Descargo de responsabilidad: Yo no soy dueña de Victorious.
Capítulo II: "Intromisiones"
"La espera me agotó, no sé nada de vos, dejaste tanto en mí. En llamas me acosté y en un lento degradé
supe que te perdí"
Jade sabía perfectamente que Beck la estaba observando fijamente desde hace tiempo, parecía no poner atención a lo que Sicowitz explicaba en su clase. Fueron varias las veces en que ella lo descubrió mirándola fijamente, le daba una mirada significativa, como diciendo "ya deja de mirarme", pero él no se dejaba intimidar, Beck nunca lo hacía.
Cuando el timbre sonó todos los estudiantes se levantaron de sus asientos. Beck tomó su bolso y luego se dispuso a salir del salón, sin embargo, antes de poder realizar su propósito, Jade lo detuvo.
—Ey.
Beck se giró para toparse con la mirada grisácea azulina de su ex novia, torció una sonrisa.
—Ey —saludó.
Jade rodó los ojos.
—Sabes que no he venido a saludarte, Oliver —escupió ella con la voz cargada de molestia, Beck sabía que aquel día la pelinegra no se encontraba de humor. Masculló una maldición internamente.
—Entonces…
—Entonces, ¿por qué demonios no apartabas tus ojos de mí hoy?, ¿hay algo que quieras decirme? —preguntó la pelinegra cruzando sus brazos encima de su pecho.
Beck conocía a la perfección cada gesto que la chica realizaba, como por ejemplo sabía que cada vez que ella cruzaba sus brazos justo en frente de su pecho era como un sinónimo de protección. El canadiense se sintió ligeramente dolido, ¿por qué Jade estaba utilizando aquel gesto en ese momento frente a él? Las únicas veces que ella lo utilizaba era cuando discutían y ahora precisamente él no tenía ánimos de discutir.
Se encogió de hombros.
—Nada —respondió el chico—, ¿hay algo que deba decirte?
Jade suspiró profundamente.
Bien, otro gesto, aquel gesto era cuando regularmente ella se encontraba cansada, esta vez, ¿cansada de qué podría estar?
—Bien —murmuró—, espero entonces que no sigas viéndome tan fijamente, es psicópata de tu parte.
A esa altura se habían quedado completamente solos en el salón.
—Oh, lo siento —masculló él—, no sabía que te incomodaba tanto mi mirada en ti.
La chica gótica rodó sus ojos y apretó aun más sus brazos contra su pecho.
—Estás siendo sarcástico —apuntó la muchacha—, pensé que quedamos en que íbamos a tener una relación cordialmente distante, ¿no era en eso en lo que quedamos para detener los jodidos chismes?
Beck suspiró.
—Sí, lo siento —respondió el muchacho—, es solo que, no puedo dejar de preguntarme qué fue lo que hizo ese tal O'connor para poder llegar a ti tan rápido.
Apenas dijo lo que dijo se arrepintió de ello, podría hacer que Jade mal interpretara su duda y pensara que él lo hacía de celoso, sin embargo, él sabía que no era así, estaba seguro. Tenía real curiosidad porque se sentía de una extraña manera "estafado", a él le costó tanto tenerla que de pronto ver que llegase un nuevo chico aparecido y la conseguía tan rápido…
—Varias cosas —respondió entonces Jade y una ligera sonrisa asomó por sus labios, Beck sintió como sus mejillas de pronto se volvían calientes sin saber el porqué—. De todas maneras —siguió Jade—, ¿qué te importa?
—No mucho —aseguró el chico—, es solo que me parece…Extraño.
Jade se encogió de hombros.
—Solo pasó, él es un chico…Interesante —contó Jade, torció sus labios y dio un paso hacia atrás—. ¿Por qué te importa tanto? —cuestionó.
Beck también dio un paso hacia atrás, elevó sus manos como queriendo decir con aquel gesto que se rendía.
—No me importa —contestó—, solo que no lo conoces y pareciera que confías mucho en él, no quiero que sufras eso es todo, fuiste alguien especial para mí e igual te tengo cariño…
La pelinegra soltó una amarga risilla.
—No empieces —pidió—, no me interesa saber si aun te queda algo de cariño por mí, sabes perfectamente que soy capaz de cuidarme por sola —aseguró, luego lo miró fijamente, como si estuviese desafiándolo, aunque Beck conocía de fondo esa mirada, era como rota, sintió un pinchazo en su pecho—. Alan no me hará daño, Beck.
No al menos como tú lo hiciste, pensó. Se mordió el labio para no decirlo.
La puerta del salón se abrió dejando ver una cabellera negra como la noche, el susodicho entro por la puerta con una mirada curiosa. Al ver a Jade sonrió enormemente, en sus manos tenía un vaso con seguramente café.
—Ey —susurró acercándose a ambos sin borrar la sonrisa—, al fin te encuentro.
Jade le sonrió de vuelta.
Alan le tendió el vaso a la chica y esta lo recibió, le pasó un brazo por la cintura al tiempo que él pasaba su brazo por los hombros de ella, acercándola hacia él.
—Hola —saludó Alan a Beck, él le devolvió una mirada curiosa como si preguntase con sus ojos quién era él.
—Soy Beck —se presentó estirando su mano, el pelinegro sonrió cortésmente y le estrechó la mano por unos segundos, parecía estrecharla sin mala intención, sin embargo, Beck esperaba, muy dentro de sí que el chico lo hiciese con doble intención.
—Alan —respondió él a la muda interrogante que él creía que estaba, sin embargo, Beck sabía perfectamente quién era—. ¿Eres amigo de Jade? —preguntó entonces.
Jade pareció apretar aun más el agarre a su vaso, el canadiense sonrió.
—Más o menos —dijo—, en realidad soy su ex novio.
—Oh —murmuró Alan y también sonrió, Jade miró con furia al castaño—, el que no quiso abrir la puerta —comentó luego.
El chico de piel aceitunada se relamió los labios y una sonrisa se dibujó en su rostro, se alegraba, sin saber el porqué que Alan lo supiera, ya que, eso quería decir que Jade sí le había hablado sobre él con su "novio".
—Le dijiste sobre eso… —murmuró Beck mirando ahora a su ex novia, Jade frunció el gesto y sacudió su cabeza negativamente.
—En realidad fue Cat —respondió por ella Alan, el de los cabellos esponjado contrajo el gesto.
—Ah, Cat —masculló Beck y fingió una sonrisa a ambos—. Bueno, yo los dejo…Adiós.
Sin decir una palabra más o esperar que ellos se despidieran de él, se marchó del salón de clases sintiéndose por primera vez en su vida como un idiota.
*.*.*.*
—Entonces Alan…
La pelirroja lo miró fijamente al igual que Robbie, Cat pareció no darse cuenta de la forma en que Beck escupió el nombre del pelinegro, sin embargo, Robbie si lo hizo, enarcó una ceja hacia su amigo, pero Beck lo ignoró.
—Oh, Alan —sonrió la burbujeante pelirroja—. Es un chico lindo.
—Sí, sí. Muy lindo —comentó bruscamente el de cabellos esponjados—, pero, ¿lo conoces? —preguntó.
Cat soltó una risilla de diversión, Beck la miró extrañado.
—¿Jugaremos algún juego? —preguntó divertida.
Beck se abstuvo de rodar los ojos.
—No —murmuró el canadiense—, solo quiero saber qué tan agradable es este chico.
La pelirroja sonrió enormemente y le dio una fugaz mirada al chico del afro que estaba a su lado pero en silencio.
—Lo es —respondió Cat—, es muy dulce también y quiere mucho a Jade.
El chico de ojos marrones frunció el gesto.
—¿Quiere mucho a Jade?
Cat sacudió su cabeza afirmativamente, sin borrar la sonrisa de su rostro. Beck sonrió irónicamente, como era de esperar, la pelirroja burbujeante no llegó a notar aquello, sin embargo, Robbie si lo hizo, le dio una significativa mirada a su amigo, pero este lo ignoró.
—¿Cuánto llevan juntos? —preguntó Beck—, ¿cómo dice quererla si apenas la conoce hace un mes?
La chica se encogió en su asiento, casi espantada por las preguntas de su amigo.
—¿Qué tiene eso de malo? —cuestionó la chica en apenas un susurro.
Beck se encogió de hombros como si no se hubiese dado cuenta del cambio de actitud de la muchacha, tomó una papa de su almuerzo y se la metió a la boca antes de hablar.
—Ya sabes, ¿cómo podríamos estar seguros de que "Alan" quiere a Jade si ni siquiera conocemos bien a este chico?
—Pero se le nota que le gusta realmente, Beck —aseguró la pequeña chica—. Míralos —pidió Cat mirando detrás de ella.
Ahí estaban ambos implicados, sentados en una mesa aparcada.
Beck arrugó el gesto en el momento en que Jade bebió de su gaseosa, Alan masticó parte de su almuerzo y luego miró fijamente a Jade, como si estuviese escudriñándola a escondidas. El canadiense sabía lo que hacía Alan y muy a su pesar se dio cuenta de la intensa mirada que le regalaba, era como las miradas que antes él le daba a Jade mientras se perdía en sus pensamientos, preguntándose cómo había sido que habría terminado con una chica como Jade…Tan hermosa, porque solo un ciego no podía verlo, Jade era tan hermosa que asustaba.
—¿Lo ves? —preguntó entonces Cat, sin apartar la vista de la nueva pareja—, él la mira como si fuese la única chica en el mundo.
Se pasó una mano por sus cabellos esponjados, sintiendo nuevamente un pinchazo en el lado izquierdo de su pecho. Apretó los dientes.
—Pero Cat —susurró entonces Beck—, ¿y si él le hace daño?
La chica volvió bruscamente la mirada hacia él y abrió sus ojos de tal manera que él creyó en un momento en que estos se le podrían salir de las órbitas. Se puso una mano en su pecho dramáticamente.
—¿Hacerle daño a Jadey?, ¿por qué? —preguntó, Beck podía dar cuenta del miedo que cruzaba por detrás los ojos de su amiga.
—Oh sí —respondió el de la piel aceitunada—, puede dañarla, ¿no entiendes? —Cat sacudió su cabeza negativamente—, no conocemos a este chico, solo sabemos que es australiano, ¿qué pasa si en verdad ha venido en venganza por alguna cosa y esa venganza implica de una u otra manera a Jade?
La chica miró nuevamente tras de sí para ver a la pareja reír.
—No digas nada, Cat —susurró Beck inclinándose hacia adelante, como si estuviese diciéndole un secreto—, pero podría pasar, ¿no te parece que es extraño que él haya decidido acercarse a Jade con tanta urgencia? Como sea, yo que tú, como mejor amiga de la implicada, estaría atenta a cada movimiento y no los dejaría solos en ningún momento.
La pelirroja se relamió los labios y asintió. Miró su bandeja de comida y luego a Robbie, sin decir ninguna palabra se levantó de la mesa tomando su bandeja y se encaminó saltarina hacia donde estaba la pelinegra con su nueva pareja.
Beck sonrió divertido ante la mirada severa de Jade.
Robbie carraspeo.
—¿Por qué demonios has hecho eso? —preguntó el nerd.
Beck se encogió de hombros ligeramente.
—Solo estoy jugando —aseguró él, mirando a su amigo inocentemente.
El de anteojos frunció el ceño.
—Si Jade se entera…—comenzó.
—Solo estoy jugando —repitió—, además, de seguro después me lo agradecerá, no puede ir por la vida confiando en tipos que acaba de conocer, ¿verdad?
Se levantó de la mesa al comerse su última papita, recogió su bandeja.
—Nos veremos después, Rob —aseguró Beck.
El de labios gruesos rodó sus ojos.
—Cuando Jade se entere de tu "juego" arderá Troya, Beck —le advirtió. El castaño se encogió de hombros y se giró diciendo sus últimas palabras.
—Será divertido.
Robbie bufó, ¿qué demonios estaba haciendo su amigo? Estaba actuando tan extraño y diferente, ¿por qué Beck quería hacerle eso a Jade? Suspiró, la relación entre esos dos siempre había sido tan extraña.
*.*.*.*
Sus ojos ardían por el fuego interno que no dejaba de crecer dentro de sí. Caminaba con rudeza y ni siquiera tenía que apartar a la gente de su camino, ellos la veían pasar y se alejaban por sí solos.
Bajó rápidamente las escaleras principales y lo vio, guardando sus cosas en su casillero con esa tranquilidad que tantas veces la exasperaban. Fue instantáneo, él la vio bajando las escaleras con furia y él estiró el brazo, ella se lo agarró y lo medio arrastró hacia la habitación del conserje, lo metió a dentro de un tirón que no lo lanzó ni medio centímetro lejos y luego de un portazo cerró la puerta.
—¡Qué mierda tienes en tu cabeza! —gritó con furia.
Beck rodó los ojos.
—Ahora un dolor terrible —respondió—, así que por favor no grites.
—Cat me contó lo que le dijiste, ¿por qué demonios lo hiciste? —cuestionó nuevamente, cruzando otra vez sus brazos a la altura de su pecho.
El castaño, a diferencia de lo que Jade creía que iba a hacer, sonrió divertido.
Se encogió de hombros.
—Bueno, tienes que admitir que fu divertido.
—¿Para quién?, ¿para ti? Porque para mí no lo fue —respondió con brusquedad la chica.
—Mira, Jade, lo siento —se disculpó el chico—, lo hice solo porque de verdad no puedo creer que hayas dejado entrar a un chico a tu vida de manera tan rápida.
—Eso no tiene sentido —farfulló la chica apartando sus ojos grisáceos azulinos de los marrones de su ex novio.
—Lo tiene para mí —aseguró el muchacho—. Mira Jade, sé que estuvo mal y no lo volveré a hacer, solo que en serio me preocupo por ti, no lo conoces y él tampoco te conoce a ti, ¿qué pasa si en una discusión tu le tiras algún objeto como lo hiciste varias veces conmigo y él se descontrola y te hace algo?
—Sé defenderme —masculló con los dientes apretados, como si haber nombrado algo de su antigua relación la hubiesen molestado aun más.
—Lo sé —afirmó él—, pero eso no deja de preocuparme.
—No debería de preocuparte, Beck —escupió y lo miró con rabia—. Tú y yo terminamos, ¿bien? Ya no hay más nosotros, ¿puedes ahora por favor dejarme rehacer mi vida tranquilamente?
Beck elevó sus manos, intentando dejar en claro que se rendía.
—Solo no vengas a mí si…
—No te preocupes —le cortó con violencia, caminando hacia la puerta—, no voy a ir hacia ti aunque esté muriendo, ¿te deja eso más tranquilo? Ahora, hazme el favor de no entrometerte más en mi maldita vida e intenta preocuparte de la tuya.
—Eso haré —suspiró Beck, agotado.
—Eso espero.
Sin decir una palabra más Jade salió del lugar cerrando nuevamente la puerta con fuerzas, Beck bufó recargando su espalda en la escalera de incendios que había en el lugar. Se pasó una mano por su rostro, frustrado. Bueno su "plan malvado" no había funcionado para nada.
Ahora, solo quedaba cumplir su promesa, no se entrometería más en la vida de su ex novia.
"¿Qué otra cosa puedo hacer? Si no olvido, moriré y otro crimen quedará
otro crimen quedará sin resolver" Gustavo Cerati-Crimen.
Ey! ¿Cómo está mundo?
Bueno sé que demoré montones en actualizar siendo que ya tenía avanzado bastante de esta historia, pero bueno, la verdad es que me desanimé con continuar subiéndola por variados puntos. No les daré la lata de decirle los puntos que son obvio, sin embargo, lo bueno es que aquí estoy de nuevo para que no crean que he abandonado la historia, porque no lo hice.
Bueno, quiero decirles además que el disclaimer dice mucho, error mío y esa maldita manía de decir mucho en los resumen, sin embargo, debo decirles que las cosas no serán como ustedes creen, no me gusta el plagia ni mucho menos y si bien hay varias historias que podrían tener la misma trama que la mía, pues, debo asegurarles que no será igual, puede que todas tengan la misma trama pero créanme que el contenido no será lo mismo, cada historia tiene su esencia y diferentes formas de contar la historia. Eso quería dejarlo en claro.
¡Muchas gracias a las tres personas que me dejaron un comentario! Realmente aprecio mucho sus comentarios y lo que tengan que decir de mi historia. Sé que más gente me ha leído pero prefieren ser lectores anónimos, igualmente les agradezco leer.
Los capítulos son cortos, espero que esto no les moleste.
Prometo, prometo subir un capítulo cada semana!
Muchas gracias por leer.
¡Dejen sus comentarios por favor!
Cuídense, ¡saludos!
Que tengan una buena semana, adiós.
Emilia.
