Hola, seguramente os estaréis preguntando como puedo actualizar tan pronto esta historia que tiene prácticamente las misma palabras de mi otra historia, bueno la razón es simple en esta el contenido esta hecho y aparte ya tengo asta el capitulo tres hecho
Harry sintió que su tiempo con Daphne estaba empezando a convertirse en lo más destacado de su semana. Incluso las sesiones que tenía con Dumbledore no parecían tan emocionantes, aunque mentalmente reconocía que eran probablemente más importantes. También lo estaba teniendo más difícil ocultando esos momentos a sus dos mejores amigos, especialmente a Hermione, que quería saber más acerca de sus "lecciones adicionales". Finalmente se la quitó de encima diciendo que había prometido mantener en secreto la identidad de su maestro, y que él no iba a estar feliz con ella para intentar averiguar quién era. El "descuido" de dejar saber que su maestro era un hombre pareció alejar a Hermione de la verdad. El hecho de que les hablaba de sus lecciones con Dumbledore probablemente le ayudó también.
El sábado por la tarde llegó y Harry se reunió con Daphne como de costumbre. Estaba esperándolo, ya que él se había tomado un par de minutos de más para llegar allí.
- Siento llegar tarde. La práctica de Quidditch se alargó un poco-, explicó tímidamente.
Daphne le dio una sonrisa. - Pensé que eras el capitán.
Le dedicó una sonrisa de disculpa. - Sí, bueno, nos dejamos llevar y no estaba mirando el reloj. Eso es un poco difícil cuando tienes Bludgers zumbando alrededor de tu cabeza. Lo siento…
- No hay problema, pero eso nos dará un poco menos de tiempo ahora-. Daphne se agachó y cogió una bolsa que había junto a su silla.
Eso le sorprendió porque nunca había traído con ella nada antes. - Pensé que ya habíamos pasado la etapa de necesitar libros para nuestras clases.
Ella tocó la bolsa y pareció escudriñarla con cuidado antes de llegar a una decisión y abrir la bolsa. - No he podido dejar de notar que la ropa debajo de tus túnicas no parece ser de tu tamaño, y después de escuchar tu historia la semana pasada, creo que ahora lo entiendo. Tus familiares nunca te han comprado nada, ¿verdad?
Harry estaba horrorizado; era tan vergonzante. No podía creer que estuviera sacando esto a colación.
Ignorando su reacción, dijo: - Me tomaré tu silencio como un sí. Así que he decidido ayudarte, Harry, como una amiga. Me gustaría pensar que cualquier amiga de verdad ayudaría si fuera necesario, por lo menos mientras me lo permitas. Esto no significa que piense menos de ti ahora, o que vaya a pensar más de ti más tarde, pero quiero hacer esto de una amiga a otro. ¿Vas a dejarme que te ayude de esta pequeña manera? ¿Por favor, Harry?-. Permanecio perfectamente inmóvil, como si temiera su reacción, mientras esperaba su respuesta.
Harry se miró las rodillas durante unos largos segundos, que parecieron aún más largos en el absoluto silencio. - Pero, ¿por qué?-. Tartamudeó, no realmente capaz de mirarla a los ojos en ese momento.
- Como he dicho, estoy tratando de ser una amiga. Dijiste que éramos amigos, ¿no?-.
con la cabeza-. Y los amigos se ayudan entre sí. Por favor comprende que no te estoy juzgando por tu ropa; realmente no afectan a nuestra amistad. Sin embargo, creo que afectan a la forma en que tú te ves a ti mismo, y creo que ropa nueva te ayudará de formas que no entiendes.
Harry se sintió aliviado de que dijera que no lo estaba juzgando por su ropa, pero todavía estaba confundido. - ¿Qué quieres decir?-. Preguntó, finalmente mirándola y viendo a una mujer muy segura de sí misma observándole.
- No estoy segura de que pueda explicarlo, pero sé que es verdad. Así que creo que es mejor si sólo tomas mi palabra en esto-, dijo con mucho cuidado-. Ahora, me he traído algunos catálogos de ropa y una cinta de medir para que pueda ayudarte a coger la talla adecuada. ¿Supongo que puedes permitirte unos pocos si te ayudo a llenar los formularios?-. Él asintió con la cabeza Bien. Entonces quítate la túnica y tomaré un conjunto básico de medidas, y entonces podremos encontrar lo que te gusta en los catálogos.
- Eh, bien, pero aún no entiendo por qué estás haciendo esto.
Una vez más, ella pareció elegir sus palabras con cuidado. - Porque quiero ayudarte, Harry. Porque te considero mi amigo. Porque parece que nadie más, ni siquiera tus otros amigos te ayudarán de esta pequeña manera, y parece que es la única manera en que puedo ayudarte por ahora.
Eso tenía sentido. - Pero, ¿por qué quieres ayudarme?
- Porque eres mi amigo ahora-, repitió, todavía muy tranquila-. ¿No ayudas tú a tus amigos? He oído que lo haces todo el tiempo, o al menos las aventuras de las que se escuchan en la escuela lo hacen sonar de esa manera-. Su mirada le retó a negarlo.
Harry suspiró. Era su "asunto de salvar gente", como lo llamaba Hermione. - Vale, y gracias-. Cedió al darse cuenta de que no iba a dar marcha atrás y se quitó su túnica del uniforme para revelar algunos de los trapos de segunda mano de su primo.
Con una sonrisa de triunfo en su rostro, sacó una cinta métrica de su bolsa, así como algo de pergamino, tinta y una pluma, y comenzó a medirle y registrar los números. Su medida de la entrepierna de sus pantalones fue un poco embarazosa para él, pero ella se las arregló para hacerlo como si nada inusual estuviera sucediendo.
Una vez finalizadas las medidas, sacó cinco catálogos y empezó a mirarlos con él. Incluso con ella guiándole, le tomó el resto de su tiempo juntos escoger los vaqueros, camisetas y botas. Daphne también eligió unos cuantos pares de calcetines y boxers para él, aunque mientras lidiaban con sus 'innombrables', su sonrisa amenazó con romper su cara de contento, tan grande era. Harry estaba muy rosa cuando ella escribió esas partes en el formulario de pedido.
Acabados los formularios, ella sumó las compras, y se las entregó. - Aquí tienes, ahora sólo tienes que enviarlos con la cantidad adecuada de dinero. ¿Tienes suficiente o necesitas un préstamo?
Harry miró los tres encargos y los sumó todos en su cabeza. - Creo que sí, aunque no me quedará mucho hasta que pueda ir a Gringotts otra vez.
- Si necesitas un poco de ayuda para un fin de semana de Hogsmeade, por favor no dudes en preguntar. Tengo más de lo que puedo gastar por mis padres, y sé que me lo podrás devolver dijo con una sonrisa.
- Gracias, muchas gracias-. Mientras la miraba, se dio cuenta de lo mucho que apreciaba su
ayuda y su amistad.
- Te estás preguntando acerca de la pregunta que me hiciste la última vez, ¿verdad?-.
suavemente.
- No, quiero decir que sí... Lo que quiero decir no en este momento, pero sí me gustaría saber explicó finalmente. Quería golpearse a sí mismo por sonar tan estúpido.
Ella se rió un poco. - Si dijera que sí, ¿dónde iríamos y qué haríamos?
Un rayo de esperanza se apoderó de él. - Hay una habitación que sé que puede cambiar en lo que sea que necesites. Así que podemos ir allí y disfrutar del tiempo en un lugar parecido a un restaurante, y luego tal vez en una sala común como el lugar para hablar.
Daphne consideró esto por un momento. - Ésta es la habitación desde la que Umbridge y su Brigada Inquisitorial os persiguieron a todos el año pasado, ¿no es así?
Su boca se abrió por un segundo. - ¿No estabas en la Brigada, pero sabías eso?
Se echó a reír. - Era todo de lo que Malfoy podía hablar en nuestra sala común al final del año, como te encontró y persiguió y te metió en todos esos problemas-. Ella le dedicó una sonrisa sincera que pareció iluminar toda su cara-. Quiero disfrutar de la cena y la conversación contigo Harry. ¿Debería reunirme contigo en el séptimo piso a las seis y media?
Le dedicó una enorme sonrisa. - Eso me gustaría mucho-. Interiormente, estaba haciendo un baile de la victoria.
- Muy bien. Iré al Gran Comedor y pretenderé tener una pequeña comida para mantener las apariencias y salir temprano. Te aconsejo que te saltes toda la comida para que no parezca que estamos haciendo lo mismo y seamos vistos saliendo juntos.
- Está bien- accedió felizmente.
- Y para el próximo miércoles por la noche, ¿qué te parece el sexto piso cerca de la clase de
Astronomía?
- Claro, allí estaré-. Miró hacia abajo por un momento, y luego la miró directamente a los ojos
Daphne, gracias de nuevo por ayudarme a conseguir algo de ropa nueva. Podemos quemar ésta la próxima vez.
- Si quieres. Puedo ver cómo eso podría hacerte sentir mejor. Hasta la próxima vez, Harry
máscara pública se apoderó de ella mientras salía.
Harry se fue a cenar pocos minutos después. Cuando empezó a comer con sus amigos, un pensamiento vino a él. Rápidamente terminó la cena y se fue antes de que nadie pudiera detenerlo. No le tomó mucho tiempo llegar a su dormitorio ya que corrió todo el camino. Buscando a través de su baúl, rápidamente encontró su bolsa de dinero, que también tenía su llave de Gringotts. Tomando ambas, corrió a la cocina.
Fue casi arrollado por Dobby antes de que la puerta se cerrara detrás de él.
- ¡Harry Potter! Dobby está más que contento de que venga a verle. ¿En qué puedo ayudarle?
Harry se puso en cuclillas para poder mirar a Dobby a los ojos. - Dobby, necesito que me hagas unos recados ya que no puedo salir de la escuela. ¿Es posible que me ayudes yendo tú mismo?
- ¡Oh, sí señor! Dobby estaría orgulloso de hacer los recados del gran Harry Potter. ¿Qué necesita Harry Potter?-. El pequeño elfo estaba tan feliz que sus grandes orejas se agitaban mientras asentía aceptando.
Con una sonrisa, Harry sacó todo. - Aquí está mi bolsa de dinero y la llave de mi bóveda de Gringotts. Si los duendes te lo permiten, por favor saca 100 galeones. Si no es así, debería de haber suficiente dinero en mi bolsa para todas mis compras, pero no habrá mucho más sobrante.
- No te preocupes, Harry Potter. Dobby puede hacer eso. Dobby solía ir al banco mucho por su viejo amo. Siempre que tenga la llave, puedo hacerlo.
- Excelente-, dijo Harry con una sonrisa y sacó las hojas de pedido-. Aquí hay tres pedidos de ropa, todo está señalizado. Sólo tienes que ir a cada tienda y darles el formulario y la cantidad correcta de dinero, y traer todo a casa.
- ¡Sí señor! Dobby puede hacer eso. Los llevaré a tu cama pronto-. Dobby cogió todo y se fue con un fuerte chasquido.
Harry sonrió y se fue. De vuelta en la torre de Gryffindor, jugó una partida de ajedrez con Ron y luego se sentó y habló con varias personas. Fue una noche agradable y relajante. Cuando subió para ir a la cama, se encontró una pequeña montaña de paquetes en su cama, junto con una bolsa de dinero que estaba abultada y que también tenía la llave de su bóveda. Harry estaba sorprendido de que Dobby hubiera hecho todo eso tan rápido, pero estaba agradecido.
A la mañana siguiente, por primera vez en su vida, se puso ropa que le sentaba bien. Mirándose en el espejo, vio a una persona que nunca había visto antes. Harry decidió que el muchacho tenía un aspecto agradable, incluso si se lo estaba diciendo a sí mismo, pensó con una sonrisa. El espejo parecía estar de acuerdo con él, ya que le dijo: - Muy apuesto.
Harry fue a desayunar y recibió una gran cantidad de miradas, incluyendo una larga de Ginny. Harry solo sonrió y siguió su camino.
Hermione pareció ser la que le dio al asunto la mayor importancia. - Harry, ¿de dónde sacaste esa ropa? Te sienta realmente bien.
- Oh, no es gran cosa. La pedí por catálogo-, contestó.
- Nunca he visto que eso te preocupara de verdad antes. ¿Por qué ahora?-. Preguntó ella.
- ¿Por qué no? Todo el mundo tiene ropa decente. ¿Por qué no tendría que tener yo?-. simple, y sin embargo una revelación para él. De pronto creyó entender lo que Daphne había estado tratando de decirle. Era como si fuera una nueva persona. Las nuevas ropas no le hacían mejor, pero hacían que se sintiera mejor consigo mismo. También comenzó a preguntarse por qué nadie le había señalado esto antes. Todos sus profesores, los Weasley, Sirius, Remus, y el resto de la Orden, todos le habían visto vestirse con la ropa de su primo; y sin embargo, ninguno de ellos había tratado de ayudarlo nunca. ¿Pensaban que le gustaba vestirse así? Era algo a considerar más adelante.
- No hay razón por la que no deberías-. Se encogió de hombros-. Supongo que todos pensábamos que te gustaba de esa manera.
Increíble, pensó. Esforzándose por guardarse su sarcasmo, preguntó: - ¿Por qué pensarías eso?
- ¿Quieres decir que no te gustaba?-. Preguntó ella. Negó con la cabeza-. Oh, bueno lo pensaba porque conozco a algunas personas a les que les gusta el rollo 'descuidado', y pensaba que serías uno de ellos. Nunca dijiste nada antes.
- Nunca dije nada porque nunca tuve la oportunidad de hacer algo al respecto-, dijo un poco acaloradamente-. Si alguien hubiera preguntado, habría ido con mucho gusto a comprar ropa nueva.
Hermione pareció sorprendida. - Lo siento, Harry, no lo sabía-. Sonaba realmente arrepentida-. Tal vez puedas venir de compras con mi familia este verano. Tendrás que cambiar algunos de tus galeones en libras, por supuesto.
La mayor parte de la ira de Harry se desvaneció. Parecía realmente arrepentida y tenía un punto válido de que nunca había dicho nada. - Gracias, puede que lo haga. Y, lo siento, no pretendía echarte la culpa. Es sólo que, éste ha sido siempre un tema delicado para mí.
- Entonces lo siento de verdad, Harry-. Miró a Ron, pero no había prestado atención a la
conversación. En lugar de eso estaba hablando con Lavender.
Harry asintió con la cabeza, aceptando su disculpa como tal. - Tengo un par de cosas que hacer. Te veré más tarde-. Harry se levantó y empezó a volver a su dormitorio. Cuando entró en la entrada, vio a Daphne ir a comer. Ella le miró y levantó una ceja perfectamente delineada mientras le miraba, y luego sonrió ya que nadie más estaba allí. - Bonito-, fue todo lo que dijo.
Mientras caminaba a su lado, él le susurró. - Pasillo del tercer piso, en una hora-. Asintió con la cabeza y siguió adelante.
Una hora más tarde, Harry utilizó un Incendio gigante para reducir todas sus ropas viejas a cenizas. Daphne sonrió al nuevo Harry más seguro de sí mismo. La sorprendió con un abrazo y se fue el primero por primera vez. Le tomó a Daphne varios minutos colocar totalmente sus barreras de Oclumancia y asumir su máscara pública. Había algo acerca de ser abrazada por el "nuevo Harry" que fue emocionante.
El Día de San Valentín, Harry se levantó temprano con dos cartas en la mano. Se escurrió hasta la lechucería bajo su Capa de Invisibilidad. Después de haberse quitado su Capa, Hedwig voló hacia él. La acarició brevemente y la elogió antes de atar la primera carta a su pata. La vio salir volando hacia Lunático con una carta para saludarle. Tuvo que enviar a Hedwig primero para que no se pusiera celosa por no ser capaz de entregar esta carta también. Cuando ya estaba lo suficientemente lejos como para ser difícil de ver, Harry levantó la vista y llamó a una lechuza del colegio para que bajara. Ató la segunda carta a su pata.
- Hazme un favor, por favor. Ve y quédate en tu percha una hora o así hasta que sea la hora normal de entregar el correo, y entonces entrega esto a Daphne Greengrass. ¿Puedes hacer eso por mí?-. No tenía ni idea de si esta lechuza era tan inteligente como Hedwig, pero no podía dejar a Hedwig entregar esta carta; era demasiado conocida. La lechuza ululó una vez, así que esperando que eso quisiera decir "sí", Harry le dio a la lechuza una chuchería antes de que ésta volara de nuevo a su percha. Esperando tener suerte, se fue de nuevo bajo su Capa.
Harry esperó en la sala común poco rato hasta que sus amigos bajaron también. Ya que Ron todavía iba con Lavender, caminó con Hermione detrás de Ron y su nueva novia. Mientras Ron hablaba con Lavender, Hermione les miró y suspiró. Fue lo suficientemente ruidoso como para que a Harry no le pasara desapercibido.
- ¿Qué pasa? -. Le preguntó en voz baja.
Hermione le miró por un momento, como si lo juzgara. También desaceleró su andar, por lo que Harry desaceleró con ella. - Harry, ¿podrías responderme honestamente a una pregunta?
- ¿Sólo una? -. Bromeó.
Ella puso los ojos en blanco antes de que decir en broma: - Sólo una por ahora-. Se echó a reír, pero se volvió a poner seria-. Harry, ¿crees que Ron alguna vez... Me notará, como nota a Lavender?
Todos los pensamientos de broma se desvanecieron. - Te refieres, cómo…
- Sí ... -. Habían sido amigos tanto tiempo que estaba segura de que estaban hablando de lo
mismo.
Harry lo pensó mientras seguían caminando lentamente. Pensó en lo mucho que peleaban, en cómo eran cuando no estaban peleando. Mientras se acercaban a la entrada, la miró y vio lo nerviosa que estaba. Quería mentirle y decirle que todo iba a salir tal y como quería, pero era su mejor amiga y le había pedido honestidad. - No lo sé, Hermione, pero si lo hace, no será pronto-. Ella bajó la cabeza y Harry creyó ver una lágrima bajando por su mejilla-. ¿Te puedo dar un consejo?"
Asintió con la cabeza y se pasó una mano por los ojos.
- Una vez me pregunté acerca de una chica, pero ella no estaba disponible en ese momento y un amigo me dijo que una vez había estado enamorada de mí, pero la chica ya me había superado entonces. Así que respiré hondo y seguí con vida, decidiendo que si estaba destinado a ocurrir, ocurriría cuando fuera el momento-. La detuvo poniéndole una mano en el hombro, justo antes de que entraran al Gran Comedor-. Vive la vida y disfrútala como es ahora. Si tiene que ocurrir, sucederá cuando suceda.
Hermione le miró por un momento antes de echarle los brazos alrededor en un fuerte abrazo. - Gracias, Harry-, le susurró al oído-. De verdad que eres mi mejor amigo-. Le apretó la espalda y le soltó. Entraron en el Gran Comedor y se sentaron en sus asientos habituales.
Harry apenas había empezado el desayuno cuando la bandada de lechuzas de cada mañana llegó volando. Por el rabillo del ojo, vio a Daphne y se alegró de ver a la lechuza a la que le había dado su carta aparecer ante ella. No era mucho, sólo una breve nota diciendo Feliz Día de San Valentín y que estaba a la espera de su cita. Sólo por si acaso, no la había firmado. Sabría de quién era.
Para sorpresa de Harry, una lechuza marrón oscuro aterrizó delante de él. Sus amigos miraron mientras cogía la carta y le daba un trozo de bacon al pájaro. Éste se fue volando mientras abría la carta con su nombre en ésta.
Querido Harry,
¡Feliz Día de San Valentín! Te diré más más tarde, pero quería darte las gracias por tu amistad. No tengo muchos amigos, por lo que valoro todos los que tengo. Te considero un buen amigo.
Espero con ganas nuestra cena.
Tu nueva amiga
Harry no pudo evitar sonreír para sus adentros. Habían pensado en lo mismo. Brevemente miró en su dirección y vio su sonrisa, para ser reemplazada rápidamente por su máscara normal. Él esbozó una gran sonrisa antes de mirar hacia abajo y doblar la carta.
- ¿De quién era?
No era una sorpresa que Hermione quisiera saberlo. Miró hacia arriba y vio simple curiosidad en su cara. Al menos no estaba preocupada por su seguridad. Pero él cómo contestar era difícil.
Con una sonrisa tranquila, dijo: - Es de mi maestro de Oclumancia, deseándome un buen día.
Ron le había estado mirando también y asintió con la cabeza antes de volver a devorar su desayuno. Hermione parecía estar pensando algo al tiempo que lo miraba, todavía con curiosidad, pero no dijo nada.
Era una buena cosa que Harry estuviera de buen humor, ya que Snape no lo estaba. Harry perdió cuarenta puntos en clase esa mañana.
Después de la práctica de Quidditch al día siguiente, por una vez, Harry se tomó su tiempo duchándose. Cuando llegó la hora de la cena, envió a sus amigos por delante, diciendo que tenía otra cosa que hacer primero y que se encontraría con ellos en la sala común después. Hermione hizo todo lo posible para averiguar qué, pero Harry le dijo que era personal. Después de algo más de acoso, Harry finalmente cedió y accedió a decirle más tarde, pero también dejó en claro que el cuando lo decidía él y que podría no ser hasta el verano. Hermione estaba sorprendida y algo molesta por esto pero finalmente se fue.
Con sus amigos fuera de vista, regresó a su habitación y se quitó la camiseta y se puso una camiseta de color verde oscuro que a Daphne había parecido gustarle mientras estaban escogiendo la ropa. Pensó que le quedaba bien con sus vaqueros negros ajustados y sus botas nuevas. Cogiendo su Mapa especial y su Capa, se fue a su cita, asegurándose de que no se cruzaría con nadie y de que nadie podía verlo.
Su primera parada fue en las cocinas. Era un lugar muy bullicioso antes de la cena, pero parecía estar tranquilizándose ahora que la mayoría de la comida había sido enviada arriba. Harry había estado allí menos de cinco segundos antes de Dobby apareciera.
- ¡Harry Potter! ¿Qué puede hacer Dobby por ti? -. Preguntó el elfo emocionado.
- Hola, Dobby-, saludó al elfo mientras se ponía en cuclillas-. Dobby, tengo una cena cita especial esta noche en la Sala de Menesteres de la que me hablaste. Y me preguntaba si ¿podrías traer una buena cena para dos personas allí poco después de las siete?
- ¡Sí, señor! ¡Dobby puede hacer eso fácilmente! Dobby llevará una cena excelente. A Harry Potter y a la chica Slytherin les va a gustar mucho.
Harry no pudo evitar parpadear con sorpresa. - ¿Sabes con quién voy a estar? Esto es muy importante, ¿quién más sabe, Dobby? -. Estaba muy preocupado porque su secreto fuera descubierto.
- ¡Sólo los elfos, señor! Vemos muchas cosas. Algunas cosas se las decimos al director, pero no este tipo de cosas, y nunca cosas secretas de Harry Potter. Dobby guarda los secretos de Harry Potter y hace que los otros elfos lo hagan también-. El elfo parecía muy satisfecho consigo mismo.
Con un suspiro de alivio, Harry le dio unas palmadas en el hombro al pequeño. - Gracias por mantener mis secretos, Dobby. Eres un buen elfo.
Dobby se llenó de orgullo. - Llevaré una comida especial para ti y tu señorita, señor. Ve a hacer la habitación agradable para la cena y Dobby se encargará del resto.
Harry no pudo evitar sonreír. - Gracias de nuevo, Dobby. Estoy seguro de que será excelente-. Se levantó y se dirigió hacia la localización de la cena. Tenía tiempo de sobra, así que observó el Mapa para asegurarse de no cruzarse con cualquier persona. También vio a Daphne en el Gran Comedor sentándose junto a Tracey Davis y Blaise Zabini.
Al llegar al séptimo piso, se paseó por delante del tapiz y pensó en una localización para una cena romántica. La puerta apareció así que entró. Era todo lo que podría haber soñado. Un lugar muy cálido visualmente que al instante sintió acogedor, música suave, y nadie más allí. Había incluso un toque de fragancia de flores en el aire. Mirando a su alrededor, vio una puerta en la parte de atrás y fue a echar un vistazo. En esa habitación había un mullido sofá de cuero para dos personas frente a una pequeña hoguera. Una vez más, los colores y decoraciones sólo se sentían acogedores y románticos. También estaba feliz de que no hubiera encaje a la vista. Tomando asiento en la mesa, miró la etiqueta de Daphne en su Mapa del Merodeador.
Media hora más tarde, su etiqueta abandonó la mesa. Pocos minutos después de eso, se estaba acercando a la séptima planta, así que Harry se acercó a la puerta y la abrió. La vio venir desde la esquina. Le sonrió mientras se acercaba. La dejó entrar, cerró la puerta, y luego pensó en la puerta ocultándose para que nadie supiera que estaban allí. Para su grata sorpresa, la puerta se convirtió en un sólido arco sin puertas visibles.
- Me alegro de que hayas podido venir- le dijo educadamente, un poco nervioso ahora que
estaba allí.
- Gracias por la invitación, buen señor- le dijo ella con una sonrisa pícara. Abrió la parte delantera de su túnica del uniforme y se la quitó para revelar un vestido verde esmeralda que acentuaba su figura muy bien, pensó Harry. Tenía tirantes finos que mostraban los hombros al descubierto antes de ir a través de un muy amplio pecho, pero mostrando sólo un toque de escote. La cintura y las caderas estaban apretadas, mostrando una figura hermosa allí también, antes de acabar en una falda amplia que terminaba en las rodillas. Harry pensó que la mitad inferior de sus piernas estaba muy bien formada.
- ¡Wow! Estás hermosa! Pensé que eras bonita antes, pero esto... - Harry se puso rojo mientras consideraba lo que había soltado.
Afortunadamente para él, Daphne se rió. - Gracias, Harry. Prefiero opiniones honestas y la verdad. Y tengo que decir, te ves muy bien tú mismo muy varonil, de hecho-. Harry se sonrojó aún más.
Una vez retomó el control de su lengua, dijo: - ¿Me acompañaría en esta cena hermosa dama?
- Ciertamente, señor-, respondió en el mismo tono de semi burla. Agarró su brazo y dejó que la acompañara dentro de la estancia.
Harry tiró de su silla y dejó que se sentara. En cuanto él se sentó, comida apareció mágicamente en la mesa. Tenían pescado, verduras, una fuente de fruta, pan y un vaso de lo que parecía vino y uno de agua.
Daphne inclinó la cabeza mientras se alababa la comida. - Estoy impresionada, Harry. Esto parece algo como lo que un Slytherin arreglaría-. Cogió su servilleta, la puso en su regazo, y empezó a comer, en todo momento mirándolo con atención.
Por una vez, no se ruborizó. - Gracias, me lo tomaré como un cumplido. Todo lo que puedo decir es que tengo un muy buen amigo que es mejor conmigo de lo que me lo merezco, y ha dispuesto la mayor parte de esto.
- Muy bueno-, le dijo después de probar el pescado-. Era un cumplido, Harry. Para mí, esto
demuestra astucia y ambición. ¿Tienes eso?
Pensó en ello mientras tomaba otro bocado. - Sí, pero supongo que depende de si estamos hablando de un mismo objetivo-. Se preguntó lo que estaba preguntando realmente.
Tomó un trago. - ¿Vino Real? Estoy doblemente impresionada. Pensaba que sólo los profesores conseguían esto.
Harry se encogió de hombros. - Yo también lo pensaba, pero como he dicho, es un muy buen amigo con muchas habilidades especiales-. Probó un sorbo de vino y decidió que no era malo, aunque no sería su bebida favorita -. ¿Cuál crees que es mi objetivo?
Una mirada divertida se apoderó de ella. - No es justo, yo tenía que preguntar primero.
- ¿Por qué? -. Se dio cuenta de que no estaba pillando algo obvio.
- Debido a que la primera persona en responder a este tipo de preguntas está por lo general en desventaja. ¿No lo sabías? -. Sonrió.
Ahora entendía. - No, pero estás evitando la pregunta- señaló, disfrutando de la ligera batalla verbal.
Daphne parecía estar deliberando mentalmente mientras comía un poco más. - Está bien, creo que tu objetivo soy yo.
Harry comenzó a ahogarse ya que no estaba seguro de qué forma debía tomarse eso. Bebiendo un poco de agua, se las arregló volver a hallarse bajo control. - ¿Perdón?
Ella se echó a reír. - ¿Qué? ¿He sido demasiado directa? Tu objetivo es conseguirme, hacerme tu novia. Si fueras Slytherin, diría que tu objetivo es meterme en tu cama, pero eres un Gryffindor, así que probablemente eres demasiado noble para eso-. Él comenzó a objetar, pero le detuvo- refiero a esas etiquetas en su sentido moral, no en su sentido de casas, porque sé que no te gusta eso. Sin embargo, debes reconocer que la mayoría de los Slytherins tienden a actuar de la misma manera, al igual que la mayoría de los Gryffindor, así que la mayoría de la gente se identifican con su etiqueta y pintan a todo el mundo de la misma manera. Tu eres mayormente Gryffindor en tu idealismo, pero en conjunto eres más, Harry, mucho más.
Se había calmado mientras la escuchaba, y pensó en lo que había dicho. Utilizó su comida para darse tiempo para pensar sin que esto fuera demasiado obvio. - Tu explicación está bien pensada.
- ¿Y mi suposición de tu objetivo? -. La mirada burlona había vuelto a ella, pero era obvio le
importaba la respuesta.
Decidiendo que su respuesta podría arreglar o destrozar la cita, se decidió por la total honestidad. - Estás cerca. Mi objetivo era pasar algún tiempo contigo como un amigo y no estudiando, para ver si había algo especial entre nosotros. Hemos trabajado bien juntos y parece que nos llevamos hasta ahora. He encontrado una amiga en alguien que no hubiera imaginado antes. Supongo que quiero saber si más podría suceder, o si seguiremos siendo sólo amigos-. Esperaba que no lo hubiera echado todo a perder.
Sus ojos se clavaron en los suyos y a propósito no levantó su barrera. Sintió algo de presión e hizo su mejor esfuerzo por darle la bienvenida. Vio algunas escenas y recuerdos surgir, todos de ella. Ella no cavó, sólo pidió sus pensamientos de ella y libremente se los dio. Finalmente, parpadeó y se retiró.
Daphne jugueteó con su copa de vino, girando el poco líquido restante. - De verdad te preocupas por mí-. No era una pregunta así que Harry lo dejó estar-. Eres tan noble como dicen, tal vez más-. Le miró un momento más y luego se echó a reír suavemente.
- ¿Qué?
Fue una larga carcajada y le molestó un poco.
- Harry, realmente no sabes lo que la mayoría de las chicas de la escuela piensan de ti, ¿verdad? -. Le dio una mirada muy curiosa que tuvo problemas en interpretar.
- No, y no me importa. Pero, ¿por qué preguntas?
Negó con la cabeza un poco y se rió una vez más. - Porque importa-. Le dirigió una mirada que pedía explicaciones. Con una sonrisa, empezó a hacerlo.
- Harry, me parece de lo más divertido que la gran mayoría de las chicas del castillo harían casi cualquier cosa por ser tu novia, y muchas de ellas harían cualquier cosa, incluyendo acostarse contigo-. Se quedó sorprendido, realmente sorprendido, lo que la hizo sonreír aún más- amiga Ginny Weasley sería un buen ejemplo de ello, al menos hasta el año pasado. Creo que por fin está creciendo y viéndote como un verdadero amigo, pero en su mayor parte, podrías haberla tenido como novia y haber hecho todo lo que hubieras querido si sólo se lo hubieras pedido.
- No creo que sea así, tiene morales-, objetó.
- Es cierto, y yo no he dicho que no hubieras tenido que trabajar mucho para conseguir que los ignorara, pero creo que con el tiempo lo habría hecho si le hubieras preguntado insistentemente. Muchas de las chicas de la escuela no habrían sido tan duras de convencer, pero la he utilizado como la típica 'fangirl' porque la conoces. Antes de vuestra cita al Baile de Navidad en nuestro cuarto año, Parvati habría estado en esta categoría.
No estaba seguro de si creerla o no, pero dejó de tratar de oponerse.
- Hay muy pocas chicas que no son de esa manera; tu amiga Hermione, por ejemplo. ¿Sería justo decir que piensas en ella como en una hermana, o tal vez una prima?
- Sí-, dijo después de cierta consideración.
- Después hay algunas chicas que reconocen que eres una persona especial, incluso agradable a la vista-, le dedicó una breve mirada, repasándole-, pero no lo intentan contigo porque te consideran inalcanzable.
- ¿Eh? -. Esto fue confuso para él.
- ¿Qué no entiendes, Harry? Eres una persona especial, así que algunas chicas creen que no son lo suficientemente buenas para atraer tu atención y mantenerla. Hannah Abbot y la mayoría de las chicas de Hufflepuff son así. Otras de nosotras, incluyéndome a mí misma, entendemos que hay una brecha entre nosotros que no se puede salvar, por lo que ni siquiera lo intentamos. Pero ahora... -. Sonrió y esperó a que rellenara el silencio.
Harry lo pensó detenidamente. - ¿Me estás diciendo, que al convertirme en tu amigo, te he permitido a cruzar esa brecha?
- Muy bien, Harry. Eso me permite unirme a otro grupo muy pequeño y selecto de chicas. Hay algunas que te ven no como al Niño Que Vivió, sino como a Harry Potter, Gryffindor de sexto año. El número de miembros de este grupo es muy corto. Reconocemos que eres especial, pero no te trataremos de manera diferente a como trataríamos a cualquier otro chico. Si Hermione se preocupara por ti como en un novio potencial, estaría en este grupo en lugar de en el otro. Creo que Ginny está empezando a moverse del "grupo fangirl" a este grupo, ya que creo que aún saldría contigo si tuviera la oportunidad.
- ¿Así que me ves como a cualquier otro chico?
- Bastante. Reconozco que eres especial, te guste esto o no. Mucha gente hace que esto sea así y tú no tienes otra opción; reconozco el punto de la sociedad, incluso si no estoy de acuerdo con él.
- ¿Por qué no? -. Esto era realmente fascinante para él.
- Tu primer acto especial fue cuando tenías un año. Agradezco lo que hiciste tanto como todos los demás, pero realmente no creo que hicieras nada; tenías sólo un año por Merlín. Los bebés no pueden controlar magia realmente. Después de llegar aquí a Hogwarts, has estado en una serie de líos y has logrado sobrevivir. Algunas personas como Malfoy dirían que todo fue suerte, pero ahora que he llegado a conocerte un poco, y aunque estoy segura de que la suerte ayudó, creo que fue más sobre ti siendo un mago poderoso para tu edad y escogiendo amigos útiles. La mayoría de nosotros no somos así, por lo que eso te hace especial.
Harry resopló. - Creo que es sobre todo suerte. Las cosas simplemente ocurrieron en el momento adecuado, eso es todo.
- Claro, eso es suerte, pero tomar la oportunidad cuando viene y hacer lo correcto no es suerte, Harry, eso es habilidad y fuerza de carácter eso también es ambición.
- Eso también ha conseguido que dos personas mueran y otras sean muy mal heridas- Ella se encogió de hombros.
- Estás luchando por tu vida. Estamos en guerra. Eso sucede. Supéralo y sigue adelante.
- No puedo simplemente "superarlo y seguir adelante", como tan alegremente has dicho
acaloradamente, mientras comenzaba a preguntarse de dónde venía su actitud.
- Claro que sí, porque si no lo haces, conseguirás que tú y todos tus amigos muráis-, dijo con calma y no reaccionando a su pequeña explosión de temperamento. Esa lógica le detuvo lo que estoy tratando de decir es que los accidentes ocurren. Aprende de tus errores y sigue adelante. Aferrarte a ellos te daña a tí y a los demás. No soy tan fría como para decirte que te olvides de ellos, pero no dejes que esos errores te hagan hundirte y te impidan hacer lo que tienes que hacer. Utiliza esos errores para motivarte a hacerlo mejor. sé que eso es probablemente más Slytherin que Gryffindor, pero estás en una guerra, y si vas a estar conmigo, tienes que ver la vida de forma algo más realista.
Harry se enderezó al oír la última parte. - ¿Estar contigo? -. Se preguntó si realmente quería decir eso de la forma en que pensaba que lo había hecho.
- ¿Querías o no que fuera tu novia? -. Le desafió con una sonrisa pícara en su rostro.
- Sí-, dijo sin dudarlo.
La sonrisa de Daphne volvió a surgir. - ¡Bien! Pero que sepas que tengo algunas condiciones. Vamos a tener que esconder esto por un tiempo. No sé cuánto tiempo, pero sé que no es seguro para ti tener una novia abiertamente. Si algo pasa y tengo que exponer públicamente mi estatus para salvarte, lo haré, pero quiero que esto sea un secreto por lo menos durante este año.
- Muy bien-, estuvo de acuerdo-. Eso es probablemente lo mejor, para los dos. Tú estás más segura y yo me siento menos culpable por hacer a alguien un objetivo.
- Eso me lleva a la condición de número dos. Vas a tener que escucharme en algunas cosas. Vamos a sentarnos y hablar sobre cómo ves varias cosas diferentes y cómo te sientes acerca de ellas como tus errores pasados. Lo haré lo mejor posible para ayudarte a verlos de manera realista. No ignoraré tus sentimientos, pero tienes que prometerme que me dejarás ayudarte a ponerlos en su justa perspectiva. Necesitas ser capaz de funcionar bien. Tengo la sensación de que más cosas malas te van a pasar.
- Has dado en el clavo-, murmuró.
- ¿Eh? -. Obviamente quería saber a qué se refería con eso.
Respiró hondo y exhaló mientras pensaba en qué decir. Tratando de posponerlo un poco más, se puso de pie. - ¿Vamos a la otra habitación? Los dos hemos terminado de comer y estaremos más cómodos allí. Tal vez incluso haya algunas cervezas de mantequilla refrigeradas si tenemos suerte.
Con una sonrisa, se unió a él y se aferró a su brazo otra vez, caminando con él al cuarto de al lado. Dejó escapar un sonido de sorpresa cuando lo vio. - Qué buen lugar para hablar-. Había una pequeña mesa allí con un florero y dos rosas y una caja en la parte superior. Harry lo abrió y vio seis botellas de cerveza de mantequilla en hielo. Sonriendo, sacó uno, lo abrió y se lo entregó a ella, antes de coger uno para sí mismo. - Voy a tener que hacer algo muy bueno por Dobby-, dijo con un suspiro después de dar un largo trago.
- ¿Por qué te preocupabas por el elfo doméstico de Malfoy? -. Preguntó ella.
- Dobby ya no es su elfo doméstico. Engañé a su padre para que liberara a Dobby al final de mi segundo año. Ha estado aquí trabajando en la escuela desde entonces. Está siempre muy dispuesto a ayudarme cuando se lo pido- explicó Harry.
Daphne le sonrió. - Muy buena. Sabía que algo había sucedido debido a la forma en que Malfoy habló del elfo, que es cómo sabía su nombre, pero no sabía qué. Ahora, parecía que estabas de acuerdo con mi conjetura sobre más cosas malas sucediéndote. Además del Profeta llamándote el Elegido, ¿por qué piensas eso?
Harry estaba en un dilema de verdad. ¿Cuánto habría de compartir con ella? Era su amiga y ahora su novia, pero ¿hasta dónde podía realmente confiar en ella? Supuso que un panorama general no haría daño. Así que empezó a hablarle de lo que había sido la escuela, la totalidad de sus aventuras con más detalle del que la mayoría de las personas jamás escuchaban. Fue cuidadoso de no decirle el nombre de Ginny cuando mencionó el diario, pero por lo demás, le dijo todo. También fue muy cuidadoso de no hablarle de la profecía, ni siquiera de que existía.
- Así que ya ves, sigue viniendo detrás de mí, y no veo ninguna razón para que eso cambie, no importa lo mucho que me gustaría que ocurriera- concluyó.
Ella pensó acerca de ello con mucho cuidado mientras se terminaba su segunda cerveza de
mantequilla. - ¿Y tú no sabes por qué, sólo tienes este patrón?
Y ahora qué, pensó. Tal vez había una posición intermedia. - Yo, eh, sé por qué Voldemort cree que tiene que matarme, aunque no creo que sea cierto, pero lo siento, no puedo decírtelo. El profesor Dumbledore me ordenó que no lo dijera. Además, es más seguro para ti de esa manera.
- Ya veo-, dijo arrastrando las palabras, sumida en sus pensamientos.
Le ofreció otra botella, pero ella se negó.
- Leyendo entre líneas, entonces realmente eres el Elegido y tienes una tarea desagradable delante de ti-. Harry se obligó a no reaccionar-. No te preocupes, no se lo diré a nadie, pero tengo que pensar en esto. Has tenido a tres Gryffindors pensando en esto; creo que necesitas al menos una Slytherin también, para tener una perspectiva diferente.
Harry se rió entre dientes. - Claro, ¿por qué no? No puede hacer daño el tener a alguien más pensando en cómo puedo matar a Voldemort-. Se alegró de ver que no reaccionaba al nombre del Mago Oscuro. - Ese es el espíritu, Harry. Ahora, me temo que tenemos que irnos; el toque de queda se está aproximando. Debo agradecerte por una cita muy inusual-. Se puso de pie y él la siguió.
- Oh, lo siento-. Miró hacia abajo, sin poder creer lo mal que lo había hecho; pero la verdad,
tenía tan poca experiencia.
- Harry, no, no te sientas mal, por favor. Es inusual porque la he disfrutado y porque no tenía que
luchar por mantener tus manos alejadas de mí-, le dijo con una sonrisa-. Ésta ha sido la mejor
cena que he tenido aquí en la escuela. Y la compañía y la conversación han sido maravillosas.
Realmente me ha gustado no tener que defenderme a mí ni a mi honor.
- ¿En serio? -. ¿Le había gustado?
- Sí, en serio-, le dijo mientras avanzaba ese único paso que los separaba y ponía sus brazos alrededor de sus hombros.
Harry puso automáticamente sus manos en su cintura y suavemente la atrajo hacia sí. No estaba seguro de si sus pechos o sus labios se tocaron primero, pero sus labios demandaron su atención. Ella profundizó el beso y él la siguió. Unos largos momentos después, se separaron, ambos con una gran sonrisa tonta en la cara.
- Brillante…
- Genial…
Sus labios se encontraron de nuevo y las manos de Harry recorrieron su espalda y la atrajo hacia sí.
- Eso fue realmente brillante-, le dijo Harry cuando se separaron de nuevo.
- Gracias, Harry. Tú también eres un buen besador-. Suspiró-. Me gustaría que no tuviéramos que ocultar esto.
- A mí también-. Dio un paso atrás y agarró su mano, tirando de ella hacia donde la puerta debía estar. También sacó su Mapa y dijo la frase mágica.
- ¿Qué es eso? -. Preguntó.
- Éste es el Mapa del Merodeador. Mi padre y algunos de sus amigos lo hicieron. Sólo estoy
comprobando para asegurarme de que nadie está en la entrada.
- Eso sí que es brillante- le dijo-. Mira, ahí está Snape rondando por las mazmorras. Por eso que nunca nos encontramos allí.
- Lo asumía. Bueno, está libre aquí. Si te das prisa, llegarás antes del toque de queda- el Mapa y lo guardó-. Gracias, Daphne, por todo-. Le dio un beso rápido.
- Gracias por invitarme, Harry. El miércoles por la noche a las ocho, segundo piso, segunda puerta a la derecha-, sugirió.
- De acuerdo-. Le dio otro beso rápido y luego abrió la puerta que había aparecido. Ambos no desperdiciaron tiempo en volver.
Harry no debería haber estado sorprendido después de su conversación anterior, pero cuando regresó, recibió la atención de casi todas las chicas que aún estaban en la sala común, y en especial de cierta Romilda Vane.
- ¿Dónde has estado? -. Preguntó Hermione, sentada en una silla leyendo. No quería responder a eso, especialmente con tanta gente prestándole atención.
- Fuera, pensando en lo que quiero hacer algún día-. No quería tener que mentirle, pero sintió que no tenía otra opción en ese momento.
- ¿Vestido así?
Harry miró su ropa. - ¿Qué? ¿Un hombre no puede arreglarse un poco para sentirse bien consigo mismo de vez en cuando? -. Con ella quedándose momentáneamente sin habla, le dio las buenas noches y subió a su dormitorio para escapar y pensar. Había sido una noche maravillosa con una chica maravillosa y con un final maravilloso. El beso con Daphne no había sido nada como el de Cho. El de Daphne dejaba la promesa de muchas más cosas maravillosas por venir.
Harry trabajó diligentemente para mantenerse al día con todos sus deberes y prácticas de Quidditch. Se apoyó en Ron para obtener ayuda con las prácticas, lo que Ron disfrutó y esto dio a los dos amigos un poco más de tiempo juntos. Eso era bueno para Ron también porque parecía ser que Ron y Lavender ya no estaban en su mejor momento, a pesar de que aún no habían roto.
El tiempo desde el sábado hasta el miércoles pareció arrastrarse para Harry. Los miércoles y los sábados, cuando tenía su tiempo a solas con Daphne ahora eran los momentos más destacados de la semana. Finalmente, el miércoles llegó y salió corriendo bajo su Capa de Invisibilidad para encontrarla en el segundo piso. Ya estaba allí cuando llegó.
- Hola Daphne-, susurró mientras se acercaba a ella. Se sentía un poco tímido, pero eso no le impidió darle un dubitativo beso.
- Puedes hacerlo mejor que eso, Harry-, hizo un pequeño mohín.
Así que Harry puso sus brazos alrededor de ella y la besó como lo había hecho el sábado. Cuando se echó hacia atrás, tenía una gran sonrisa en su rostro. - Así es como tienes que besarme-, le informó con voz soñadora-. Los otros tipos de besos son sólo para cuando vas corriendo a algún lugar y no tienes tiempo para uno de estos.
- Sí, señorita Greengrass-, bromeó.
- Y no te olvides de obedecer siempre también-, le devolvió en tono de broma. Daphne realizó los hechizos privacidad mientras Harry conjuraba un pequeño sofá-. Pareces tener la Oclumancia controlada razonablemente bien. La práctica te hará mejor, pero no creo que sepa Legilimancia lo suficientemente bien como para ir más allá. Así que para ti, lo intentarás en la prueba de fuego.
- Lo entiendo-. Snape sería su fuego, lo sabía.
- Sin embargo, no estaría de más que supieras Legilimancia también, así que pensé que te enseñaría eso. Será de gran utilidad para cuando necesites saber si alguien te está diciendo la verdad, así como si te encuentras en una situación en la que tengas que interrogar a un enemigo. Hay un estricto código de ética al usarlo debido a su capacidad para invadir la privacidad de alguien. Por supuesto, como ya has descubierto, no siempre es seguido.
- Snape-, dijo entre dientes.
- Exactamente. Un día, conocerá a alguien que sepa Oclumancia lo suficientemente bien y que sea lo suficientemente fuerte mágicamente, y descubrirá de la manera dura que no debe hacerlo.
Harry le dedicó una sonrisa ligeramente malvada. - Espero que sea yo, algún día.
- Tal vez-, le concedió-, sin embargo, debes tener cuidado. Es mejor de lo que deja ver sentó un poco más derecha mientras se sumergía en su lección-. Para la Legilimancia, necesitas enfocar tu mente en lugar de tratar de vaciarla. Céntrate en la persona, en ver a través de sus ojos como si estuvieras tratando de ver dentro de su cerebro; intenta establecer una conexión mental con ellos mientras dices el hechizo. Si puedes hacer eso, puedes ver sus pensamientos, así como detectar la mayoría de sus emociones.
- ¿Eso es todo lo que hay que hacer? -. Pensaba que habría más.
- Eso es en pocas palabras. Hay dos tipos de Legilimancia: Activa y pasiva. He descrito la pasiva, que te permite ver sus pensamientos del momento. Si se hace con habilidad, la víctima puede que ni siquiera sepa que lo estás haciendo, si puedes hacer el hechizo de forma no verbal y sin varita, como sólo un maestro en el arte puede. Y sólo para que lo sepas, yo consideraría a Snape y Dumbledore lo suficientemente buenos como para ser maestros, por lo que debes de estar siempre en guardia con ellos. La Legilimancia activa te permite forzar recuerdos a que resurjan a la superficie e incluso puedes buscar una específica o recuerdos sobre un tema. Como ya sabes, la víctima puede verlos también, así que no hay sigilo alguno en esto. Este es el modo que utilizarías en interrogatorios si fueras un Auror o luchando contra alguien. Por supuesto, lidiar con escudos de Oclumancia añade otra complicación, pero trataremos con eso más adelante. ¿Entendido?
- Sí, creo que sí. Supongo que sólo necesitaré hacerlo.
- De acuerdo. Voy a concentrarme en una memoria y tú lanzarás el hechizo sobre mí y me dirás en qué memoria estoy pensando-. Se sentó ahí tranquilamente esperándole.
Harry respiró hondo y lanzó "Legilimens." Estaba mirando en sus muy hermosos ojos azul cielo y pensando en ella. No ocurrió nada.
- Inténtalo otra vez, Harry-, le ordenó suavemente-. Intenta establecer una conexión mental
conmigo.
Se sonrojó ligeramente. - Creo que me olvidé de esa parte. Tienes unos ojos muy bonitos.
Ahora ella se sonrojó ligeramente. - Gracias, Harry. Eso te conseguirá un beso más adelante, pero por ahora, necesitas concentrarte en tu lección.
Harry lo intentó de nuevo, esta vez con algo de éxito.
- Tuve un destello de algo, creo que era una habitación, pero no estoy seguro. - Eso era parte de ello-, confirmó-. Inténtalo otra vez.
Pasaron otros diez minutos antes de que Harry fuera lo suficientemente bueno como para ver la Sala de los Menesteres con ellos dentro en su primera cita. Le dio un beso por su éxito. Harry lo intentó de nuevo, y esta vez tomó tan sólo dos veces antes de que la viera a ella y a Tracey Davis estudiando en la sala común de Slytherin.
- ¿Así que estudias con Tracey?
Asintió con la cabeza. - Así es como solemos pasar las noches de sábado. Ninguna de nosotras realmente quiere salir con alguno de los chicos de Slytherin, y nadie de ninguna de las otras casas nos invita a salir Suspiró en voz baja-. Tienes suerte de que puedas salir con chicas de tres de las casas.
- Cierto-, estuvo de acuerdo-. Esa es una de las cosas que está mal en la escuela. No entiendo cómo tenemos semejante división entre las casas. Es un suicidio social para mí el pasar el rato con Slytherins, por no decir francamente peligroso con alguien como Malfoy alrededor.
- Lo sé. Escucha al Sombrero Seleccionador. Creo que lleva cantado por la unidad todo el tiempo que he estado aquí-. Daphne sacudió la cabeza ante la situación-. Creo que mucha de la culpa se le puede echar a Snape. Aislaría personalmente a cualquiera de nosotros que saliera con un no Slytherin. Parte de la culpa también corresponde a Dumbledore, que no frena los abusos de Snape.
Harry se rió. - Nunca pensé que oiría a una Slytherin criticar a Snape.
Ella sonrió. - Entonces supongo que no nos conoces a todos tan bien. Nunca se lo diríamos a la cara, pero la mayoría de nosotros podemos ver la verdad-. Miró su reloj-. Sólo tenemos unos cuantos minutos más.
- ¿Tal vez podríamos pasarlos como novio y novia? -. Harry sugirió y se acercó a ella en el sofá.
- Podrías convencerme de ello-. Los brazos de Daphne rodearon los hombros de Harry mientras sus labios se encontraban.
Salieron de la habitación cinco minutos más tarde de lo que habían planeado, pero todavía había un montón de tiempo antes del toque de queda. Desde el punto de vista de Harry, su relación estaba yendo muy bien. No sólo el besarse era genial, sino que se estaban convirtiendo en mejores amigos, incluso si tenían que mantener su relación oculta.
Mientras abril llegaba, Harry estaba teniendo algunos nuevos problemas. Su relación con Daphne iba muy bien, pero su tiempo con Dumbledore no. Se sentía frustrado con el viejo hombre porque Dumbledore todavía no le estaba enseñando nada de magia avanzada. Todo lo que hacían era mirar los recuerdos de Tom Riddle. Si bien eran útiles, no ayudaban a Harry a encontrar la manera de matarlo. También iba mal porque Dumbledore le había dicho que a menos que él, Harry, convenciera al profesor Slughorn de renunciar a la memoria de un joven Tom Riddle, ya no tenían nada más que discutir al respecto.
El primer sábado de abril, Harry y Daphne tenían otra cena juntos en la Sala de los Menesteres. Fue una vez más una experiencia culinaria excelente gracias a Dobby. Su conversación después de la cena fue bien hasta que Daphne le preguntó acerca de sus encuentros con Dumbledore. Le había hablado de ellos la semana anterior, y cómo el director estaba tratando de enseñarle sobre la historia de Voldemort.
En su conversación, Daphne se enfrentó a él.
- Harry, ¿qué pasa? No estás tan relajado como normalmente estás conmigo-. No respondió por un momento-. ¿Harry? Respóndeme por favor. Tenemos que ser abiertos el uno con el otro. Asintió con la cabeza lentamente.
- Lo sé-, verbalizó finalmente-. Pero ya sabes que tengo algunos secretos que no puedo compartir. Algunos que nadie puede saber porque podrían hacer que te maten.
Ella pensó en eso por un momento. - Está bien, dejaré que esos pasen por el momento. A medida que nos conozcamos mejor y confiemos en el otro más, creo que encontrarás que puedes compartir esos conmigo también. Voy a guardar tus secretos, Harry.
Un encogimiento de hombros fue todo lo que consiguió por un momento. - Tal vez algún día.
- ¿Así que son tus problemas uno de esos oscuros secretos?
- No, creo que no. Uno de mis problemas es Dumbledore. Dice que tengo que obtener un recuerdo de Slughorn si me va a ayudar más.
- Ya veo-. Lo consideró-. ¿Asumo que no sabes cómo convencerlo?
- No. He intentado el acercamiento directo y ahora me está evitando.
Daphne le sonrió. - Entonces necesitas una manera más indirecta, una manera más astuta, sobre todo porque estás tratando con un Slytherin. Necesitas dejar a tu Slytherin interior salir fuera, Harry-. Sonrió y él se echó a reír. Parecía saber cómo animarlo.
- Vale, probablemente me merecía eso por estar tan deprimido-, dijo seriamente-, y tienes un
punto. Tengo que ser escurridizo al respecto.
- Dije astuto, pero si necesitas ser escurridizo, hazlo astutamente-, bromeó-. ¿Qué otra cosa te molesta?
Harry miró hacia abajo. - Puede que seas capaz de ayudarme con esto, pero no he querido preguntarte.
- ¿Por qué no? Lo peor que puedo hacer es decir que no. Bueno, puede que te maldiga también si estás demasiado salido, pero dudo que ese sea el problema.
Negó vigorosamente con la cabeza mientras entendía claramente su referencia. - ¡No! ¡No, en absoluto!
- Entonces, ¿qué es? -. Preguntó con preocupación real en su voz.
Un suspiro se le escapó. - Necesito saber lo que Malfoy está planeando. Le he pillado escabulléndose y ha estado extraño este año. Sé que está tramando algo y tengo que averiguar qué.
Ella asintió con la cabeza mientras escuchaba. - Tal vez pueda ayudar. Voy a mantener mis oídos abiertos. ¿Crees que esto es importante?
- Sí-, dijo sin dudar-. Creo que ha sido marcado como un Mortífago también, así que eso también sería bueno saberlo, ya que puedo usar eso para que lo expulsen. Eso haría que esto sea más seguro para todos nosotros, asumiendo que pueda conseguir que el Director actúe.
- ¿No crees que a Dumbledore le importe? -. Parecía sorprendida por esto.
- En realidad, creo que lo sabe, pero que está dejando que Snape lo maneje. El problema es que no me fío de Snape-, dijo enfáticamente.
- Muy sabio por tu parte. Voy a ver lo que puedo descubrir por ti-. Hizo una pausa para considerar algo-. ¿Harry? Has dicho que Malfoy ha estado escabulléndose. ¿Cómo lo sabes? ¿Estabas mirando en tu Mapa?"
- Sí, trato de seguirle la pista a veces. Así es como-, se sonrojó-, te encontré y te rescaté al principio del curso. Yo le estaba siguiendo, y les vi a él y sus secuaces contigo en un lugar fuera del pasillo. Pensé que era lo suficientemente inusual como para investigarlo.
Daphne se inclinó y le dio un abrazo y un beso que le estremeció los dedos de los pies. - Gracias de nuevo, Harry. Dame un poco de tiempo para sacudir el árbol de los rumores de Slytherin.
El resto del tiempo esa noche lo pasaron averiguando si Daphne podía superar su anterior beso.
