INAI POW (N/A: ya sabrán quién es)
Otro día, comenzaba, o como decía yo mi "tortura diaria". Mis padres eran estadounidenses, o al menos eso me dijeron. Estaban viajando, en una… cosa, no sé como se llama, a si, Luna me dijo que era un "avinon prinado", (N/A: avión privado) o algo así, no sé y no me importa, la cuestión es que se estrellaron en el suelo. Estaban volando, no me pregunten como. Se accidentaron y mi padre murió al instante, mi madre estaba embarazada de mí. Vivió lo suficiente para darme a luz.
Unos aborígenes del lugar me encontraron, y me "adoptaron" por así decirse. Desde que tengo uso de razón que mi vida fue una tortura. Me aceptaron al principio porque había una leyenda de una niña blanca llegaría y traería augurio al pueblo.
Todo siguió igual que siempre, y empezaban a dudar de aquella leyenda. Me empezaron a tratar mal, los adultos me ignoraban, no cuidaban de mi, aprendí a cuidarme sola, los niños, siempre me molestaban, ya que soy como decirlo un poco torpe y me caía con el mínimo desnivel del suelo o por una minúscula piedrita, también solían golpearme con piedras aunque pequeñas causaban dolor.
Pensé que no había nacido para ser querida. Pero una mañana trajeron a la aldea una mujer herida. Me escabullí en la tienda ya que había rumores de que era diferente. "Guau un monstruo" pensé, al menos no sería la única diferente aquí.
Fue grande mi sorpresa al encontrarme una mujer mayor, tenía el pelo negro, era delgada y bella. Estaba acostada inconsciente entre pieles. Era… era como yo. Sigilosamente me acerque a ella. No podía creerlo, la toque, ella se removió y abrió los ojos, yo me quede paralizada, abrió la boca y dijo algo que no entendí. Yo seguía sin poder reaccionar. Cuando intento acercárseme reaccione y corrí fuera de la tienda.
Error grave error. Me pillaron saliendo de la tienda donde estaba la mujer. Nos habían dicho que no nos acercáramos a aquella extraña hasta que los ancianos supieran si nos aria daño o no. O sea que había desobedecido. Unos de los 2 hombres que vigilaban la tienda me tomo del brazo con fuerza.
-INNAI!, que haces aquí, está prohibido acercarse a esa mujer… sabes lo que te espera- me grito y era verdad, lo sabia… me esperaba un castigo. Me arrastro hasta mi tienda.
-Ahora quédate aquí- asentí con la cabeza.
Tenía miedo, pero ya debería de estar acostumbrada a que me traten mal. Escuche que entraba alguien y me puse tensa, era el patriarca.
-Inai, has desobedecido una orden y sabes cuales son las consecuencias-me dijo calmadamente y yo baje la mirada- espero que no vuelva a pasar- dijo marchándose. Luego apareció un guardia con un látigo en mano.
Yo ya sabía la rutina, me di la vuelta y me quite la parte de arriba de mi ropa. Sentí que se movió y comenzó a darme de latigazos. Yo apreté mis manos a los costados. No conté cuantos eran, solo trate de apartar mi mente de allí, no sé si grité, no lo recuerdo. Cuando me di cuenta ya había parado. Lentamente comencé a colocarme mi ropa sintiendo dolor y más dolor en mi espalda.
-Ahora vete a enjuagar al arroyo y luego sigue con lo de siempre- me dijo antes de marcharte- ha y me olvidaba, no hay comida por tres días- dijo y yo asentí.
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A veces me preguntaba, porque no me habían dejado morir. Los lobos me hubiesen comido, como seguro lo hicieron con mis padres. No hubiese sufrido como lo hago ahora. Hubiera preferido morir que tener una vida de sufrimiento.
Salí de la tienda no sin antes secarme las lágrimas que se me habían escapado de mi rostro. Me dirigí al arroyo y me senté en una roca.
-¿Qué paso Inai, otra vez te castigaron?- dijo burlonamente un chico.
-Yo le hubiera dado más azotes para que aprenda- dijo otro.
- Sí, además tiene la cabeza hueca y no entiende nada- dijo una niña.
-Para que aprendas cabeza hueca-dijo una niña antes de tirarme una piedra en mi rostro e impactarme en mi labio. Como cobardes que son todos corrieron y se alejaron de mí. Me toque el labio, sangraba, "genial" pensé además de no comer por tres días me desangraría y me sentiría débil. Puede que muriera y así terminar con esta agonía.
Se preguntaran porque no me defiendo… muy fácil yo sola contra todo el pueblo no va a haber mucha ventaja a mi favor, así que simplemente me resigno y espero el día en que ya no haya más vida en mi cuerpo y muera sola como he vivido hasta ahora.
Me moje la cara con agua y comencé a llorar. Note que había alguien detrás de mí así que me volteé al instante.
Era esa mujer la desconocida. ¿Qué hacia aquí?, me pregunte. Me pare pero sentí dolor en mi espalda.
-Mihdsfiisvx(N/A: tranquila en español)- me dijo y yo no entendí nada.
- Mihdsfiisvx (N/A: tranquila) - volvió a repetir- myuy iuisd isuidfui (N/A: solo quiero ayudarte)
Quería huir pero ¿qué daño me aria?, por extraño que parezca esa persona tan parecida a mi (menos el pelo ya que yo lo tenía más clarito), me daba confianza.
Me hizo sentarme y saco un trapo de su ropa, lo mojo en el agua y se me acercó mas, me limpio la herida de mi boca y supe que quería ayudarme, no lastimarme, me relaje mas.
Con calma me saco la parte de arriba de mi ropa. Escuche un quejido como si algo le doliera. Supe que era por lo de mi espalda. Sentí dolor cuando me paso el trapo por ahí.
Luego de que me limpio le agradecí aunque sabía que no me había entendido.
Me dirigí a mi tienda, después de hacer mis correspondientes deberes. Varias veces la vi observarme, y queriendo acercárseme a mí. Pero había decidido alejarme, mis heridas no sanaban todavía y no quería tentar a mi suerte.
…
El patriarca decidió dejarla vivir con nosotros, ella rápidamente había empezado a hablar nuestro idioma y por ende, entendernos.
Estábamos comiendo en una fogata y yo era la cocinera. Decidimos hacer "un día de picnic" como me había enseñado.
Ha, por cierto, su nombre es Luna, estaba viajando sola, cuando se perdió. ¿Quién en su sano juicio viajaría solo por este paisaje? Era una mujer muy valiente.
-Y dime Inai, ¿donde están tus papas?- me pregunto mientas encendía el fuego.
-Muertos- dije con simpleza y vi su rostro entristecerse- mis padres murieron, me encontraron y me adoptaron.
-Ya veo… ¿y quién te cuida ahora?
-Inai cuida a Inai- dije con simpleza.
-¿Nadie te cuida? –dijo sorprendida.
-No lo necesito.
-Pero todos necesitamos de alguien.
-Yo no, puedo cuidarme sola- dije firme.
Se hizo un silencio…
-Si quieres yo podía cuidarte, no ser tu mama, pero una amiga
-¿Amiga?- pregunte confundida.
-Es una persona que te cuida y siempre está junto a ti… ¿quieres que yo sea tu amiga?- me pregunto yo sonreí y asentí.
…
Estábamos terminando de comer cuando me pregunto.
-Sabes, no te queda el nombre Inai… te mereces otro nombre
-¿Cual?- pregunte, me gustaba charlar con ella.
-Que te parece... Alicia, no, Barbará no… ya se… Serena.
-Se… ¿qué?- dije dubitativa.
-Se-re-na
-Se-re-na- repetí como ella dijo.
-Si ese te queda tienes un rostro muy sereno… así te llamare desde ahora. Dime Serena- yo la mire- sé que me voy a arrepentir pero… ¿qué es lo que estamos comiendo?
-Aalzne-dije
-¿Y qué es eso?- me pregunto y yo levante la cena fresca o mejor dicho el pequeño animal fresco- Rata – dijo -Ya lo sabía algo raro había aquí- dijo con una cara de asco, yo simplemente me reí, era graciosa su cara- dime Serena… quieres aprender a hablar español?- me pregunto.
-¿Qué es eso?
-Es un idioma de donde vengo, ¿Quieres aprender cosas, como leer, escribir y hablar español?
-No sé si pueda…- dije- no sé si me dejen -dije en un susurro.
-Vamos a hacer una cosa… yo te enseño aunque sea un poquito cada día, a escondidas si quieres.
-Si quiero- respondí al instante.
…
Desde ese día coda ves que tenía tiempo libre me la pasaba "estudiando español".
De eso ya pasaron 4 años. A hora tengo 20 años, más o menos, Luna me calculo esa edad. Por suerte nunca nos descubrieron.
Un día me conto historias de princesas. La que más me gustaba era cuando el príncipe llega y rescata a la princesa.
-Como me gustaría que mi príncipe me rescatara de este infierno- dije mientras ella me acariciaba mi cabello.
-Algún día vendrá… ten fe - me dijo.
-Eso espero… no se cuanto más soportare estar así-dije después de suspirar.
-Serena- me dijo y yo la mire- sabes que odio que hables así.
-Lo sé- dije bufando- sabes… lo único que agradezco de todo esto es que ninguna hombre va a querer desposarme… sabes que no les simpatizo mucho.
-¿Y qué me dices de Sael?
-¿Sael? ¿Qué tiene que ver en todo esto?- pregunte confundida.
-¿Me vas a decir que no te diste cuenta como te mira? –me dijo yo negué con la cabeza.
-¿Odio? ¿Repulsión?- dije adivinando.
-No.
-No sé de que hablas Luna, si siempre me está molestando.
-Ay mi niña no sabes nada de la vida… cuando un hombre te molesta sin razón aparente, significa que el gusta de ti.
-¿Gustar de mi?-dije levantándome de golpe- creo que el jugo de caracol te hace mal querida Luna- ella rodo los ojos.
-Has caso a esta vieja, yo sé lo que te digo.
-Pero entonces… - dije pensando- ¿tú crees que Sael, pida al patriarca permiso para casarse conmigo?
-Por lo que yo veo si… cuando tu no lo ves te mira con amor.
-No… yo no quiero- dije negando con las manos y la cabeza- si eso llegara a pasar, huiré de aquí. Yo no lo amo!- dije exasperada.
-Calma es solo una suposición.
-Suposición o no, si se hace realidad voy a huir… -hice una pausa- tu… vendrías conmigo- le pregunte dubitativa.
-Eso ni dudarlo.
-Gracias Luna-le dije antes de abrazarla- sabes… yo no solo te considero mi amiga, te considero una madre.
-Gracias, yo te considero mi hija-dijo comenzando a llorar.
-No llores- le dije- si tu lloras yo lloro- dije hipando
(N/A: De ahora en adelante cuando este en Cursiva la letra es que están hablando el idioma del pueblo)
-Inai, ¿viste a los Faer?-pregusto Sael interrumpiendo de improviso en la tienda.
-Estaban jugando el sur del bosque- respondí al instante.
-Demonios! –maldijo
-¿Que sucede? - Dije tomándolo del brazo.
-Hay un gato del bosque, lo han visto rondando por aquí…
-Hay no!- exclame, Faer era el hijo del patriarca su heredero al trono- Voy contigo- dije cuando vi que se retiraba.
-No, tú te quedas aquí- me dijo demandantemente.
-Yo sé donde estaba, así tardaremos menos –le reclame.
-NO! Inai quédate aquí- me grito.
-Arriesgarías la vida del heredero por tu necedad!-le grite.
-No es la vida de Faer la que más me preocupa –me dijo mirándome a los ojos, OH, OH pensé creo que Luna tenía razón, le daría un jugo de caracol cuando volviera en recompensa.
-Pero yo sé donde está y tardaremos menos, además estamos perdiendo tiempo -dije tomándolo de la mano y llevando lo hacia el bosque.
-Promete que te quedaras detrás de mí cuando lleguemos- me dijo Sael yo asentí.
…
Al llegar al lugar buscamos a Faer por todos lados, hasta que lo divisamos. Faer era un niño de unos 13 años según Luna, moreno de cabello cobrizo, ojos marrones como la mayoría de aquí.
Llegamos junto a él y lo abrasé.
-Hey! ¿Qué sucede?- exclamo Faer
-Gato del bosque - dije y sentí como me abrazo fuertemente, mire donde Faer estaba mirando y lo distinguí a unos 20 metros acercándosenos a nosotros.
Sael trataba de ahuyentarlo y me coloqué como prometí detrás de él.
Para desgracia nuestra las flechas de Sael se les habían acabado. Así que estábamos desprotegidos. Corrimos lo más que pudimos hasta un árbol. Alzamos a Faer y luego subí yo y ultimo Sael. Justo a tiempo para ver como el gato del bosque se acercaba.
Sentí un crujido a mis pies. La rama cayo, y nos llevo a mí y a Faer al suelo.
-Inai! –Grito a todo pulmón Sael- demonios -grito, alcé la vista y vi que se había quedado enganchado en el árbol. Puse a Faer a mis espaldas.
-Escúchame Faer, cuando te diga, corres hacia la aldea y no volees atrás a pesar de lo que escuches, ¿me entendiste?- le dije sin dejar de ver al animal asechándonos.
-Pero… -intento protestar el joven príncipe
-Pero nada, tu eres el heredero al trono, debes vivir, piensa en tu gente- además creo que me estás haciendo un favor, pensé, al fin y al cabo creo que se me estaba cumpliendo mi deseo.
-De acuerdo- mascullo en mi espalda.
-Inai no!-grito Sael luchando por desengancharse.
-Hazme un favor Sael, dile a Luna que la quiero mucho- dije diciendo mis últimas palabras.
-No te atrevas Inai- volvió a gritar.
-Ahora! -le indique a Faer el gato del bosque lo miro pero volvió la mirada a mí, creo que se dio cuenta que yo tenía más carne que el muchacho.
Eso era todo, creo que mi final había llegado…
Espero que les haya gustado este fic es todo obra de mi imaginación…
Si he vuelto…
Hurra! Por mi! XD
Para los que quieran saber la continuación de la corta historia que publique arriba de la del fic El Rayo Azul, visiten mi fic llamado: "My life" allí estará la continuación…
Como siempre déjenme ver que opinan
Besos
***MINAKO1413***
