Disclaimer: Nada que puedan reconocer me pertenece.
Bueno, es viernes y lo prometido es deuda.
Añoranza.
(I close my eyes
Only for a moment and the moment's gone)
Edmund se sonríe a sí mismo y se adelanta a todo eso que está por venir, que él ve y presiente. Van a invertir papeles.
Un ropero los acaba de escupir como si fueran mugre, o peor, abrigos de la temporada pasada y todo aquello que acaba de suceder, que sucedió (no puede no haber sucedido) se acaba de perder. Narnia es ahora polvo en el viento, y aunque quizás Edmund no sea el primero en reaccionar y ponerse en pie, sabe que no va a volver. No allí, no ahora.
Él lo supo desde el primer momento, desde que se miró las manos pequeñas y frunció el ceño (gesto que lo haría parecer más niño); supo que acababan de perder todos esos años. Y por sobretodo, no sin cierta satisfacción, supo que el Sumo Monarca estaba convertido de nuevo en un niño. En ese niño incrédulo que maldecía con palabras mudas y miradas que no ven más allá del dibujito que hacen dos manchas sobre la madera.
Siempre lo supo: a Peter le pesa el mundo desde que Finchley no es Narnia, desde que regresó a ser ese niño que es niño y no es rey (porque los niños no son reyes, en Inglaterra al menos).
–Oh, cállate Edmund. –le dice entre dientes una tarde.
–Claro Gran Rey, oh, Sumo Monarca Peter. –se burló a consciencia. Y le vio los ojos brillantes por un momento. Oh, Aslan, cómo le pesa a Peter el vacío, la ausencia de su espada. Y sonríe, porque lo entiende y porque la nueva actitud de Peter le hace sentirse mayor.
–Dilo de nuevo. –dice Peter, ahora lo mira cuando habla (vaya, el Gran Rey se ha tomado la molestia de mirar a su hermano el niño insignificante…) –Dilo otra vez.
Edmund se sonríe.
–Eres un idiota. –dice lentamente, disfrutando de la cara de su hermano, de su fruncir el ceño.
Peter relaja los hombros y le da la espalda con su aire taciturno de todos los días después de la escuela, todavía trae su uniforme puesto. El bordó siempre le ha quedado mal, pero la camisa sobresaliendo desarreglada de manera informal, que además está arrugada y llena de polvo, a Edmund le gusta. Ese es el nuevo Peter, y casi le queda bien (pero a Edmund siempre le ha quedado mejor a él, porque nació para ello).
–Lo lamento, Pete, no serás el primer rey idiota de la historia. Otros te han quitado el privilegio –le dice al final, jugando con el botón del puño de su camisa que está a punto de desprenderse de la tela y rodar por el suelo (de hecho, acaba de suceder). –Pero sí fuiste el primer rey idiota de Narnia.
Peter
continúa allí, sentado de cualquier manera sobre la silla de su
escritorio, haciendo alguna de esas tareas de la escuela que ahora ya
no entrega, o haciendo cualquier otra cosa, y da lo mismo en
realidad. Y de pronto se ríe.
Edmund que ya se había resignado
a buscar el botón, levanta la cabeza.
Peter estallando en carcajadas es algo digno de verse, porque cuando se tienta es como si se ahogara y debe sujetarse con fuerza las costillas (que pronto le dolerán y le rogará al aire que su risa cese porque duele, basta, por favor) mientras los ojos se le dilatan y algunas lágrimas ruedan desde sus ojos (el normal y el que está morado) hasta sus mejillas.
La risa de
Peter es contagiosa y Edmund, que no le encuentra la gracia pero está
orgulloso ya que es su comentario el que ha despertado a ese Peter
Rey de Narnia, ríe también.
Y todo es como solía ser. Son dos
reyes que ríen.
Finchley jamás fue Cair Paravel ni mucho menos, pero fue en ese momento cuando más lo pareció, cuando Peter pudo jurar que el candil de la habitación era un sol de medio día, y que podía oír las olas rompiendo contra las rocas y respirar la sal del mar, abrazarse con fuerza al olor natural de Narnia, a sus bosques con todas y cada una de las hojas que danzan, al agua de todos los ríos y mares, a la tierra (la seca, la húmeda, la que no está ni seca ni húmeda) y luego ser de nuevo dos niños que ríen en el Finchley gris de los lunes.
…
El próximo capítulo es, a mi parecer, el mejor de todos (por lo menos el que más me gusta).
Si llegan hasta acá y no dejan reviews, Peter nunca jamás regresará a Narnia. xDD
Besotes a todos :)
