Primer capítulo: Brittany.
-Te voy a extrañar tantoooo.- Santana rodó los ojos y reprimió las ganas de vomitar.- Enserio, no sé cómo voy a sobrevivir sin ti. Debería haber un internado mixto.- Santana nunca había tenido tantas ganas de matar a alguien como ahora las tenía.- Ok, amor, te amo.- al fin, pensó la morena.
-Gracias, casi vomito.- sentenció la latina.- ¿Sabes? Por gusto gastas tu saliva, se va a acostar con la primera perra que vea.- dijo Santana a la pelirroja, mientras se limaba las uñas.- créeme cariño, por muchos años yo fui la perra.- la morena soltó una risita y continuó – una experta en romper relaciones.- la pelirroja la miraba con los ojos abiertos como platos, mientras la morena muy tranquilamente abría un pinta uñas.
Silencio. Internamente Santana estaba riéndose, la cara de la muchacha debería ser un poema. Pero la latina no tenía la culpa, ella siempre había dicho las cosas como eran y en este internado no iba a ser una excepción.
-¿Qué dices? – Gritó la pelirroja horrorizada.- Mira, que tú hayas sido una zorra, no es mi problema.- ¿Esta niña creía que estaba ofendiendo a Santana? La morena solo pudo sonreír.- Él es el amor de mi vida, me voy a casar con él, jamás me engañaría.- gritaba la pelirroja.
-Ajá, sigue viviendo en tu mundo de fantasías… ¿Cómo te llamas?
-Katherine.
-Eso, te llamaré Kath y me tomaré la libertad de llamarte ¡la futura solterona! – dijo la morena, mientras agitaba el pinta uñas y trataba de abrirlo. Se paró de su cama y se puso frente a la 'futura solterona' – Adiós, querida.- le susurró tan cerca que Katherine se tuvo que hacer para atrás.
Estúpida Katherine, pensó Santana. Odiaba con todo su ser a las chicas como la solterona, las odiaba. Eran tan ingenuas como para creer que sus novios les eran fieles y solo pensaban en el futuro, en tener hijos y casarse. Repugnante, sí, repugnante era la palabra.
No tenía idea de cómo iba a sobrevivir siquiera hasta las vacaciones de Navidad. De solo pensar en otra chica como Katherine, le daban ganas de vomitar.
Katherine, la futura solterona, era su compañera de cuarto. Les habían informado que en esa tarde llegarían dos chicas más, pues estaban sobrando dos camas, por Santana hubiera sido estupendo que las otras dos muchachas no vinieran y aún mejor que Katherine no estuviera en su dormitorio.
Hermoso día para no poder abrir un puto pinta uñas. Santana tenía paciencia, pero se le agotaba muy rápido. El pinta uñas color rosa (para romper el estereotipo, según la morena) que tenía entre las manos, no se abría, de ninguna manera.
-Mira, pequeña porquería, o te abres o te abro.- le gritó la morena al pinta uñas. Genial, estaba enloqueciendo.
-Pensé que yo era la única que le hablaba a las cosas. Nadie me cree, pero a veces te responden.-
Santana miró a la muchacha que le había dicho la cosa más extraña del mundo. Primero conoce a una chica que solo quiere casarse y ahora esta chica que le habla a cosas, todas en este internado estaban locas.
-ehm sí claro.- susurró Santana y sin mirarla siguió su camino, negando con la cabeza. Las cosas no podían estar peor en el internado, del que ahora la morena era estudiante.
Estaba a la mitad del camino para llegar al comedor, cuando un grito la detuvo.
-¡Hey! ¡Se te cayó esto! – la segunda oración la escuchó más cerca.- Soy Brittany.-
Si la muchacha se había tomado la libertad de seguirla, pues, después de todo no estaría tan mal aunque sea hacer una sola amiga, que le hablaba a las cosas.
Santa volteó y vio a la muchacha. Su boca se formó en una perfecta 'o', era la chica más hermosa que había visto alguna vez. Se había enamorado. Era una chica alta, rubia, con las facciones perfectas, algunas pecas en el rostro, las piernas más hermosas que había visto en su vida, sus pechos… oh dios, Santana no tenía palabras. Su cabello era hermoso, caía perfecto hasta la mitad de su espalda, todo suelto y laceo.
-Hola.- Santana dijo en un perfecto español. La muchacha rubia sonrió tanto que parecía que se le iba a salir el rostro.
-¡Oh Dios! Hablas español- gritaba la rubia. – Siempre pensé que era sexy.- sentenció Brittany, la rubia se veía muy entusiasta al saber que Santana sabía español, aunque solo había dicho 'hola'.
Santana le sonrió. Algo que pensó que jamás volvería hacer desde lo de Quinn. Estaba muy agradecida con Brittany por volverla a hacer sonreír.
-Soy Santana y soy latina.- dijo entre dientes la morena, Brittany alzó las cejas.- De origen hispano.
Brittany la seguía mirando, como inspeccionándola. Santana no dejaba de mirar sus lindos ojos azules. No se dio cuenta que la rubia le estaba estirando la mano.
-Santana, vamos.- dijo Brittany mientras estiraba su mano. Santana no dudó ni un segundo y entrelazó su mano con la de la rubia.- Acompáñame a un sitio.- la sonrisa de Brittany le hacía sentir especial.
-
Quinn Fabray estaba por su tercer vaso de vodka. El vodka jamás le había agradado, en realidad, jamás le había gustado ninguna bebida alcohólica, pero dicen que para olvidar las penas uno tiene que emborracharse hasta perder la razón. Y eso es lo que planeaba hacer.
Prendió su portátil, decida a escuchar algo de música.
Llevó el vaso de vodka a sus labios y bebió solo un poco.
-Mierda, esto es asqueroso.- susurró.- Maldito seas Noah – maldijo a Puck internamente, sabiendo perfectamente que el muchacho jamás la escucharía.
Le había contado, solo a Puck que Santana la había llamado la noche de la fiesta que el Club Glee había hecho porque habían ganado las regionales.
Pues era Puck, y la verdad era que Quinn no tenía muchas esperanzas. No es que un chico le pudiera dar los mejores consejos, y menos Puck, pero era al único que en realidad consideraba amigo o era más bien el lazo que los unía.
La ya muy conocida melodía deDon't rain on my paradecomenzó a sonar en la habitación de la rubia. Rachel le había cambiado el tono, pues antes Quinn recordaba tener alguna de las canciones de Christina Aguilera de tono de llamada.
-Diga.- dijo la muchacha masajeando sus sienes. Le estaba doliendo la cabeza y solo había tomado la mitad de un vaso de vodka.
-¡Quinn! ¿Cómo va la fiesta? – gritaba escandalosamente Puck al otro lado de la línea.
-Noah, - dijo la rubia con el tono irritado.- No grites.- susurró.
-Ah, ya veo está todo perfecto.- se rió Noah.
-Esto es lo más asqueroso que haya probado en mi vida.- sentenció Quinn, mientras encendía el skype, sin tener idea para qué.
- Es la única forma de olvidarla. Sabes que yo nunca quise que las cosas fueran así.- dijo entre dientes un arrepentido Noah. Quinn asintió, a pesar de que Puck no podía verla.
-Yo sé. Sé que no quisiste Noah, tú eres bueno.- sonrió la rubia, mientras escribía su contraseña.- Por algo eres el padre de mi hija.- dijo Quinn. Logró entrar a skype, y su mente se dijo que necesitaba cambiar de contraseña, pues esa contraseña le hacía recordad a la latina.
-Exacto.- comenzó a reír Puck.- ¿Piensas en ella?
-Más de lo que crees.
Nadie dijo nada durante unos segundos, solo se podían escuchar las respiraciones de ambos en el teléfono.
-¿Sabes?- Quinn rompió el silencio.- Aún sintió algo por Santana, pese a lo que me hizo.- susurró una muy insegura Quinn.
-Quinny, sabes que no quiero defenderla, no es como que yo no haya hecho nada. Pero Santana estaba muy confundida.- hubo una pausa, Puck estaba buscando las palabras correctas.- Yo creo que deberías darle una segunda oportunidad Quinn, ustedes se querían. Te ayudaría si quisieras. Quizá, debas intentarlo – terminó Puck y mordió su labio inferior en muestra de nerviosismo.
-Quizá.- susurró Quinn.
-
Santana llegó a una habitación que no había visto de su nuevo colegio (no era tampoco que podría ver todo en dos días) estaba llena de instrumentos y muchos trofeos, en el fondo de la habitación habían catorce sillas y las paredes estaban adornadas con cuadros de muchachas con uniforme, todas sonreían y en algunas fotos aparecían cantando.
Brittany soltó su mano, la latina se sintió de pronto vacía.
-Santana, bienvenida.- le dijo la rubia sonriendo.- Este es el salón de coro. Y este año quiero ingresar al coro, es algo muy importante. – Santana la miró incrédula. ¿Importante? Ella cuando estuvo en Club Glee solo recibió burlas y refrescos en el rostro.
-¿Estar en el coro te da un status? – preguntó Santana, aún sin poder creerlo.
-Por supuesto, Santana. Son algo así como estrellas de rock.- dijo Brittany mientras volvía a enlazar su mano con la de la morena, llevándola a que tome asiento en unas de las tantas sillas.- Siéntate. Quiero que me escuches cantar, ¿quieres?- preguntó amablemente la rubia, Santana solo pudo asentir.
I took my love and I took it down Oh, mirror in the sky, what is love Uh uh... uh uh, uh uh... Well, I've been afraid of changin' Well, I've been afraid of changin' Well, I'm getting older too So.. take this love and take it down And if you see my reflection in the snow-covered hills
I climbed a mountain and I turned around
And I saw my reflection in the snow-covered hills
Well, the landslide brought me down
Can the child within my heart rise above
Can I sail through the changing ocean tides
Can I handle the seasons of my life
Cause I've built my life around you
But time makes you bolder
Children get older
And I'm getting older too
Well
Cause I've built my life around you
But time makes you bolder
Children get older
And I'm getting older too
Yeah, and if you climb a mountain and you turn around
And if you see my reflection in the snow-covered hills
Well, the landslide brought it down
Well maybe...
Well maybe...
Well maybe...
The landslide'll bring you down
Brittany terminó de cantar y miró a la morena con nerviosismo. Santana no sabía que decir, nunca en su vida se había quedado sin palabras como ahora. La morena había sentido la canción en su piel y a pesar de que la estaba cantando la muchacha de los lindos ojos azules, no había podido evitar relacionar la canción con Quinn.
La rubia cantaba hermoso, era la melodía más hermosa que jamás haya escuchado Santana. Brittany podía cantar hip-hop (género que la morena detestaba) y a Santana le iba a parecer perfecto.
-Wooow – dijo la morena y comenzó a aplaudir.
-¿Te gustó? – dijo la rubia con una enorme sonrisa en su rostro y se fue a sentar a lado de Santana.
-Me encantó.- dijo Santana mirándola directo a los ojos y sonriendo también.- Sin duda, vas a ingresar al coro. – decía la morena sin dejar de sonreír. Brittany dejó de sonreír.
-No lo sé, son todas muy especiales.- Brittany hizo un puchero que a Santana le pareció demasiado adorable. - ¿Tú cantas Santana? ¡Podríamos entrar juntas al coro! – dijo la rubia volviendo a sonreír y dando pequeños saltitos en la silla.
Es tan adorable, pensó Santana.
¿Coro? Esa palabra le traía malos recuerdos a Santana. Empezando por el más doloroso, Quinn y terminando por el más molestoso, Rachel. No estaba segura de querer a entrar a algún coro de nuevo, no le importaba mucho.
-Todos cantan, Brittany.- dijo la latina sonriendo ampliamente y mostrando su sonrisa perfecta.
-Eso lo sé, tontita.- dijo entre risas la rubia y de pronto se detuvo.- Lo siento, no quise decirte eso.- se disculpó la rubia, Santana solo sonrió.- ¿Quisieras audicionar?- preguntó Brittany, sus ojos brillaban.
-No lo sé… ¿me escucharías cantar? – dijo Santana levantándose de la silla y adquiriendo una posición para empezar a cantar. Vio como la rubia asentía frenéticamente. Santana decidió cantar Valerie.
-
Otro día en la muy arruinada vida de Quinn Fabray. Quinn soltó una risita, sí, bueno es que su vida estaba arruinada.
Desde la llamada de Santana todo había cambiado. Pensó que ya había superado lo de Santana, la había dejado atrás como parte de su pasado, pero había estado muy pero muy equivocada.
La voz de Santana aún le causaba esa sensación rara en el estómago. En realidad Quinn jamás dejo de quererla, solo le hirió mucho que la engañara con Puck; ahora que lo pensaba bien, seguía enamorada de la latina y al parecer Santana también estaba enamorada de ella.
Quinn fue hacia su escritorio y cogió el teléfono. Marcó el número que se sabía de memoria, quizá por tratarse de su mejor amigo o mejor dicho su único amigo.
-Hola, Quinn, tú y tus manías de llamar tan temprano.- se quejó la persona al otro lado de la línea y bostezó.
-Noah, son las dos de la tarde. – casi gritó la rubia.- De todas formas, ¿Sabes cuál es el colegio en el que está ahora Santana? – De pronto, fue como si a Puck le hubiera caído un balde de agua fría, despertó del todo.
-¿Santana? Bueno, creo que sí sé.- dijo Puck, pasó la mano por sus ojos como para despertar.- ¿Quinn, que estás planeando?
-Quizá debería visitarla.- dijo la rubia con una enorme sonrisa en el rostro.
