Una mirada

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-Pansy querida, ¿puedo pasar?

Faltaban tres días para que el calendario marcara 1 de Septiembre, para que con más tranquilidad pudieran regresar a Hogwarts. Sin embargo, el momento que esperaban que se prolongara al menos hasta las vacaciones de navidad se había adelantado.

-Si madre, entra- dijo Pansy, temblorosa. Tenía ya todo su equipaje hecho, nunca lo había hecho con tanta antelación, pero en aquella ocasión, no veía el momento de escapar de aquello. No obstante, como si lo hubieran imaginado, la ceremonia se había adelantado antes del regreso a Hogwarts de la chica.

-Cielo, puedes estar contenta- los ojos de su madre brillaban, pero era… ¿miedo? No, Marianne Parkinson debería estar tan eufórica como su marido. Nunca hubo ni habría una pizca de duda sobre aquello en la familia- la ceremonia se celebrará mañana a medianoche, ¿lo puedes creer? Al fin podremos compartirlo todo con vosotros- ahora la mujer, de pelo oscuro y facciones duras, casi amenazadoras, sonreía.

- Estoy un poco nerviosa mamá, pero no veo el momento en que todo suceda de una vez, es un honor para mí poder formar parte de esto- nerviosa como estaba, le costó mantener su tono habitual de voz, pausado, y bajo, casi como un susurro.

-Descansa entonces, no sería agradable que por los nervios, que no deberías tener, lo echases todo a perder. Buenas noches, cielo.

Pansy sonrió mientras Marianne salía de la habitación. Pero en seguida la sonrisa se borró de su abrumado rostro.

Debía hacer algo, pero antes de poder pensar, una lechuza canela tocó su ventana. Nerviosa, abrió y cogió el pergamino, era Blaise.

Pequeña P,

La ceremonia se adelantado, aun no sé si tu o Draco lo sabíais, pero cuanto antes mejor. Prepara tu baúl, nos vamos. Dumbledore me ha avisado incluso antes que mis padres, no sé cómo se habrá enterado. Supongo que mi correo está menos vigilado que el vuestro. Usa flú y aparécete en la dirección de abajo. Allí nos reuniremos, el viejo tiene un plan.

Blaise.

Mientras guardaba lo poco que le quedaba en el baúl, pensó en el día en que se atrevió a pensar por sí misma, a tomar una decisión.

Había partido de Quidddich ese día, el clásico, Gryffindor-Slytherin. Como habitualmente los nervios, insultos y trampas recorrían el castillo. Acababan de volver de vacaciones de navidad y tanto ella como Draco y Blaise ya sabían que las próximas navidades, serían lo que estaban destinados a ser.

Se quedó mirando a unos Hufflepuff, riendo, sin preocupaciones, sabiendo quienes eran, y sin un ápice de ostentación, ni tradición alrededor suyos que les impidieran vivir sus vidas. Sin cargas por el apellido que llevaran. Nada. Solo ellos.

No pudo evitar mirar al Trío Dorado, notaba algo más que fidelidad entre ellos, el resto de los Weasleys, incluso Potter, con todo lo que tenía que llevar a cuestas, eran más felices que cualquiera de las personas que la rodeaban.

¿Se quedó mirando más de la cuenta? ¿Fue eso?

Potter la miró, con odio, o semejante, como siempre. Sin embrago, en alguna décima de segundo, sus ojos verdes, profundos, la miraron de otra forma, ¿era eso un "lo siento"?

Pero, Potter no debía mirarla así, no a ella, que había tenido solo malas palabras, malos gestos. ¿Cuán bueno, podía llegar a ser? ¿Acaso veía en ella el miedo que de un momento a otro la había hecho presa, la angustia por no poder elegir su propio camino? ¿O es que todo estaba mal desde un principio? ¿Tan malos eran en realidad los sangre-sucia? No, había algo que estaba muy mal en todo aquello…

A veces una mirada, un segundo, hace que pierdas todo en lo que creías profundamente.

------fin flash-back-----