Hola, otra vez! (Después de un laaaaargo tiempo ñ.ñu)
Pues lo prometido es deuda ^ ^ por lo tanto, aquí pongo el siguiente kap. del fic que he comenzado de estos jóvenes deportistas por cierto, de antemano, unas cuantas disculpas, la primera…. Gomen nasai por la demora! TT-TT en verdad que no tengo excusa pero, ahora que trabajo todo el santo día… ya no tengo tiempo para mí TT^TT en fin… snif…
Y la otra… tal vez hice creer que "cierta persona" iba a entrar al cuarto de Fubu-chan pero, no fue así, no era esa persona la que quería hablar con el chico de Hokkaido, sumimasen ^ ^u
Habiendo aclarado este punto (y si quieren saber quien fue el "oyente"), pasemos al dìa en que será la práctica, va? Adelante!
Recordando que los personajes no son míos, pertenecen a su respectivo creador =D
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CONFUSIÓN
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El día del partido entre los jugadores del Inazuma Japan, llegó. Fue una mañana fresca y un tanto nublosa, la lluvia se veía venir.
Los jugadores estaban en el comedor, listos para empezar su día desayunando animadamente. Aki y compañía les servían su buena porción del alimento balanceado ordenado por el entrenador del equipo.
Y mientras empezaban a probar el primer bocado del platillo matutino, la lluvia se soltó; más de un curioso (Endou, principalmente) se asomó por la ventana del comedor.
– Parece diluvio – dijo sin más. Sólo era lluvia, no había ventarrones como en ocasiones pasadas, por lo cual, el agua caía libremente y de forma recta.
Ya eran casi las 9:00am y en entrenador Kudou no hacía acto de presencia en el comedor ni llamaba a los chicos, tampoco el entrenador Hibiki estaba en el lugar, cosa que extrañaba a los chicos.
Entonces, Kurimatsu empezó una, a su parecer, divertida conversación.
– No dudo que el entrenador nos diga que juguemos con este clima –.
Ante este comentario, Endou salió en defensa de su entrenador.
- ¡Kurimatsu! ¡El entrenador no nos pediría eso! -.
- ¿Está seguro capitán? – Le dijo el menor con desconfianza – El entrenador es capaz de muchas cosas -.
Ante esta afirmación, Mamoru dudaba que responder, entonces, Goenji intervino.
– Si el entrenador dijera que saliéramos a jugar así, yo le obedeceré –.
Como siempre, las palabras del delantero se escucharon agresivas (aunque esa no fuera su intención) y decididas.
Por lo mismo, Kurimatsu, ya no quiso decir nada, pero momentos después, ellos 3, junto con Kidou, Toramaru y Kazemaru, se debatían entre quienes sí creían que el entrenador los haría salir a practicar con ese "aguacero torrencial", como le llamó Kurimatsu, y los que no.
La plática era amena, los demás sólo los observaban desde sus mesas; como cierto jugador que últimamente juega sólo de defensa.
A un par de mesas de distancia, Fubuki veía la animada plática de sus amigos, su plato estaba a poco más de la mitad del contenido inicial.
Sus ojos se posaban en cierto joven de negros cabellos que sonreía alegremente a su compañero del lado derecho, quien le correspondía la sonrisa de forma sincera y divertida, pues compartían la opinión de salir a jugar soccer aún con el clima actual.
La vista de Shiro cambió de lugar cuando escuchó que lo llamaban.
– ¡Fubuki! –.
Le llamaron nuevamente y éste volteo al tiempo que el joven surfista se sentaba frente a él, ocasionando que su gran cabellera rosa cubriera la figura de Goenji; y más cuando Tachimukai se sentó al lado del otro defensa.
- ¿Estás bien, Fubuki-san? -.
Preguntó el joven portero con evidente preocupación; ante esto, Fubuki apenas y sonrió, bajando un poco su cabeza y viendo su plato.
– Si… sólo que no tengo mucha hambre – dijo con fingida seguridad.
Yusuke y Yuki se vieron mutuamente unos momentos, sin comprender en su totalidad la situación.
Media hora pasó y la lluvia continuaba; momentos después el teléfono sonó, Fuyuka atendió la llamada, que no duró ni 3 minutos y después habló con los jugadores.
– Era mi papá, dijo que por hoy la práctica cambia al día de mañana, que no es factible entrenar con este clima -.
Al oír las palabras de la chica, Endou lucía feliz.
- ¿Lo ven? Les dije que el entrenador sí se preocupa por nosotros –.
Afirmaba con seguridad, acto seguido sonrió en dirección a Fuyuka, ella le regresó la sonrisa pero de forma tímida cosa que el portero notó.
- ¿Qué pasa Fuyupe? –.
- Bueno, Mamoru-kun… papá dijo que aquel que no esté despierto mañana a las 7:00am, no jugará los próximos 2 partidos -.
Al escuchar las palabras de la chica, todos los integrantes del equipo japonés no podían articular palabra alguna pues bien sabían ellos que muchos (la mayoría), no eran buenos madrugadores.
Tras esa "advertencia" (que más de uno tomó como amenaza), los chicos descansaban en el interior de la finca pues la lluvia no parecía cesar, estaba completamente nublado, parecía que eran las 10:00am cuando, en realidad, ya eran las 2:00pm.
Mientras algunos chicos buscaban con qué entretenerse, el chico de Hokkaido estaba en el desván de la casa; un cuarto con varios muebles arrumbados "por aquí y allá", sin un lugar fijo y cubiertos con una gran tela blanca.
Cajas de todos tamaños, que servían como asientos, inundaban la obscura habitación, que sólo podía iluminarse con la luz que entraba por la pequeña ventana que el cuarto tenía, puesto que no había ningún foco o lámpara en ese "cuarto de tiliches".
Como casi nunca nadie acudía a ese lugar, Fubuki se sintió tranquilo; poca era la luminosidad del cuarto pero aceptable para el estado de ánimo actual del chico, quien quería un lugar donde pudiera ordenar sus pensamientos en paz.
El chico veía la lluvia caer cuando se percató de que alguien entraba a dicha habitación, su paz acababa de ser interrumpida bruscamente, como las olas al chocar con una piedra.
- ¿Otra vez solo? -.
La fuerte y animosa voz del moreno de Okinawa, así como la pregunta directa que hizo el chico de ojos verdes, ocasionó que el chico albino esbozara una sonrisa y volteara a ver al recién llegado.
– Tsunami-kun… -se giró para ver de frente a su joven, y por un año mayor, amigo.
El peli rosa estaba cerca de la entrada.
– Esto no te hace bien, Fubuki – dijo muy seguro de sí viendo la habitación con desconfianza.
El surfista caminó hasta ponerse al lado izquierdo de Fubuki, colocando su mano derecha en el hombro del menor.
– Dime que te traes. Últimamente andas ido –.
La cercanía del chico no incomodaba a Shiro, por el contrario, se alegraba de saber que alguien se preocupaba por su bienestar.
– Todo está bien, Tsunami-kun – mintió…
- ¡A mí no me engañas! –
…Pero no contaba con la franqueza de Yusuke quien alzó la voz al decir esas palabras y se ponía de frente a su compañero, colocando sus manos en su cintura e inclinando un poco su cuerpo frente al deprimido chico, haciendo que éste intentara retirarse.
– ¿T-Tsunami-kun…? – apenas y preguntó Fubuki.
Tsunami inspeccionaba a Fubuki.
- ¿De verás te sientes solo? –.
Dijo de pronto y sin miramientos, sorprendiendo a su compañero y como no obtuvo respuesta, el chico de cabellos rosas se retiró; caminó hacia una de las cajas y se sentó sobre ella, Shiro sólo lo seguía con la mirada.
Al momento de sentarse, Yusuke hizo ruido y exclamó.
- ¡Yosh! A ver, ¿qué tienes? –.
La seguridad con la que hablaba Tsunami, hacía que Shiro cavilara entre si el surfista estaba preocupado por él, o le estaba ordenando que le dijera sus penas.
Hubo silencio unos instantes, Yusuke veía fijamente a Shiro, quien ante este hecho, sonreía y fingía demencia.
- ¿No vas a hablar? – Preguntó un tanto molesto el mayor.
– No tengo nada que decir – respondió el menor de forma cortante.
Esta situación desesperó a Tsunami, por lo que habló directamente.
– Si lo que quieres es atraer la atención de Goenji, así no lo vas a conseguir –.
Al oír estas palabras, Fubuki se sobresaltó… y fingió sentirse ofendido.
- ¿A qué te refieres? –.
- Vamos, ya te dije que a mí no me engañas – Tsunami volvió a su actitud despreocupada – Fubuki, ambos estamos posicionados en la cancha a un nivel similar, en cierta forma, veo lo que tu ves… además de que veo como lo ves – habiendo escuchado esto, Fubuki no hallaba donde esconderse.
El chico de Hokkaido desvió su mirada del chico de Okinawa, veía el piso con nerviosismo.
– N-No s-se… de que me estás hablando – apenas y dijo sin voltear a ver al mayor y no pudiendo ocultar su inseguridad.
Viendo esto, Tsunami dio un suspiro – Ahh… no tienes remedio –.
Rascó un poco su cabeza, luego vió que el menor le veía con incredulidad, ante esto, el mayor sólo sonrió – Siéntate – Y sin más, Shiro obedeció.
No fue fácil, pero como pudo, Fubuki habló con Tsunami, por alguna extraña razón, el defensa sentía que podía confiar en su compañero de equipo y le contó todo aquello que rondaba sus pensamientos.
… Una vez que Tsunami dejó nuevamente sólo a Fubuki, el peli rosa fue a buscar a Tachimukai, pero como el guardameta no estaba solo, le llamó y ambos salieron al pórtico de la casa; el surfista le contó a Yuki lo recién ocurrido con Shiro.
- ¿Y cómo podemos ayudarlo, Tsunami-san? -.
- Eso es lo que aún no se me ocurre -.
Hubo silencio por unos momentos, pero Yusuke lo rompió.
- Es que Fubuki se guarda todo. Pareciera que no confía en nosotros… o en nadie -.
- Yo no creo eso – intervino el menor – Creo… creo que Fubuki-san está acostumbrado a resolver todo por sí mismo y por eso no sabe como pedir ayuda -.
- De ser así, nosotros menos sabremos como ayudarle – sentenció el defensa.
Varios minutos transcurrieron y ellos sólo veían el agua caer, en eso, escucharon los trotes que alguien daba. Voltearon un poco y vieron que por uno de los costados de la casa, daba vuelta uno de sus compañeros… seguido de otros dos.
- Tsunami, Tachimukai -.
Les saludó uno de ellos al tiempo que los tres se detenían en la entrada de la casa.
- Hola, Endou ¿Qué están haciendo? – curioseó el mayor.
- Sabemos que está lloviendo pero, como ya está más calmada la lluvia, pues quisimos correr un poco, je ¿verdad chicos? -.
Goenji y Toramaru, quienes eran los otros 2 corredores, afirmaron moviendo sus cabezas.
Tsunami vió fijamente a Goenji, el cual se percató y también vió al mayor pero de forma interrogante y mayor fue su duda cuando vió al chico sonreír ampliamente y gritar.
- ¡Está decidido! –
- ¿Qué pasa, Tsunami? – preguntó Endou algo sorprendido.
- Nada… Tachimukai, ven conmigo, vamos con Fubuki -.
Acto seguido, jaló al menor al interior de la casa; los otros 3 vieron la escena sin decir nada, sólo Mamoru habló.
- ¿Con Fubuki? –
Mientras que Goenji no apartó la vista de los que acababan de entrar a la vivienda y los vió correr por las escaleras.
Toramaru se encaminó dentro de la casa y llamó a sus compañeros.
- Creo que es mejor entrar ya. Tampoco es bueno estar tanto tiempo afuera cuando el clima está así -.
Y tras él, los demás entraron a la casa.
Una vez dentro del inmueble, y mientras que la lluvia, ahora leve, aún continuaba, los chicos platicaban sobre quienes conformarían los equipos para el partido de práctica.
Goenji se encaminó a sus habitación y en el caminó se encontró con Yuki.
- Hola, Goenji-san -.
- Tachimukai… ¿Y Tsunami? Hace poco estaba contigo – preguntó sin más, a lo que el menor sonrió y respondió tranquilo.
- Si, pero voy por algo de tomar. Tsunami-san está con Fubuki-san -.
El guardameta sonreía, por lo que no vió el rostro levemente sorprendido del goleador y que sólo atinó a preguntar.
- ¿Todo está bien? -.
El menor afirmó con el movimiento de su cabeza y tras despedirse, continuó su camino.
Goenji llegó a su habitación, pero no entró en ella; siguió caminando hasta que llegó al cuarto de Fubuki. Se detuvo frente a la puerta, dudó unos instantes pero finalmente se decidió por tocar la puerta. Esperó unos segundos pero nadie le abrió.
Volvió a tocar y nuevamente no hubo respuesta. Con un poco de duda, se animó a intentar abrir la puerta de la habitación y, una vez que consiguió abrirla y ver que el lugar estaba vacío dio un leve respiro, cerró la puerta y se fue a su cuarto.
Durante su caminar, Shuuya se cuestionaba el porqué sentía inquietud cuando algo tenía que ver con Fubuki. No era la primera vez que le sucedía pero ésta vez fue mayor puesto que había invadido la privacidad del albino al abrir su habitación; lo bueno es que él no estaba adentro.
Después de recapitular lo sucedido, se detuvo un instante pues una pregunta invadió su mente "¿dónde está Fubuki?", porque era un hecho que estaba con Tsunami y Tachimukai ¿pero dónde?; ya que, antes de llegar a su cuarto pasó por el del joven portero y no escuchó nada. Faltaba ver en el cuarto del surfista pero ¿bajo que excusa se presentaría?, no tenía una razón válida para llegar con ellos.
Escuchó que alguien subía las escaleras y vió la cabellera de Yuki; de inmediato, el goleador de fuego entró a su habitación y esperó hasta que el menor pasara de ella. Cuando escuchó sus pasos alejarse, salió del cuarto en silencio y siguió al portero con la mirada.
Vió que pasó de la habitación de Fubuki y antes de llegar a la de Tsunami, el chico dio vuelta y caminó escaleras arriba; en dirección a la parte más alta de la vivienda.
Goenji se acercó y quedó al pie de la escalera viendo hacia arriba.
- ¿El cuarto de utilerías? – se cuestionó el goleador.
Se sentó en los primeros escalones, a lo largo de ellos, impidiendo el paso; aprovechó que al final del pasillo había una ventana y desde ese lugar podía ver la lluvia que seguía cayendo.
No pasó mucho tiempo de eso cuando, Tachimukai y compañía venían bajando por la escalera y no evitaron detenerse al ver a Goenji sentado con mirada perdida: los tres se quedaron viéndolo, Fubuki, quien era el que iba en medio, sintió que Tsunami le pegaba con el codo en un costado; volteó a verlo y entendió lo que el peli rosa quiso decirle cuando le señaló al chico sentado frente a ellos.
- ¿Goenji-kun? – llamó suavemente Shiro, pero de inmediato Shuuya lo escuchó y reaccionó, volteando a verle.
- Fubuki… - fue lo único que dijo pues se percató de la presencia de los otros dos chicos.
- Goenji-san ¿nos permite pasar? – preguntó muy cortésmente el menor de los cuatro chicos, acto seguido el goleador se puso en pie sin decir nada.
Después de agradecer que les haya dejado pasar, cada chico se encaminó a su cuarto, pero antes de que Yusuke entrara al propio, habló con voz alta.
- ¡Hey, Fubuki, Tachimukai! –
Los aludidos se detuvieron y voltearon a verle.
- Hagamos lo posible por estar los tres en el mismo equipo mañana. Si no, en las prácticas nos juntamos -.
Los dos chicos asintieron afirmativamente mientras que Gouenji sólo escuchó atentamente. Terminando esas palabras, el surfista entró a su cuarto.
- Tsunami-kun, siempre tan animado ¿verdad? –
- Si, pero esa es una de sus cualidades, Fubuki-san -.
Ambos chicos rieron, llamando la atención del tercer acompañante.
- ¿Ya se decidieron los equipos? – Intervino en la plática.
- No. Pero hemos acordado que cuando haya oportunidad, entrenaremos los tres juntos – respondió Tachimukai.
Una vez que llegaron al cuarto de Fubuki; éste se despidió y abrió la puerta pero antes de entrar Goenji lo llamó. El mencionado se detuvo sin decir nada y hubo silencio por algunos segundos, en el que Tachimukai optó por despedirse e irse a su habitación; luego de ver correr al menor, el moreno habló.
- ¿Todo bien? – fue su única pregunta.
- ¿Eh? Si… todo bien – respondió Shiro sin entender la pregunta.
- ¿En verdad vas a practicar con ellos? -.
- Así es. De eso estuvimos hablando durante el día -.
- ¿Y crees que el entrenador los dejará en el mismo equipo? -.
Fubuki calló unos instantes para responder fríamente después.
- Si hace lo de siempre, sí –
- ¿Qué? – preguntó de inmediato Shuuya, no tanto por la respuesta dada, si no por el tono de voz usado en ella.
- No, no es nada importante – contestó rápidamente Shiro – Si me disculpas, debo preparar mis cosas puesto que quiero bañarme -. Sonreía mientras que al mismo tiempo entraba a su cuarto y cerraba la puerta.
- Fubuki… - El moreno no tuvo oportunidad de decir más.
- Hasta la cena – fueron las palabras de despedida del albino.
Al cerrar la puerta, Fubuki dio un respiro de alivio, puso seguro y se recostó en su cama boca abajo; se sentía nervioso y recordó las palabras que Yusuke le había dicho en el desván
- Tú déjamelo a mí. Yo me encargo de que Goenji te note. Por ahora, sólo debemos procurar estar los tres juntos… Y Fubuki, procura hablar con Goenji sólo necesario –
- ¿Por qué? –
- Ya lo verás más adelante -.
Fue lo último que dijo en esa reunión el chico de Okinawa, y con una gran sonrisa les dijo que ya era el momento de salir de ese cuarto.
Tras haber dejado a Fubuki, Shuuya se dirigió y entró a su cuarto; ya eran alrededor de las 6pm y la lluvia había arreciado de nueva cuenta.
El chico hizo algunos ejercicios en su cuarto; algunas abdominales y sentadillas no le vendrían mal y le permitirían despejar su mente.
Sólo realizó una hora de ejercicios, no quería exponerse a una luxación. Como en su habitación tenía una jarra con agua (las chicas les habían colocado una a cada jugador en su cuarto), llenó un vaso, se sentó en su cama y empezó a beberlo.
Veía fijamente la puerta mientras consumía el contenido del vaso pero repentinamente frunció su ceño y sintió molestarse.
Colocó el vaso en el mueble junto a la jarra y se sentó en su cama, recargado en la cabecera de la misma y con la vista al frente.
Recordó aquella ocasión en la que estuvo junto con Fubuki bajo el puente platicando sobre lo que era ser perfecto; esa vez también llovía.
Sabía muy bien que sus personalidades eran distintas, pero aún así no podía negar que se sentía bien al saber que el albino había confiado en él para contarle parte de sus problemas, sentía que ellos podían complementarse bien, por eso, sus técnicas eran las mejores al momento de juntarlas.
Pero sentía que esta vez era diferente; sabía que era diferente, sólo que aún no entendía del todo el por qué, eso era lo que le preocupaba.
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Y aquí está el capítulo 2!
Ya tengo parte del capítulo 3 escrito, como pudieron notar, la práctica no fue hoy, por lo que quedó para el próximo capítulo, se enfrentaran Shiro y Shuuya? Qué será lo que trama Yusuke? Espero poder subir pronto la continuación. Pero es un hecho que completaré este fic.
Bueno, no quiero entretenerles más, así que me despido por hoy….
Ya es algo noche y mañana tengo que ir a mi trabajo, jojo así que…. Oyasumi!
Saludos y que estén bien!
