Kagome´s POV
Kagome no dejaba de mirar el techo de su rosada recámara, soltaba un suspiro tras otro y no dejaba de pensar en el que desde hacia bastante tiempo se había vuelto el dueño de no solos sus pensamientos si no de su corazón.
—Tal vez fui demasiado mala con él después de todo, yo no puedo reprocharle absolutamente nada, fue mi decisión quedarme a su lado—pensaba Kagome, sin poder evitar el sentirse muy triste y dejando caer alguna que otra lágrima traicionera.
—Siempre soy, la segunda opción, tal vez, lo mejor sería que jamás volviera al sengoku—gimoteaba mirando con detenimiento los fragmentos de la perla que le había causado tanto sufrimiento pero a la vez tantas alegrías—pero si le entrego los fragmentos a Inuyasha jamás podré regresar al sengoku, no puedo, no puedo separarme de él, después de todo el es el culpable de todo—sollozaba aumentando así el correr de sus lágrimas—¿Pero que estoy diciendo?, yo no puedo reclamarle nada, después de todo yo se la necesidad de estar cerca del ser al que amas, yo mejor que nadie, lo sé, el quiere estar cerca de su amada Kikyo—Sollozaba cada vez más fuerte la chica de cabellos azabaches.
—Pero, yo no me puedo dar por vencida—exclamó levantándose con una velocidad insospechada de la cama—¿Cómo puedo estar diciendo tantas tonterías?, yo no soy tan débil, no abandonaré a Inuyasha por tan solo unas palabras con tan poca importancia, después de todo ya estoy acostumbrada a ser comparada con Kikyo tan seguido—exclamó tratando de convencerse a si misma sin buen resultado — "mientes, tu sabes muy bien lo mucho que te duele ser comparada con Kikyo, y más si es Inuyasha quien te lo dice" —es pensamiento resonó en su mente miles de veces, asiéndose saber que tal vez podría engañar a los demás, pero a quien nunca podría engañar es a si misma.
—No hace falta repetirme tantas veces lo que ya sé—murmuró intentando darse los ánimos que tanta falta le hacían—"puede que eso sea verdad, que no puedo evitar sentir como se me rompe el corazón cada vez que veo la mirada melancólica en los ojos de Inuyasha, sabiendo quien es la causante de esa melancolía, pero de algo estoy segura, este sentimiento no se compararía en nada con el dolor de perderlo, y mientras él, no me obligue a irme para no regresar nunca, yo permaneceré a su
lado" —reflexionó dándose cuenta de su triste situación—parece que a mí me gusta sufrir, pero aún así siempre estaré a tu lado querido Inuyasha—soltando estas últimas palabras con un aire de melancolía y se dirigió a su armario, para recoger lo que le hacía falta, para volver al sengoku.
Inuyasha´s POV
—"Maldita sea, ¿porque tenía que llamarme Kikyo, justo cuando iba a disculparme con Kagome?, bueno supongo que lo de Kagome puede esperar un rato más" —se repitió tratando de convencerse a sí mismo de que lo que hacía no estaba mal y no estaba traicionando a la confianza de Kagome. —"¿Cuál confianza? si te has empeñado en hacer que ella deje de confiar en ti idiota"—siendo de nueva cuenta asaltado por un mensaje de su conciencia. —"tal vez lo mejor sería regresar" —pensó, estando tan perdido en sus pensamientos no se percató del aroma floral que se estaba acercando a él, —demasiado tarde— delante de él se erguía la fría figura de la sacerdotisa muerta. —Kikyo—murmuró antes de acercarse a la sacerdotisa que se encontraba justo delante del árbol en donde permaneció dormido durante 50 años.
—Inuyasha, te estaba esperando—pronunció dichas palabras con su singular tono frío, el mismo de siempre.
Kagome´s POV
De repente la tranquilidad en el bello prado donde se encuentra el portal entre las dos épocas se vio interrumpida por el sonoro ruido de una pesada mochila, seguida de un carcaj con flechas, por la queja de la dueña de dichos objetos.
—Ay, que pesado está esto no debí traerme los libros del instituto, ¿para que si ya se que ni siquiera los voy a abrir, como dice Inuyasha, solo traigo cosas inútiles, por cierto en donde está, creí que estaría afuera del pozo, esperándome con un buen repertorio de quejas y maldiciones, bueno seguramente aún sigue enojado, bueno mejor me doy prisa, ya esta por atardecer, me tarde mucho en llegar al pozo, que bueno que Kirara me trajo pero ahora supongo, que tendré que esperarlo en la cabaña de la anciana Kaede—diciendo eso se apresuró a salir del pozo, dirigiéndose rápidamente a la aldea cuando sintió un aura demasiada conocida para ella, dirigiéndose hacia el interior del bosque que se erguía a la derecha de ella.
—Inuyasha—¡que bien así no tendré que esperarlo iré con él! — se alegró inmediatamente por saber que él estaba cerca, que había venido por ella, pero de repente toda esa alegría y optimismo se vio desplazada por una enorme —tristeza, y decepción al reconocer el aura a la que se dirigía su amado hanyou. —Kikyo—pronunció el nombre de la antigua sacerdotisa. —"él no vino por ti, si no por ella, ¿quieres más pruebas de que no le interesas?¿cuanto tiempo más sufrirás para darte cuenta que él no te ama?, adelante ve tras él, para asegurarte una vez, más que no significas nada para él" ese cruel pensamiento resonó varia veces en su cabeza y antes de darse cuenta sus pies ya se movían dirigiéndose hacia donde estaba el dueño involuntario de su maltrecho corazón, y hacia la causante de todos los desprecios por parte del hanyou.
—Inuyasha—sus ojos se llenaron casi instáneamente de incontables lágrimas al ver que el amor de su vida se encontraba a escondidas con la que fuera su vida pasada.
—¿Por qué, porque me haces esto Inuyasha?, si yo te amo ¿Por qué me haces sufrir tanto ¿es que acaso de verdad no te intereso ni siquiera un poco? —sollozó de una manera inaudible, como deseando una explicación, pero a la vez no querer escucharla, pero su ya maltratado corazón se rompió aún más, de ser posible al ver como aquella sacerdotisa obtenía de la manera más fácil, lo que ella más deseaba, posiblemente desde la primera vez que la abrazó, UN BESO de Inuyasha. Veía como el beso tímido del principio había quedado atrás para ver como este daba lugar a uno más apasionado, no ya no podía seguir viendo eso, si no huía en ese momento, no sería capaz de regresar nunca más al sengoku, tenía que olvidar lo que vio y hacer como si nunca hubiera visto nunca nada, engañarse a si misma , engañar a los demás, pero de nada serviría, ella sabía que no lo podría olvidar, como le daba tristeza no ser ella quien despertara esos sentimientos en le hanyou, se sentía inútil, ¿para que se hacía?, si ella bien sabe que siempre lo a sido, —un estorbo eso es lo que soy, después de todo el me lo a repetido tantas veces, lo mejor es irme de aquí—, para JAMÁS volver, y después de ese fugaz pensamiento se levantó inmediatamente, para huir a su casa como la cobarde que era, pero algo se lo impidió, un fuerte temblor sacudió la tierra haciendo que cayera al suelo, inmediatamente Inuyasha se puso en posición de defensa, listo para proteger a la mujer que más había amado en la vida, —supongo, que hasta aquí llegué, me alegro de haberte conocido Inuyasha—pensó dejando ver una triste sonrisa que se borro al ver algo horrible. —¡no puede ser, eres tú! —exclamó Kagome presa del pánico.
"Mi amor por ti es más importante que cualquier cosa" Inuyasha´s POV
Me dirijo demasiado rápido hacia donde me conducen esos espíritus, a través de el oscuro bosque, de repente mi conciencia me muestra a Kagome mostrándome su característica sonrisa, que es capaz de calentar mi corazón, pero rápidamente desaparece y es remplazada por un rostro lleno de lágrimas, y mi corazón se rompe en mil pedazos, de pronto me doy cuenta de lo que estoy haciendo, estoy yendo en busca de la persona, que se que si Kagome se entera se pondrá muy triste y de un momento a otro me arrepiento, pero me doy cuenta que ya es demasiado tarde… e llegado.
Kikyo—solo atino a decir, ahí esta ella, con su mismo porte frío de siempre, sin demostrar emoción alguna, ella se acerca a mí, y acerca su mano a mi rostro, y siento su mano fría, la mano de un muerto.
Te estaba esperando, ¿Inuyasha me extrañaste?, supongo que si, porque aquí estas—dijo Kikyo, pero de un momento a ella se lanza precipitadamente sobre mi, dándome un beso al principio suave y tímido, como ella acostumbraba dármelos, pero me asombré de sobremanera, al ver que ella aumentaba la intensidad del beso, y de nuevo viene a mi mente Kagome, y sueño que los labios que en este momento me están besando son los de ella, que desde que la conoció, le han dado la tentación de probarlos, pero como siempre, de cobarde no me atrevo. Pero luego me doy cuenta de lo que estoy haciendo, ella no es Kagome, es Kikyo, hasta creo percibir ese olor que me hace sentir tan miserable, el aroma de sus lágrimas, en el momento que me decido a terminar el beso, la tierra se sacude de una manera terrible, acabando por fin con el beso.
Me coloco en posición de batalla, e inconscientemente me pongo delante de Kikyo para protegerla de lo que ya se que vendrá, un ataque. Pero en ese mismo instante toda la valentía y seguridad salen volando, cuando me doy cuenta que el olor a lágrimas que había creído percibir antes no lo había imaginado ahí estaba, detrás de un árbol…—Kagome—murmuro casi inaudiblemente.
Pero la culpabilidad se ve rápidamente suplantada por el miedo y la angustia, de darme cuenta quien se encuentra detrás de ella,—Naraku, maldito aléjate de ella, intento llegar a sacarla inmediatamente de ahí, pero ese desgraciado es más rápido y atrapa a Kagome, en sus asquerosos tentáculos, apretándola fuertemente haciéndola gritar de dolor, y encerrándose en su maldito campo de fuerza, haciendo imposible mi rescate—Kagome, yo te salvaré—pero ella me lanza una mirada extremadamente fría, si se puede más que la de Kikyo, mostrándome sus ojos llorosos, enseñándome el porque de su ánimo, y luego dirige su mirada hacia su captor.
Naraku, suéltame en este instante, me das asco—dirigiendo una mirada de repugnancia hacia ese ser que mostraba una sonrisa arrogante, —valla, valla , pero que estas diciendo Kagome, como te puedo causar repugnancia, si permites que la basura de Inuyasha te toque cada vez que le plazca, ja, definitivamente a las mujeres nunca se les entiende—diciendo eso último apretando aún más fuerte su pequeño cuerpo haciendo imposible que ella alcance su carcaj y su arco, dejándola indefensa.
¡Maldito bastardo no te atrevas a hacerle algo, desgraciado!, pero el me ignora dirigiéndose de nuevo a Kagome,—vamos Kagome, ya te diste cuenta que ese hanyou, además de malagradecido, es inútil, no es capaz de cumplir lo que está amenazando, solo es capaz de hablar, y por lo visto también esa basura es capaz de darse el lujo de jugar con dos mujeres, dime Kagome, ¿quien es la escoria aquí?—esas últimas palabras hicieron click en mi cabeza, yo soy un maldito medio demonio, que en su vida había siquiera soñado con alguna vez tener a una persona que quisiera compartir su vida con él, y ahora que a encontrado a una, el la trata de esa manera, yo soy la escoria aquí.
Cállate, de cuando acá, tu das consejos de pareja, a ti que te importa—dice una iracunda Kagome, que no le hacía falta decir que lo odiaba, se le notaba en los ojos, se notaba que a pesar de todo ella sabía que lo que ese maldito era verdad—pero no se moleste señorita Kagome, yo solo digo la verdad, aunque debería decir, que para ser la reencarnación de Kikyo es muy ingenua—contestó hábilmente, dando justo en el clavo, haciendo que Kagome explotara.
No te atrevas a compararme con ella, no nos parecemos en nada, jamás me vuelvas a comparar con ella, no te lo permito—gritó mientras intentaba zafarse al menos para alcanzar su arco, lo cual fue inútil pues no los alcanzó, yo me sentía impotente de no poder salvarla y ni siquiera lograr ayudarla, solo podía observar, solamente eso y sentirse inútil por no poder protegerla, lanzando maldiciones contra Naraku.
Así que te molesta que te comparen con ella entonces que te parecerá esto y de un rápido movimiento, lanzó otro de sus tentáculos contra Kikyo, que se había quedado atrás, tomándola por sorpresa e inmediatamente la apresó dentro de su campo de fuerza. —Mierda, suéltalas Naraku, con el que debes pelear es conmigo, no con ellas, no seas cobarde—exclamé de una manera extremadamente intimidante, lanzándome contra su campo de fuerza en un acto desesperado por salvarlas, pero fui velozmente repelido por el campo y en lugar de molestarse, solo aumentó su sonrisa, y me di cuenta de su trampa.
—¿Qué pasa Inuyasha, cuando atrapé a Kagome no reaccionaste de esta manera, será acaso que no te importa lo suficiente, como para hacerme frente?, ya viste Kagome a ese estúpido no le interesas en lo más mínimo, eres solo su detector de fragmentos, la segunda opción, la otra, jajaja—soltando esas palabras con sumo veneno para entristecer a Kagome, pero no lo conseguirá, Kagome sabe lo importante que es ella para mí, y que yo nunca le fallaría.
—No tienes derecho a entrometerte en los asuntos de lo demás, y si esto es lo que quieres oír te lo diré, yo se que no significo, ni la mitad de lo que Kikyo es para Inuyasha, ¿y que?, no me interesa, para mí es suficiente estar a su lado, eso no evita que yo siga sintiendo lo mismo por él—dijo Kagome a derramando muchas lágrimas, pero con una voz firme, sin dudas, muy segura de lo que decía.—"Kagome ¿es que acaso crees que no significas para mi nada?, eso no es verdad eres muy importante en mi vida"—muy bien después de tu impresionante declaración, ¿creo que no te molestará que te ayude cierto?—respondió con una sonrisa socarrona en sus labios,—¿ehh?, ¿que es lo que planeas Naraku?—respondió una confundida Kagome.
—Pues es simple las sacaré de su miseria a las dos y de paso te ayudaré Inuyasha, para que ya no haya problemas sobre cual te decides jajaja—gritó con una voz que escondía algo terriblemente malvado.—¿Maldito que planeas hacer?, ¡no te atrevas a dañarlas!—exclamé completamente furioso.
—Jajaja, vamos Inuyasha, será divertido ver esto y luego saca a ambas mujeres del campo de fuerza y las coloca sobre el acantilado que había unos metros atrás, sentí como el alma se me iba del cuerpo al ver sus intenciones, quiere que deje morir a una de las dos,—¡eres un bastardo Naraku!, como te atreves, ¡te mataré!—bufé completamente furioso, a lo que él contestó—sí, pero antes de que eso suceda…tendrás que elegir a quién salvar o ambas morirán.
—¡Malnacido! Nooo ,Kagome…Kikyo—grité corriendo hacia el acantilado al ver como el soltaba a ambas sacerdotisas, maldición, perdóname, por favor, dije esto último abrazando a la mujer que no podría salvar…
