Bueno, creo que alguien había mencionado que sería bueno de seguir la historia, y bueno, aquí está la reacción de las amigas. Bueno, vale, es que me aburría y me quedé con las ganas de seguir, jeje, pero aun así espero que os guste.


Bella se resistió bastante a presentarme a sus amigas como su novio. Estaba como asustada. Es que debía temer algo?

Nos montamos en la camioneta de Bella y condujo lentamente hacia su casa, como si estuviera demorando el momento de encontrarnos con sus amigas. Bella había llamado a sus amigas desde mi casa y las había reunido en su casa en media hora.

Cuando estábamos a punto de llegar a su casa, Bella se detuvo y me bajé del coche. Tenía un plan y no debían vernos llegar juntos. No le había contado a Bella mi plan, por lo que se sorprendió cuando le dije que me dejara a unos metros de su casa.

A lo lejos vi a Bella con sus cuatro amigas y entraron a la casa. Saqué mi móvil del bolsillo de mi chaqueta y llamé a Jessica. Contestó al cabo de unos cuantos tonos y cuando lo hizo me respondió entre susurros. Jessica me dijo que estaba en casa de una amiga pero quedemos al lado del bosque que había cerca de casa de Bella en diez minutos.

En cuanto llegué, Jessica ya estaba allí. Me hizo una seña con la cabeza para que la siguiera. Aprovechando que me estaba dando la espalda, adentrándose entre los árboles, llamé disimuladamente a Rosalie. Me dijo que estaba en casa de Bella y le dije de quedar en el bosque que había al lado de casa de Bella. Aceptó al instante. Sonreí.

Llegué a donde estaba Jessica y la miré fijamente. Ella bajó la vista ante mi taladrante mirada.

- Bueno, aquí estamos.

- Si, aquí estamos. – dije sin dejar de mirarla.

- Que es lo que querías?

- Quería hablar contigo. He estado pensando en lo que sucedió entre nosotros.

- Ah si? – dijo levantando la vista. Sus ojos brillaban de esperanza.

- Si, bueno, hoy he estado haciendo el trabajo con Bella y recordé lo mal que te lo hice pasar. Quería pedirte perdón. – dije acercándome a ella, que iba retrocediendo hasta toparse con un árbol.

- Per-perdón? – dijo tartamudeando.

- Si, por lo que hice. – dije pegando mi cuerpo al suyo.

Puse mis manos a cada lado de su cabeza y acerqué mi rostro al suyo, sintiendo su agitada respiración en mi rostro. Hice de tripas corazón y seguí adelante.

- Tran-tranquilo.

- En serio me perdonas? – dije haciéndome el esperanzado.

- Si, claro. – dijo relajándose un poco, poniendo sus manos sobre mi torso, acariciándome levemente.

- Me alegra oírte decir eso. – pude oír unos pasos acercarse y aproveché el momento para acercar más mi rostro al de Jessica.

Noté como Jessica se tensaba, aunque pronto me sorprendió lanzándose hacia mí y me besó con fuerza en el momento en que un grito se oía a nuestras espaldas.

- PERO QUE TE CREES QUE ESTÁS HACIENDO?! – gritó Rosalie apareciendo a nuestro lado. Me aparté en el momento en que Rosalie se abalanzaba sobre su amiga.

Mientras las dos amigas se gritaban, zarandeándose la una a la otra, apareció Bella, acompañada de sus amigas Alice y Ángela. Las tres miraron a sus amigas entre asustadas, sorprendidas y divertidas.

- ES MÍO! – gritó Rosalie.

- NO! ES MÍO! – gritó ahora Jessica.

Cogí a Bella de la mano y avancé unos pasos hacia las dos chicas, que no dejaban de gritarse.

- Soy de Bella. – dije con voz alta y clara.

Las chicas se detuvieron en seco y se nos quedaron mirando. Parecían avergonzadas.

- Inventasteis todo el juego para vengaros de mi, verdad? – dije sin dejar de mirarlas. Ninguna de las dos levantó la vista del suelo. – Verdad? – repetí levantando un poco la voz.

- Te recuerdo que dijiste su nombre cuando estábamos en plena faena. – dijo Jessica. Parecía haberse armado de valor para hablar.

- Y yo te recuerdo que durante el tiempo que estuviste tonteando conmigo, estabas saliendo con Mike y también tonteabas con Tyler. Te crees que no oí como decías su nombre mientras estabas conmigo?

Eso hizo que Jessica volviera a bajar la vista y retrocediera unos pasos.

- Y tú que excusa tienes? – dije mirando a Rosalie.

- Me rechazaste en cuanto te dije lo que sentía por ti! En plena calle, con un montón de gente mirándonos.

- Te liaste conmigo para dar celos a mi hermano, y como él no te hacía caso, te dedicaste a jugar conmigo.

Tampoco me respondió y también retrocedió unos pasos.

- Es eso cierto? Habéis utilizado mis desavenencias con Edward para vengaros de él? Creí que os había echo daño, y no que el daño se lo habíais echo a él. – dijo Bella con dolor en la voz.

- Bella…

- Largaos de mi vista. – dijo sorprendiéndome incluso a mí.

- Pero…

- Fuera, por favor. Por la amistad que hemos tenido. – dijo aun con más dolor.

Me volví para mirarla y vi que las lágrimas resbalaban por sus mejillas. Jessica y Rosalie se marcharon, discutiendo de nuevo, echándose la culpa de todo la una a la otra.

- Bella, tranquila. – dije secando sus lágrimas con mis labios, bajo la atenta mirada de Alice y Ángela, que estaban sonriendo.

- Bueno, Bella, al fin te has dado cuenta de la verdad. Al final, todo ha valido la pena. – dijo Alice abrazando a su amiga.

- No se que a que te refieres.

- Bueno, tú y Edward.

Bella miró a su amiga y puso cara de sorpresa.

- Por eso aceptaste el juego en el último momento?

- Era la única manera de que aceptaras lo que sentías por Edward. – dijo Ángela, abrazando también a Bella.

- Vosotras lo sabíais?

- Tú no? Por Dios Bella, se notaba a la legua.

Bella bajó la vista al suelo. Me acerqué a ella y la abracé delicadamente.

- Edward, quiero presentarte a mis amigas, mis hermanas. Alice Brandon y Ángela Webber. – dijo Bella.

Salimos del bosque y nos marchamos hacia la puerta de la casa de Bella. Estuvimos un buen rato hablando los cuatro en el porche, hasta que se hizo el medio día.

- Bueno, chicos, nosotras nos vamos. – dijo Ángela poniéndose en pie.

Nos despedimos de ellas y nos quedamos solos en el porche.

- Tienes hambre? – preguntó bella abriendo la puerta de su casa.

- No, pero me apetecería seguir hablando. – dije entrando en la casa.

El padre de Bella no iba a volver hasta la noche, por lo que Bella se atrevió a invitarme a su habitación. Nos sentamos sobre la cama y continuamos hablando durante más de una hora.

- En el fondo me alegro de haber descubierto las intenciones de Jessica y Rosalie, aunque no puedo negar que me ha dolido.

- Lo siento.

- No lo hagas. Debo darte las gracias. – dijo acercándose a mi, tomando mi mano. – por todo. Me estaba amargando negando mis sentimientos, alimentándolos de rabia y odio.

- Yo me alegro de tu jueguecito. De no haber sido por eso, no me hubiera atrevido a mostrarte mis sentimientos. – dije acariciando su mano.

Me acerqué lentamente a ella y la besé con suavidad, saboreando sus sabrosos labios, sintiendo su dulce lengua en mi boca. Bella se puso de rodillas y dejó caer su cuerpo sobre el mío, quedándose tumbada sobre mí, besándonos con dulzura, mientras mis manos recorrían su espalda.

- Te quiero. – dije sin abandonar sus labios, levantando lentamente su blusa.

- Yo también te quiero. – dijo Bella. Se puso a horcajadas sobre mí, se desabrochó la blusa y se la quitó.

Alcé mis manos, recorriendo su espalda y desabroché su sujetador, liberando sus hermosos pechos ante mis ojos.

Bella sonrió al darse cuenta de que no podía desviar mi mirada de su cuerpo.

Nuestros labios volvieron a unirse, mientras sus manos bajaron hasta mis pantalones, desabrochándolos lentamente.

- Piensas volver a jugar conmigo? – dije sujetando sus manos, sonriendo.

- No, a no ser que sea eso lo que quieres. – dijo pícaramente.

- Entonces, adelante. – con un rápido movimiento, me puse sobre Bella, que se quedó de espaldas a la cama.

Empecé a besar su cuello, bajando mis labios hasta sus pechos, saboreando sus pezones, erectos, bajando mi mano hasta sus pantalones. Bella cogió mi cabeza, enredando sus dedos en mi pelo y atrapó mis labios con su fiero y placentero beso. Le fui quitando los pantalones como pude, con su ayuda y metí mi mano por debajo de su tanga, acariciando su sexo, sintiendo sus gemidos y jadeos en mi boca.

Fui moviendo mis dedos dentro de su intimidad cada vez a más velocidad, hasta que sentí que llegaba al orgasmo, ahogándolo con sus besos.

Llevé mis manos hasta sus pechos, mientras ella se removía inquieta en la cama.

- Ocurre algo? – dije aguantando mi peso con las manos, mirándola a los ojos.

- No, pero déjame ponerme encima.

- Vale. – dije intentando tumbarme a su lado, mientras ella intentaba ponerse encima de mi. Acabamos liándonos demasiado y nos caímos de la cama. – Por dios Bella, si querías bajarte de la cama, habérmelo dicho. – dije entre risas.

- Bueno, conseguí ponerme encima de ti. – dijo besando mi pecho, a la vez que iba bajando mis pantalones.

Fue bajando sus labios hasta llegar mi miembro, que estaba en erección desde hacía ya rato. Fue besando mi miembro, excitándome aún más.

- Bella… - dije entrecortadamente, sintiendo los labios de mi Bella.

- Que? – dijo volviendo a besar mi pecho, hasta volver a mis labios.

- No pares. – dije acariciando su espalda.

Bella volvió a llevar sus labios hasta mi ombligo, pero se detuvo ahí. Cogió mi miembro con su mano y lo fue acariciando cada vez a más velocidad hasta que se puso a horcajadas sobre mí y me introdujo en ella lentamente, haciéndome sentir su humedad.

Puso mis manos sobre su trasero, acelerando sus movimientos, mientras yo presionaba sus nalgas entre mis manos, potenciando sus movimientos.

Oí un lejano ruido, como el de una puerta cerrarse, pero hice caso omiso, sintiendo que estaba a punto de llegar al orgasmo, al igual que Bella.

- Bella? – dijo una voz a lo lejos.

Bella se volvió hacia la puerta pero no se detuvo. No hasta que llegó al orgasmo y dejó caer su cuerpo sobre el mío, respirando agitadamente sobre mi cuello.

- Bella? estás ahí? El doctor Cullen ha venido a vernos. – dijo Charlie desde el piso de abajo.

- Mierda, Charlie.

- Y mi padre. – dije quitándome a Bella de encima.

Buscamos a la desesperada nuestra ropa. Joder, otra vez pillados. Bueno, interrumpidos, porque creo que no han oído nada. O si?

Bella y yo terminamos de vestirnos y salimos del dormitorio. Nos encontramos a Charlie y Carlisle delante de la puerta, a punto de llamar. Ambos nos miraron avergonzados. Miré de reojo a Carlisle y pude ver que decía algo por los bajo. En sus labios pude leer: otra vez no.

- Bueno, ya no hace falta que pregunte nada. – dijo Charlie mirándonos a ambos.

- Respecto a que? – dijo Bella mirando a su padre. Me di cuenta de que estaba bastante despeinada y ordené su cabello con mis dedos.

- El doctor Cullen nos ha invitado a cenar a su casa. Quería hablar de vosotros.

- De nosotros? – preguntamos ambos al mismo tiempo.

- Iréis juntos al baile de fin de curso, no? – preguntó Charlie.

- No se, iremos? – pregunté mirando a Bella.

Bella tomó mi mano entre las suyas y me miró.

- Quieres ir al baile de fin de curso conmigo? – dijo con una sonrisa.

- Claro.

- Si, iremos juntos al baile. – dijo Bella. Parecía feliz e ilusionada, aunque sabía perfectamente que Bella odiaba bailar.

- Entonces cenaremos en mi casa antes de que os marchéis al baile. – dijo mi padre, sonriéndonos ampliamente.

Charlie y mi padre se marcharon y volvimos a quedarnos a solas en el dormitorio de Bella. Cuando Bella iba a cerrar la puerta, Charlie volvió hablar desde el piso de abajo.

- Bella, ya es hora de cenar.

- Ahora.

- Ahora no, ya!

- Así que vamos a ir al baile? – dije bajando por las escaleras de la mano de Bella.

- Bueno, es una buena manera de pasar la noche. A partir de ahí, no volverás a verme bailar más.

Mi padre me esperaba en el jardín. Me despedí de Bella con un beso en los labios y Charlie cerró la puerta de la casa al momento.

Esto va a ser divertido.