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RESISTIENDOME A ACEPTAR

Serena tuvo que esforzarse demasiado para contener la risa. Le agradaba muchísimo la re acción de Darién, que la miraba con los ojos completamente abiertos, colorado como un tomate. Ya Lo había visto en más de una ocasión en la emisora, pero no habían hablado nunca. De hecho, parecía asustado cada vez que se cruzaban en el pasillo. La última vez, unos meses antes, estuvo a punto de preguntarle por qué, pero Darién fingió una llamada y salió repentinamente de su vista.

Le gustaba ese programa y le parecía buena idea que hubiesen contratado a alguien tan genial, ya que no habían tenido un programa de éxito en mucho tiempo. Aunque poco le importaba. Era cierto que había heredado la emisora de su padre, pero tenia quien se encargara de tan engorrosa responsabilidad. Solo iba por allí de vez en cuando porque tenía un despacho y en ocasiones algunos pasantes estaban bastante atractivos y dispuestos a distraerla un rato.

Aunque en esta ocasión Darién era mucho mas atractivo que los otros, si pudiera apostar, daría parte de la emisora por acostarse con el.

Era tan alto... y parecía muy inocente. Aunque todo mundo sabía que no lo era. Y eso era lo que mas la encendía. Darién Chiba era conocida por hablar de sexo sin censura, pero en aquel momento parecía una inocente ovejita lista para el matadero. Diamante la tomó del brazo, sonriendo. —Serena, ¿por qué no te sientas?- Diamante se sentó a su lado y le dio unos auricular mientras Darién la miraba como si no pudiera volver a pestañear en toda su vida, Lita hacía gestos enloquecidos, pero el seguía sin darse cuenta. De modo que fue la seductora Serena la quien pulsó el botón para entrar en vivo.

Pero fue Diamante quien habló:

-Soy Diamante Black Moon, de la revista Fabulosity y estoy entrevistando al doctor Chiba- Rápidamente el se incorporo y se pasó una mano por el pelo, estaba nervioso, de repente se la imaginó en la cama, despeinada, jadeando...

—Soy el Doctor Darien Chiba y estamos… -

—Serena, ¿por qué no le cuentas a los oyentes algo sobre ti?- lo interrumpió Diamante.

—Soy Modelo —dijo ella, mirando sensualmente a Chiba —Y, a veces, vivo en Londres-

—¿No fuiste modelo de Dior el año pasado?-

-Sí-

—¿Y no salías con Ben Affleck en esa época?-

—Sí, aunque también con Leo-

—¿Qué pasó?-

—En realidad querían formalizar la relación. Tú me entiendes, matrimonio-

— ¿Y tú?-

—Por favor Diamante. Yo era feliz en la cama-

Diamante soltó una carcajada y Darién se contuvo ante tanto libertinaje.

—Darién...- Empezó a decir Serena, mientras tomaba su mano. -¿A que le temes?-

El aparto sus manos de las de ella y con aquel acto de desafío pareció recuperar la compostura.

—Dígame, Señorita Tsukino. Usted parece una mujer que tiene una vida bastante interesante. ¿Por qué quiere tomar parte en esta farsa?-

—En realidad, estoy sin novio y no tengo planes para las próximas dos semanas-

—No tiene planes... ¿No ha oído lo que ha dicho Diamante? Tendremos que vernos todos los días. Y tendrá que venir al estudio para contar cómo va el asunto. ¿No le parece una lo cura?-

—Es un poco raro, pero suena divertido —son rió y le guiño un ojo.

—Tiene que haber alguna otra razón, además de que no tiene nada que hacer-

—¿Por qué?-

—Porque... ¡esto es absurdo!-

— ¿Ah, sí?- intervino Diamante. -¿Es absurdo cuando usted da consejos de relación de pareja cuando usted mismo no tiene una? ¿Es absurdo cuando le dice a las chicas que no sean débiles con el chico que le gusta?-

—Eso es diferente-

— ¿Por qué? ¿Porque no está hablando de su propia vida? ¿Porque no están en juego sus sentimientos?-

Darién quedo estupefacto, se asombró al notar que el cuestionado era el.

—Serena, ¿a cuántos hombres has seducido?- le preguntó Diamante entonces.

—Pues en realidad he perdido la cuenta, lo que si te aseguro es que ninguno ha escapado de mí-

— ¿Y crees que podrías seducir al Doctor Chiba?-

—Obvio-

Darién hizo una mueca irónica.

— ¿Lo dice en serio? ¿No todos caerían a sus pies? Evidentemente, está exagerando-

—No lo hago-

— ¿No hay mujer tan fabulosa para caer rendido a sus encantos?-

—Estas en un error. Yo no soy solo una tonta modelo, además en mis años de practica se lo que le gusta a un hombre de verdad-

—Ese es el comentario más arrogante...— comenzó a decir Darién.

—¿Cuánto tiempo crees que tardarás en hacer que el Doctor Chiba sucumba?— la interrumpió Diamante.

—No lo sé. Todo depende de que el actúe con sinceridad-

—Explícate, por favor- pregunto Diamante.

—Tiene que ser real, debe dejarse invitar, salir juntos e incluso, ser abiertamente sinceros.-

— ¿Qué le parece, doctor Chiba?— preguntó entonces Diamante.

—Creo que esta broma ha ido demasiado lejos-

—De ninguna manera- replicó irritante el periodista. -Esto solo puede terminar de dos formas: dentro de dos semanas estaremos aquí y usted nos demostrará que Serena no ha podido seducirlo o tendrá que admitir que su programa es un fraude-

—Señor Diamante, cual es el trasfondo de su idea, al parecer su invitación era en busca de una entrevista y no de una titular que lo sacaría de la pobreza en que anda-

—Lamento sus conjeturas. Pero yo creo que nunca ha estado con una mujer como Serena. No creo que haya estado nunca con una mujer de verdad. Porque, si fuera así, sabría que, a veces, los seres humanos no pueden controlar sus reacciones. Que somos fiscos, sexuales y sucumbimos ante el placer. Es usted como el resto de nosotros y lo sabe. Y esta jugando hacer lo que no es.-

—Soy una medico Titulado, señor periodista. Y me tomo mi trabajo muy en serio.-

— ¡Pero desde que esta en la radio no tiene relaciones con nadie! así que es hora Jugar en serio.-

Serena observó a Darién mirando hacia la cabina producción después de avisar que iban a publicidad. Rei sonreía triunfante ante su futuro rating. Audiencia. La noticia correría de boca en boca y eso llenaría las arcas de la emisora, pesar de los deseos de su padre, Serena no ha trabajado en la radio desde que era una adolescente; pero conocía el juego. Su padre nunca entendió por qué lo encontraba aburrido, pero ella nunca estaría al servicio de unos números. Necesitaba retos físicos, la emoción de lo inesperado, el placer.

Darién seguía colorado, pero de rabia. Estaba atrapado y no le hacía ninguna gracia. Sería un reto difícil, pensó. Y lo haría, seguro. No porque él fuera un don Juan, sino porque a las mujeres les gusta ser seducidas.

Por su parte Serena entendía el juego y era una jugadora excelente. Seguramente porque no tenía nada que perder. Solo sería un poco de sexo y unas risas.

Era una tontería y no debería haber aceptado, pero así pasaría el tiempo hasta la próxima colección, ayudaría a la emisora como gesto de desagravio a su padre y... se acostaría con Darién Chiba.

En realidad, la emisora le daba igual. La razón por la que decidió aceptar era Darién. Y sus motivos no eran muy diferentes de los de Diamante: quería probar que las teorías del doctorcito fueran reales y que ella enloqueciera de placer en sus brazos.

No escuchaba la radio a menudo, pero sí a Darién cuando tenía ocasión. Le gustaba el sonido de su voz, su risa... De hecho, después de verlo por primera vez, el programa era uno de sus favoritos. Darién la ponía caliente. Era una fantasía, pero pronto sería una realidad.

Darién tiró los auriculares sobre la mesa y salió del estudio sin decir una palabra. Serena lo vio en la cabina de producción, hablando con Rei. Estaba realmente enfadada.

—Lo tengo justo donde quería- dijo Diamante, bastante orgulloso.

— ¿Qué estas buscando?- preguntó Serena

-¿Qué?- Se asusto Diamante sin saber que pensó en voz alta.

— ¿Por qué tienes tanto interés en el?-

— ¿Crees de verdad que el sepa algo de sexo? Si es un culicagado.-

—Es licenciado en Medicina y máster en Sexología.-

—Claro, y que tiene que ver eso con la práctica- replicó Diamante. - Con esa carita de niño mimado, y con su antigua tendencia nerd, aseguro que no sabe de las relaciones personales. Es un embustero y estoy dispuesto a probarlo.-

— ¿Nada personal? Afortunadamente no es nada personal. Solo lo haces para proteger a los inocentes citadinos.- Sonrió Irónica.

—Ríete si quieres, pero estoy haciendo algo. Un fraude es un fraude. Una amenaza para la sociedad.-

— ¿Y tú vas a detenerlo?-

—Por supuesto-

— ¿Y si no funciona? ¿Si no sucumbe ante mi?-

Diamante sonrió.

—Tú no dejarás que eso ocurra. No has aceptado por mí, sino porque te mueres por probarlo-

Serena cruzo sensualmente las piernas distrayendo al periodista. —Es posible. Pero yo no tengo nada en su contra-

—Darién es solo una imagen. Que yo destruiré-

A Serena no le gustaba nada Diamante. Pero sí le gustaba Darién. Y, al fin y al cabo, solo era una broma para un programa de radio.

Intentaría conquistarlo, desde luego. No dudaría en usar todas sus armas, pero si Darién decía que no, sería que no.

Después de todo, solo era un juego.

Darién consiguió terminar el programa y en cuanto estuvo fuera de antena salió del estudio y entró en la cabina de producción.

— ¡No pienso hacerlo!-

Andrew se levantó, colocándose entre el y Rei.

—Yo me encargo de esto, Darién.-

—No tienes que encargarte de nada. Me niego-

—Señores, por favor... Darién, ¿sabes cuánta gente ha llamado en la última media hora? Más de mil personas. Y eso son solo las llamadas que hemos podido contar.

—Me da igual, Rei- lo interrumpió el. -No pienso ser objeto de esta humillación. Ningún trabajo se merece tal cosa.-

—Me sorprende que opines de ese modo. ¿No me dijiste la semana pasada que harías cualquier cosa para conseguir emisión nacional?-

—Lo decía literalmente, no acosta de mi propia integridad-

—Esa mujer es nuestra salvación- replicó Rei -Sabes que su padre fue el dueño de la emisora y ahora el hace parte de esta.-

-¿Y?-

—¿Crees que va a dejar que te hundas? Hará lo que sea para favorecer a la emisora.-

—Fabuloso. No solo van a humillarme públicamente sino que voy a convertirme en un fraude-

—No tienen que acostarse todo lo contrario.-

—Simplemente, es absurdo.-

Tras ellos, una sensual silueta llamo su atención. Serena, por supuesto.

—Siento molestar, pero supongo que yo también tengo algo que decir.- Expreso ondeando su sensual cabellera.

—Entra, Serena- sonrió Rei. -Siéntate, por favor.-

Serena se sentó cruzando las piernas, en la postura mas libidinosa que jamás haya pensado.

—Si el teme hacerlo...-

—No puede hacerlo- intervino Andrew. -Darién no es un mentiroso y no tiene nada que probar. Además ese periodista solo quiere publicidad para su revista.-

— ¿Y ustedes no?- preguntó Serena.

Dijo entonces Rei. –Si sales con Serena y no te acuestas con ella, antes de final de año tendremos oyentes en cuarenta estados. Te lo garantizo.-

—Se me han quitado las ganas de llegar a todo el país.-

— ¿Por qué? Eres joven y tienes una gran carrera por delante. Haces el papel durante un par de semanas, Serena dice lo que tenga que decir y ya está. Pero entonces tendremos millones de oyentes. Créeme, no te arrepentirás. El resto de tu vida depende de esta decisión. ¿No fuiste tú el que dijo que llegarías a todo el país antes de cumplir los treinta?-

—Espera un momento- intervino Andrew. -¿Por qué tiene que decidirlo ahora mismo? Puede pensarlo, ¿no? Mañana vera las cosas con más claridad...-

Darién había dejado de escuchar. Tenía que tomar una decisión: o lo hacía o se marchaba a otra emisora. No le resultaría difícil encontrar trabajo. Por otro lado, ¿y si Diamante tenía razón? ¿De verdad podía aconsejar a sus oyentes? ¿No era lo más justo probar su propia medicina?

No estaría mal salir con serena, aunque estaba claro que no debían acostarse. Entonces, ¿por qué no aceptar? Le encantaba su trabajo y quería ser escuchado en todo el país. Quería probarle a su familia que no se había equivocado y, sobre todo, quería que el estúpido de Diamante no ganara aquella apuesta.

—Muy bien. De acuerdo-

Los tres quedaron sorprendidos.

— ¿Qué?- exclamó Andrew.

—Lo que escuchaste, voy a hacerlo-

— ¿Estás completamente seguro? —le preguntó Serena.

—Por supuesto señorita Tsukino-

Ella se levantó entonces, abrumándola con sus curvas. Era tan sexy, tan esbelta, tan mujer... que lo intimidaba. Más que eso, lo excitaba.

— ¿En verdad estas seguro?— preguntó, relamiendo sus labios coquetamente.

Darién asintió, aunque no estaba realmente seguro de lo que podía suceder. Sobre todo, bajo aquella mirada que parecía desvelar todos sus secretos.

Serena se inclinó con claras intenciones y Darién no se apartó, no dio un paso atrás; sencilla mente, la miro fijamente, como retándola.

Fue un beso suave, casi burlón. Serena olía a flores y sexo. Era una chica sensual y sus labios eran suaves... tanto que el corazón de Darién se aceleró. Y no pudo evitar abrir la boca, metiendo la lengua, buscando la suya, acariciándola... Antes de que pudiera recuperarse, Serena se había apartado.

—Sera fácil, te doy una noche- dijo, sonriendo. -Pero mañana serás mío-

—Eso lo veremos- Murmuro el pelinegro levemente excitado.

—Lo haremos. Mañana y juro que lo disfrutas— se dio vuelta dejándolo allí sin habla. -Y hoy no llevo ropa interior —añadió, antes de salir de la cabina.

— ¿Darién?- Lo llamaban.

Su reacción fue tardía ante tanto derroche de feromonas.

-¿Sí?-

—No tienes que hacerlo. Además siento que no podrás cumplir— dijo Andrew.

—Yo creo que sí-

—Es peligrosa-

—Lo sé-

—Reitero no lo lograras, además podría sacrificarme por ti-

—Gracias por tu apoyo. Pero no te preocupes, puedo cuidar de mí mismo. No es solo charla vacía; de verdad creo en lo que digo a mis oyentes-

—Lo sé-

Darién sonrió falsamente. ¿A quién quería engañar? El sabía mucho de libros, pero nada de mujeres de ese calibre. Y menos de mujeres como Serena. En realidad su única relación había sido Amy y no fue muy intensa que digamos.

-¿Por Dios en que me he metido?- Se pregunto.