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Capítulo 2
"A menudo, creemos que hemos llegado a un lugar que está vacío de esperanza y posibilidades, solo para encontrar que es la real desesperación la que nos permite tocar fondo, dejar ir nuestra ilusión de control, darla vuela y pedir por ayuda. De las cenizas de nuestra desesperación proviene el fuego de nuestra esperanza" – Kristi A. Dyer.
Dean había hecho lo que le habían pedido. Había esperado pacientemente por la llamada de su hermano. Tres días. Setenta y dos horas y ni una palabra de Charles Conner. Cuatro mil trescientos veinte minutos sin escuchar la voz de su hermano. Era la mayor cantidad de tiempo que Dean había pasado nunca sin hablar, ver o tocar físicamente a su Sam. Nunca había imaginado que sería tan difícil vivir sin algo. Algo que siempre había estado ahí.
Era como perder un sonido que nunca realmente habías notado estaba ahí. Algo así como cuando el bosque se quedaba en mortal silencio en una cacería. Era antinatural estar sin su hermano. No escuchar su constante conversación. No ver su sonrisa de medio lado o incluso ser pinchado por una rodilla o golpeado por un codo volador en medio del sueño. Lo echaba tanto de menos que físicamente le dolía. Un dolor fantasma que nada podía aliviar. La clase de dolor que anunciaba muerte. Dean estaba seguro que si no veía a Sam, simplemente se moriría.
Así que era prácticamente auto preservación lo que lo mandó en una misión que sabía, probablemente terminaría mal. Pero también estaba guiado por el gen de hermano mayor que le decía que si a él le dolía, entonces Sam estaba indudablemente sufriendo mucho más dolor. Después de todo, Dean todavía estaba en la granja. Todavía tenía a su padre, pese a que de momento era más como un fantasma que una presencia humana estos días.
Pero Caleb estaba ahí, y Jim y Mac. Ellos eran sólidos. Reales. Sammy no tenía a nadie. Ni un solo dragón para mantener guardia a su lado. Ni siquiera tenía a sus juguetes centinelas que parecían ofrecerle consuelo cuando el mundo real le fallaba. Dean podía no ser el Athewm que su hermanito necesitaba, pero al menos podía llevarle el juguete que lo representaba. Si en el proceso podía ver a Sam. Sostenerlo siquiera por un segundo, valdría cualquier castigo que su padre decidiera. Tenía que saber si su hermano estaba bien. Además John le había mentido. Otra vez.
Lo había sospechado cuando le había preguntado a su papá donde se estaba quedando Sam. No tenía duda de que su padre sabría. Había probado que estaba en lo correcto luego de una acuciosa investigación del diario privado del hombre.
Llegar a la ciudad había sido fácil con el dinero que le había ganado a Caleb los últimos días. Sabía que el psíquico lo había dejado ganar la mayoría de las veces y se sentía mal por usar las buenas intenciones de Reaves en su contra. Pero Caleb entendería por qué Dean lo estaba haciendo. Caleb siempre le había cuidado. Si alguien podía entender por qué necesitaba hacer esto por Sam, ese era Caleb.
El elegante hotel fue fácil de encontrar. Dean había tomado un taxi desde la estación de buses, sorprendiéndose de lo fácil que la gente podía ser convencer a la gente con una cara honesta, una buena historia y un bono de veinte dólares. Dominic, el conductor del taxi, ni siquiera le había preguntado a Dean por qué no tenía equipaje además de la usada mochila que llevaba. Estaba más preocupado de asegurarse que Dean le mostrara que tenía suficiente dinero para pagar la tarifa hasta el corazón de Lousville. Por una vez en la vida, el niño estaba agradecido que la mayoría de las personas fuese ambiciosa y ciega.
Entrar fue fácil. Llegar hasta la suite en el penthouse que necesitaba una llave especial, no. Afortunadamente para él, José, el empleado del elevador recordaba que el importante huésped, Charles Conner, tenía un nieto que se estaba quedando con él. un nieto que había visto solo una vez de pasada y afortunadamente para Dean, el hombre era literalmente casi ciego, habiendo trabajado en el hotel por más de cincuenta años. Aparentemente la diferencia de altura y edad entre Dean y Sam le había pasado desapercibida.
"Dile a tu abuelo que necesita conseguirte una llave especial si vas a quedarte por más tiempo" dijo Jose, dándole a Dean una palmadita cariñosa en el hombro, mientras le indicaba el espléndido corredor que llevaba a la suite de Conner.
"Lo haré" el niño observó las brillantes puertas de metal cerrarse y no pudo evitar el nervioso salto que dio su estómago mientras miraba alrededor. Una enorme lámpara de cristal colgaba desde el techo del pasillo y mientras caminaba, sus pies parecían hundirse en la espesa y acolchada alfombra dorada.
Varias puertas grabadas marcaban su paso, pero eran las dos largas y ornamentadas de madera al final del pasillo donde tenía la vista fija. Tomó aire profundamente, esperando que Charles al menos lo dejara ver a Sam antes de echarlo a la calle o peor, llamara a la policía. Dean pudo escuchar el sonido del timbre dentro y solo unos momentos después se escucharon pasos dirigiéndose a la puerta que se abrió.
Una mujer mayor, con una sonrisa impaciente y actitud atareada lo recibió "¿Si? ¿Qué puedo hacer por ti?"
"Estoy aquí para ver a Sam…Sam Winchester"
"¿A señorito Samuel?" la mujer frunció el ceño, mirando sobre su hombro y luego al delgaducho niño frente a ella. Algo pareció hacer click, porque Dean reconoció la mirada de desaprobación que se reflejó en sus ojos de ratón "Lo siento…él no está recibiendo visitas mientras el señor Conner no está"
"¿Manuela, es el mensajero de la oficina?" preguntó una voz profunda detrás de ella y Dean se encogió ligeramente.
"Por favor. Solo tomará un minuto. En realidad solo necesito darle algo"
El niño le extendió su mochila y Manuela paso una mano por su rebelde cabello "Yo no…"
No alcanzó a terminar la frase porque el dueño de la voz apareció tras ella mirando sobre su hombro. Era un hombre grande, gigante al lado del metro cincuenta de la mujer. Sus hombros eran anchos, llenando el traje que estaba usando y frunció el ceño cuando vio a Dean.
El hombre miró desde Manuela a Dean, arqueando una ceja con interés "O es mucho mayor de lo que parece o imagino que no tiene mis expedientes metidos en esa mochila"
"¿Expedientes?" preguntó Dean dando un ligero paso atrás.
"Si. Documentos legales" sonrió el hombre y Dean notó que era más joven de lo que inicialmente había pensado. Quizá era unos años mayor que Caleb, pero no muchos. "Pero me contentaría con comida china"
"Lo siento"
"Él está aquí por el señorito Samuel" explicó Manuela.
El hombre asintió, con una expresión conocedora en su rostro "Ya veo" abrió la puerta un poco más "Entonces debiésemos invitarlo a pasar"
"No lo creo, señor Marcus. El señor Conner dejó ordenes muy específicas de que nadie podía ver a su nieto" dijo la mujer, secando sus manos en una gran toalla que estaba apretando contra su pecho.
El señor Marcus rodó los ojos "Si, Charles es muy específico" se giró hacia Dean "¿Quién eres, Hijo?"
"Dean. Dean Winchester"
"¿Eres el hermano de Sam?"
El pre adolescente asintió "Solo necesito darle algo. No voy a provocar ningún problema y me iré de inmediato. Tiene mi palabra"
"Ves Manuela. Tenemos su palabra"
"Pero…"
"Pero nada" Marcus le indicó a Dean que entrara "Y si yo fuera tú no estaría mirándole los dientes a este caballo regalado"
La mujer lo miró confundida y el hombre miró a Dean "Apuesto que puedes convencer a tu hermano de hacer algo ¿verdad?"
"Eso creo" Dean frunció el ceño
"Porque mira, Manuela y Sam han estado teniendo esta ruidosa discusión acerca de si necesita o no un baño y yo tengo mucho trabajo que hacer. Y mientras su discusión a gritos continúe, me temo no podré hacer"
"Tiene la cabeza dura como una roca" se defendió la mujer airadamente.
"Sammy odia bañarse" eso a menos que esté involucrada una cachorro de labrador y muchas burbujas.
"Pero apuesto a que podrías ayudarlo a obedecer a Manuela" Marcus arqueó una ceja "Podrías hacer que su vida sea mucho menos estresante"
Dean capto fácilmente lo que el monigote estaba haciendo y aunque no estaba seguro de por qué el hombre lo estaba ayudando, no iba a cuestionarlo "Sammy me hace caso"
La mujer masculló "No creo que el niño escuche a nadie"
"¿Y qué pasa si Dean puede lograr que quite el seguro a la puerta y salga de la habitación? Seguro podrías dejar que le dé al niño lo que necesite. Y entonces tu podrías hacer lo que necesitas hacer y el señor Conner no se molestaría de que las especificas indicaciones que dejó estén incompletas"
Manuela suspiró y miró hacia adentro de la enorme habitación "Supongo que no daña a nadie dejarlo intentarlo" luego se giró hacia Dean "Pero debes convencerlo de bañarse y comer su cena. No ha comido en todo el día"
Dean asintió "Si, señora"
El señor Marcus, quien le dijo a Dean que lo llamara Peter, lo llevó por la suite, pasando varias puertas que, por lo que se veía, eran una pequeña biblioteca y una oficina. La habitación del hotel era casi tan grande como el departamento de Mac en Nueva York y decorada en el mismo estilo.
Llegaron a la última habitación y Peter le indicó la puerta "Tu hermano ha estado ahí hace cerca de una hora. Manuela ha intentado todo para convencerlo de salir y honestamente, pensé que iba a sufrir un ataque de nervios antes que tu abuelo regresase" indicó con su barbilla hacia la puerta "Debo admitir que ha sido divertido observar a tu hermano discutir con Charles estos últimos días, pero si no tengo algo de paz y tranquilidad, me van a despedir"
Dean tragó con dificultad sin estar seguro de sentirse contento con el hecho de que su hermano no habia sido el prisionero modelo o si debiese sentirse preocupado por su seguridad si su abuelo perdía la paciencia "Hablaré con él"
Macus comenzó a alejarse pero se detuvo y se giró una vez más para ver a Dean "No sé exactamente qué es lo que está pasando con tu familia. Quiero decir que solo soy un simple asistente, pero tengo la sensación de que Sam va a estar realmente contento de verte"
"Si" El tipo no sabía ni la mitad. Dean apoyo su cabeza contra la puerta sorprendiéndose de escuchar música en el interior. Sonaba como ACDC y el preadolescente negó con la cabeza. Apostaba que al viejo Conner le encantaba "¿Sammy? ¿Estás ahí?" Golpeo con sus nudillos contra la puerta y alzó la voz para que lo escucharan sobre la música "Oye, soy yo. Dean"
Hubo unos pocos segundos en que no escuchó nada, pero luego se escuchó un ligero ruido de pisadas "¿Dean?" la voz sonaba insegura y más suave que lo habitual, pero para Dean, nada había sonado nunca tan bien.
"Soy yo. Déjame entrar"
"¿Cuál es la contraseña?"
Dean soltó una carcajada, pese a que salió sonando como un sollozo "Pastel de cumpleaños" era la última que habían utilizado y había sido el turno de Sammy de escogerla. El hecho de que su cumpleaños hubiese sido solo un par de semanas antes había sido un factor influyente.
La puerta se abrió más rápidamente de lo que Dean había pensado era posible y casi perdió el equilibrio cuando se vio con los brazos llenos el niño de siete años "¡Dean!" dijo Sam aliviado, apretándolo más fuerte "Sabía que vendrías. Lo soñé"
Dean agarró a su hermanito, luchando por retener las lágrimas que estaban atrapadas en sus pestañas "Por supuesto que vine, Sammy" le contestó en un susurró "Lo prometí"
Finalmente, Sam lo soltó despacio y con el rostro iluminado "¿Papá vino también? ¿Vienes para llevarme a casa?"
"Lo siento, Tigre. Solo soy yo"
La sonrisa solo se desvaneció un poco "Te extrañé"
"Yo también te extrañe" Dean pasó su mano por el cabello del pequeño, frunciendo el ceño cuando vio las oscuras marcas en las mejillas de Sam "¿Estás bien? ¿Estas herido?" estiró un brazo y tocó el rostro de su hermano.
Sam soltó una risita "Es pintura de guerra. Estoy en guerra con Manuela"
Dean negó con la cabeza, notando por primera vez que su hermano estaba sin camiseta y tenía símbolos dibujados con pintura en su piel "¿Cómo la que hiciste con Joshua el verano pasado?" Mac le había regalado al pequeño un libro de los nativos americanos y Sam los había sorprendido a todos declarándose a sí mismo como Pequeño Halcón. No había contestado a nadie que no le llamara así por casi un mes.
El pequeño asintió "También le puse un hechizo. Es muy supertiquiosa"
"Supersticiosa" lo corrigió Dean "¿Y por qué estás peleando con la mucama?"
"No es una mucama. Es una niñera"
El pre adolescente arqueó una ceja "¿Una niñera?"
Sam lucía avergonzado "Mi niñera"
"Viejo. Eso apesta"
"No me gusta ella. Caleb es mucho mejor niñera"
Dean soltó una carcajada "No dejes que te escuche decir eso, niño"
"¿Él te trajo?"
El niño tenía esa mirada esperanzada en sus ojos y Dean odiaba decepcionarlo. "No, pero dijo que te dijera hola y que también te extraña"
"¿En verdad? ¿Y Scout me extraña?"
"Mucho"
"Tambien la extraño. Y a Atticus y Jim y Mac" mantuvo la mirada de Dean "Pero a ti te extraño más que a todos"
"Lo sé. Yo también" finalmente Dean dejo de mirar a su hermano y dio una mirada por sobre el hombro del pequeño "Pero tienes un lindo lugar aquí"
"Está bien. Abajo hay una piscina y afuera hay un parque"
"Suena genial" Dean forzó una sonrisa "Apuesto que la comida es genial, también"
Sam se encogió de hombros "Eso creo"
"Tienes que comer, Sammy. Manuela dijo que no has comido nada en todo el día y ya pasó la hora de almuerzo"
"¿Puedes quedarte y comer conmigo?"
Dean bajó la vista "Por favor ¿No te vas a ir verdad? Acabas de llegar"
"No puedo quedarme mucho rato. No se supone que esté aquí. Conner dijo que teníamos que esperar un tiempo antes de poder verte"
"Salió a trabajar" explicó Sam "Trabaja mucho"
Dean tragó con dificultad, tomando la mochila que había dejado en el suelo "Oye. Te traje algo"
"¿Qué?" Sam se animó nuevamente y sus ojos volaron a la mochila.
El adolescente hurgueteó adentro, sacando los cuatro dragones junto con el pequeño perro de plástico "Pensé que estos podrían recordarte tu casa"
"¡Mis dragones!" Sam tomó los dragones con los ojos brillantes de felicidad "Tenía miedo de haberlos perdido cuando Manuela desempacó mis cosas" frunció el ceño "O que el señor Conner los hubiese botado"
"¿Botarlos?"
Sam asintió "Trató de botar a WooBee. Dijo que yo era muy grande para un juguete de peluche, pero me puse a llorar y me dejó conservarlo por ahora. Pero botó toda mi ropa, incluso la chaqueta que papá me regaló en Navidad. ¿Por qué hizo eso, Dean?"
Dean sintió una renovada ira surgir en su pecho. Sabía exactamente por qué el hombre lo había hecho. Esas cosas no eran lo suficientemente buenas para él y estaba intentando borrar hasta el más mínimo pedazo de la vida anterior de Sam "No lo sé, Sam. Quizá no entiende cosas que no vienen con una etiqueta"
"Quizá debieses llevarte a WooBee contigo. No creo que esté a salvo acá"
Dean apretó los labios con expresión severa "Okey, hermanito"
"¿Hey, chicos?"
Sam y Dean levantaron la vista cuando el señor Marcus apareció tras ellos. La alfombra era demasiado suave y mullida para el gusto de Dean "Odio interrumpir, pero pensé que podía avisarles que el Señor Conner acaba de llamar de su auto. Viene en camino"
"Genial" gruñó Dean, pasando una mano por su corto cabello rubio "Super genial"
"¿Se enojará, Peter?" preguntó Sam mirando al hombre
Macus se arrodillo y tomó el dragón verde de la mano de Sam "Probablemente escupa tanto fuego como este tipo"
Sam sonrió "Athewm respira fuego"
"Apuesto que si" le devolvió el juguete al niño "Tienes una linda colección"
"Gracias. Dean me los trajo"
Peter miró a Dean "Tengo algunos asuntos urgentes que tengo que responder. Probablemente pueda distraer a Charles en el lobby si sabes cómo hacer una salida discreta"
"Discreto es mi segundo nombre"
Marcus pinchó el estómago del pequeño jugando "Que coincidencia, porque yo apuesto que el segundo nombre de Sam es RUIDO ¿huh?"
Sam rio "No. Es Johnathan"
"Acerca de eso" Dean tomó a su hermano por los hombros "Quiero que le hagas caso a Manuela, Sammy. No más de hacerle la guerra, Pequeño Halcón"
"Pero, Dean…"
"Nada de peros, niño. En serio. No te portes mal con ella. Necesitas alguien de tu parte"
"Escucha a tu hermano" añadió Peter poniéndose de pie "Parece un chico listo"
"Más listo de lo que reflejan los papeles" explicó Sam, repitiendo las palabras que había escuchado decir a Mac en una ocasión.
Dean rodó los ojos estirándose para revolver el cabello del pequeño "Sam es el cerebro de la familia"
"Me lo imaginé luego de que me acabara jugando al ajedrez anoche" Peter miró nuevamente su reloj "Es mejor que te vayas"
"¿este sitio tiene una puerta trasera?" preguntó Dean
"¿Ves? Sabía que eras listo" Marcus pensó por un momento "Puedo mostrarte donde está el elevador de servicio. Te dejará en la parte trasera del hotel donde puedes salir por los jardines. Charles nunca lo adivinará"
"¿Y qué pasa con Manuela?"
"Creo que ella estará muy agradecida con Sam si se apresura a tomar su baño y comer su cena antes que su abuelo llegue"
"¿Sammy?" Dean arqueó una ceja.
"Oh, está bien. Lo haré"
"Bien"
"Los dejo para que puedan despedirse" Peter fue al pasillo y Dean lo observó irse antes de girarse hacia su hermano.
Los ojos de Sam se llenaron de lágrimas y Dean suspiró "Siento no poder quedarme más tiempo ¿estás seguro que estas bien?"
Su hermano parpadeo un par de veces, dejando que enormes lágrimas se deslizaran por sus mejillas mezclándose con la pintura de guerra negra "Estoy bien" sorbeteo "Solo los extraño a ti y a papá"
"Tambien te extrañamos. Más de lo que imaginas" Dean agarró a su hermanito y le dio un rápido abrazo "Pero trataré de volver pronto ¿bueno?"
Sam asintió y dejo ir a su hermano "No te metas en problemas"
"No te preocupes. Los dragones me cuidarán"
Sam corrió a la cama, agarrando al oso que tenía escondido bajo el colchón. Corrió hacia Dean y le paso apresuradamente el gastado oso de peluche "Toma a WooBee. Tienes que tener alguien con quien dormir mientras no estoy"
Dean sintió que su garganta se apretaba y sabía que tenía que irse antes de perder el control. Sam no necesitaba ver eso. El niño de doce años logro juntar las ultimas de sus fuerzas de hermano mayor y forzó una sonrisa socarrona "Estará a salvo conmigo"
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Espero que les haya gustado…
