Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, todos los créditos van a sus respectivos dueños.

Notas de la autora: Hoy tengo examen de vida o muerte y yo siguiendo el fic.

Magic Love Capítulo II – El debate. –

Haku miraba con una mirada bastante seria a su rival. El príncipe del pueblo de Wallwhite, con quién tenía unos asuntos pendientes, pero no los incluiría en sus debates. Entre su mirada, también se extrañaba como este la miraba; "¿Tendré algo en la cara?" – Pensaba la albina- mientras acomodaba unos papeles que tenía para su debate, dispuesta a darlo todo para aplastar a ese príncipe, hacer que quedara en ridículo y que el pueblo de Wallwhite viera como es en realidad, una autentica basura.

-Su majestad, por medio de información que he estado recolectando de noticias, libros y otros medios, me he enterado que hay desigualdad en el pueblo, con la clase media, baja y alta, dígame usted ¿Por qué? –Entre todo el silencio del público, solo se escucho la voz de la albina dirigida a el Príncipe.-

Dell no hablo. Quedo hipnotizado con los ojos de la chica. No podía creer lo que le estaba pasando, pero sentía cosquillas en su estomago, un raro calor se apoderaba de sus mejillas, haciendo que estas tornen un color rojo. Reacciono luego de un "¿Se encuentra bien?" por parte de la directora. Este afirmo y se reincorporo listo para responderle;

-Yo… creo que es porque la clase baja y media no trabaja para conseguir lo que todos quieren, oro, tesoros y dinero

-¿De verdad cree eso? ¿A penas se asoma por alguna ventana de su lujoso castillo para ver cuánto se esfuerzan los aldeanos para mantenerse o mantener a su familia?

-Bueno… visito al pueblo una vez al año

-Una vez al año… alteza ¿Se está preparando para recibir el trono, verdad?

-Si

-¿Qué pasaría el pueblo hiciera elecciones respecto a eso?

-Supongo que pondría en práctica mi campaña para postularme, ya que mi familia siempre ha estado en el trono, no me gustaría deshonrarla

-Osea que no le importa el pueblo, ¿Solo su familia?

-Se podría decir que si

Haku volteo a ver a la directora que se encontraba entre medio de la discusión, indicándole que ya estaba satisfecha con la poca información que saco de esa "basura" que para los demás se hacía llamar "príncipe". A pesar de todas las cosas que dijo el príncipe "No le interesa el pueblo…" el publico lo despidió con un aplauso y este abandono el escenario, dirigiéndose a la parte de atrás de él, para ver si por lo menos la chica con quién debatió, esa tal "Haku", pasaba por allí, al menos pedirle que la acompañe en su baile de cumpleaños, que iba a ser la próxima semana, era demasiado pronto para hacer la petición, pero… él quería volver a verla. Para su suerte, ella paso por allí, con rumbo a su casillero a toda velocidad, pero, algo la detuvo, un grito desesperado diciendo que se frenara. Lo hizo. Se detuvo y volteo para ver quién era el o la que la llamaba con tanta desesperación. Ella creía que era alguien que se quería unir a ella para que el trono ya no pertenezca a la familia Dell. Pero para su suerte, era su "amado príncipe". Rodo los ojos y suspiro viendo como se le acercaba;

-¿Haku, verdad?

-Me sorprende que no te sepas el nombre del pueblo, pero si el de una aldeana que quiere que no formes parte del trono.

-Muy graciosa, oye no vengo a discutir, sabes, yo…

-Mira, no tengo tiempos para tus juegos de "don Juan", sabes, mis hermanastras son grandes admiradoras tuyas, ¿Por qué no vas con esas imbéciles y les haces creer un mundo que no es y me dejas en paz?

Otra vez… esa chica había podido con él, con todo su ser, su persona. "El gran príncipe Honne Dell había sido derrotado por una simple aldeana". Obviamente, lo ocurrido no se lo iba a contar a nadie. Prendio su cigarro y se puso a fumar, mientras veía como la albina se alejaba cada vez más y más de él, para luego encontrarse con una rubia y entrar a su clase.

Las horas pasaron, el príncipe continuaba en el mismo lugar, y ya había fumado varios cigarros. La tranquilidad reinaba en la escuela hasta que… el timbre sono, todos y todas salieron de sus cursos y las chicas al verlo, lo persiguieron por toda la escuela, este corría a toda velocidad, mientras una multitud de jovencitas iban detrás de él ¿Ocurrió otra coincidencia? Vio a la albina dirigirse al baño de mujeres. Rápidamente la tomo de la cintura y tapo su boca, y, junto con ella, se encerró en el baño de mujeres. Claro, le parecía extraño estar ahí pero era su única salida, además, nadie pensaría que él estaría allí. La albina lo miraba con infinito odio, desprecio y todos los males habidos y por haber. Balbuceaba un poco también, hasta que el muchacho le dedico una mirada fría, que asustaba bastante, indicando que no hiciera escándalos.

Luego de unos minutos, libero a la joven y le explico el porqué había hecho tal cosa.

-Menuda idiotez… siempre acabo siendo víctima de tus idioteces. Sabes me debes un favor

-¿De qué hablas?

-Prácticamente, te cubrí y volveré a hacerlo, a cambio de que me acompañes y veas la situación de tu pueblo. No solo de él, también el de las criaturas mágicas que habitan en el bosque y no causan daño a los humanos. Te cubriré en todo lo que haga falta ¿Hecho?

Honne pensaba que había tenido una perfecta oportunidad para pasar más tiempo con ella, ¿Quién sabe?, Quizá hasta podría cambiar todos esos pensamientos negativos que tenía sobre él.

Haku explico todo a Neru cuando salió del baño a escondidas con el príncipe y ambas se emprendieron en conseguirle ropa de un aldeano normal. Lo hicieron, lo vistieron, le enseñaron a como actuar como tal. Luego de eso, por fin estaban a solas. Él y Haku, caminaban por el pueblo. Se podía ver como la gente trabajaba duro. Se esforzaba para conseguir al menos una moneda de oro. Dell se acerco a un puesto de manzanas y les dejo cinco monedas de propina. Las manzanas que compro se las obsequió a unos desamparados que estaban cerca de allí. Haku, mientras el príncipe hacía todo esto, le dedicaba una mirada tierna, pero, al mismo tiempo, sacudía la cabeza, tratando de no ser tan estúpida como para encariñarse con un inútil.

Las horas pasaron, estaba atardeciendo ya, el príncipe se dirigió al castillo y Haku a su hogar, no sin antes despedirse y organizar su próximo punto de encuentro para continuar con el trato de la albina; el bosque.

El príncipe no tuvo grandes problemas cuando volvió al castillo, Gakupo parecía que ya estaba durmiendo, así que solo salió al balcón de su habitación y observo las estrellas del cielo, y entre suspiros, pensaba en Haku.

Mientras tanto, la albina vivía una autentica pesadilla… ella tiene una actitud muy noble, su madrastra, sus hermanastras y ella se estaban por acabar los fondos que les dejo su padre antes de irse de viaje, por eso, la madrastra despidió a todas las mucamas del hogar y Haku se ofreció para hacer las tareas de la casa. Con esto, se aprovechaban de ella, la trataban como querían, una sirvienta, basura, mugre, ni si quiera la tomaban en cuenta en la familia. Y, para variar, sus hermanastras le contaron a su madre todo lo que había hecho en su "debate, para hacer que el príncipe quedará mal ante todo el público escolar" con esto, la madrastra fue a la habitación de Haku, tomo el libro que le había comprado su padre cuando esta tenía 7 años y lo tiro a la chimenea. La madrastra se quedo un tiempo, observando como la albina se retorcía de dolor, lagrimas y tristeza frente la chimenea, después de unos minutos, se retiro dejándola sola.

Haku paso tanto tiempo llorando, que al final, allí se durmió. Al lado de la chimenea. Cuando despertó, su preciado libro ya era cenizas. Junto las cenizas y las guardo en una caja musical que le había obsequiado su tía. Poco después, se preparo para marcharse al bosque rápidamente, sin que sus hermanastras o madrastras la vieran, pero, cuando se dirigía a la puerta de salida…

-¿Dónde vas?

-A ningún lado en particular, yo…

-Dímelo.

-Al bosque.

-¿Por qué no lavaste mi ropa en la mañana? ¡Lávala de inmediato!

-Claro.

Otra vez la albina actuando en contra de su voluntad, su don la estaba obligando a hacer cosas que ella no quería ni debía. Luego de terminar con sus quehaceres, partió al bosque, donde de nuevo se encontró con el príncipe, quién por sorpresa, estaba siendo perseguido por sus fans. Se encontró con la albina, le dijo que no se moviera del lugar donde se encontraba, y esta obedeció. El príncipe se alejo, para ocultarse de las jóvenes que lo perseguían. Haku, alzo su vista, y vio como un carruaje se acercaba a toda velocidad hacía ella, quiso moverse, pero no podía gracias a la orden que le dio el príncipe, el carruaje se acercaba más y más. Haku gritaba el nombre del príncipe con todas sus fuerzas;

-¡Príncipe Honne! –No obtenía respuestas-

-¡Príncipe Honne, por favor apresura…!

Dell vio a Haku y al carruaje, y, con desesperación, corrió a Haku del camino y ambos cayeron al suelo, ella abajo y el arriba… valla escena.

-¡¿Qué demonios te pasa?! ¿A caso quieres morir? ¿Por qué no te moviste?

-Es que… quede hipnotizada, con la belleza de sus ojos. –Dijo sarcástica Haku.-

-Muy graciosa, sabes, casi me matas de un infarto.

-Continuemos nuestro recorrido.

Haku y Dell caminaban por el bosque, sin rumbo. Algo llamo su atención. Un pequeño duende estaba siendo torturado por una tribu de gigantes. Rápidamente fueron a socorrerlo y lo libraron de su prisión. Pero, también deberían enfrentarse a los gigantes.

-¿Quiénes son ustedes? ¿Por qué se llevan nuestra diversión?

-Y-yo… yo soy Haku y el es Honne…

-¿Honne? ¿Será que él es el príncipe Honne Dell?

-Ah, sí, así es, estamos aquí para que vea la realidad de los seres mágicos y los aldeanos de Wallwhite.

-Perfecto, porque tenemos un asuntito pendiente con la realeza…

Los gigantes se acercaban amenazantes al príncipe, este reaccionaba, defendiéndose con su espada.

-Esperen… todo problema se puede resolver dialogando ¿Verdad? ¿Qué es lo que les ocurre?

-La familia real prohibió la entrada de criaturas mágicas al pueblo. Ahora no podemos comprar los pasteles deliciosos y otros alimentos que realizan allí.

-¿De qué hablan? Nunca invente tal decreto, de seguro es obra de el Rey Gakupo. Si hablo con él, puedo hacer que cancele esa ley que no les deja probar las… comidas del pueblo

-¡Eres mi héroe muchacho!

-¡Si también el mío!

El duende que rescataron cuyo nombre era Len, se abrazo a la pierna de Dell y este lo miraba extrañado, pero también notaba la risa de Haku, y si a ella le causaba risa, pues, para él estaba bien.

Los gigantes notaron que ya estaba anocheciendo, entonces, le ofrecieron quedarse en su cueva, que estaba llena de bienes donde ellos podrían estar cómodos. Ambos aceptaron ya que su familia no se extrañaría si ellos no regresarían a casa al menos una noche. Haku noto todas las acciones del príncipe. Desde en el pueblo, hasta en el bosque. Se dio cuenta de que el testarudo que había conocido en un principio, cambio. Pensaba eso, mientras los gigantes los guiaban a su cueva.