Hola a todos esta es la continuación de "El niño y la Niña que vivieron" Gracias a la dos personas que leyeron mi fic y ha ganado el LunaDark. 3 votos.
Gracias por leer mi historia y aquí esta su continuación espero que les guste y ya saben los personajes no son de mi autoría, solo la historia me pertenece.
El Niño y La Niña que Vivieron: Capitulo 1: 31 de octubre de 1981.
Había pasado 1 año desde el nacimiento de los salvadores del mundo mágico, del cual por órdenes de Dumbledore poco se sabía. Lily y Riliana se encontraban arropando a los pequeños Harry y Luna; hoy era su primera noche de brujas y ambos bebes se veían tiernos, con sus ropillas de diferentes figuras. James, Xenophilius, Sirius y Remus se encontraban preparando los dulces que dentro de poco los pequeños irían a recoger. Habían dulces de todos los sabores: vainilla, chocolate, cereza, piña etc. Una celebración que le encantaba a cualquier niño y le daba nostalgia a cada adulto que en su juventud la celebro.
-¿No crees que se miran tiernos nuestros bebes? Le pregunto Lily a Riliana mientras ella miraba uno de los posibles disfraces que usaría su pequeña hija.
-Si Lily tienes razón se ven muy tiernos. ¿Con que se vería mejor Luna? ¿Vestida de damisela o de princesa?
Ambas mujeres sonrieron. Pero serian las ultimas sonrisas que saldrían de los labios de ellas, sonrisas virtuosas que solo son vistas una vez en la eternidad. Lily decidía si Harry iría vestido de caballero o de mago. El pequeño daba sonrisas tontas cuando su madre le susurraba algo a su oído. Mientras que Luna dormía en los brazos de su joven madre.
Mientras tanto Xenophilius se reía a carcajadas al ver que Remus y Sirius habían hecho un desorden enorme en la cocina. Se encontraban manchados de chocolate y lo que mas gracioso le resultaba era que James los perseguía mientras sus prendas tenían olor a Banano. Además tenían que ayudarlo a limpiar la cocina, por que estaba seguro de que Lily le lanzaría un Avada al ver el desorden que provocaron los dos "niños chiquitos" Para James y para Xenophilius el tiempo no había pasado, aun les parecía que había sido ayer cuando sus esposas habían tenido a sus bebes.
Lily cantaba una canción de cuna para su bebe. Riliana ya había puesto a dormir a Luna en una cunita que ella misma había traído. El pequeño Harry ya comenzaba a dormirse cuando la canción de cuna ya estaba por terminar, Lily beso con ternura la frente de su hijo al ver que ya se había quedado profundamente dormido y lo recostó en su cuna. Ambas mujeres sonrieron y bajaron a la cocina para saber que se encontraban haciendo sus esposos y sus amigos.
A las dos mujeres casi les dio un infarto al ver la escena que tenían frente a sus caras: James tenia el cabello bañado en salsa para carne y estaba tumbado en el suelo; sobre el Xenophilius leyendo el Quiosco de cabeza y el bañado en pintura para zapatos y Sirius y Remus estaban tirándose harina, café y todo lo que tenían a su alcance.
Lily mando a bañar a todos los "niños pequeños" mientras ella y Riliana trataban de arreglar todo el desorden que se encontraba en la sala, cocina y casi toda la casa. Mientras esto ocurría ninguna de las dos imaginaba que era la última vez que verían a sus pequeños; que dormían tranquilos en las cunas del segundo nivel.
En otro lado de la ciudad:
Un hombre que se veía muy anciano miraba directamente hacia la calle, un año. Un año planeando lo que en pocas horas realizaría. Sabía que no estaba bien, pero su reputación valía más que los mismos elegidos. Aun no había decido a quien de los niños iba a desaparecer para siempre: El pequeño Harry James Potter o la pequeña Luna Liliana Lovegood. No iba a matar al pequeño o pequeña, todo lo contrario lo volvería su más fiel seguidor o seguidora según fuera el caso. Lo único que iba a hacer era cambiar toda su mentalidad; alejarle de su familia era algo que le marcaria siempre, pero eso no valía la pena.
-Ya es hora. Date prisa y tráeme a uno de los niños. Dijo Dumbledore a uno de sus seguidores y que al mismo tiempo era uno de Voldemort.
-¿A cual de los dos? Pregunto aquel hombre de capa negra.
-No importa tu solo traédmelo.
Casa Potter:
Una figura negra como la oscuridad se encontraba mirando la mencionada casa de uno de sus mayores enemigos; un bebe. Si un bebe, bueno mas bien dos, pero ahora lo único que le importaba era destruir a uno de los niños. Ambos compartían alma y por lo tanto si uno moría el otro no tardaría en seguir sus pasos. Y así pronto el gobernaría todo el mundo muggle y el de la magia seria suyo. Sonrió con elegancia y si no le daban a los niños para matarlos el tendría que matar a quien se le metiese en su camino.
-Lily, ya me quite la salsa del cabello. ¡Déjame entrar a la sala ya! ¡Te lo suplico! Le dijo James a su esposa mientras ella le prohibía el paso.
-¡No! Aun hueles a salsa de carne. ¡Vete a bañar de nuevo! Exclamo Lily mientras regresaba a su esposo al baño.
-Lily es la quinta vez que le mandas a bañar. ¡No es sábado! Exclamaron a coro Remus y Sirius mientras Xenophilius dormía en la bañera.
-Se quedaran en el baño, hasta estar impecables. -Dijo ella sin saber que la decisión no era buena- ¡Y no saldrán de ahí! Sin pensarlo cerró la puerta del baño con llave y la guardo en su bolsillo.
Mientras esto pasaba en el pasillo, Riliana se encontraba en la cocina, en esos instantes. Se preparaba un sándwich con salsa y queso; se disponía a tomar un vaso de leche tibia, ella no se percato de una presencia oscura detrás de ella. Un rayo cegador retumbo en la cocina y la mujer cayo en el suelo inconsciente más no muerta… sangrando por la boca.
-Una menos…Susurro triunfante el hombre en la habitación, se relajo mientras tomaba el vaso de leche que ella se iba a tomar; ya sabia que los cuatro hombres estaban encerrados en el baño y que las mujeres estaban prácticamente solas. Solo le faltaba una y ya todo el poder del mundo mágico y muggle seria suyo.
Se retiro de la cocina; y se encamino al pasillo del baño en donde dejara fuera de juego a la otra mujer.
-¡Lily! ¡Déjanos salir, ya! Suplicaban los cuatro hombres a coro, uno de ellos sentía una fuerte presión en el corazón, algo no iba bien.
-¡No! Dijo Lily, pero este no, tuvo un sonido extraño en boca de Lily.
-¡LILY! Gritaron los hombres y después de esto hubo un silencio aterrador.
Segundos antes Lily estaba completamente distraída y no había notado la presencia detrás de ella, y cuando noto una sombra en la puerta; ya era muy tarde, el "no" que había exclamado era de miedo. Una luz cegadora alumbro el pasillo y Lily cayo inerte en el suelo y sangrando al igual que Riliana. Ahora se dirigía al segundo nivel para llevar a cabo su cometido.
Ambos bebes, dormían tranquilamente mientras una sombra penetraba en la habitación. Tomo en brazos a ambos niños y hubo algo en el, que estuvo a punto de evitar su cometido, los ojos de Harry y los de Luna se abrieron de golpe, dejando ver los ojos verdes del niño y los ojos azul-griseados de la niña. Voldemort cerro los ojos y el primer rayo verde le dio al niño, dejándolo inerte en su cunita, en su frente quedo la marca tenebrosa. Cuando le lanzo el rayo a la niña en su ojo derecho quedo la misma marca que ahora tenia Harry en su frente. Pero Voldemort noto que la niña no se quedo inerte, solo se quedo dormida y el decidió llevársela, si ella había sobrevivido de algo le valdría que estuviera de su lado y se marcho.
Justo después de que Voldemort huyera con Luna, una figura negra ingreso en la casa y noto a las dos mujeres tendidas en el suelo. Fue demasiado fácil entrar para su manera de pensar y entonces noto que la puerta del baño era tratada de abrir. Ignoro todo y llego a la habitación que hace poco había sido abandonada y noto al pequeño bultito que estaba en la cunita y se lo llevo, pues dormía con tranquilidad.
Cuando la puerta había sido abierta por los hombres notaron que a los pies de ellos se encontraba Lily inconsciente y en la cocina de igual manera estaba Riliana.
Gruesas lágrimas corrieron por las mejillas de aquellas mujeres ese 31 de octubre.
Notas de la autora:
Gracias a todos los que han leído mi historia. Aunque no tengo muchos comentarios para continuar, pero aquí esta la conti.
