cuando llego la hora de cenar, todo fue normal, lo de siempre, Sisifo conversando con Seiya, Aioros con su mujer y ella ignorada, como un punto a la izquierda de todos, algo que no pasaba con Aspros, el cual le dedicaba su tiempo y palabras, ceno en total silencio y se retiro de la misma manera, pues debía dormir para el gran día.

El palacio parecía un circo, con sirvientes de un lado a otro, y Sasha en su recamara se miraba a un amplio espejo, tenía el ajuar de novia de su madre y las joyas de su abuela, recordando que Metis su progenitora, siempre le hablo sobre el amor verdadero, ya que par la suerte de la difunta señora Sagitarius, ella tuvo oportunidad de elegir al hombre que amaba, pero ella... se limitaba a obedecer, estaba nerviosa, respiro hondo tratando de calmar sus pensamientos, todo le daba vueltas, hasta que entro una moza para indicarle que debía salir.

Su padre y hermanos la esperaban, la abrazaron, Seika que apenas tenía los 12 estaba más que emocionada de ver a su hermana mayor, miro a los invitados, que no eran muchos, solo algunas casas allegadas a la familia como los Aries, los Taurus, los Cáncer, pero de Gemini solo se encontraba Aspros y su guardia.

La ceremonia paso tan rápido como inicio, al final Sasha solo escucho el "Sellar esta unión con un beso" y Aspros tomándola del mentón para probar por primera vez sus labios, sintió un cosquilleo en su estomago, sus mejillas tomaron un cálido carmín y su cuerpo termino por ceder a un temblor que la estremeció de manera súbita.

No hubo noche de bodas, y eso la alivio, en palabras de su ahora esposo, debían partir cuanto antes a la región de Gemini, ya que había cosas que arreglar.

El viaje fue cansado, casi una semana, con paradas para estirar sus piernas y tomar el fresco, hasta que diviso finalmente la región de Gemini, era grande, más de lo que ella imaginaba, era una ciudad ciertamente innovadora, fructífera y de buena economía, rodeada por frondosos y espesos bosques de verde brillante y las montañas que se imponían coronando la villa, final mente su "hogar", era un amplio complejo de color blanco inmaculado y azul rey, con esculturas, fuentes y un jardín bien cuidado, amplios ventanales, nada de lo que Sasha imaginaba, de cierta manera recordó a Saori, la cual ya había tenido la oportunidad de conocer el palacio de los Gemini, ese lugar del que había llegado tan encantada, y al que juro regresar… la razón era simple… Saga, pero el destino y sus tejidos hilos, impidieron esa unión, haciéndola sentir sola ante la adversidad. "El amor verdadero no existe"

—Bienvenida a su casa mi señora —Aspros atrajo la atención de Sasha que sonrío con nerviosismo

Entraron a la propiedad, los sirvientes recibían a su señora, Sasha con tan solo 14, a meses de los 15 ya era la señora de Gemini, y de las tierras desde Castor hasta Pólux, cuando entraron al recibidor se topo con la imagen que más la había mantenido intranquila…

Frente a ella había tres hombres, y dos niñas, un moreno con sonrisa sardónica cabellera azul clara, intuyo que ese era Deuteros por sus rasgos muy enmarcados que lo familiarizaban con su esposo, el otro era de cabello azul oscuro piel blanca y ojos verdes más claros que los de Aspros, al igual que más joven, se presento como Saga, y a su costado se encontraba Kanon que tenia el cabello de color azulado más claro, las niñas también tenían una linda cabellera azul larga, tenían solo seis años, Integra y Paradox.

—¿Cómo van las cosas en esta casa desde que no estoy? —pregunto inmediatamente Aspros

Las gemelas corrieron a los brazos de Aspros, que las recibió con cierto cariño, no muy acentuado pero aun así el calor fraterno era palpable, a lo que Sasha sonreía con dulzura

—Saga se ha encargado de la mayoría de cosas, la verdad es que no hay mucho que decir —se adelanto a explicar Deuteros

Sasha temió ante la mirada fiera del gemelo de Aspros, ¿y si de verdad era un caníbal? La idea navego por su mente, antes de darse cuenta que todos le dirigieron la mirada, Sasha respingo y tomo aire, quizá debía presentarse.

—Mi nombre es Sasha Sagitarius, es un placer conocerles, Sir Saga, Sir Kanon, Sir Deuteror, Lady Paradox y Lady Integra —dio una caravana educada tal como había aprendido en su viejo hogar

—Veo que trajiste a una niña —recrimino Deuteros con sarcasmo —Y no cualquier niña

—Lady Sasha, esta ahora es su casa —Kanon la saludo de manera amena mientras Saga la miraba con un dejo de dolor en la mirada... Saori…

—Gracias —asintió y dirigió sus ojos a Aspros —Yo… mi señor, creo que… me gustaría descansar

—Si eso deseas adelante, ya he pedido que lleven sus cosas a mis aposentos mi señora, puede disponer de lo que guste, ahora es mi esposa

Sasha camino entre pasillos mirando el enorme complejo, al parecer les gustaba el color azul, pues las alfombras y cortinas eran de aquel color combinado con blanco, muebles sencillos pero de buena calidad, hasta que llego a su recamara, la que compartiría en su nueva vida como señora de Gemini.

La cama era bastante grande, mullida con cojines rellenos de pluma, lo supo al tacto, las sabanas eran suaves de algodón, camino entre los muebles y se asomo al cuarto de baño, había un par de leones flanqueando la enorme tina rectangular de mármol, pilares del mismo material con enredaderas de lavanda, y un par de fuentes con dos esculturas de Ángeles con cantaros.

—Mi señora —una moza se acerco —¿Desea que le preparemos el baño?

—Si… por favor —Sasha salio del lugar esperando a que el lugar fuera preparado.

En poco tiempo las mozas salieron indicándole que todo estaba listo, Sasha ya estaba acostumbrada a que le ayudaran con su aseo, las mujeres le quitaron el vestido y los zapatos llenos de lodo por el viaje, soltaron su larga melena de color lila que graciosamente rozaba sus glúteos, mientras la ayudaban a subir los escalones para entrar a la enorme tina, los cantaros de los ángeles comenzaban a dejar caer agua que causaba eco en la amplia habitación.

—Me siento rara —mascullo en forma inaudible, jugo con los pétalos de rosas que había en su tina —Pueden dejarme sola, si necesito algo yo las llamo —indico e inmediatamente la obedecieron, era la primera vez que alguien acataba de esa manera una petición de ella

Aspros termino sus asuntos con sus hermanos, noto la incomodidad de Saga con la presencia de Sasha pero nada podía hacer por su hermano menor, camino apresurado hasta sus aposentos y miro a las mujeres preparando la ropa de su esposa.

—¿Y mi mujer?

—Esta en el baño mi señor —contesto una de ellas agachando la cabeza

—Preparen mi ropa, yo también necesito asearme —indico

Abrió la puerta del cuarto, se saco, la gabardina, la camisa, el pantalón, las botas, quedo totalmente desnudo y camino como si nada hacia la tina, Sasha abrió los ojos cuando sintió el agua turbia y se quedo sin habla, allí estaba Aspros, desnudo, su piel estaba perlada de sudor debido al vapor del agua, su cabello azul se adhería a su frente con sensualidad, al fin miraba que bajo la ropa, estaba un hombre muy diferente a lo que imaginaba o había visto alguna vez en un libro, observo sus músculos marcados, ese vientre amplio, se ruborizo al pensar en bajar más la mirada para ver aquello, con lo que el hombre desvirgaba a su mujer, pero desvío su rostro avergonzada y cubriéndose con los brazos mientras se hundía más en el agua.

—¿He incomodado a mi señora? —arqueo una ceja mientras se relajaba en el agua colocando los brazos en el borde de la tina e inclinaba su cabeza

—N…n… no, mi señor —sus labios trémulos dejaron escapar aquello de manera apenas audible

—Acostúmbrate —anuncio sin mirarla —Ahora eres mi esposa, y como tal debes vivir, eso implica que también debas verme desnudo

—Una esposa que apenas conoce de unas semanas —dijo ella

—Si, pero al fin y al cabo esposa —corrigió con una sonrisa de victoria

Y así era, Sasha no debía protestar, no debía dar su opinión, no debía hacer nada más que cumplir con sus funciones, para eso vivía y para eso había nacido, estuvieron callados todo el rato, ella dedujo que era momento de salir de la tina y tomo una toalla para cubrir inmediatamente su cuerpo, saliendo asustada de aquel sitio y con el corazón a mil por hora, jamás había visto tanto descaro en una persona, Aspros era extraño, algo que ella no podía entender y eso le causaba miedo.

La noche caía sobre el palacio, Sasha se preparo pues seguramente cenarían todos en familia, pero su sorpresa fue tal, cuando la cena la habían llevado a su habitación, Aspros que estaba en la biblioteca luego del baño, llego como si nada aflojándose el saco y la camisa.

—¿No vamos a cenar con sus hermanos? —pregunto ella de manera tímida

—Integra y Paradox están con su nodriza que ya se encargo de eso, Saga ceno en su despacho, Kanon debe prepararse para ir al reino de Poseidón mañana para asegurar su compromiso, y Deuteros no cena —la invito con un ademán a tomar su lugar y ella accedió

Cenaron una vez más todo en silencio, estaba cada vez más nerviosa, pues, esa noche compartiría la cama con Aspros lo que implicaba que, su deber como esposa tendría que ser llevado a cabo.

Cuando los sirvientes se retiraron con las bandejas fue el momento, lo supo porque Aspros tranco la puerta con seguro y camino a un costado de la cama mientras se sacaba la ropa dejando al descubierto aquel torso que le aceleraba la respiración a la joven Sasha, ella tomo aire y se coloco al otro lado de la cama sentándose en el borde, cerro los ojos con fuerza, y aun antes de siquiera poder colocarse su ropa para dormir, sintió unos labios sobre su cuello.

Se estremeció y trato de retraerse, pero Aspros se lo impidió con sus manos rodeándole el vientre, una de ellas buscaba los cordones de su vestido, desatándolo con cuidado, Sasha se mentalizo, ese era su deber como esposa, repitiéndolo una y otra vez sin parar, sin dejar de pensar en nada más que hacer que su familia estuviera orgullosa, pues si la habían casado con Aspros, era por una razón, que aun que no entendía, tendría que confiar en ella.

No supo en que momento, ya estaba sobre la cama con solo una fina prenda que le cubría la desnudez, su cuerpo se estremecía con fuerza y sus piernas totalmente lánguidas no eran capaces de cerrarse, la visión era borrosa, únicamente sentía el cuerpo de Aspros encima del suyo, asfixiándola, enseguida un ardor entre sus piernas la hizo sollozar, dejándola helada cuando los labios de su esposo secaban cada perla de sal, cuando se encontró con un hilo liquido en sus muslos y delineando de manera calida sus glúteos, cerro los ojos con fuerza antes de aferrarse con vigor al cuerpo de Aspros, buscaba con vehemencia oxigeno para llenar sus pulmones que se sentían estallar, y entonces la nada.

Era solo una niña, que esa noche se convirtió en mujer.