Los personajes no me pertenecen, ellos son de la autoría de la grandiosa Rumiko Takahashi, esta historia solo fue creada con el fin de entretener.

.

.

.

.

Capítulo II

La luz del sol caía fuertemente sobre el gran letrero del Dojo principal Jusenkyo. Dentro de la oficina principal era todo un loquerío, el pobre artista marcial no paraba de caminar de un lado y para el otro, tratando así de disipar un poco sus nervios que sentía. Nunca se había sentido así, pero después de lo ocurrido el día anterior, todo se había puesto de cabeza. Necesitaba saber si esa persona había aceptado trabajar para él.

.

.

.

- Buenos días, tengo una reservación a nombre de Gosunkugi.

- Claro, es por aquí. En la tercera mesa por favor.

- Gracias. – Respondió la mujer de cabellos azulados que hoy vestía un sencillo traje color gris. – Buenos días, usted es…

- Siéntese por favor. Sí, yo soy Gosunkuji, por favor tómese la libertad de pedir lo que usted guste.

- Por lo que sé, esto no es una cita, así que al grano ¿para que me contactó el día de ayer?

- Pues usted verá – el flacucho hombre se puso nervioso, ella despedía una energía muy fuerte y eso lo intimidó – en la empresa que trabajo estamos buscando personas como usted.

- ¿Cómo yo? ¿A qué se refiere? – Levantó sus brazos para ver si había algo especial en ella.

- Necesitamos que trabaje como asistente. – no entendía por qué su jefe había pedido que se contratara a aquella mujer exclusivamente. Si bien tenía entendido, su jefe pateaba para otro campo. Tal vez lo hizo por aquellos rumores. – será muy bien remunerada.

- ¿Asistente? Interesante… ¿me puede decir cómo será la forma de pago? – en ese instante se sintió como Nabiki, pero fue ella misma quien le enseñó ser así cuando debía negociar un trabajo.

- Bueno el pago oscila los 250.000 yenes. Está por convenir.

- Creo que hasta aquí es nuestra junta, yo no deseo trabajar en un lugar de asistente, no tiene nada de malo pero yo quiero algo que vaya con lo que sé. – Se levantó de su lugar y ya estaba a punto de marcharse. – Contrate a otra persona o a un hombre, pero yo no soy la indicada.

- ¡Por favor, no se vaya! Le pagaremos – cerró los ojos sintiendo los golpes que iba a recibir por lo que iba a decir – le pagaremos 320.000 yenes y ni un yen más.

- Siendo así, acepto. – Regresó sobre sus pasos y se volvió a sentar.

- Que bueno, porque el jefe no quiere a ningún hombre como su asistente.

- Y entonces ¿usted qué es?

- Bueno, yo soy su asesor de imagen.

- Ya veo y ¿por qué no quiere hombres?

- Pues, usted verá. No hay ningún inconveniente con él, así que no tenga miedo en trabajar para él, porque él es…

.

.

.

Su oreja había comenzado a quemar, seguro y era porque se pasaba las manos repetidamente por esa zona, tratando así de apaciguar un poco el nerviosismo. Pero ahora sus orejas se sentían como si estuviesen en el horno.

.

.

.

- ¡Es gay! Ya veo – Eso si le había tomado por sorpresa. Aunque no había problema, si era así, mucho mejor.

- Sí, es gay y dicen los rumores que se hace llamar Ranko, inclusive se viste de pelirroja, la verdad no le entiendo, teniendo todo. Usted comprenderá que no debe decir nada cuando lo vea. Bueno me tengo que retirar, por favor mañana temprano tiene que presentarse en la oficina principal, con su currículo – Extendió su mano, alcanzando así una tarjeta – esta es la dirección, la esperamos. Que tenga una buena mañana – Sin mediar más palabra, el hombre salió del lugar. La joven se quedó viendo por donde se había ido Gosunkugi y después vio la tarjeta… Grande fue su sorpresa, no lo podía creer ¡el lugar era exactamente donde quería trabajar!

Al parecer los dioses no estaban totalmente en su contra o ¿sí?

.

.

.

- Ahora dime, ¿vendrá?

- Si, la joven Tendo me dijo que si vendrá. Sólo hay una cosa que debo decirle.

- Claro, dime.

- Le tuve que ofrecer más dinero… lo siento. – Se encogió de hombros, tenía miedo de su jefe cuando se molestaba.

- ¿Le ofreciste más dinero? ¿Cómo cuánto?

- 320 mil yenes al mes.

- Eso no es problema, el gran Ranma Saotome puede costear eso.

- Entonces ¿no está enojado conmigo?

- No, claro que no, porque lo que falte para pagarle, saldrá de tu salario.

- Pero señor… yo…

- Ya no te preocupes, es broma. Ahora ve a organizar bien la entrevista que tengo esta tarde. Por fin, Akane Tendo – pensó.

.

.

.

- Asistente, suena interesante pero ¿qué debo hacer en ese lugar? No tengo muy en claro que debo hacer. Supongo que debo servirle su café, leer su agenda y nada más. Para lo que me van a pagar, es genial. Si sólo pudiese usar mi poder sanamente.

Me hubiese encantado ser la asistente de Shinnosuke, no tendría ningún problema para trabajar con él, hasta gratis lo haría pero necesito el dinero – estaba tan enfrascada en sus pensamientos que se olvidó que había puesto el arroz a cocinar. Para la hora del almuerzo, el arroz tenía un color marrón oscuro y sabor agrio.

.

.

.

- Hoy la linda Akane preparó el arroz ¿no quieres un poco más, papá? – preguntó la mayor de las Tendo, quien por falta de tiempo no había podido hacer el arroz así que se lo pidió a su pequeña hermana.

- ¡Oh, querida hija! Ya no quiero más arroz ¡Siento que estoy estreñido! – su voz denotaba miedo a que le obligasen a comer más de ese arroz raro.

- Yo tampoco quiero arroz, Kasumi. Estoy haciendo un régimen bajo en carbohidratos.

- Pero Nabiki, este arroz se echará a perder – Sus ojos estaban triste pues no le gustaba tirar la comida a la basura.

- Pero ese arroz ya está perdido, ni los perros se lo querrán comer, seguro y les da indigestión.

En la frente de la peliazul se iba formando una gran vena y su aura de enojo iba creciendo más y más. – ¡Si no les gusta mi comida o mi arroz pues no lo coman! Me distraje solo un momento y éste se quemó. Pero ustedes son unos exagerados porque si está comestible – se echó una gran bocanada de arroz a la boca y en ese mismo preciso instante lo escupió, tirando tiró el arroz a la cara de su padre. - ¡Es verdad, sí está horrible! – de un solo golpe que dio a la mesa, ésta se partió en dos. – lo siento, no fue mi intención romper la mesa. De verdad discúlpame papá.

- Akane, esta es la quinta mesa que rompes en el mes, creo que deberías calmar un poco tu carácter. – Resopló y siguió comiendo el guiso que preparó su hija mayor, sujetando su plato con la mano.

- Ya no hay nada más que hacer. Bueno yo ya terminé de comer. Akane no te olvides que la próxima semana debes pagarme el dinero de tu celular.

- Ya lo sé Nabiki, pero creo que me tendrás que esperar hasta el fin de mes que me paguen.

- ¿Qué te paguen? ¡Conseguiste trabajo!

- Si, hoy tuve una entreviste y me contrataron.

- ¡Qué bueno! Como me pagarás el fin de mes – se paró en el umbral de la puerta de daba para las escaleras – me tendrás que pagar con intereses – sin decir más, le guiñó un ojo y salió de su campo visual. La peliazul solo blanqueó los ojos y negó con la cabeza. Ya sabía cómo era su hermana, era de esperarse que ella dijese eso.

- ¡Felicidades hermanita! Por fin tienes un trabajo.

- Gracias Kasumi.

- En hora buena, hija mía ¡mi bebé va a trabajar! – Soun Tendo lloraba a borbotones mientras trataba inútilmente apaciguar sus lágrimas con su antebrazo.

- Papá, ya tengo veintiséis años ¿no crees que es normal que trabaje?

- Pero tú siempre seguirás siendo mi niña pequeña. – Su padre no tenía remedio, siempre iba a llorar por cada cosa que hiciera; su hermana mayor sonreía como siempre y la joven de ojos avellanas trataba de calmar a su padre.

.

.

.

A pesar de que estaban en verano, el día había amanecido muy nublado, inclusive había nubes negras y espesas. La neblina estaba muy abajo y se sentía un poco de frío. De igual forma, la peliazul se levantó de un solo brinco, haciendo que toda la casa tiemble por su acción. Una vez pasado el movimiento, caminó hasta el baño para poder asearse y después cambiarse.

- Supongo que esta ropa está bien, no quiero verme mal vestida pero tampoco como una mujer muy mayor, ni tampoco muy juvenil. Menos mal que ayer en la noche dejé mi currículo hecho, estoy tan nerviosa. Sé que ya tengo el trabajo pero de todas maneras aún siento muchos nervios. Si Shinnosuke estuviese aquí ¿qué me diría? Si me viese con esta ropa ¿le gustaré así? Tal vez él me diría que por gusto me arreglo porque de todas maneras sigo igual. Algunas veces él es tan frío conmigo, pero otras veces me mira a los ojos y es como si me quisiese decir algo. Siempre estoy pensando en él, no tengo remedio. – Se terminó de alistar y salió de casa, no sin antes prepararse el desayuno para el camino.

.

.

.

Tan grande era su emoción y sorpresa que su boca había formado una "O" y sus ojos avellanas brillaban más que de costumbre. ¡Por fin estaba en el Dojo Jusenkyo! En su sede principal. Aunque no iba a trabajar como instructora o maestro de artes marciales, aun así, le apasionaba estar en ese lugar que siempre soñó. Ahora conocería al jefe del lugar. Seguro y era un tipo muy bueno y bien portado, con una paciencia inquebrantable. Y con esa idea entró al lugar.

Le colocaron un gafete de visitante y la acompañaron hasta una salita en donde le dijeron que tenía que esperar a que el jefe la llamase.

Veinte minutos después, alguien detrás de la puerta llamó.

- Pase, por favor – algo le decía a la joven peliazul que conocía esa voz de algún lado. De todas maneras ingresó – Hola, Soy Ranma Saotome, su futuro jefe.

.

.

.

- ¡Vaya, papá! Parece que va a llover.

- Así parece Kasumi ¿por qué no preparas unas galletas y lo comemos con un poco de té?

- Akane preparó unas el otro día ¿no quieres un poco?

- Como que se me antoja más el té.

- Jajajaja es una broma papá, yo misma las preparé. Pobre de mi hermanita, espero y aprenda o que el hombre con el que se case sepa cocinar, porque no quiero que ella viva de comidas instantáneas.

- ¿Mi pequeñita casada? ¡No! ¡Jamás!

.

.

.

- ¡Tú! – Alzó la voz, la joven.

- Veo que te has sorprendido de verme. Sí, yo. Que falta de respeto por hablar de tú a tu jefe.

- Pero se supone que yo venía a una entrevista de trabajo y tú... digo ¿usted que hace aquí?

- Malas noticias para ti, soy tu nuevo jefe. Claro, si es que te apruebo.

No podía ser cierto, el bobo ese que llamó a la policía aquella vez del incidente de los matones, ese mismo era su jefe ¡el gay! – No, eso no puede ser cierto ¿¡cómo va a ser usted mi jefe!?

- Akane Tendo ¿verdad? – la ignoró olímpicamente.

- Sí y no me ignores. – se dio cuenta.

- Mucho gusto, soy Ranma Saotome, nuevo empresario en crecimiento. Espero y aceptes trabajar para mí. Bueno no tienes por qué negarte. Tendrás un buen sueldo además que trabajarás para el hombre más guapo de todo el Japón.

¿Y todavía se pavonea con ser el más guapo? Estúpido engreído, no entiendo por qué es así, si en la doble vida que lleva se hace llamar Ranko – El gusto es tuyo.

.

.

.

- ¿Cómo dices que se llama aquella mujer? ¡Dímelo ahora! – gritó un hombre muy guapo, con una melena castaña, ondeada y en la boca llevaba una rosa roja.

- ¡Akane Tendo, señor! – respondió su discípulo y mano derecha, Sasuke.

- ¿Con qué Akane Tendo? Interesante ¿¡Pero cómo una mujer los va a derrotar a todos!?

- Tampoco lo entiendo, mi señor. Si me lo permite, yo tomaré venganza.

- Lo de la venganza me suena muy bien pero… quiero conocerla primero. Yo el gran Kuno Tatewaki, consigue todo lo que desea y ninguna mujer se ha resistido ante mis encantos naturales, aunque tenga alma de tigresa y fuerza de mil soldados, igual caerá rendida a mis pies.

- ¡Cómo usted ordene, señor!

- ¡Tampoco me grites, estúpido!

.

.

.

- Con que este es tu currículo. Akane Tendo, 26 años, originaria de Nerima, aptitudes… - leía para sí mismo – trabajadora, puntual, responsable y con muchas ganas de ¿aprender? Tienes un Dojo – Dojo Tendo, remarcaba en el currículo – vaya que estás llena de sorpresas. El único trabajo que has tenido en tu vida ha sido en construcción.

- Así es, es el único que conseguí, porque en todos los demás podría… ya sabe, lastimar a alguien.

- Y no lo dudo. Hay que ver nada más como quedaron los matones esos.

- ¡Ya! No se quiera pasar de listo. – Su rostro estaba tan rojo que hacía competencia con un tomate. No es que estuviese avergonzada, si no que ese hombre le sacaba de sus casillas. ¿Y pensé que sería un jefe genial? ¡Soy una tonta! Pensó.

- Bueno. No importa su CV, quisiera poder verificar si realmente es usted fuerte, ese será su última prueba que tendrá para poder ingresar a este trabajo.

- ¿Por qué va a poder a prueba mi fuerza? Se supone que solo seré una asistente ¿no?

- Serás una asistente, pero también tendrás que velar por mí, no creas que ganarás todo ese dinero sólo para servirme el café. Deberás de cuidarme de mis seguidoras, que por cierto son ¡muchas! Y también de un temita que más adelante te pondré al corriente.

- O sea, déjame ver si entiendo ¿quieres que sea una asistente guardaespaldas? ¡Quieres usar mi poder!

- Exactamente. Tú sabes, soy muy guapo, irresistible para cualquier mujer; así que necesito que alguien me proteja de esas locas que andan por las calles queriendo abrazarme. Si lo hago yo, se verá fatal y hasta les podría hacer daño, es por ello que necesito que tú hagas eso por mí. Basta de charla, déjame comprobar tu fuerza – Se levantó de su asiento y se dirigió hasta donde estaba el teléfono - ¿Aló, Gosunkugi? Ven a mi oficina inmediatamente – Pasaron dos minutos y el flacucho ya estaba allí.

- No me diga que quiere que pelee contra él.

- Oh no. Si dejo que eso suceda, seguro y lo matas. Tienes la fuerza de un orangután.

- ¡Óigame! No tiene ningún derecho de llamarme así.

- Ya, ya. Gosunkugi, ven. Quiero que juegues algo con ella, será piedra, papel o tijeras pero con una pequeña variación, si tú pierdes, ella deberá darte un golpe con dos dedos en tu muñeca; pero si eres tú el que gana, deberás de darle ese golpecito a ella. – Sonreía de lado, estaba disfrutando de lo lindo todo esto.

- Pero señor ¿cómo cree que voy a golpear a una mujer? No me gusta hacer esas cosas.

- No la vas a golpear, te lo aseguro. Y si ganas te regalaré un viaje a donde quieras. – Con eso el flacucho no se iba a negar.

- En ese caso no me puedo negar. Discúlpeme señorita Akane, soy muy bueno en esto. Ojalá y no le haga daño.

- Imposible – pensó el pelinegro.

- No se preocupe Gosunkugi, estoy más preocupada por usted. – Rayos, ahora tendré que tener cuidado si no quiero romper un hueso ¡estúpido Ranma Saotome, mil veces estúpido! – bien, yo ya lista.

- ¡Empecemos!

- ¡Piedra, papel o tijera! – gritaron al unísono.

El pobre Gosunkugi había perdido, sacó piedra. Akane debía de dar el golpecito porque ella sacó papel. Ranma estaba de pie, cruzando los dedos para que su asesor de imagen no saliese herido.

- Concéntrate Akane. No le puedes dar muy fuerte, son sólo dos dedos, ¿qué daño le puedo hacer? – bien señor Gosunkugi, remangue su camisa, voy a cumplir con lo pactado.

- Dele, con confianza.

- Si usted lo dice. – Expresó la peliazul con preocupación.

.

.

.

El sonido de la ambulancia se acercaba rápidamente.

- ¡Es por aquí, señor! – Gritó desesperado el artista marcial. – no para de gritar, al parecer tiene una fractura.

- No se preocupe joven, ya llegamos, nosotros nos encargamos.

En el suelo de la oficina de Ranma se encontraba un pobre hombre, el de delgadez notable, con un brazo fracturado ya que estaba roto por la mitad, gritando de dolor. Mientras que la peliazul estaba a su lado tratando de ayudar pero en realidad no ayudaba en nada, solo se dispuso a llorar por la culpa que sentía.

Continuará…

¡Hola! Aquí hay una actualización de este fic.

Debo de confesar que al principio estaba un poco dudosa de si debía de subir este fic pero veo que tuvo una buena acogida y eso me llena de mucha felicidad.

Quiero agradecer a mi mamá postiza, Susy Chantilly; que por cierto, dejen de atosigarla tanto con el fic Vainilla jajajaja la pobre ya tiene el cap listo y no TIENE NINGÚN TIPO DE FRUSTRACIÓN DE ESCRITORA, para nada, ella es una capa en lo que hace, le gusta que le dejen comentarios pero tampoco la presionen mucho. Gracias, Susy por ser la Beta Reader de esta historia. ¿Qué haría sin ti, Susy?

También debo agradecer a las personas que leyeron el fic y dejaron su comentarios, me hace muy feliz y a las personas que lo leyeron y no dejaron comentario también porque sé que se dieron su tiempo para leer. Gracias.

Trataré de actualizar todos los viernes.

Me pueden seguir en mis cuentas de YouTube e Instagram, donde subo dibujos, me pueden encontrar como Hana Note.

Sin más que agregar, un saludo para #Las locas por el dios griego. Me despido.

Hana Note.