Hola criaturitas del señor~

Pasen, siéntense y disfruten. It's Show Time


"─¡Oh, pequeña! ─dijo sonriente antes de abrazarle─ Ven, pasa Rin."

La joven pasó y le sonrió al anciano.

─Siento venir sin cita previa, Myoga-san ─El aludido levanto sus hombros restando importancia y le invitó a sentarse.

─¿Qué te trae por aquí?

─Es que… ─miró fijamente el suelo y suspiró con pesadez.─ He vuelto a tener otro sueño, esta vez me entregaban un bonito kimono.

El doctor se puso de pie interrumpiéndole, pero ella conocía las intenciones. Aquel señor se dirigió a una de las esquinas de la habitación en donde había madera reunida y una lata encima, limpió la lata con un poco de agua antes de encender la madera y poner agua con algunas hierbas para preparar té.

─Esto nos tomará un poco de tiempo ─le sonrió a la joven─ ¿cierto?

Ella asintió. Minutos más tarde ya estaban disfrutan del aroma y tibieza que les proporcionaba el té, el mayor posó la taza junto a unos papeles y seleccionó la carpeta de Rin.

─Señorita Rin, ya tenemos dos años y medio en su caso. ─ella le miraba confundida, sabía que llevaba tiempo con las terapias y no encontraba el fallo en ello.─ Siento decirle que el plazo máximo es de un año, no debería estar dándole consulta.

─Pe… pero ─tartamudeó alejando un poco la taza─ Aún no he olvidado.

─Rin… no necesitas estas terapias. ─dijo cerrando los ojos─ Sólo necesitaste un amigo que escuchara lo que sucedió con tu familia, un amigo que te apoyara, ese fui yo y mi esposa también. Me has contratado para algo que no necesitabas.

─ ¿Acaso está eso mal? ─le miró un poco asustada. No quería estar sola otra vez.─ ¡siempre he pagado mis consultas y todo lo que esto conlleve!

─No se trata de eso, pequeña ─El hombre lucía cansado─ Es por tu salud, este tratamiento lleva como obligación la implementación de somníferos fuertes, drogas tranquilizantes, aquel potente suero y otros químicos que si se excede de su uso puede ser bastante peligrosos.

─Esta vez vi a la persona que me entregaba el kimono ─Los ojos del médico se abrieron por la impresión.

Recordaba la primera vez que ella llegó a su consultorio, no sabía como una joven de 8 años había llegado hasta allí por sí sola. Ella le pidió ayuda, le pidió olvidar. Rin le contó acerca de la brutal muerte de sus padres y el secuestro de su hermana mayor, la cual se efectuó delante de sus ojos mientras ella se escondía. Ella era muy joven, por lo que decidió acogerla en su casa, junto a su esposa Shoga, hasta que ella fuese mayor. Es entonces cuando ella creció y decidió llevar a cabo el tratamiento, pero era inútil, ella no lo necesitaba porque había cerrado sus heridas mientras vivió con la pareja.

Ella siempre tenía sueños, algunos eran pesadillas, pero todos eran relacionados con ser salvada, cuidada y querida por un par de hombres, cosa que era bastante extraño ya que ella no reconocía al hombre que siempre le protegía y custodiaba. Por primera vez en trece años, pudo reconocerle.

Rin empezó a contar acerca de su sueño: Había un hombre de piel tan blanca como la porcelana, de larga cabellera plateada con ojos color ámbar, también tenía marcas en el rostro, así como orejas puntiagudas. Ella había mencionado que en uno de sus sueños a él le faltaba en brazo izquierdo, pero ahora tenía ambos brazos. Dicho hombre era quien le había salvado en un sinfín de ocasiones, ahora él le entregaba un kimono y le prometía volverla a ver.

─ Luego, ─miró fijo a la joven─ ¿Qué sucedió, Rin?

─Desperté con el corazón a mil, ya no sé qué pensar al respecto. Al inicio pensé que era quizás algún amigo de papá o mamá, pero ya no estoy muy segura.

─Sé que esto sonará descabellado, más cuando proviene de un psiquiatra. ─Se rascó la nuca y sonrió sutilmente.─ ¿pero has pensado que quizás se trate de tu vida pasada?

─No es tan descabellado ─sonrió ampliamente─ Yo también lo he pensado últimamente.

─No eres la primera persona a lo que esto le sucede. Tengo otro paciente al cual le sucede lo mismo, sólo que él ve una niña en lugar de su vida pasada. ─Rin formó una perfecta 'o' con sus labios, se sentía feliz de no ser la única que pasaba por situaciones así.─ Aunque supongo que es por su pequeña hija que tiene esas visiones.

─Sabes... ─Rin puso una cara bastante seria─ El señor que salió hace un rato, se parece mucho al hombre que aparece en mis sueños.

─Es una coincidencia enorme ─sonrió ampliamente Myoga─ Es el paciente que también tiene los sueños, pero con una niña. Aunque él nunca me ha dado los detalles de la apariencia que tiene la niña.