N/A.- Version Reeditada
Harry Potter y el Alquimista de Acero
Capítulo 2 –Nuevas Rivalidades
Después de la cena más extraña que Ed había tenido en su vida (aunque no hubo leche, lo que compensaba un poco las cosas), se unió, junto con Winry, a los de primero para seguir a Ron hasta la sala común de Gryffindor. Al entrar al dormitorio de los de primero, se metió en su cama y cerró las cortinas para ponerse la pijama (no quería que nadie viera su brazo de auto-mail). Y sacó uno de sus libros de hechizos, siguió leyendo un buen rato hasta que se quedó dormido.
Harry, Ron, Hermione y Ginny se quedaron en la sala común de Gryffindor platicando acerca de los tres misteriosos muchachos
-Bueno, al menos ahora sabemos que no son mortífagos- Dijo Harry
-Uno nunca sabe, aun no sabemos si están bajo la maldición Imperius o algo así- Dijo la pelirroja, que tenía su cabeza recostada en el hombro del pelinegro
-No hay nada malo sobre nosotros, sólo que Ed es algo irritable- Dijo una voz detrás de ellos
Los cuatro amigos se sobresaltaron al oír la voz, pero al ver que era de Winry se relajaron un poco.
-Oigan, siento mucho lo del tren, pero pues ya ven lo irritable que es Ed, si quieren un consejo, no hagan comentarios sobre su estatura, su brazo o su hermano-
-Está bien, no te preocupes- dijo Hermione –Si tiene algún motivo para ocultarlo no lo culpo-
-Es una larga historia, y preferiría que se las contara él cuando él quiera-
-Puedo vivir con ello- Dijo Harry aunque muy fríamente, se levantó y se fue a los dormitorios, a pesar de haber tirado un recipiente al suelo que se hizo añicos
-Déjenme intentarlo por favor- Winry sacó prontamente su varita
-Adelante- Ginny sonrió
-¡Reparo! –El recipiente volvió a su estado original
-Vaya, nada mal-dijo Ginny
-Gracias, la verdad es que es la primera vez que intento ese hechizo-
-Un trabajo impecable, ¿segura que es la verdad?-
-Sí- La rubia empezaba a sonrojarse
-Puedes hacer algo más-
-Pues sólo algunos hechizos básicos-
-¿Sabes defenderte?- La castaña le preguntó
-Más o menos-
-De acuerdo…¡¡Desmaius!!-
-¡¡Protego!!-
El ataque salio repelido, directo hacia la que persona que lo conjuró…Hermione cayó de espaldas.
-¿Qué te pasa?- Winry preguntó irritada, no había anticipado el ataque
-Sólo probaba tus reflejos, frente a un mortífago no tienes oportunidad de pensar en el hechizo – esto era en parte verdad, pero también era cierto que notó talento en la rubia recién llegada, y no podía negarlo, estaba sufriendo un "pequeño" ataque de celos, que aunque ella no sabía, se terminaría convirtiendo en una rivalidad, pero simplemente se levantó y se fue.
-¿Buen hechizo, cómo dijiste que te llamabas, perdón?- Esta vez fue la pelirroja la que habló
-Winry Rockbell, y pues mis reflejos si están algo desarrollados, teniendo que sujetar a Ed cada vez que se enfurece (sin contar con hay que inyectarlo), ya me acostumbré. Por cierto ¿qué le pasa a tu amiga?
-No lo sé, normalmente es buena persona, pero se sulfura cuando alguien le gana en algo-
-¿Pues en qué le gané o qué?-
-Es que como ya nos acostumbramos a que sea la primera en dominar todo hechizo que conoce, ya incluso pasa desapercibida, en cambio a ti te felicitamos, creo que le dieron celos o algo por el estilo-
-Pues que ca…nija-
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-…ic…Elric… ¡CON UN DEMONIO DESPIERTA YA ELRIC!-
-¿Ya está el desayuno? –Ed aun estaba completamente adormilado
-Muévete, McGonagall nos quiere en su oficina-
Ed no tenía idea siquiera de qué o quién le hablaba, hasta que afocó y vio a Harry al lado de su cama parado y vestido, y al recibir bien el mensaje de ir con McGonagall, se vistió y siguió, aunque de mala gana, a Harry hasta lo que fuera una vez el despacho de Dumbledore.
-Orden del Fénix-
-¿Qué diantres fue eso Potter?
-La contraseña para entrar a la oficina de la directora, ahora entra Elric-
Entraron a un lugar que parecía lo que fuera, menos una oficina, llena aún de todos los instrumentos metálicos que poseyera su antiguo ocupante
-Pasen tomen asiento. Potter, el es Edward Elric, viene de muy lejos, es un alquimista que tiene la misión de ayudarnos a destruir a Voldemort. Elric, el es Harry Potter, fue designado por Voldemort mismo para ser ya sea su víctima final, o el su perdición.
-¿Que quiere que haga señora McGonagall?-
-Profesora, si no le molesta señor Elric-
-Pues ya que…-
-El caso es que ya que el director Dumbledore fue asesinado por mortífagos…el más rastrero después de Voldemort-
-Hey, un segundo, ¿qué rayos son los mortífagos?– La cortó Ed, con la cara de más mínima comprensión
-Seguidores de Voldemort, Señor Elric. –La profesora McGonagall hizo su aparición–Por ello necesitamos que tú y tu hermano nos apoyen en esta guerra, queremos terminarla antes de que la situación se ponga peor-
-A ver a ver, dos segunditos. ¿Dicen que quieren que me eche a todo un ejército?-
-No a todo, pero serias gran ayuda, ya que los mortífagos saben repeler ataques mágicos, mas no alquimia…aunque no estaría de más que tomaras clases privadas con algunos profesores para ampliar tus conocimientos y tener mejores defensas-
-Bueno, solo se hacer hechizos bastante básicos, pero creo que puedo defenderme ¿y que fue eso nos dijo el gigantón acerca de "tendrán lo que buscan"?
-Todo a su tiempo Edward, por lo pronto vayan a desayunar, o no llegaran a su primera clase-
Caminaban hacia el gran comedor sin hablarse, pero Ed iba viendo el camino atentamente para no perderse, ya que se había fijado que había muchos atajos en el castillo. Ed seguía pensando en todo este asunto de la guerra, pero la voz de Harry lo saco de su ensimismada.
-¡Mierda!-
-¿Qué pasa Potter, te perdiste?- Preguntó Ed burlón
-No, pero este atajo nos ahorraba mucho tiempo, y lo cerraron-
-Permíteme inútil-
Ed chocó palmas como suele hacer para hacer alquimia y acto seguido juntó sus palmas a la pared, que terminó con el desbloqueo del atajo. Harry se sorprendió, pero no dio muestras de ello, sino que se metió por el túnel que llevaba casi al gran comedor.
Ya dentro buscaron cada quien a sus amigos, pero para desgracia de ambos, Ginny platicaba alegremente con Winry, aunque Hermione decididamente no las miraba.
-Ed ¿donde estabas? –Preguntó Winry
-Potter me sacó de la cama para ver a la directora-
-¿A la directora?, ¿Y para qué te quería? –Winry estaba más que sacada de onda
-Los profesores nos darán clases extra para alcanzar en nivel a Potter y compañía-
-¡¿Disculpa?!-
-¿Oh, eres tú, disculpa el comentario, como te llamabas?-
-Ginny Weasley
-Gusto en conocerte, Ginny, lo que pasa es que no conozco a todos, entonces por eso dije Potter y compañía-
-Bueno, te creeré, pero cuida lo que dices-
-Sí, sí, lo que digas-
McGonagall, pasó como siempre repartiendo los horarios de clase, En el de Ed había clases de 7° curso, lo que lo dejó perplejo y además había clases extra.
-Maldición, clases de 7° y extras ¿qué rayos les sucede?-
Su respuesta le cayó literalmente del cielo, una lechuza aterrizo frente a él con una carta, tenía el blasón de Hogwarts igual que la carta de invitación al colegio, Winry lo miraba con curiosidad, buscando a Al en la mesa de Hufflepuff le indicó con señas que fuera a ellos, cuando al fin llegó preguntó:
-¿Nii-san qué pasa?-
-Esto- Dijo el rubio señalando la carta
-¿Y eso es?-
-Una carta de McGonagall, dah-
-Pues si, lo sé ¿pero qué dice?-
-Veamos…-
Hermanos Elric y Señorita Rockbell:
Por motivos de necesidad gracias a la inminente guerra, nos hemos visto en la necesidad de moverlos al 7° curso, y darles clases extra para compensar los 6 cursos anteriores, no digan a nadie la razón, aunque confío en su discreción, he hablado con los profesores para que no les dejen tarea, así puedan practicar mejor. Sin más que decir se despide,
Muy Cordialmente,
Minerva McGonagall
Directora del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería
-Que de…-
-¿Qué es eso Ed?- Dijo Ginny mientras le quitaba la carta
La fue leyendo, y para desgracia de Ed, Harry también la leyó.
-Disculpa, Potter, pero la carta se la presté a Ginny-
-¿Tienes algún problema con que la lea?-
-De entrada ya es malo el hecho de que la lea ella, para que ahora tú también-
-Ya déjate de payasadas enano, de por si es difícil creer que tienes diecisiete años…-
-¡¿A QUIEN LLAMAS PEQUEÑO, TAN PEQUEÑO QUE LO CONFUNDES CON LOS DE PRIMER AÑO?!
Harry se sobresaltó tanto que tiró el jugo de calabaza de su copa, manchando todo el mantel.
-¡Demonios!, ¿Qué pasa contigo Ed, siempre tienes que explotar así? Exclamó Winry mientras sacaba su varita – ¡Fregotego!-
La mesa se limpió al instante, aunque Winry utilizaba aún los hechizos más básicos, la respuesta era siempre la misma, Hermione se levantaba y se iba, casi siempre a la biblioteca, y esta vez no fue la excepción.
-Ya te lo había comentado anoche Harry, a Ed no le sulfura cualquier comentario sobre su estatura…además, Ed no tiene diecisiete años- Le recordó Winry
-¿Entonces cuantos años tienen?-Pregunto Ginny
-Bueno…Al tiene catorce años y Ed y Yo tenemos quince años-
-¡¿Pero porque los pusieron en el 7° curso con nosotros?!- Peguntaron asombrados Harry y Hermione
-Pues…no lo sabemos-
-Eso es obvio Winry… somos sencillamente extraordinarios, somos la crème de la crème-
-Eres un…-intento decir Winry, pero Ed la interrumpio
-Bueno, hay que ir a clases, supongo que tendré que seguirte Potter-Dijo Ed con la voz más fría y cortante que pudo
-Procura no perderte Elric –Contesto Harry de igual manera.
Caminaron hacia las mazmorras, dado que les tocaba pociones, era un alivio para los pocos que aun tomaban la clase el hecho de que ya no la impartiera Snape. Ed y Winry (esa clase no les tocaba con Al) entraron tímidamente hacia la mazmorra, y cuando el profesor Slughorn los vio, exclamó
-Vaya vaya, así que ustedes son el señor Elric y la Señorita Rockbell, pasen, pasen, tomen asiento. Hoy haremos una poción relativamente fácil, ingredientes y procedimiento en el pizarrón, por cierto señor Elric, no puede utilizar alquimia-
La sonrisa de triunfo de Ed se desvaneció rápidamente, mientras que Winry lo veía satisfecho.
–Lo lamento pequeñín tendrás que hacerla como todos-
-¡¿COMO DIANTRES ME LLAMASTE WINRY?!-
-Señor Elric, por favor mantenga su temperamento en mi clase-
-Pues ya que –Ed miraba enojado a Winry, quien se reía por lo bajo.
Después de una serie de clases que dejaban a ambos Ed y Winry satisfechos, ya que tanto alquimia y mecánica como la magia requerían de gran precisión, lo que lo hacía más fácil para ellos dos, aunque tuvieran dificultad pronunciando las palabras.
-Rayos, estoy completamente exhausto. –Dijo Ed tirándose a un sillón, mientras repasaba en su cabeza varios de los hechizos aprendidos ese día, o al menos los más importantes, según él.
Harry y Hermione ni se dignaban a verlos, mientras Ginny extrañada por la conducta de ambos se mantenía junto a Harry, sólo por lealtad, aunque había comenzado una relación amistosa con Winry, y Alphonse. El de la armadura le había simpatizado las pocas veces que había hablado con él, aunque le extrañaba el hecho de que nunca se quitaba su armadura. A pesar de esto, no se juntaba con ellos por lealtad a Harry y a Hermione.
Ron a estas alturas no había dicho nada, sólo observaba desde ring-side la nueva situación, o al menos a la rubia involucrada en esta batalla de odios, a pesar de salir con Hermione.
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El día de Alphonse, por otra parte fue más tranquilo, aunque más lleno de preguntas que el de su hermano. Y cómo no lo iba ser, si a pesar de haber dicho una y otra vez tener 14 años, su armadura era del tamaño de un adulto, poco más que promedio, considerando el error que había cometido Hagrid, y no se la quitaba ni para comer.
La primera clase que Alphonse tuvo fue encantamientos de 7° curso, aún sin entender por qué les habían asignado esas materias Al suspiró y se fue a su clase. Al entrar al aula se sentó ocupando él solo un espacio donde cabrían dos alumnos. Cuando el profesor Flitwick pasó la lista se detuvo en el nombre de Alphonse.
-Vaya vaya, así que usted es el FullMetal Alchemist, ¿no es verdad?-
Alphonse suspiró, aunque ya estaba acostumbrado a esta confusión.
-No profesor, el Full Metal Alchemist es mi hermano mayor Edward-
-Vaya, así que el muchacho pequeño es el mayor-
Alphonse esta vez rió, imaginando la reacción que tendría su hermano de haber oído al profesor.
–Así es señor, pero le recomiendo que no diga nada en alusión a su estatura, ya que reacciona de una manera…no muy agradable-
-Me imagino, sabe señor Elric, yo solía ser igual a él, así que lo comprendo.-
Al rió una vez más, ya había notado la pequeñez de su profesor, pero no había hecho ningún comentario al respecto.
-Bueno, comencemos nuestra lección del día de hoy ¿les parece?-
Transcurrió el día, en algunas clases él era el primero de los Elric, en otras, los profesores ya habían tenido el "gusto" de conocer a Edward. Al se dio cuenta, al igual que su hermano y su amiga por su lado, que gracias a la precisión requerida en la alquimia, los movimientos de varita requeridos, y la preparación de pociones eran algo muy sencillo para él, el problema eran las palabras. Cuando llegó a la sala común se le acercó un muchacho.
-Hola, tu eres Alphonse Elric, ¿no es así?-
-Si, ese soy yo, ¿tú quien eres?-
-Yo soy Ernie MacMillan, mucho gusto.-
-Igualmente- Replicó
-Umm… ¿te importa si hago una pregunta un poco indiscreta?-
-Supongo que no, pero no garantizo poder contestarla- Al replicó tímidamente, asumiendo que le preguntarían algo sobre su armadura, su hermano o el por qué estaban ahí, desgraciadamente fue la primera.
-¿Por qué llevas esa armadura?- El muchacho preguntó curioso.
-Esteee…ummm…lo siento, no puedo contestarte esa pregunta- Al tartamudeó.
-De acuerdo, no te preocupes.- El muchacho contestó sonriendo, aunque con un deje de decepción en la voz.
La armadura suspiró, todo el día lo habían bombardeado con preguntas similares, ya fuera de el por qué de su armadura, de su hermano, el por qué habían acudido a Hogwarts a una edad tardía, toda clase de cosas…y con justa razón, no todos los días te topas con una armadura del tamaño del guardabosques Hagrid al lado de un enano y una rubia de quince años ambos; sin embargo había sido cortés y respondía lo que podía, lo que no, también se rehusaba de manera educada, a pesar de ya estar perdiendo la paciencia.
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El día siguiente, el trío de Gryffindor, los hermanos Elric y Winry tuvieron su primera clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, la primera en la que coincidían Gryffindor y Hufflepuff.
-Hola nii-san ¿qué tal el día de ayer?- Al preguntó, alegre de al fin tener a su hermano y amiga en una clase.
-¿Como quieres que esté? Todo el mundo me bombardea con preguntas- Ed respondió malhumorado.
-Y eso que tú puedes ocultar tu brazo, imagínate cómo me va a mi con esta armadura- Al replicó
-Me imagino Al- Winry sonrió con simpatía.
En dicha clase, el nuevo profesor les comenzó dando una introducción a lo que verían ese curso, y la última media hora los puso a practicar un hechizo defensivo más poderoso que el encantamiento escudo, que requería más energía. Al final de la clase todos estaban fatigados, y solamente Hermione, Winry, Ed y Al lo habían dominado (Hermione obviamente le dirigía miradas asesinas a los otros tres cada que podía). Después el profesor les dio una poción para recuperar fuerzas, que Ed rehusó en un principio, ya que sospechaba de la poción, pero la tomó al final. Después volvieron a coincidir en Herbó logia, y se dirigieron juntos al Gran Comedor, pero cuando iban de camino, alguien empujó a Ed y pasó de largo. Este último, con lo irritable que es se volvió y le gritó.
-Fíjate por donde caminas-
El muchacho se volteó, tenía 17 años, un cabello rubio plateado y ojos grises y fríos, era Draco Malfoy.
-Fíjate tú, enano-
-¿CÓMO ME LLAMASTE?-
-Ya me oíste enano-
Ed gruñó y Winry lo tuvo que sujetar para evitar que se le abalanzara al rubio.
-¡Discúlpate!- Le exigió Winry
-En tus sueños- Malfoy respondió arrogantemente, disfrutando de ver al alquimista sulfurarse.
-Elric ¿qué demonios pasa aquí?-
Harry y sus amigos habían llegado, pero al ver al rubio se frenaron en seco, Harry sacó su varita, y los Weasley lo detenían.
-¡Hey Potter! Tiempo sin vernos-
-¿Qué haces aquí imbécil?-
-No es de tu incumbencia- Malfoy replicó, pero para su desgracia, las fuerzas le flaquearon a Ron, quien liberó el brazo derecho de Harry, y éste inmediatamente colgó a Malfoy mágicamente del tobillo.
-¡BÁJAME INMEDIATAMENTE POTTER!- Malfoy ordenó.
-Silencio- Ed musitó, dándole al rubio, que dejó de emitir sonido alguno.
Harry se acercó a Malfoy, aunque a buena distancia de sus aun móviles brazos y lo amenazó
-Si te vuelvo a ver por aquí, no te tendré piedad, ahora lárgate escoria- Dijo, liberándolo.
El rubio salió corriendo, pero Ed se sonrió maliciosamente, chocó palmas tocando después la pared, haciendo que más adelante, una fina varilla de piedra que iba de lado a lado del pasillo apareciera a la altura precisa para hacerlo tropezar. Éste cayó, y los siete se rieron de el. Cuando desapareció, Ed se volvió hacia Harry.
-Y… ¿quién era ese idiota arrogante Potter?- Dijo mientras hacía desaparecer la varilla usando alquimia.
-Alguien que no debería estar aquí- Harry contestó fúrico, no hacia Ed, sino hacia lo que había visto recientemente
–Su nombre es Draco Malfoy, y es la causa de que Dumbledore esté muerto…si lo vuelves a ver Elric, dale una paliza, pero déjame un poco a mí-
-Veo que no sólo nosotros hemos perdido a gente querida nii-san- Al habló por primera vez
-No Al, veo que no- Ed admitió, comprendiendo un poco más a su semejante, Potter.
-Umm… ¿qué tal si continuamos hacia el comedor?- Winry propuso, a lo que Ed sonrió
-Vamos, muero de hambre- Siguieron los Elric y Winry por su lado, y Los Gryffindors por otro.
