Al entrar a mi casa, encuentro los recuerdos que fue antes mi amada. Veo el living aparecen imágenes en mi cabeza, en el cual estaba tan feliz a su lado, un cariño tan sincero. Una de esas imágenes, fue cuando escuchábamos un valz y de la nada me saca a bailar un valz, era una imagen hermosa, que iba a pensar en ese entonces que todo terminaría, quién te llevó en ese infierno amada que estás en los cielos. Si me escuchas del más allá te diría que jamás te reemplazaría, es posible que tenga a otra persona, pero no será tan especial como tú. Cuantos caprichos me toleraste, sólo nuestros susurros lo saben, éramos un mar de emociones, nos arrastramos en lo más hermoso del sentimiento y a la vez la lujuria nos hacía caer en lo insólito, en estético, en lo eterno. Son esas tus huellas, tus palabras, tu ser, tu alma y tu cuerpo forman parte de mi, ya cada uno tenía parte de cada una, por eso fue tan doloroso que te fueras, es como si me sacaras un brazo o en realidad mi corazón. Pero ahora estoy mejor, encuentro a alguien a quien querer, que iba a pensar antes la importancia de querer, sólo pensaba en mi y no paraba de verme al espejo y alardear de mis talentos, tú Michiru, te reías, sabías que era una inmadurez mía y que algún día terminaría. Tu muerte me hizo decender al infierno, es como una caída de Icaro que quiso tocar el sol, llegué a humillarme más que al arrodillarme ante los errores, es un vacío que decía mucho, un silencio que me sirvió para meditar y también me dio el tiempo del mundo para llorar. Ojalá tu sufrimiento se apaciguara y tuviera un desenlace en el cual la única palabra sería paz.
De tanto pensar y sufrir en ello, me empezó a doler la cabeza, esto hizo que mojara un poco mi cara y tomara una leche caliente para poder dormir mejor, ya me aburrieron esas pastillas de dormir, al final terminaré siendo una adicta, creo que mucho va en mi voluntad. Me pongo el pijama y me acuesto en una gran cama de dos plazas, cada vez que me acuesto me siento sola y me nace el deseo de encontrar a una amada, pero parece que estoy sintiendo el amor otra vez y eso me da esperanza y ganas de vivir, podría apaciguar la pena que estoy sintiendo, pero jamás borrará el recuerdo.
Ya, la luz del sol choca fuertemente en mis ojos, me recuerda el inicio de una rutina. Ah verdad que veré a Serena, quizás esto ponga fin a la rutina. Pienso informarle lo antes posible lo que vi, ya que no quiero que sufra por una persona como él. Pero mejor que decirlo, prefiero que lo vea y así me creerá. Sufrirá mucho pero no queda otra, aparte es posible que ella se vaya a mis brazos cuando sepa eso.
Ya, son las 13 horas, como siempre puntual, pero parece que ella se ha demorado algo. Aprovecho escuchar un poco de música al mismo tiempo que tomo sol. No faltaba la bella dama que se acercaba a mi pensando que era un hombre guapo, pero en fin, quería que viniera Serena lo más pronto posible. Ya pasaron 20 minutos y todavía no llega u.u
-Haruka disculpa la demora!!
-Te pasastes para ser impuntual.
-Es que tenía un certamen y por eso me atrasé.
-Supongo que estudiastes
-Eh, mejor hablemos de eso otro día ya Haruka.
-Jaja, me imaginaba que eras toda una floja, pero bueno. ¿Te gustaría ir a comer?
-Ya, podría ser helado o comida italiana, tu escoges- la abraza del hombro, pone pucheros con su boca.
-Eh, mejor comida italiana, conozco un buen restorant dedicado a esta comida.
-Es buena idea!
-Ya, entonces sube a mi auto y yo te llevo- Serena se sube alegremente, al parecer le agrada estar conmigo. Bueno que más da que aparte tengo que invitarla a comer, algo me dice que saldrá muy caro. Bueno no creo que sea de esas que son interesadas, más bien creo que es muy niñita para pensar en esas cosas. No se aprovecharía de nadie.
Al llegar, parece que Serena quedó deslumbrada con el diseño. Bueno al pedir los platos, pidió como tres platos principales y dos postres. Ni se imaginan cuanto salió todo. Al ver el precio me da escalofrío, que bueno que ahora no estoy muy buena para comer.
Justo cuando estaba a punto de abrir el auto para llevar a Serena a la casa, veo que aparece Shibata con una mujer, hablando alegremente. Justo era la oportunidad que estaba esperando. Serena quería acercarse a él, pero yo la tomé del brazo.
-Oye Serena, ¿no te parece raro que ando con una mujer alegremente? (en realidad aparentemente no era una razón fuerte a que él sea infiel, pero no quedaba otra)
-En realidad no, ¿qué insinúas?
-Es que ayer lo vi en algo raro, por lo mismo. Sigamoslo y ahí me entenderás.
No con mucha gana, Serena acudió a mis dichos. Shibata llevó al auto a la extraña mujer, aproveché de tomar mi auto y junto a Serena lo seguimos. Justo el par pararon en la casa de Shibata, ahí Shibata calurosamente bajó del auto a esta extraña mujer. Incluso la besó, esto ocasionó algunas lágrimas en mi pobre cabecita de bombón. Sigilosamente yo y Serena nos bajamos del auto y lo seguimos, hasta que lo encontramos a los dos desnudos (qué rápidos son .-.).
-Qué haces Shibata con esa mujer, ¡¿por qué me engañaste?!
-Te lo puedo explicar...
-Explicar que cosa, ya te vimos. Le rompiste el corazón a mi amiga, pero bueno ella entenderá que eres un tipo que no vale la pena. Vámosno Serena.
-Serena, no me dejes, que dirán nuestros padres. Acuerdate que hicieron un contrato entre empresas y nuestro matrimonio es crucial en esto.
-No tiene nada que ver una cosa con la otra, vayámonos Serena.
-Si, desgraciado no vales la pena.
La situación era lamentable, al ver sus ojos podría sentir su sufrimiento, una gran ilusión destrozada, es algo terrible.
-Oye Serena, te gustaría ir al cerro para que pueda consolarte.
-Bueno, me parece buena idea, te quiero mucho Haruka.
-Yo igual Serena.
La llevé al cerro, a un mirador, se veía muy linda la luna. Era un bello momento, recuerdo que Serena me abrazó y empezó a llorar, yo la consolaba lo mejor que podía, es primera vez que he sido tan dulce con alguien, siempre me he caracterizado por ser fría y no mostrar mis sentimientos, pero la vida enseña mucho, a golpes pero enseña. Se acercó a mi rostro y empezó a besarme, saboreaba sus labios y sus lágrimas, algo bastante dulce. Nos abrazamos fuertemente como si fuera la última vez que nos fuéramos a ver. Un abrazo fuerte y a la vez amable, que acompañados de besos inocentes y risueños siguieron la belleza de la luna. Su piel irradiaba un perfume delicioso y a la vez sentía que ella se embriagaba con el mío.
-Oye Haruka, llamaré a mamá que me quedaré en tu casa, no te molesta- lo decía en forma coqueta pero al mismo tiempo inocente. Por supuesto que no me molestaría, le decía con un gesto, llamó al instante y al parecer su madre aceptó que yo me quedara con ella.
-Ya entonces partamos rápidamente.
Partimos, al parecer la ansiedad cada vez se apoderaba más de mi persona, me costaba mantener la concentración en el volante, cada vez avanzaba más rápido, quería de una vez por toda estar con ella, estar en sus brazos. Al llegar nos abrazamos apasionadamente, su piel rozaba suave y a la vez bruscamente con mi piel, los actos no daban razones, solo nos guiábamos con la dulce melodía que era de alguna forma hacerlo. La abracé y la llevé a mi cama, ella al parecer no tuvo resistencia, más bien acepto cada acto mío. La pasión me volvía ciega y a la vez rendida ante los pies de alguien. La besaba por todas partes, pensé que su polera estaba demás en este asunto, se lo saqué rápidamente, al igual que ella me desabrochaba la blusa que llevaba en ese entonces. Al sacar su polera pude ver de mejor forma sus hermosos senos, no dudé en desabrochar su sostén y poder besarlos tiernamente pero sin dejar de estar en este estado apasionado en el cual las dos estábamos amarradas. Ella con sus delicadas manos acariciaba mi cabeza y emitía pequeños gemidos cada vez que la besaba por esas partes. Todo este momento era mágico para las dos, para ella era como el fin de su pena y creo que es el comienzo de una relación apasionada. Mi sostenes me incomodaban y tomaba la cabeza de mi pequeña amad para que me besara por todo el cuello hasta el ombligo, ante esto yo la acariciaba con mucha ternura todo su cuerpo. Después le bese por le ombligo y con ternura desabroché sus pantalones y a la vez le saqué su calzón. La besé en su sexo y esto hizo que ella se inundara de placer, según lo decían sus suspiros. El momento era mágico, no podría decir cuanto duró, solo el hecho que fue casi eterno y a la vez hermoso. Las dos terminamos cansadas, recuerdo que rápidamente dormimos abrazadas y desnudas. Este momento no lo olvidaré, al igual que los momentos hermosos que pasé con Michiru, los dos maravilloso e irreemplazables.
