- Por favor, Oli, no.
- Roy…(lo miró fijamente).
- Castígame de otra forma, no sé,… sin tele, sin teléfono, sin postre.
- ¡Roy Harper! No estamos hablando que no hayas recogido tu habitación, estamos hablando de que te liaste a puñetazos en una fiesta y con tu mejor amigo.
- Fue un accidente.
- ¿Un accidente? Quién le parte la nariz y un par de costillas a su amigo por accidente.
- Lo de las costillas fue Markus.
- ¿Markus? ¿Quién ese Markus? (dijo respirando hondo y pasándose la mano por la cara).
- Markus, el hermano de Caroline (Oliver sabía perfectamente la fama que tenía el muchacho y resopló).
- Me da igual quien empezara la pelea, Roy. Lo único que me importa es que TÚ participaste, y no fue para poner paz, fue para machacarle la cara a tu amigo como un loco.
- Ese fue Jason, Jason fue él que saltó sobre Markus como un perro de presa. Yo intenté separarlos, pero Jason me atizó a mí también ¿Qué debía hacer? ¿Dejar que me apalizara? Lo siento Oli, pero no soy el puto Gandhi (dijo cruzándose de brazos y poniéndose muy gallito).
- Hay una gran diferencia entre defender y atacar. Y creí que eras capaz de ver esa diferencia, Roy. Pero si no lo eres, entonces, siento decirlo peor no estás preparado para luchar contra el crimen.
- Oli, entiendo que me sobreexcedí, lo sé, joder, Jason es mi amigo ¿Cómo crees qué me siento?
- Eso es lo que más me desconcierta, Jason y tú sois buenos amigos, no entiendo como pudisteis acabar así (señalándole la mano y la cara) ¿Bebisteis? (Roy sabía que aquella pregunta no era tan simple. Si decía que no, Roy no le creería y probablemente le haría alguna prueba en el laboratorio, y entonces encontraría el peyote. Pero si decía que si se pondría como una fiera porque aún no tenía edad para beber y se suponía que debía estar apunto por si lo necesitaba. Fuera como fuese estaba jodido).
- No estábamos borrachos, Oli, al menos, yo no.
- No te he preguntado eso, Roy (y lo miró muy enojado porque sabía que cuando Roy evadía una pregunta era porqué estaba en problemas o creía estarlos).
- Solo un poco de champagne y unas cervezas (dijo muy flojito).
- ¿Y así pretendías ayudar me a proteger a los ciudadanos de Starcity, ebrio y cabreado?
- Se suponía que estaba de fiesta.
- No. Se suponía que estabas en una pijamada. Y cuando aceptaste ser mi compañero te dejé muy claro que no había vacaciones ni descansos, este era un trabajo al 100x100. Es todo dedicación y sacrificio. ¿Y qué fue lo que me dijiste Roy? (Roy bajó la cabeza y mantuvo silencio). Me dijiste, ningún problema Oli, daré el 110 por cierto y me entregaré con cuerpo y alma a proteger a los ciudadanos de Starcity las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año. Cito textualmente Roy (dijo remarcando cada palabra como si fueran pasajes de las sagradas escrituras). Hijo ¿Fue o no fue eso lo qué me dijiste?
- Sí, señor, eso fue lo que dije (Roy se maldijo, porque ya habían llegado al punto en que Oliver le llamaba, chico o hijo y él le llamaba señor).
- ¿Me mentiste cuando me lo decías o es que has cambiado de opinión?
- No señor, no mentía entonces ni he cambiado de opinión ahora. Solo cometí un error, ¡Joder Oli!, tú la cagaste cientos de veces, antes de convertirte en Green Arrow, (dijo ya frustrado viendo que no lograba salir victorioso de esa lucha dialéctica con Oliver) y nadie nunca te dijo nada. Yo la cago por primera vez y estás dispuesto a tirarme a los leones.
- No, hijo, no es eso. Cómo tú has dicho, yo la cagué mucho cuando era joven. Por eso mismo sé que si no hay alguien a tu lado para guiarte y decirte que te estás equivocando y que en esta vida todo lo que hacemos o dejamos de hacer tiene sus repercusiones, uno sigue en una espiral sin fin de cagadas. Cagada tras cagada. Hasta que un día te encuentras que la cagaste tanto que ya no te queda nada que salvar. Roy cuando te acogí en mi casa, en mi familia, en mi equipo, no fue para tener a alguien que me llevara el carcaj como un simple caddy. No fue por mí, sino por ti. Porque eres un gran chico, con una increíbles cualidades pero que se iban a desperdiciar si seguías en la calle. Esperaba que aprendieras de mi experiencia y no calleras en mal camino.
- Pués lo siento Oliver, soy humano me equivoco.
- Pues cuando no se equivoca debe de enfrentarse con las consecuencias. Y en tu caso son dos. Una NO MÁS Arsenal para ti. Y Dos, (dijo agarrando la vieja zapatilla de gimnasia y enseñándosela) una dolorosa lección que vas a aprender ahora mismo ( y se levantó de la silla y fue hacía Roy. Roy dio dos pasos hacia atrás para evitar ser atrapado por Oliver).
- Oli, por favor, sé razonable, no puedes querer enseñarme que la violencia está mal, usando precisamente la violencia.
- Chico, no voy a usar la violencia, voy a usar la zapatilla, y cuando termine te aseguró que se te habrán quitado las ganas de pelearte de golpe.
- Dirás a golpes.
- Diré muchas cosas (dijo y en un gesto rápido y firme lo agarró por el brazo y tiró de él) y espero oír también muchas otras (y lo arrastró hacía la cama que era lo que tenía más cerca).
- No Oli, noooo, por favor noooo, tú no quieres hacer esto.
- En eso llevas razón, no quiero. Pero tampoco quiero que te conviertas en un matón de tres al cuarto que no sabe controlar sus impulsos (dejó la zapatilla a su lado y le bajó los pantalones y calzoncillos de un tirón y lo colocó sobre su regazo. Después inmovilizó las piernas de Roy haciéndole una pinza con sus piernas mientras le sujetaba a su espalda con una sola mano ambas manos del chico) PLAFF (cayó el primer zapatillazo).
- NOOOOOOOOO (gritó retorciéndose para liberarse).
- PLAFF PLAFF PLAFF Basta ya, Roy PLAFF PLAFF. Si no dejas de retorcerte, iré a por el cepillo (Roy se tranquilizó un poco).
- Aaaaaaaaaaaaaaaaaarghhh nooooo nooo, ya paro, ya.
- Hijo estoy muy decepcionado, jamás te he tenido por el tipo de chico que se resuelve sus problemas a puñetazo limpio, siempre te eh tenido por un chico cabal y sereno capaz de usar antes su cerebro que sus puños. PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF
- Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay no tan fuerte, papá (Oliver sonrió al principio de llegar a casa Roy lo llamaba papá a cada segundo, pero cuando cumplió los 13 pasó a ser Oli, Oliver, jefe, señor, cuando creía estar en problemas, o Green Arrow si estaban de patrulla).
- Hijo, que sea la última vez que te peleas con alguien. Sé que dedicándonos a lo que nos dedicamos suena extraño. Pero sabes a que me refiero. Una cosa es combatir el crimen y otra distinta es pelearse en una fiesta por culpa de un borracho. PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF
- Aaaaaaaaaaaaaaaaay auuuuu noooo para, para, papá, lo siento auuuuu.
- NI UNA PELEA MÁS ROY WILLIAM HARPER JR. ¿ENTENDIDO? PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF
- SIIIII Aauuuuuuu no papá no Aauuuuuuu, nunca más, no vuelvo a pelearme nunca más, lo juro.
- MÁS TE VALE, HIJO, MÁS TE VALE. Porqué si vuelvo a enterarme de qu estuviste involucrado en una pelea, te aseguro que dejaré mi postura bien clara al respeto a base de correazos PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF.
- nooooo aaaaaaaaaaaau no papaaaaa no será necesario, lo jurooooo, nunca más, pero perdóname, perdón ayyyyyyy perdón auuuuu ya no más papá, te lo ruego, duele, dueleeee
- NO MÁS PELEAS PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF
- NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
- muy bien hijo, ahora descansa, después a la noche he invitado a Bruce y a Jason para que te disculpes.
- ¿Yo?
- pero si fue él quien me dio el primer puñetazo
- PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF PLAFF
- Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaauuuuuu.
- Disculpa, hijo ¿decías? (dijo Arqueando una ceja, su hijo le miró y supo que su padre no estaba para que le llevasen la contraria y sobre todo su trasero no estaba en posición de llevarle al contraria)
- snif snif que me disculparé, que me disculparé sniff.
- Eso me había parecido oír, a mi (Oliver ayudó a levantarse a Roy). Estaré en el despacho, trabajando si necesitas cualquier cosa, descansa (le dijo con dulzura de nuevo).
- ¿Papá? (le llamó justo antes que saliera de la habitación).
- Si, hijo.
- ¿Él también se disculpará?
- Roy, no soy el padre de Jason. No puedo obligarle a disculparse, pero conociendo a Bruce, lo más seguro es que sí, hijo, si, él también se disculpe. Pero aunque él no se disculpara, tú obraste mal y lo sabes, y eso es lo único que debería importarte.
- Sí, lo sé.
- Bueno ahora, descansa. Quiero ver tus mejores modales esta noche (le advirtió Oliver) ¡Ah! y Roy, mañana ya hablaremos de lo de esas cervecitas y esa copa de champagne (dijo Oliver saliendo de la habitación. Roy tragó saliva y se quedó mirando a la puerta con cara de terror).
