HAPPY LIFE: TRAIN TRACK

CAP 2

"Estación de trenes"

La lluvia en el exterior de aquella escuela era suave y fresca aunque oscurecía tanto el cielo que parecía casi que era de noche en aquella ciudad.

La música de Bob sonaba en ligeros tonos suaves en el interior de los audífonos de aquel chico que se apoyaba en una mano sobre la mesa de su pupitre con tranquilidad pero que mantenía una línea neutra sobre los labios conforme los tonos continuaban uno tras otro en su mente; muy lentamente abrió los ojos un poco y estos se movieron hacia un lado, escuchando por debajo de las melodías que escuchaba la voz de sus compañeros de salón en aquella escuela de Tokio:

-La niebla de este día es rara… espero que mis padres no tengan que conducir a través de ella

La niebla

Yoh dio un suspiro profundo para entonces, ponerse de pie al empujarse hacia atrás sobre la silla para acto seguido encaminarse hacia una de las ventanas cercanas introduciendo sus manos en los bolsillos del pantalón del uniforme escolar para luego, observar con sus ojos negros el oscuro exterior donde las gotas de agua simplemente caían una tras otra en una gran cantidad

No podía dejar de recordar… no podía dejar de pensar…

Habían sucedido tantas cosas… y tanto más se había escondido… bajó un poco los párpados y un pequeño rubor cubrió su nariz mientras que agachaba muy apenas la cabeza y continuaba observando el fresco exterior de la escuela, preguntándose dónde estaría y volviendo a rememorar los sucesos de aquel día, cuando le hubiese conocido… le parecía increíble el cambio de ambos a través del tiempo y a pesar de que había muchas decisiones que se habían tomado apresuradas y que le habían afectado grandemente…

Se iba acercando el momento de confrontar unas con otras

-Yoh… te encuentras bien?

Manta Oyamada se acercó a su reciente nuevo mejor amigo con expresión preocupada pero su voz no parecía haber alterado a su amigo, que siguió observando el exterior unos momentos más para luego, voltearse a ver al pequeño niño rubio que le observaba de aquella manera tan única; el Asakura sonrió con mucha suavidad y con gesto enternecido, aquel chico, tan solo un humano indefenso y casi tan solo como él, había sido el único de su clase en acercarse a alguien como él para convertirse en una parte importante de sí

No le importaban sus poderes, no le importaba su origen, no le importaba lo que desconocía… eran mejores amigos y eso era algo que para Yoh era aún más valioso que la vida misma

Cerró sus ojos unos momentos mostrando su agrado hacia el niño

-Sí, claro Manta

Aseguró ladeando la cabeza muy apenas para después, dejar salir una pequeña risa aguda y luego, volver a ver hacia el exterior esta vez sonriendo con algo de mayor confianza y casi hasta un gesto de cariño

-Es solo… que…

-Estabas recordando cosas otra vez, cierto?- el niño rubio sonrió levemente, aferrando mejor el libro que llevaba bajo el brazo y que era casi demasiado grande para él- siempre que te da la nostalgia permaneces de esa manera

El Oyamada cerró los ojos unos momentos para después, inspirar profundo y permanecer de pie al lado de su amigo que parecía nuevamente algo perdido

-Qué excusa le das a tus padres cada que te pones así en la cena? Seguro que lo han de notar- se rió quedamente el chico de menor estatura sin darse cuenta que aquel comentario había tensado brevemente al chico de cabello castaño y que ahora, hacía una pequeña mueca y sus ojos se volvían algo pequeños- ya dímelo… desde que nos conocemos eres bastante distraído pero… es que acaso te gusta alguna niña?

-Una niña?

Repitió Yoh para después, sacudir la cabeza como si quisiera regresar a la realidad y luego, volvió a reír esta vez bastante apenado

-No… no me gusta ninguna niña y la verdad, no creo que sucedería- confesó rascándose la mejilla con un dedo, componiendo un gesto contrito- de todas maneras, no creo que alguien como yo le llegaría a gustar a alguna chica, ellas las prefieren con músculos y una meta en la vida…

-Es verdad, tú no tienes ninguna fuera de vivir tranquilamente sin problemas- dijo Manta sonriéndole con cariño a su amigo que asintió un par de veces- pero Yoh, seguramente por ahí existe una chica que se fijaría en alguien como tú…

-En verdad lo crees? –Yoh Asakura volvió a reír- quizá. Pero eso es tan probable que suceda como el hecho de que tú consigas novia, Mantita…

-Jajaja… si, tienes razón

Respondió animado el rubio… para al siguiente segundo, arrojarle su enorme diccionario a su mejor amigo que cayó al suelo con los ojos dando vueltas

-QUÉ QUIERES DECIR CON ESO YOH!?... eso fue muy cruel de tu parte!

Lloriqueó el de menor estatura sin siquiera hacer voltear al resto de compañeros del salón que ya estaban acostumbrados a los arranques y corajes de este desde que llegase aquel extraño chico al que parecían no importarles las clases y que simplemente, se había inscrito por lo poco que habían podido saber "por recomendaciones"; por su parte el aludido continuaba en el suelo, semi desmayado sin escuchar cómo un poco más allá algunas chicas hablaban entusiasmadas sobre unos compañeros que acababan de regresar de un viaje y que se reincorporarían

Al parecer, últimamente se iban integrando más y más estudiantes, pero aquello no era algo que le preocupase al Asakura, que en aquellos momentos volvía en el tiempo producto de su desmayo y recordaba nuevamente…

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::FLASHBACK::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

-Maldito!

-Esto no ha terminado niño hoja! Cuídate de ahora en adelante porque desearás no seguir con vida!

Un muy sangrante Makoto con un ojo cerrado y líneas rojizas corriendo por sus labios desde la nariz volteaba con expresión de odio en dirección de aquella estación de trenes, escupiendo un diente y señalando en dirección de aquel extraño niño de ojos y cabello negro que le observaba con frialdad y los pequeños puños apretados a los lados de su cuerpo, tan solo viéndole; aquel recién llegad entornó muy apenas los ojos y dio un paso firme en dirección del pequeño matón, que emitió un grito y cayó de espaldas mientras retrocedía espantado

El crío de ropas chinas sonrió con cinismo de lado y casi con gusto

-Ta…ta… también tú te vas a arrepentir! –chilló con evidente pánico el chiquillo en el suelo para después, darse la vuelta sobre sus rodillas y salir corriendo para perderse en la niebla

Una vez los gritos y voces de aquel grupo de niños maliciosos se hubo perdido, lo único que quedó atrás fueron las nubes de niebla que proseguían su camino con tranquilidad y la estación que muy apenas se veía, estando en aquel momento solamente Yoh Asakura… y el recién llegado que se había encargado de alguna manera de golpear a los cuatro compañeros de su salón que se habían quedado después de asustarlos con las pedradas, sin que supiera como lo había conseguido

El niño de los auriculares se quedó observando con algo de sorpresa y desconfianza al otro que se dio la vuelta para regresar al resguardo del techo de aquel edificio y entonces, le vió inclinarse para recoger la mochila en el suelo que permanecía tirada como un cadáver al que se le hubiese salido todo su interior; la mirada de ojos negros del Asakura siguió los movimientos del otro, que fue recogiendo lentamente las cosas en el suelo hasta regresarlas a su bolso escolar

-Esto es tuyo, cierto?

-Eh?

Los ojos del aludido se abrieron un poco más al ver como el recién llegado de ropas raras se le acercaba con gesto serio y neutro, tendiéndole de vuelta la mochila

Yoh se removió desconfiado y su gesto se ensombreció. Qué hacía diferente a ese niño de los demás? Seguía siendo un humano y, aunque le había defendido seguía siendo alguien que usó su fuerza para dar miedo al resto; el otro niño levantó una ceja hasta arriba por la expresión oscura y fría del otro y entonces, cerró los ojos con un suspiro de fastidio y comenzó a andar hacia una banca cercana

-Cómo quieras. De todas maneras, yo no suelo tener de estas cosas, seguro mis hermanos sabrán qué hacer con esto

Dijo el niño sentándose en aquel asiento al tiempo que volvía a abrir la mochila sin aparente interés, tensando de golpe al de cabello castaño que ahora parecía algo molesto

-Oye! Eso es mío!- soltó Yoh apretando los pequeños puños

Al otro niño no pareció importarle puesto que sacó de entre los objetos la flauta plástica blanca de las prácticas de música del Asakura y la hizo girar un poco para observarla

-Oh… entonces sí son tus cosas- dijo sin perder la calma para luego, colocar aquel instrumento a un lado y continuar revolviendo el interior, cruzando una pequeña pierna de forma elegante sobre la otra mientras seguía siendo observado por el niño golpeado, que se veía bastante molesto

-Obviamente son mis cosas! No tienes permiso de agarrarlas!

-Te pregunté si eran tuyas y no me respondiste. Así que puedo asumir que son de cualquiera y no debe de haber problema de que las vea

Respondió el de la pequeña coleta aún sin mostrar emoción en el rostro, sacando un par de cassetes de aquella mochila para darles la vuelta y leer el título

-Si no respondes cuando la gente te habla… qué esperas que piensen entonces?

Dijo el niño de pelo negro para luego, abrir un poco los ojos al notar como el otro se acercaba finalmente corriendo un poco para arrebatarle el objeto musical

-Te dije que no tenías permiso de agarrarlas! –volvió a decir Yoh arrancándole de la mano el cassete que el otro sostenía de Bob, para luego abrazarlo contra su pecho- quién eres tú? –reclamó viéndole con evidente tensión a lo que el otro niño sin parecer molesto por la actitud arisca del Asakura, continuó revolviendo el interior de la mochila

-Mas bien, quién eres tú? –inquirió el de ojos y cabello negro mientras que sacaba una libreta y la giraba en su mano para verla con detenimiento- me has estado agrediendo todo este tiempo a pesar de que te ayude, y no era mi obligación hacerlo en realidad- frunció levemente el ceño e hizo la mochila a un lado para abrir la libreta en su regazo ante la mirada algo de rabia de Yoh- la verdad es, que esos niños me molestaban y solo quería que se fueran… supongo que tú fuiste una sorpresa aunque ahora veo por qué te pegan

Yoh abrió y cerró la boca repetidas veces, temblando y apretando aún más las manos y el cassete de Bob

-Tú qué sabes!? –espetó el pequeño de cabello castaño, acercándose para tomar la flauta de la banca mientras que el otro niño continuaba hojeando su libreta de escuela- tú no sabes nada, eres solo un tonto humano!

Gritó

Por su parte el niño de ojos negros no parecía afectado por sus palabras, frunciendo de vez en vez el ceño conforme pasaba las hojas de aquel objeto; hizo un pequeño ruido desdeñoso con los dientes

-Y tú que eres, alguna especie de pulpo?

Respondió el niño extraño. Al pequeño Yoh se le erizó la piel y se acercó de golpe, manoteando para tomar su libreta pero el otro solo cerró los ojos y más rápido de lo que hubiera podido reaccionar el pequeño de los audífonos, la había alzado y movido lejos de su alcance; una arruga grande y roja apareció sobre la cabeza del pequeño Asakura que emitiendo un gruñido, volvió a intentar alcanzar su libreta que le fue apartada una y otra vez

Finalmente y apretando los párpados, empezó a agitar los puñitos para golpear repetidas veces el cuerpo del niño extraño

-DÁMELA, DÁMELA, DÁMELA, DÁMELAAAAAAAAA!

Gritó el chiquillo pero el otro simplemente se ladeó un poco, soportando los golpecitos del otro para luego, verle con el ceño fruncido de forma más evidente

-No tomas apuntes y te la pasas dibujando en clases… definitivamente no eres un pulpo, los pulpos son más listos

Dijo pero el otro solo continuaba gritándole "dámela, dámela"… lo que finalmente terminó con la poca paciencia del chiquillo de cabello negro que le pegó con la libreta en la cabeza al otro, que emitió un quejido y se colocó las manos sobre la zona golpeada

-Deja de gritar… qué molesto eres…

Riñó el niño extraño cerrando los ojos con algo de irritación

-En verdad que no tienes ni clase ni educación. Podrías dar las gracias para empezar pero creo que es pedir demasiado… o podrías disculparte por pegarme sin motivo alguno pero en lugar de eso, solo me has llamado "tonto humano"… en verdad, eres un niño muy grosero y comienzo a pensar que este es el motivo por el que los otros niños te perseguían…

-Hmmm… -los ojos de Yoh volvieron a humedecerse y sniffeo un poco, aún mostrando su molestia pero dejando de golpear al otro que le observó de reojo para después, cerrar la libreta y dejarla descansar en su regazo

-Mucho mejor. Ahora… -el de coleta ladeó la cabeza regresando a su tono neutro, cruzando sus manos elegantemente por encima del objeto escolar- por qué estás enojado conmigo? Qué te hice exactamente?

Preguntó con gesto levemente severo pero el pequeño Yoh solo agachó un poco más la cabeza, queriendo recuperar sus cosas y largarse de una vez de aquel lugar; el silencio era casi tan espeso como las nubes que de poco en poco, empezaron a movilizarse más y a dejar ver un poco más de lugares a la distancia. Los ojos negros del niño extraño parecieron percibir aquello para luego, volver a ver al Asakura

-Bien… no me vas a responder a eso… al menos podrías decirme, por qué te estaban persiguiendo? O mejor aún, por qué no te defendiste?

El niño de cabello largo frunció el ceño brevemente a lo que los ojos negros de Yoh le vieron aún con seriedad

-Por qué te importa eso? –respondió finalmente Yoh- además… cómo esperabas que me defendiera si eran seis?

-Yo lo hice

Respondió el otro niño como si fuera lo más lógico del mundo, lo que hizo que el de cabello castaño se tensara y se estirara un poco

-Pero tú hiciste esas cosas…! –empezó a decir, moviendo las manos a un lado y al otro, como si quisiera imitar alguna especie de baile extraño… lo que hizo que finalmente, el rostro del niño de cabello negro mostrase una emoción diferente: incluso parecía, que quería sonreír

-Esas "cosas" se llaman Kung Fu –explicó con un suspiro paciente a lo que de repente, el enojo parecía haber abandonado al Asakura que observó al otro con extrañeza

-Kung Fu?

-Son técnicas de combate y defensa provenientes de China –explicó el niño bajándose de la banca finalmente para luego, tomar la mochila y guardar en esta la libreta que había sacado de su interior- también sirven para ayudar al equilibrio del Yo y conectar con tus canales de energía de manera que puedas aprovechar al máximo tus capacidades… y ese tipo de cosas, la verdad es que mi madre es el experto en eso y quien me ha enseñado la mayor parte

Dijo tendiéndole sus cosas al de menor tamaño, que aún parecía sorprendido… lo suficiente como para recibir su mochila sin queja

-Woa… China…- repitió con algo de asombro- eso es muy lejos… vienes de allá?

-No…- la respuesta y la voz de aquel niño eran más suaves ahora que parecía que el Asakura se había tranquilizado- mi madre sí. Y los padres y familiares de mi madre, pero mi padre, mis hermanos y yo somos de Japón, pero tenemos las dos nacionalidades. Excepto mi hermano mayor, creo que él tiene tres

Murmuró para sí mismo colocándose los dedos de una mano en la barbilla, sosteniéndose el codo con la otra mano y componiendo un gesto pensativo lo que dejó a Yoh confundido unos segundos; al menos hasta que sacudió la cabeza… y entonces, pareció reaccionar a algo por que un pequeño rubor apareció sobre su nariz y volteó hacia otra parte avergonzado

-Lo… siento…

-Uh? –el chico de ropas chinas observó al Asakura que movió un poco un pie para calmarse

-Me refiero… a que tienes razón- Yoh suspiró un poco y cerró los ojos derrotado- debería de darte las gracias por haberme ayudado con Makoto y los demás. Y… no debí de insultarte…

El niño volteó hacia otro lado y abrió muy apenas los ojos con gesto avergonzado, dejando la mochila colgando a un lado mientras que se frotaba un brazo con la mano libre

Quizá era por eso que los demás niños lo odiaban, aparte del hecho de ser un shamán o decir que veía cosas que los demás no; no se había puesto a pensar que quizá el mismo se había comenzado a volver desagradable para los demás y por eso era que también lo molestaban y le pegaban. Pero la verdad, era que no sabía de dónde provenían ese dolor y frustración ante el desprecio de los demás y sus palabras que formaban aquella oscuridad que lo llenaba por todas partes.

Y su familia no ayudaba ni siquiera un poco

-Lo lamento

Dijo

Y al siguiente momento, abrió sus ojos un poco sorprendido al sentir la mano del otro reposar sobre su cabeza y acariciarla un poco, como si la diferencia de edades fuera tal que se encontrase ante un adulto; el otro niño hizo un gesto con su boca, similar a una sonrisa… o eso le parecía a Yoh, que volteó a verle parpadeando un poco y pudo percibir como el niño más alto ladeaba un poco la cabeza

-No importa

…..

Unos minutos después ambos se encontraban sentados en el borde de madera de la estación, meciendo las piernas y observando un tren que descansaba en una vía secundaria.

Los rayos de sol del atardecer atravesaban las ya escasas nubes blancas que habían formado parte de la niebla y dejaban ver el cielo levemente anaranjado sobre sus cabezas, así como las briznas de hierba que crecían en la tierra a los alrededores e incluso, se percibía el murmullo de un riachuelo cercano; el pequeño Yoh sonreía un poco y miraba la enorme maquinaria que tenían delante con expresión de asombro y emoción, cosa que llamó la atención del niño a su lado

-Te gustan los trenes?

-Si… son maravillosos –respondió el Asakura descansando las manitas en el suelo entre sus piernas sin dejar de moverlas una después de la otra- es increíble cómo un poco de energía puede moverlos y luego, cómo pueden llevar a tantas personas de un lado a otro… en cosa de horas puedes llegar casi hasta el otro lado de Japón!

Comentó con entusiasmo para después, dejar salir una risa apenada y rascarse la nuca cerrando los ojos

-Seguramente sueno bastante tonto…

-No

El chico a su lado había doblado una pierna para abrazarla contra sí y ahora, descansaba su rostro levemente cubierto de lado, dándole una mirada tan intensa que volvió a hacer ruborizar al niño de cabello castaño que hizo una mueca nerviosa; Yoh desvió la mirada y la volvió a depositar en la fría maquinaria que era tan larga que apenas y lograba verla completa, aún sintiendo los ojos del otro niño encima suyo

-A mí también me gustan los trenes…

-En verdad?

Dijo el Asakura sonriendo un poco para verle con ánimos y luego, se viró a observar hacia las vías con un gesto algo lánguido

-Es triste que este sitio esté abandonado. Realmente se vería impresionante en funcionamiento- aseguró el niño alzando un poco ambas manos mientras que los ojos negros de su misterioso acompañante continuaban observándole

-A pesar de que esté lleno de humanos?

Los ojos de Yoh se abrieron con algo de sorpresa y observaron al niño a su lado, que permanecía en la misma posición y sin dejar de verle; el Asakura se removió levemente incómodo y se volvió a rascar la nuca con una mano

-Yo…

-Me llamaste humano hace rato. Eso significa que no te consideras uno- dijo lentamente el de cabello negro, lo que puso aún más nervioso a Yoh que apretó levemente los dientes- si no eres un humano… entonces… qué eres?

El silencio los rodeó por algunos instantes a lo que Yoh se abrazó las piernas contra el pecho y volteó hacia otra parte, componiendo un gesto levemente angustiado

-Yo…- titubeó y se encogió un poco más en sí mismo- yo no…

-No puedes decirlo

La respuesta del otro chico hizo que un sonido pequeño y atemorizado saliera de Yoh, que siguió viendo a cualquier lado menos a su acompañante… pero entonces, abrió mucho los ojos al escucharle hablar de nueva cuenta

-No importa. Porque yo tampoco soy un humano

Yoh giró tan rápido la cabeza que se hizo algo de daño en el cuello, pero en aquellos momentos eso no importaba. Solo observaba con gesto de sorpresa al otro que seguía sin cambiar su posición pero que por el brillo en sus ojos, parecía que sonreía por debajo del brazo que cubría parte de su cara

-Yo soy descendiente de monstruos y quien algún día los gobernara

Su mirada se entornó, lo que indicó que sonreía aún con mayor firmeza, tensando levemente el cuerpo del pequeño Yoh que no sabía que decir ante tal afirmación; no sabía qué pensar o qué decir al respecto, solamente, sabía que existía un algo que los dos ocultaban y que podía ser o muy terrible… o algo que el de cabello castaño necesitaba saber de forma imperiosa

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::FIN DE FLASHBACK:::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Los pasos de Yoh Asakura lo llevaban lejos de la escuela mientras que era acompañado por Manta Oyamada por el camino principal de la ciudad y el que supuestamente los llevaría hacia sus respectivas casas en su momento; se hacían compañía al menos hasta pasar el cementerio y entonces, el niño rubio solía tomar el tren que le llevaría hasta su lugar de residencia sin realmente saber el sitio hacia el cuál el shamán de los audífonos se dirigía y al cuál llamaba "hogar"

Pero por el momento, aquello no importaba mucho conforme se tuvieran en compañía y en especial los días en que el niño de menor estatura no tuviese que ir a las clases nocturnas especiales

-Bueno… creo que por hoy nos separaremos aquí

Anunció finalmente Manta cuando llegasen a la entrada de la estación de trenes que llena de gente y luces, parecía tener vida propia; los ojos negros de Yoh lucían felices y fascinados por todo aquello lo que hizo sonreír a su mejor amigo

-Siempre que me acompañas aquí te ves bastante feliz

Dijo, lo que llamó la atención del más alto que le vió parpadeando un par de veces

-Tú crees?

Yoh sonrió cerrando sus ojos y metiendo su mano libre en uno de los bolsillos del pantalón de su uniforme, lo que provocó las risas del rubio

-La verdad es que sí…- aseguró el Oyamada para luego, verle animado- puedo preguntar el motivo por el cuál los trenes te hacen tan feliz, Yoh?

Inquirió el de menor estatura mientras que su mejor amigo parecía algo sorprendido por la pregunta para después, sonreírle con gran cariño mientras abría mucho los ojos

-Eso es porque nunca sabes a quién puedas conocer gracias a ellos- explicó con entusiasmo, lo que hizo parpadear confundido a Manta

-Conocer… gracias a un tren?

-Exacto- aseguró el Asakura levantando un dedo- no puedes saber si un día, conocerás a esa persona que cambiará toda tu vida gracias a un tren… o a una estación de trenes- afirmó asintiendo un par de veces, recibiendo una sonrisa suave por parte de Manta

-Ya veo… tú has conocido a alguien especial gracias a eso? –inquirió a pesar de que no esperaba una respuesta… pero mucho menos, la mirada pensativa y nostálgica de su mejor amigo, que parecía mostrar aún más cariño y agrado por el lugar en el que estaban

-De hecho… sí…

Respondió con suavidad, apretando el agarre de su mochila

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