Y este es el primer capítulo (no daba a basto con una historia, que he subido dos, muy bien Rukia... -.-' ) Espero que os guste, intentaré publicar el segundo capítulo mañana o pasado, y el tercer capítulo de la otra historia lo mismo. En fin, no me enrollo más... Dejad review si teneis alguna duda, sugerencia o algo. Ala, que leais a gusto XD...
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Cuando el chico despertó, se encpontraba tras unos arbustos. El alba estaba haciendose paso tras el horizonte de edificios que vislumbraba a la lejania. Su cuerpo estaba magullado, pues dormir en el suelo no es un colchón demasiado reconfortante. Mientras, sin éxito se limpiaba la ropa con las palmas de las manos, su mente dibagaba. ¿En quién se habia convertido? En una persona triste, distante, absorta en sus pensamientos... El amor normalmente nos vuelve ciegos y distorsiona nuestras mentes. El amor fraternal, o quizas el amor hacia tu alma gemela. Consciente o inconscientemente, todos nos encargamos de cambiar a las personas a nuestro antojo...
(Naruto)
Nunca se cómo definir mi antojo. Mi antojo de ti, ese que no puedo olvidar nunca. Rayos de sol que se cuelan por las rejillas de mi arboleda, esos que ciegan mis ánimos durante esos eternos bucles mentales. El deseo de tenerte a mi lado o al menos a un palmo de mi existencia. Prometo no olvidarlo nunca. La hoja que cae de mi kunai sobre vuela el cielo, para retirarse al frio mundo de mi soledad. Dos trozos de mi nombre flotan en el plato del monotonismo, se cuelan en un pozo profundo. Su misión: rellenar a un maldito que vio morir delante de sus mismas narices a su propia felicidad. No pudo hacer nada por evitarlo. El vacío me consume junto con la lluvia. Los ojos rubís que un día mataron mis profundas risas, los ojos oscuros que las invitaron a quedarse un poco más. La única y trágica vez que divisé unas gotas, haciendo carreras sobre las praderas de tus mejillas blancas. Y llámame masoquista, ingenuo y descerebrado, que tus palabras no se van a tropezar. Quiero que tus monosílabos regresen a mi vida. Deseo que la brisa que movía tu vida vuelva a soplar. Y dos o cuatro horas han pasado y este reloj no acaba de arrancar. Tu nivida piel no se marcha de mis memorias, y tus sangres que bañan mis cortos sueños me hacen despertar. Ojeras que van y vienen quedan permanentes, teniendo miedo de volver a tropezar con esas imágenes desgarradoras que me perturban. Yo solo quiero volver a arrancar esta máquina atrofiada por los días que han pasado. Prefiero una muerte segura a este bulevar sin fin. Quiero recoger tu blanquecino cuerpo en una lenta prisión llamada abrazo. En un corto instante, tener el placer de dar lugar a esos labios candentes. Sería un placer apagar el fuego del rencor que en el pasado te hizo delirar. Un honor para mí sería retroceder y ser yo el que estuviera en tu lugar. Y cinco y siete días, tú no volverás. Un cuarto de segundo y una idea que corrompe mi aire. ¿Si te sigo, tú te enfadarás? Tu rostro y dos amigos representan una imagen. Tus sonrojos remplazados por tenues marcas de puro descontrol. Un río rojizo lleva a mi sufrimiento. Un cuerpo pálido vacío de alma. Otra vez esos ojos lluviosos y unos brazos desesperados que me acorralan con suavidad. Maldices mi suerte, te culpas. Un corazón se parte y un refugio para tu cuerpo se abre. Te abrazo y un susurro escapa de su celda:
-Sumimasen Naruto…
Y maldición... Esa frase es la que me hace despertar esta noche...
Cuando despierto sudoroso lo único que me calma es volver a tu tumba, recostarme encima de tu lápida y llorar en silencio. Si presencias todas esas lagrimas con tus propios ojos, solamente es cosa tuya, pues yo no sé que piensas o que ves. Al cabo de unos minutos de ese torrencial de emociones, te cuento el sueño con todo lujo de detalles. Sé que me escuchas, o al menos eso quiero creer. Si me concentro en eso se me hace más llevadero. Te pido perdón por mis incorregibles errores y te prometo que te traeré de vuelta, de alguna forma.
Suicidarme. Se me ha pasado por la mente muchas vezes, pero el maldito de Kyubi no me deja morir. Supongo que es comprensible, si yo muero, él también lo hace. La última vez que lo intenté acabé en el hospital y con dos cachetadas, una en cada mejilla. La primera fue de parte de Tsunade, y la segunda de Sakura. Tal vez si clavo un kunai en mi corazón consiga dejar atrás todo este sufrimiento que me atormenta, aunque sea la salida de los débiles, ya no me importa en absoluto. Quien lea esto pensará que estoy loco y soy el mejor masoquista que ha existido en el mundo. Si apuñalo a mi corazón ya no sentiré dolor, pues ya se quebró hace mucho tiempo, y conozco perfectamente la sensación. Quizas ahora la única diferencia será que brotara sangre y al fin moriré. Quizas no en paz, pero espero poder encontrarte. Eso me haria el muerto más feliz del planeta.
Aunque todo eso surja en mi mente todos los dias, sé que no puedo hacerlo. Sakura, Tsunade, Shikamaru, Hinata, Kiba Chouji, Ino, Shino, Konohamaru... No puedo dejarlos solos, y no es necesariamente la muerte lo que va a hacer que nos volvamos a reencontrar, tengo un plan mucho mejor que llevar a cabo...
