CAPITULO 2: CAMBIO DE PLANES

-Entonces, dices que vienes de la región Alola, ¿no?

En una oficina iluminada, una niña pelirroja que cargaba un vulpix color níveo se encontraba sentada en una silla metálica, siendo interrogada por un grupo de tres hombres. En cada uno, del lado izquierdo de sus abrigos estaba grabada la insignia de la policía pokemon

-Sí... - Laila respondía con una voz apenas audible – vengo... de...

-Bien – el policía, un rubio de tez pálida y barba a medio afeitar parecía un poco impaciente - ¿y cómo fue que terminaste aquí?

- No lo sé...

-¿No lo sabes? ¿Qué se supone que eso significa...?

-Relájate – su compañero, un hombre moreno de mirada estricta, posó su mano en su hombro – es solo una niña.

-Vamos, no tenemos tiempo para esto. Deberíamos estar...

-Mira, en lo que a mí respecta, esto es mucho más importante – el hombre apretujó un poco su agarre en el hombro de su compañero – si lo deseas, yo puedo seguir con las preguntas.

-Hah, como quieras.

El primer policía se puso de pie, dando paso a su compañero para que se sentara. Este miró a Laila, cambiando su semblante serio por uno más amigable.

-Ese es un vulpix muy bonito – trató de suavizar en lo posible su voz - ¿tiene un nombre?

-C...Chiara...

-Oh, ya veo, es un nombre muy bonito. Y tú eres Laila, ¿Correcto?

La niña pelirroja asintió sin hablar.

-¿Qué edad tienes?

- Si... siete...

-Bueno, Laila, necesitamos que nos cuentes cómo fue que terminaste aquí. Por lo que nos has dicho, estas muy lejos de casa.

-Me... me llevaron... yo... - sus ojos comenzaron a lagrimear – no sé dónde están papá o mamá...

Chiara trataba de consolar a su compañera como podía, y esta se abrazó más de ella. El moreno se levantó de la silla con un suspiro.

-No hay caso, está demasiado asustada para hablar.

-Quizá la amenazaron – dijo el rubio – si fue un secuestro, tal vez hayan buscado un rescate o algo parecido, lo que implica que saben dónde hallar a su familia o su hogar.

-Un seguro para evitar que los delate, a eso te refieres.

- Así es.

-Hm – el moreno se puso en posición pensativa – si es así, tenemos problemas.

Seguidamente, se volvió hacia Laila, suavizando su voz nuevamente.

-Escucha, querida – trató de tomar su mano, pero ella la quitó de ahí – necesito que nos digas al menos dónde vives exactamente. Si es en Alola, necesitamos una ubicación, ya de por sí es un milagro que, siendo la niña que eres, escaparas de tus captores. Tenemos que contactar con la policía pokemon de Alola para llevarte a casa.

Laila seguía sin hablar. La duda en su rostro era muy evidente, pero se resistía a continuar.

-Rayos, esto nos va a llevar horas – el rubio comenzó a perder más la paciencia - ¡No somos unas niñeras, tenemos cosas más importantes que...!

-Lohne... - Laila alzó la vista de repente - ¿Dónde está Lohne?

Esta vez, los tres policías se sorprendieron. Un nombre nuevo había aparecido de pronto en la conversación

-¿Lohne? ¿Quién es ese?

-Quizá – el tercer policía habló por primera vez – es el chico que la trajo.

Laila se volvió a mirar a esta persona. Era, a simple vista, muchísimo más joven que los otros dos policías que estaban ahí, quizá tenia incluso la misma edad de Lohne. Sus cabellos castaños estaban algo revueltos, y se asentaban en una cabeza de tez oscura como sus ojos cuya mirada era optimista y animada, al igual que su voz. Cosa rara que hubiera permanecido en silencio hasta ese momento. Sin embargo, Laila encontró a este último más confiable para decir lo que dijo entonces;

-Sólo hablaré con Lohne – aun entre sus pequeñas lágrimas aun presentes en sus ojos, puso una expresión decidida – Por favor, ¡déjenme hablar con él!

-Si es ese tipo, - el policía rubio ya parecía fastidiado - ¿A dónde fue?

-Se quedó fuera de esta sala – repuso el moreno – tal vez ya se ha ido...

-¡Voy a buscarlo – el tercer policía corrió hacia la puerta de la oficina, abriéndola – espera un poco, pequeña!

Mientras, Lohne y Kyra ya se encaminaban hacia la puerta de salida de la estación. Al menos en lo que a él respectaba, su trabajo ya estaba hecho. No quería meterse más en ese asunto.

-¿Estás seguro de esto? – Telepáticamente, Kyra cuestionaba la decisión más reciente de Lohne – Podrían necesitar que les cuentes lo que pasó.

-Nosotros no tenemos nada que hacer con este asunto, Kyra. Ya hicimos más que suficiente trayéndola aquí. Tenemos nuestros propios asuntos aquí en Snowbelle.

-No lo sé... ellos... ella podría necesitarte...

-Claro que no, soy un total desconocido para ella. El que evitáramos que un houndour la almorzara no nos hace de confianza. Digo, ni siquiera sabe mi nombre...

-Sí lo sabe.

-¿Uh? ¿Cómo es eso? – Lohne noto los ojos serios de Kyra mirándole – espera, ¿no habrás sido tú, verdad?

-Sí. Lo lamento si te ha molestado...

-Eso sí es raro. Tú no sueles hablar con otros humanos, ¿no?

-Esa pequeña estaba muerta de miedo, Lohne. Necesitaba que se diera cuenta de que podía confiar en nosotros.

-Heh... - una media sonrisa irónica se dibujó en el rostro del pelinegro – siempre has sido así, los niños son tu debilidad.

-Bueno, no fui yo quien tomó la decisión de ir al rescate, ¿Qué me dices de eso?

-Tch, cállate...

El dúo continuó su marcha y ya se encontraban en el exterior, en medio del patio dirigiéndose hacia la entrada principal de la sede, cuando repentinamente escucharon una voz llamándoles a gritos;

-¡HEY, TU AHÍ!

Lohne y Kyra se volvieron. Un joven con un uniforme vestido descuidadamente de la policía pokemon llegó con ellos, y se detuvo jadeando un poco.

-Cielos, - el joven policía sonreía aliviado - creí que no te alcanzaría.

-¿Quién eres? – pregunto Lohne con brusquedad - ¿Qué quieres?

-Disculpa, pero... ¿no serás tú el chico que trajo a la niña del vulpix blanco? ¿Te llamas Lohne?

-¿Y que si así es?

-Ah, menos mal... - el policía dio una gran sonrisa – me presento, me llamo Hannes, y soy miembro de la policía pokemon...

-Eso puedo verlo...- Lohne barrio al chico con la mirada – aunque me sorprende que tengan a alguien tan joven.

- Heh, heh... - el joven policía cruzo sus brazos y puso una expresión de confianza – no es por presumir, pero soy muy bueno...

-Grandioso, entonces – Lohne interrumpió groseramente a Hannes – ¿Por qué me buscas?

-Oh, sí... - Hanne recobro su actitud de trabajo – estamos tratando de que esa niña nos dé información para atrapar a esos delincuentes que la secuestraron y sobre su lugar de residencia, pero no quiere hablar... está muy asustada para confiar en nosotros.

- ¿Y yo que tengo que ver con eso?

Kyra miró a su entrenador. Ya imaginaba lo que le iban a responder.

-Dice que solamente hablará contigo.

-¿Eh? ¿Por qué rayos haría eso?

-¿No será porque tú fuiste quien la salvo? –replico Kyra, muy segura de su punto de vista.

-Paso – Lohne le dio la espalda al policía – no estoy interesado en este asunto.

- Pero...

-Dije que paso. – ni siquiera se volvió a mirar – Eso no es mi problema. Ustedes son la policía pokemon, ¿no? Deben saber cómo tratar situaciones así. Hagan su trabajo.

Lohne comenzó a caminar. Pero, de pronto, noto que nuevamente su Gardevoir no le estaba siguiendo.

-Kyra, ¿Qué haces?

-No puedes pensar realmente eso, ¿verdad?

Lohne la miró con ojos fríos, aunque esto no inmutó al Gardevoir. Hannes, por su parte, los miraba sin entender qué ocurría.

-Estoy segura de que lo sabes... esto se volvió asunto nuestro desde que salvamos a Laila y a Chiara.

Lohne apretó los puños, pero su expresión ya denotaba que se debatía entre discutir y ceder.

-Disculpa...

Lohne y su compañera se volvieron a mirar a Hannes. El pobre tenía una sonrisa boba, no entendía nada de nada.

-Amigo, ¿con quién estás hablando?

-¿No es obvio? – señaló a Kyra – hablo con ella.

-Pero ella no ha dicho nada... ¡y los pokemon no hablan...!

Sin dejarle terminar, Lohne volvió sobre sus pasos, quitando a Hannes de su camino, dirigiéndose de nuevo hacia la estación. Al ver que ni éste ni Kyra se movían, se volvió a medias.

-¿Qué estás haciendo? ¿Esperas que tome tu lugar haciendo tu trabajo? – luego se volvió hacia su Gardevoir – Kyra, ¿a que estas esperando?

Kyra sonrió. No necesitaba usar sus poderes psíquicos para leer a su amigo. Si, estaba totalmente seguro de que el tener que participar en esto le molestaba sobremanera, pero bajo toda esa mala actitud, su corazón era noble. Sin mediar más, decidió seguirle, dejando a Hannes muy confundido.

-¿Pero qué es lo que acaba de pasar? – pensó el policía – en fin...

El chico les siguió, mientras entraban de vuelta a la estación y se encaminaban a la sala de interrogación en la que dejaron a Laila. Cuando ingresaron a esta, Lohne encabezaba la marcha, y fue lo primero que Laila vio entrar. Sus mejillas se sonrojaron mucho mientras sus ojos se iluminaban.

-¡Lohne! – la pequeña corrió y abrazó al pelinegro por la cintura, para sorpresa de este - ¡qué bueno que estás aquí!

-Oye, oye, ya cálmate – controlando su fuerza, Lohne separó a Laila de él – me dijeron que les estás haciendo difícil el ayudarte.

Libre del abrazo de Laila, Chiara corrió hacia Kyra, quien la levantó y la sostuvo entre sus brazos.

-Bueno, ya está aquí tu amigo – el policía rubio hablo con brusquedad – ahora dinos lo que te estamos preguntando-

-Hm... - Laila aun parecía dudosa – pues...

-¡¿Por dios, que demonios quieres ahora, niña?!

Laila se asustó por ese exabrupto, aferrándose a Lohne, temerosa.

-¡YA BASTA! – El policía que la había estado interrogando se interpuso entre el rubio y los demás - ¡La estas asustando!

- ¡Pero...!

-Mira, Laila – el policía moreno se agachó para que su vista quedara frente a la de la niña, hablando con paciencia – necesitamos que al menos uno de nosotros se quede a escuchar lo que tienes que decir. No podemos ayudarte si sólo...

Inmediatamente, Laila señaló a Hannes. Este se sorprendió mucho, mirándola a ella y luego, a los otros dos agentes.

-Muy bien – El policía suspiró derrotado – Hannes se quedará y escuchará lo que digas. Por favor responde a las preguntas que te hicimos.

-¿Es una broma? – el rubio preguntó incrédulo - ¿Acaso vamos a...?

Dicho esto, extrajo de su bolsillo un pequeño dispositivo y se lo dio a Hannes disimuladamente, mientras pasaba a su lado para salir de la sala.

-Encárgate – susurró – Por favor, Hannes.

-Sí señor. – Hannes se tornó serio y con voz obediente – déjemelo a mí.

-Vámonos – el policía miro a su rubio compañero – y no digas nada más que empeore esto.

-Tch – el hombre chasqueo los dientes con fastidio – estoy harto de esto.

Las miradas de ambos hombres se encontraron primero con la de la niña, que se ocultaba tras de Lohne, y luego, con la de este, quien no cambió para nada su forma gélida de mirar. Tras esto, ambos salieron del lugar y cerraron la puerta.

-De acuerdo, pequeña – Hannes se sentó en la silla en que su superior acababa de estar - ¿ahora puedes responder?

Laila miró a este, que le sonreía afable, y luego a Lohne, que la miraba fijamente. Se sentó de vuelta en donde estaba, apretando sus puños en su falda. Kyra sostenía a Chiara con firmeza, mientras escuchaban, ambas, atentas

-Yo me encontraba jugando con mis amigos en el parque de la escuela... - la pelirroja miró al joven policía asintiendo, mientras que Lohne solo estaba ahí de pie, mirándola sin ninguna emoción – aunque el único pokemon que estaba ahí era Chiara, mi madre me lo había regalado hacía algunos días nomas...

Laila narró toda la experiencia que la llevó a ese momento y lugar. En Alola, el día era soleado y ella se encontraba jugando alegremente con Chiara y con sus amigos. Corrían tratando de atraparse entre sí, bajo la amable luz del sol hasta que, de pronto, algo muy ruidoso lo ocultó. Cuando dirigieron sus miradas al cielo, vieron un enorme vehículo volador con varias hélices que aterrizaba sobre ellos. Retrocedieron tratando de evitar que esa enorme cosa les cayera encima y, pronto, vieron a un grupo de hombres con uniformes negros descender del vehículo usando unas cuerdas desde las que se descolgaron.

-¡Ahí está! – dijo uno de ellos - ¡Vayan por el!

Los niños, instintivamente, huyeron despavoridos, dispersándose en diferentes direcciones. Sin embargo, Laila no escapó debido a que su vulpix se había quedado atrás, y corrió hacia ella. Pero antes de que pudiera alcanzarla, uno de los hombres que llegaron la tomó rápidamente, metiéndola en una jaula que otro sostenía.

-¡CHIARAAA! – gritó la pequeña - ¡¿QUÉ ESTAN HACIENDO?!

La niña corrió imprudentemente hacia el grupo de ladrones, alcanzando al que sostenía la jaula y, para gran sorpresa de este y sus compañeros, comenzó a golpearlo con sus manitas, tan fuerte como podía.

-¡DEVUELVAN A CHIARA! ¡DEVUELVANMELA!

-Demonios, les dije que evitáramos a los niños, - el uniformado trataba de sacudirse a la niña de encima - son una molestia.

-Démosle lo que quiere entonces-

Los hombres se volvieron de pronto hacia el lugar en que el gran vehículo acababa de pisar tierra. Una mujer de cabellos azulados y muy bien peinados llegaba acompañada de un Bisharp.

-Llévensela también. – Dijo la mujer – podría ser útil para mantener a ese pokemon controlado. Quizá incluso podamos reacondicionarla.

Antes de que pudiera darse cuenta, Laila también fue capturada por un par de brazos que la cargaron, y otro par que le sostenían los pies para que no pataleara. Acercándose al vehículo, la pelirroja se vio a si misma arrojada dentro de una prisión en el interior del vehículo, y fuera de esta, fue arrojada la jaula en que Chiara se encontraba.

-¡SUELTENME! ¡SUELTENME! ¡¿QUÉ VAN A HACERNOS?! ¡AUXILIO!

Por más que gritaba y gritaba sin parar, no era escuchada. Poco a poco la puerta del gran compartimento trasero del vehículo en que se encontraba ahora se cerraba frente a sus ojos.

-¡AUXILIOOO! ¡MAMAAA! ¡PAPÁAA!

Sus padres, claro, no estaban ahí. Vio como algunos adultos, profesores, salían de la escuela y corrían hacia el lugar, aparentemente notando que la estaban secuestrando. Y aunque esto no le impidió seguir gritando, nadie logro llegar, y pronto se vio en la más completa oscuridad.

-No sé cuánto tiempo estuvimos ahí – en la sala, Laila continuaba narrando mientras Hannes escuchaba muy perturbado y Lohne hacía lo mismo aparentemente sin reacción – pero estoy segura de que fueron días. Recuerdo que me juntaron con otros chicos, como yo y otros más grandes. Nos decían todo el tiempo que ese era nuestro nuevo hogar, que jamás nos íbamos a ir, que les pertenecíamos, y que nuestros pokemon también les pertenecían... nos hacían repetir un montón de cosas, y si no podíamos nos golpeaban o encerraban...

-Pero que terrible... - Hannes se veía muy alterado, veía a Laila con compasión – has vivido algo horrible pequeña, que fuerte eres...

El joven voleó hacia Lohne, y se asustó un poco al notar que este, aunque parecía relajado, tenía una mirada que brillaba de forma aterradora, sin mencionar que sus pupilas estaban algo contraídas. Definitivamente estaba enojado, pero forzaba su estoicismo.

-¿Y cómo lograste escapar? – Lohne pregunto de pronto, logrando que Laila lo mirase.

-Pues... - Laila miró de nuevo al suelo, como había hecho durante toda su narración – pude oírles decir que iban a comenzar con "el plan" aquí en esta región, pero no escuche que fuera Kalos. No sabía que ya no estábamos en Alola...

Entonces, de la nada, la niña alzo la mirada hacia Lohne, quien reacciono con seca sorpresa.

-Estábamos en uno de esos lugares en los que nos querían enseñar a hacer cosas, cosas malas... y querían obligarnos a hacerles daño a otros chicos o a pokemon... y... - Laila comenzó a lloriquear y gemir mientras trataba de seguir contando su historia – a quien yo debía lastimar era a Chiara...

- Santo cielo... - Hannes miraba hacia la vulpix, que gemía mientras el Gardevoir de Lohne le reconfortaba como podía.

-Pero me negué, y por eso, iban a golpearme de nuevo... pero entonces, Chiara atacó a quien iba a hacerlo, lo derribo con un cabezazo.

-Le habían enseñado movimientos de ataque – Lohne hablo con voz cortante – supongo que forzaban a los pokemon secuestrados a pelear.

-Sí...- Laila miró a su vulpix antes de continuar - nos dimos cuenta de que al hombre se le había caído un botón, uno que usaban para abrir diferentes lugares de ese lugar. Yo lo agarré y lo presioné, y la puerta gigante por la que se salía afuera se abrió.

-Entonces cogiste a Chiara y escaparon por ahí – dedujo Hannes – que bueno que estaban en tierra firme.

-Cuando salimos, vimos que había nieve por todas partes... creí que era el monte Lanakila. Unos hombres salieron atrás de nosotras, así que tome a Chiara fuerte y corrí muy rápido.

-¿El monte Lanakila? – preguntó Hannes – eso está en Alola, ¿no es así?

- Nos metimos al bosque, pero ellos liberaron a cuatro pokemon y nos persiguieron... yo no quería regresar a ese lugar horrible...

Al sentir los movimientos de Chiara, Kyra la soltó, y esta saltó a los brazos de Laila. Entonces, los ojos tristes de Laila se iluminaron de nuevo, mientras, sonrojada, dirigió su mirada hacia Lohne.

-Entonces llegamos al claro donde ya no pude correr más... creí que nos atraparían, pero entonces llegaron Lohne y Kyra para salvarnos. – Laila sonrió a Lohne, quien solo desvió la mirada – y él solo derrotó a esos hombres y a todos los que vinieron después.

-¿El solo? Cielos... - Hannes miró a Lohne con una sonrisa – debes ser tan bueno como yo.

-No importa – respondió Lohne.

- Jaja... un minuto – El policía pronto recordó algo – Si eso es todo, ¿Por qué no quisiste hablar con mis superiores mientras estaban aquí?

Laila se volvió dubitativa nuevamente. Pero entonces, miró hacia Lohne y caminó hacia él, haciéndole señas para que se agachara hacia ella. Lohne se fastidió, pero no tenía motivos para negarse ni ganas de discutir, así que decidió darle gusto, viendo como Laila se acercaba a su oído. No le iba a agradar lo que estaba por oír.

-Esta mañana, antes de que nos juntaran a todos de nuevo – la niña susurraba tan bajo como podía – los escuché decir que habían puesto a varios de sus miembros disfrazados en toda esta región. Incluso la policía.

Lohne abrió los ojos con impacto. Entonces por eso estaba siendo tan molesta. Esos sujetos se habían infiltrado, tal vez entre los policías de esa estación, quizá incluso en las agencias de viaje que estos podrían usar para devolver a esta chica a casa. Y a pesar de su edad, Laila estaba siendo lo suficientemente lista como para no delatar lo que sabía, eso hubiese provocado que la buscaran con más ahínco, sin mencionar que si decía mucho, podían ir a Alola a tomar represalias. Si, él ya había tratado con personas así. Volvió a recordar el pasado, enfureciéndose nuevamente, pero controló su rabia. Miró a Laila asintiéndole. Ella le dio una sonrisa agradecida.

-Ya veo... - Lohne se reincorporó con una mirada seria – supongo que tiene sentido.

-Oh, vamos, el interrogatorio lo hago yo, chicos... - Hannes lucía graciosísimo mientras se quejaba – Anda, ¿Qué te dijo?

-Es una niña, genio. – Lohne habló con brusquedad nuevamente – obviamente confía más en quien le ayuda que en otros desconocidos.

-¿Y necesitaba susurrar eso? Por favor, esta es la policía pokemon, estamos para ayudar...

-Eso – El pelinegro miró con algo de sorna al policía - es debatible. ¿Ya es todo?

A Hannes no le gustó nada lo último que dijo Lohne. Pero no estaba en su naturaleza enfadarse con facilidad.

-Ehm... sí, creo que sí. Supongo que no hay nada más que nos tengas que decir, ¿cierto?

-No... - Laila se había aferrado de nuevo a la ropa de Lohne – nada más.

Fuera de la sala, los dos superiores de Hannes habías escuchado toda la conversación.

-Vaya, vaya... - el hombre rubio se dispuso a masticar algo de goma de mascar – esa fue toda una historia.

-Sí... - una mirada introvertida apareció en los ojos del moreno – Lo fue. Ahora hay que encargarnos de...

En ese momento, Laila, Lohne y sus pokemon salieron de la oficina seguidos por Hannes. Los dos superiores caminaron hacia ellos.

-Buen trabajo, chico – dijo el rubio – a partir de aquí nos encargamos nosotros.

-Has sido de mucha ayuda, muchacho – el otro policía miró a Lohne con firmeza – ahora puedes dejar todo en nuestras manos. Puedes irte.

Laila se pegó a Lohne preocupada, y alzo la vista mirándole mientras se sujetaba con una mano a su ropa y con la otra sujetaba a Chiara. Kyra, por su parte, le miró también. Había sentido las emociones del joven durante todo el tiempo que estuvieron en esa sala, por lo que no se sorprendió, sonriendo incluso, cuando dijo lo que dijo.

- Me voy a quedar hasta que la lleven a casa con seguridad.

Laila soltó una enorme sonrisa mezclando sorpresa y alegría, en extremo conmovida.

-¡¿Uh?! – Hannes exclamó interrogante y asombrado - ¿a qué viene eso?

-No te pases de listo, chico – el policía rubio comenzó a perder la paciencia de nuevo – este no es trabajo para un tipo cualquiera, esto concierne a la policía pokemon.

-¿Quieres quitarme del camino? – Lohne habló desafiante – Adelante, oblígame.

Todos los presentes en la estación veían lo que ocurría en silencio. Parecía como si se fuera a desatar una pelea ahí mismo.

-Muchacho – el serio policía de voz amable se acercó a Lohne – esto es un asunto serio. Tu preocupación por esta pequeña es encomiable, pero...

-Véanlo como una ayuda, no les estorbaré, solo miraré de cerca, y si necesitan una mano, colaboraré. Y ni siquiera les estoy cobrando.

-Esto no se trata de que cobres o no. Creo que ya eres lo suficientemente maduro para entender...

-Lo que ustedes no entienden... - Lohne afiló más su mirada – es que no les estoy pidiendo permiso. Voy a hacerlo simplemente porque quiero. ¿Quieren detenerme? Vengan a obligarme.

Entonces, el hombre comprendió. Dado que no iba a ceder, quizá podría convencerle tratando a su modo. Miró a Hannes con ojos estrictos pero calmos.

-Hannes.

-Sí – Hannes se acercó a él – señor.

-Vamos a hacer las cosas al modo de este chico.

-¿Qué?

-Hannes – el policía se volvió hacia Lohne nuevamente – es el entrenador más fuerte que hay en esta estación.

-Señor...

-¿De veras? – Lohne dirigió sus ojos combativos hacia el policía más joven – Eso es interesante.

-Esa es la razón por la que, a pesar de ser tan joven, es un miembro activo de la policía pokemon de Kalos. – El hombre se dirigió a la salida - Si deseas que cedamos a tus demandas, deberás vencerle.

-Muy bien – Lohne chasqueo sus nudillos – eso ayudará.

Laila comenzó a preocuparse, ya que se había sentido inmensamente feliz de que Lohne se ofreciera él mismo a ayudarla. Pero ahora, enfrentándose al más fuerte de la policía pokemon, había una posibilidad de que él único que sabía la razón de sus peores temores no pudiera acompañarla. Sin dejar de pensar en ello, se aferró a Lohne y le siguió mientras salían al patio de la estación, y llegaban a un campo de batalla muy bien trazado en uno de los sectores de este.

-Me preguntaba por qué el patio era tan amplio – Lohne dio una mirada rápida a su alrededor – hay varios campos de batalla aquí.

-Los usamos para nuestro entrenamiento – Hannes caminó hacia el área norte del campo – necesitamos mantenernos en forma para proteger a la gente.

-Hm... entiendo – Lohne se situó en el área sur del campo, dejando a Kyra, Laila y Chiara algunos pasos a sus espaldas.

-Con este combate se decidirá la participación de este muchacho, Lohne, quien se ha ofrecido a ayudar en el caso de la niña rescatada Laila – el policía rubio hacía las veces de árbitro mientras anunciaba las condiciones – sin importar el resultado, no habrá objeciones.

-Entonces, - Dijo Lohne – si gano, me quedo, si pierdo, me voy, ¿correcto?

-Es una forma de simplificarlo – repuso Hannes, sacando una pokeball – pero así es. Pero tengo una propuesta para nuestro combate.

-¿Y qué será?

-Por favor usa contra mí el pokemon que derrotó solo a todo ese grupo de bandidos de los que Laila escapaba. A cambio, te combatiré con mi compañero más fuerte.

-Me gusta – Lohne sacó una pokeball de su cinturón – trato hecho.

-¿Uh? ¿No fue ese Gardevoir?

-Kyra es muy fuerte realmente – Lohne miró a su compañera, que sonrió – pero no fue ella quien se deshizo de ellos.

-¡Muy bien, descubramos quien fue entonces! – jugando un poco con su pokeball, Hannes la arrojo enérgico - ¡Sal ahora, Trece!

La pokeball se abrió, liberando un Ampharos, que se agitó ni bien tocó el suelo. Estaba listo para la pelea.

-Se ve bien – Lohne hizo lo mismo con su pokeball, arrojándola fuerte - ¡Vamos, Blaze!

En el aire, la pokeball se abrió liberando al charizard con cicatrices de Lohne que, nuevamente, rugió poderosamente haciendo temblar el lugar. Los dos superiores de Lohne no pudieron evitar sorprenderse ante la presencia de ese pokemon. Saliendo del campo, el policía rubio dio la orden;

-¡EMPIECEN!

-¡Trece, - Hannes decidió comenzar la pelea - usa Electrobola!

El ampharos arrojó velozmente una esfera de energía eléctrica que voló veloz hacia Blaze. Lohne no iba a esperar que impactara.

-¡Blaze, Lanzallamas!

El pokemon de fuego intercepto el ataque de su oponente con un fuerte lanzallamas que, al colisionar con la esfera, la hizo explotar, quedando empatados.

-¡Buen contraataque – Hannes parecía confiado – pero esperaba que hicieras algo así!

En eso, entre la humareda del choque, apareció el ampharos corriendo veloz hacia el charizard.

-¡Usa golpe trueno!

Uno de los brazos del pokemon eléctrico se envolvió en chispas y rayos eléctricos, y estando ya tan cerca de Blaze, comenzó a blandirlo para golpearlo limpiamente.

-Garra dragón.

A la orden de Lohne, rápidamente Blaze bloqueó el puño trueno con sus garras agigantadas y energizadas, forcejeando por unos segundos hasta dar un impulso de fuerza que le permitió abrir sus garras y luego golpear a Trece enviándolo hacia atrás.

-¡No puede ser... – Hannes no parecía haberse esperado eso - ¿Cómo lo hizo?!

-¡ESO ES, ERES MUY FUERTE, BLAZE!

Kyra se volvió a mirar a Laila. Era la primera vez que la veía tan alegre, incluso emocionada. Tras el calvario que había pasado, le hacía muy feliz saber que aun la pequeña era capaz de sonreír así. Luego regresó a mirar a su entrenador. Durante todo este problema, él había actuado como si le molestara mucho formar parte de todo el embrollo, y puede que fuera así. Pero ella sabía. Una de las razones principales para que decidiera quedarse, era porque él había pasado por una experiencia similar. Sólo que, en su caso, no había habido nadie para salvarlo. Con su propia fuerza y la de sus compañeros, había logrado salir de su mala situación, fortaleciéndose para no tener que depender de nadie más que de ellos mismos. Y sin embargo, sabía que él se veía reflejado en esa niña. Una inocente victimada por cobardes y malvados. Un compañero débil dispuesto a todo por ella. Todo estaba allí. Él era como era debido a lo que había sufrido, y no estaba dispuesto a permitir que Laila pasara por lo mismo y esa alegría que estaba demostrando se apagara, por mucho que negara esto. Él, sin siquiera saberlo el mismo, ya había decidido que la protegería hasta que regresara a casa a salvo.

-¡Trece, Derribo!

Arriesgándose a recibir daño, el Ampharos obedeció a Hannes sin dudar, arrojándose con toda su fuerza contra Blaze.

-¡Bloquea, Blaze!

Nuevamente cruzando sus garras frente a sí, Blaze se dispuso a bloquear el embate del oponente, quien, en un movimiento inesperado, se agachó lo suficiente como para pasar bajo su bloqueo y golpearlo directo en el vientre.

-Geh... - Lohne sonrió desafiante – miren nada más...

Blaze logró mantenerse equilibrado sobre sus patas a pesar de haber sido arrojado hacia atrás.

-Lo siento de veras – Hannes veía el final muy cerca – tu charizard es muy bueno, pero ya es momento de terminar.

Lohne no dijo nada. Solo esperaba.

-¡Acaba con Impactrueno!

Trece se envolvió en electricidad y arrojó su ataque eléctrico contra Blaze, que no se movía para evitarlo, recibiéndolo de lleno. Todo resultó en una ligera explosión que nubló el lugar en que estaba Blaze.

-Esto ya se terminó – el policía rubio se prestaba a declarar el final – espero que esto ayude al chico a recapacitar sobre su lugar en todo esto.

Laila bajó la mirada, triste. Realmente esperaba poder contar con Lohne para estar con ella hasta que todo terminara. Aparentemente no iba a ser posible. Sin embargo, al voltear hacia Kyra, esta le sonrió optimistamente, sorprendiéndola y haciendo que vuelva sus ojos a la batalla.

-¡Charizard ya no puede pelear! – El policía parecía aliviado, mientras su compañero sonreía del mismo modo fuera del campo - ¡El ganador es..!

-¡Oye! – De la nada, Lohne le espetó - ¿De que estas hablando?

Ante la sorpresa de los presentes, Lohne señalo hacia la nube de humo, la cual se disipó rápidamente tras el aleteo enérgico del charizard, que rugió fuertemente.

-¡Imposible! – Hannes no se lo creía, igual que su ampharos - ¡Le dimos de lleno!

-Es nuestro turno, Blaze.

Sin que su entrenador se lo ordenara, el charizard alzó vuelo rápidamente, poniéndose justo sobre el campo.

-¡Lanzallamas!

El pokemon de fuego arrojó sus llamas de fuego por todo el campo, haciendo inevitable que ampharos resultara afectado, pero no derrotado.

-¡Eso ni siquiera fue un golpe directo! – Hannes confiaba en su ampharos lo suficiente para que este ignorara su daño y se levantara - ¡Necesitaras algo mejor!

-Entonces... – Lohne sonrió con desafío – es bueno que, a pesar de que estemos en Snowbelle, hoy haga tanto calor.

Todos los presentes lo notaron. Tras la lluvia de ese día, el sol se había alzado fuerte y brillante ese día. La nieve de los bosques no se había visto demasiado afectada, pero el poco de ella que solía rodear el patio normalmente se había derretido. Blaze, como llamado por el mismo, se puso justo de espaldas al sol en pleno vuelo.

-Oh... - Hannes creyó deducir lo que se venía – no es cierto...

- Acabemos con esto, Blaze – Apunto decididamente hacia el ampharos desbalanceado - ¡RAYO SOLAR!

Debido al día soleado, Blaze ni siquiera tuvo que cargar energía. De su hocico reptil, emergió una tremenda ráfaga de energía solar que impactó a Trece sin resistencia. Hannes y los demás se cubrieron de la explosión.

-¡TRECE!

Cuando pasó la conmoción y la humareda pasó, pudieron ver a ampharos, debilitado, caer pesadamente al suelo.

-No... no puede ser – el rubio no daba crédito a sus ojos – pero...

El policía se volvió hacia el moreno, que, aunque sorprendido también, le miró y asintió. Su compañero hizo lo mismo y fue hacia el centro del campo.

-¡Ampharos ya no puede pelear! – miró hacia Blaze, extendiendo el brazo hacia el – el ganador es Charizard.

-¡SÍ! – Laila se veía muy feliz - ¡Lo ha logrado!

Sin poder controlarse, la niña pelirroja corrió hacia Lohne, que ya se había acercado a felicitar a Blaze. Fueron seguidas por Kyra, que al llegar le sonrió a su entrenador, recibiendo un movimiento de cabeza afirmativo de este.

-¡Ustedes son increíbles! – Laila miraba a Blaze con ojos brillantes - ¡Son muy muy fuertes!

Lohne veía a Laila feliz mientras Chiara veía a Blaze con ojos llenos de admiración. Suspiró con fatiga.

-Lo mismo digo.

El grupo alzó la mirada viendo a los tres policías caminando hacia ellos, encabezados por Hannes.

-Eso fue impresionante – Hannes no parecía molesto por haber sido derrotado – bien hecho.

-Supongo que ya no tienen objeciones, ¿verdad?

- En efecto – el policía moreno se acercó a ellos con una sonrisa seria – es muy difícil impresionarme, pero tú lo has logrado con facilidad.

-Muy bien, entonces – el rubio se adelantó hacia ellos – ya que vas a trabajar con nosotros, nos presentaremos. Mi nombre es Hitvick, y soy el subjefe de la división de búsqueda y rescate de la policía pokemon.

-Mi nombre es Tech, y soy el jefe de la misma división – el policía moreno metió una mano en su bolsillo, extrayendo una versión miniatura de su placa, extendiéndosela a Lohne – Y vas a necesitar esto si trabajarás con nosotros.

-No se confundan – Lohne apartó la mirada – nunca dije que trabajaría con ustedes.

Los tres policías se sorprendieron.

-Lo único que dije fue que me aseguraría de que la niña llegue a casa a salvo – miró hacia la niña, que le veía sonriente y sonrojada de nuevo – y sólo en caso de ser necesario, ofrecería una mano. Es todo.

-Es suficiente – Hannes tomó de su superior la pequeña placa que este ofrecía – así que acéptala por favor, por si acaso. Quizá te haga falta.

Reticente, Lohne tomo el objeto y lo guardo en su bolsillo.

-Pero la niña debe quedarse aquí bajo protección hasta que decidamos un plan de acción.

-Está bien – Lohne regresó a Blaze a su pokeball – también me quedaré. Después de todo, soy una suerte de "miembro honorario", ¿no?

Hitvick gruñó por lo bajo. Lohne lo notó, pero no le hizo mayor caso.

-Está bien. – se volvió hacia el policía más joven – Hannes, llévalos a una de las barracas que usamos para protección.

-Sí señor – Hannes dio una palmadita en el hombro a Lohne – Por aquí, chicos.

Lohne y su grupo siguieron a Hannes, dejando solos a Hitvick y Tech, que pronto intercambiaron miradas de complicidad.

-Esto va a ser duro, ¿uh?

-Sí... - Tech no apartaba la vista del lugar en que estaban Lohne y los demás – bastante...

Hannes invitó a Lohne, Laila y sus pokemon a ingresar a una habitación metálica con dos camas igualmente metálicas. Lohne casi tiró su mochila sobre una de ellas.

-Bueno, aquí es – Hannes sonreía con afabilidad – espero no sea demasiado incómodo para ustedes.

-No importa – Lohne hablo secamente – dudo que nos quedemos mucho tiempo.

-Haha, eres optimista – Hannes reía con humor – no aparentas serlo.

Lohne no respondió. El policía veía como este había comenzado a hablar aparentemente solo, pero entonces vio a Kyra asintiendo, así que dedujo que era lo mismo de antes. Decidió no darle demasiadas vueltas.

-Bueno, instálense. – Hannes comenzó a salir del lugar – estaré con Hitvick y el jefe para decidir el curso de acción que tomaremos. Por favor esperen hasta que los llame.

El chico cerró la puerta tras de sí. Al no oír ningún otro ruido, Lohne confirmo que no estaban encerrándoles ahí.

-Gracias... a los dos.

Lohne miró hacia Laila. Esta se había sentado en la otra cama y acariciaba a Chiara mientras le hablaba.

-No importa – Lohne le hablaba mientras revisaba su mochila – tengo mis propios motivos para ayudarte.

-Eso significa "de nada" en su idioma – dijo Kyra telepáticamente – no te preocupes, regresarás bien a casa.

-No hables por mí, Kyra... – Lohne la miraba con reproche – se puede hacer una idea equivocada.

-No hay manera de que eso pase, Lohne – Kyra le hablaba a él, pero miraba a Laila – así que está bien.

Lohne resopló con fastidio fingido.

-Creo que podemos confiar en él. – dijo de pronto Laila - En ese chico, Hannes.

-Parece que, al menos es medianamente fiable – repuso Lohne – pero de todos modos, si lo que me dijiste es cierto, no podemos confiar demasiado en ellos.

-Yo sólo confiaré en ti,

Lohne no pudo evitar alzar la vista con sorpresa, solo para ver a la pequeña darle una tierna sonrisa.

-No deberías – Lohne se recuperó de la sorpresa y volvió a lo que hacía – me acabas de conocer.

-¿Por qué no? Después de todo, me salvaste. Me escuchaste, y te quedaste conmigo.

- Ya te lo dije, tengo mis propias razones. – Finalmente, cerró su mochila y se recostó un momento en la cama – y ya deja de agradecerme, o se volverá molesto.

Ninguno de los dos dijo nada más en ese momento. Lohne pensaba sobre el lío en el que se acababa de meter, y como esto había tergiversado sus planes, los cuales, de un modo u otro, estaba dispuesto a cumplir. Laila, por su parte, se echó por completo en la cama, con Chiara recostada junto a ella, mientras aún mantenía sus pensamientos en su situación actual, en Chiara, Lohne, Kyra, y su familia; con renovada esperanza. Y percibiendo las emociones de ambos, Kyra sonreía, deseando que esta experiencia ayudara a su compañero a dar al menos un paso hacia adelante. Laila, y sorpresivamente, ese chico Hannes, le daban esa sensación. Y ella no solía equivocarse en eso.

Continuará...