Era casi la una de la mañana, en ese momento nos encontrábamos en la sala de interrogatorios, desde que habíamos llegado con el divergente a la estación este no había dicho nada, en ese momento nos encontrábamos viendo como Hank estaba interrogando al sospechoso o al menos lo intentaba, ya que el androide se mantiene en silencio sin importar nada.

A mi lado está otro agente de policía, recargado en la pared estaba Gavin Reed observando con atención, ese hombre es realmente una calamidad, siempre busca fastidiar a cualquiera que no haga lo que quiere.

Connor que está detrás de mí se mantiene viendo, veo algo diferente en su rostro ¿un poco de curiosidad tal vez? Vuelvo a concentrarme en el intento de interrogatorio, el divergente parece decidido a no hablar. Hank insiste, pero este sigue con la mirada clavada en la mesa. El teniente truena los dedos frente al androide, pero este no reacciona.

— A la mierda, yo me voy — gruñe Hank.

Una vez que el teniente se reúne con nosotros se deja caer en la silla junto a mí. Parece estar agotado, pero menos mal que se mantenía callado y no empezaba con sus lindezas.

— No dirá nada — murmuro un poco desanimada.

— ¿Porque no le torturamos un poco? es solo un androide después de todo — comenta Gavin, yo lo miro entrecerrando los ojos.

— Lo que dices es horrible, no vamos a hacerle eso — él se ríe burlonamente.

— Vamos, Alex, solo es una maquina ¿acaso tienes miedo de que sienta dolor?

— Los androides no pueden sentir dolor y torturarlo solo lo dañaría — interviene Connor — además, los divergentes tienden a autodestruirse cuando están en situaciones de mucho estrés — lo miró detenidamente, él me devuelve la mirada, parece confundido por lo que dije anteriormente.

— ¿Entonces cuál es el plan, listillo? — pregunta Reed acercándose amenazadoramente.

— Yo podría interrogarlo — Gavin nuevamente se ríe, me está empezando a fastidiar en serio con su actitud de sentirse superior a todo.

— ¿Qué Gavin, temes que él lo haga mejor de lo que tú lo podrías hacer? — Reed simplemente me lanza una sonrisa socarrona.

— Bueno, no perdemos nada si lo hace — interviene finalmente Hank — adelante, el testigo es tuyo.

La mirada de Connor se fija una vez más en mí para luego dirigirse a la sala de interrogatorio, pasan un par de minutos antes de que lo veamos entrar, ninguno puede apartar la mirada, lo vemos acercarse al espejo, como si revisara su apariencia, lo cual me hizo un poco de gracia.

Luego se unos momentos se acerca a la mesa y revisa el archivo para posteriormente sentarse frente al sospechoso. Lo mira atentamente y luego acerca el archivo, lo abre y lo pone frente al divergente.

— ¿Lo reconoces? — pregunta firmemente — su nombre Carlos Ortiz, apuñalado 28 veces — el otro androide no dice nada, Connor le muestra otra fotografía —eso estaba escrito en la pared con su sangre— nuevamente el divergente se queda callado —te has rehusado a hablar desde que te arrestaron, si no cooperas harán las cosas por las malas ¿Es eso lo que quieres? — nuevamente el divergente no dice nada — creo que no comprendes la gravedad de la situación, asesinaste a un humano, ellos te desarmaran si no confiesas, si no dices nada me veré obligado a escanear tu memoria.

— ¡No! — exclama el androide, se ve asustado, desesperado — ¡No, por favor, no hagas eso! — gira la mirada con cautela en nuestra dirección y vuelve a mirar a Connor aún más nervioso — ¿Qué es lo que me van a hacer, van a destruirme?

— Quieren desarmarte para buscar los problemas de tus biocomponetes— el androide cada vez se ve más y más alterado, es lo único que les queda para entender que paso.

— ¿Por qué me delataste, por qué no me dejaste ahí y ya? — pregunta mirando a Connor cada vez más asustado.

— Fui programado para cazar divergentes, lo hice para cumplir con mi misión.

— No quiero morir — susurra el divergente.

— Entonces confiesa — insiste Connor.

— No... No puedo — repentinamente Connor toma el archivo y lo deja caer con fuerza en la mesa.

— ¡Veintiocho puñaladas, querías asegurar su muerte! ¿verdad? ¡¿Sentiste odio, ira?!

— Basta — pide el divergente débilmente.

— ¡Él te estaba suplicando piedad, estaba sangrando y tu seguiste apuñalándolo, una y otra y otra vez! — mientras Connor dice esto se pone de pie y se acerca al otro androide, el cual a medida que Connor sube el tono se ve más y más asustado —sé que tú lo mataste.

— ¡Por favor, basta! — suplica el otro.

— ¡Solo di que lo mataste, solo dilo! — grita Connor tomando al androide del cuello de la camisa.

Yo me siento alterada, veo el miedo del sospechoso y no puedo evitar pensar que no es justo y también veo a Connor, él simplemente ejecuta un programa que lo hace ser despiadado de ser necesario, que le exige cumplir con su misión a cualquier costo. Connor suelta al divergente bruscamente y se dirige a su silla para volver a sentarse.

—Me torturaba todos los días— empieza al fin a hablar el sospechoso, la mirada de Connor es dura al oírlo –hacía todo lo que me decía, pero siempre había algo mal, un día tomo un bat y me empezó a golpear, fue entonces cuando sentí miedo, tenía miedo de que me destruyera, miedo a morir, así que tome el cuchillo y lo apuñale, entonces me sentí mejor, así que lo apuñale una y otra vez hasta que cayó al piso... Había sangre por todos lados.

— rA9, estaba escrito en la pared del baño ¿qué significa? — pregunta Connor firmemente.

— Ya llegará el día en que dejemos de ser esclavos, no más amenazas, no más humillaciones, nosotros seremos los amos — alzo la ceja ligeramente, segura de que rA9 es mucho más que eso.

— ¿Por qué escribiste en la pared "Estoy vivo"?

—Él siempre me decía que yo no era nada, que solo era un pedazo de plástico, tuve que escribirlo, porque él se equivocaba — afirma, escucho a Reed reírse ante esa afirmación.

— La escultura, la del baño tú la hiciste, ¿verdad? ¿qué representa? — continua Connor.

— Es una ofrenda, una ofrenda para ser salvado — no puedo evitar sentir curiosidad, es cómo si los divergentes creyeran en Dios o algo así, como una especie de deidad para ellos.

— ¿Una ofrenda para quién?

— Para rA9, solo rA9 puede salvarnos— insiste, lo dice con un tono de veneración con respeto.

— ¿Quién es rA9? — pregunta Connor, pero esta vez el divergente no habla, así que él no insiste — ¿Cuándo empezaste a sentir emociones?

— Antes me golpeaba y yo no decía nada, un día me di cuenta de que no es justo, entonces fue como si abriera los ojos y entendí que es lo que tenía que hacer — asentí ligeramente, estaba de acuerdo en eso, es una cobardía maltratarlos solo porque podemos, solo porque ellos nos sirven y están sometidos a nuestros deseos y caprichos.

— ¿Por qué te escondiste en el ático en lugar de escapar?

— No sabía qué hacer, por primera vez no había nadie que me dijera... — se interrumpe, es increíble lo abrumadora que puede ser la "libertad" para algunas personas — tenía miedo y me escondí— Connor medio asiente antes de girarse en nuestra dirección.

—Termine— dice poniéndose de pie.

— Eso fue impresionante — susurro, Hank medio asiente, pero Gavin que no sabe quedarse callado gruñe ligeramente.

— Es una máquina, no es nada impresionante para mí— estoy a punto de contestarle cuando repentinamente escucho un golpe seco en la otra habitación él sospechoso se está golpeando la cabeza contra la mesa — ¿Qué coño hace?

— Se está autodestruyendo — dice Hank poniéndose de pie.

Todos nos apresuramos a la habitación, Connor que se encontraba en la puerta se hace a un lado para dejarnos pasar. De inmediato Gavin ordena al otro oficial que detenga al androide, pero por más que lo intenta no puede hacerlo.

— ¡¿Qué esperas para detenerlo?! — grita Reed.

— No puedo — dice desesperado nuestro compañero.

Veo la indecisión en el rostro de Connor, su LED parpadea cada vez más rápido, como si no decidiera la forma en la que debería de proceder. El divergente está cada vez más y más herido mientras que siguen forcejeando con él.

— ¡Es suficiente, déjenlo! — exclamo, el otro oficial le quita las esposas al sospechoso, pero repentinamente, sin que nadie lo espere toma el arma del policía.

— ¡Cuidado! — exclama el policía, el divergente apunta a Connor y le dispara.

Siento que el androide me empuja, pero antes algo salpica mi rostro, posteriormente ya en el piso miro como el divergente coloca la pistola en su mentón y tira del gatillo, él cae al piso con un golpe seco.

— ¡Ay, carajo! — exclama Hank desde el piso.

Limpio mi rostro, es la sangre de Connor la que me ha salpicado, rápidamente me acercó a él, está inmóvil y con los ojos abiertos. En ese momento no sé qué me pasa. Soy policía, he visto morir no solo a personas sino a androides, pero no entiendo porque la muerte de estos dos me afecta tanto. Me hinco junto a Connor, consciente de que si no me hubiera apartado de en medio probablemente la bala me hubiera dado a mí.

— Connor...— susurro con impotencia.

— Vamos, Alex, es solo un puto robot, no es nada — dice Gavin poniéndose de pie, ahora si le rompo la cara, me levanto con toda mi mala leche y me dispongo a ir hacia él, pero Hank me toma del brazo y me saca de la habitación.

— No vale la pena ese gilipollas — sé que tiene razón, pero aun así estoy furiosa, sigo queriendo hacerle daño, no es justo lo que dijo, esté equivocado, sé que ellos, especialmente Connor son mucho más que un pedazo de plástico.

— Me salvo la vida, Hank, ese imbécil no tenía ningún derecho de... — siento que me toma de los hombros — ¡Suéltame! — exijo.

— No lo hagas, no te metas en problemas por un tipo como él— me rio, Hank es el menos apropiado para dar consejos de disciplina.

— ¡No me sermonees, tu expediente es un desastre, así que no me vengas con esas! — digo soltándome de su agarre, necesito ir a casa y aclarar mi cabeza.

N/A: Bueno, hasta aquí el capítulo, estoy procurando apegarme al juego y al mismo tiempo ir insertando a mi querida O.C de modo que no cree incoherencias o se meta tanto que quite el protagonismo a los demás. Espero que les haya gustado y nos leemos la otra. Cuídense.

Sayonara :3