100 moments of you and me

Este fanfic es parte de las actividades del segundo aniversario del foro I am sherlocked, "En 1000 palabras, o menos".


TENTACIÓN

-¡Comételo! –gritó Greg cuando vio que por tercera vez Mycroft miraba el pastel de chocolate que había hecho su madre y que reposaba en la mesa. La señora Holmes había cortado una rebanada para cada uno y les había servido un vaso de leche fría para acompañarlo.

Sus madres estaban hablando en la sala sobre antiguas recetas de familia, la señora Lestrade estaba muy contenta de poder compartir su pasión por las cosas dulces con alguien, sobretodo si ese alguien podía preparar algo tan delicioso como el pastel que estaba compartiendo.

-No –respondió tajantemente y empujó el plato con su dedo índice para alejarlo de él.

-Mycroft… -Greg lo miró de esa manera extraña que lograba que cediera ante todo porque parecía que se iba a poner a llorar y no soportaba verlo triste o contrariado o enojado o cualquier estado que no fuera sonriendo.

-Ay por favor no puedes poner esa cara y esperar que yo simplemente ceda ante lo que me pides hacer…. –se interrumpió a media frase cuando vio que Greg usaba un tenedor para cortar un pedazo del pastel y lo acercaba a su boca.

-Comételo –repitió y no pudo hacer otra cosa más que abrir la boca y comer el pastel. Lo cual fue la mejor decisión que había tomado en la vida porque además de que era delicioso, la acción le ganó una sonrisa completa de Greg, una que se extendió hasta llegar a sus ojos y los hizo brillar.

-¿Está bueno? –preguntó sabiendo la respuesta y Mycroft asintió mientras Greg le daba un bocado más directo a su boca. Tres bocados más y el pastel se terminó, puso el tenedor y el plato en el fregadero y se quedó mirando afuera, el jardín era amplio y planteaba un lugar perfecto para jugar durante horas.

-Vamos afuera –dijo y Mycroft sabía que era inútil oponerse, así que simplemente se levantó para salir detrás de él. Fueron horas de ver a Greg patear a pelota, correr y tratar de subir a un árbol antes de que madre comenzara a gritar algo sobre partirse la cabeza con el piso.

-¿Por qué nunca juegas conmigo? –preguntó él y Mycroft se encogió de hombros, ese tipo de actividades no le eran para nada agradables y sólo toleraba estar afuera en vez de encerrado en la biblioteca porque significaba estar en compañía de Greg.

-Lo siento –dijo de repente y su amigo sonrió, desestimando la necesidad de que se disculpar.

-Anda, seguro que en tu biblioteca hay algún libro que me pueda interesar –dijo y lo tomó de la mano para llevarlo dentro de la casa. Tal vez ese fue el momento en el que se dio cuenta, no había sido suficiente que fuera capaz de hacer cualquier cosa por él, necesitó el mar de sensaciones que lo embargó para saber que Greg era más que especial.

-Toma –le dijo después de una hora de que estuvieran leyendo cada uno un libro, estaba sentados uno junto al otro, sus piernas y hombros tocándose con total naturalidad. Mycroft tomó la barra de chocolate que le ofrecía Greg y se quedó mirándola como si fuera algo exótico y extraño.

-¿Compartimos? –preguntó y abrió el envoltorio para partir el chocolate por la mitad.- Abre.

Mycroft de nuevo se encontró en un punto donde le era imposible negarse, por lo que abrió la boca y se comió el chocolate, ganándose de nuevo una sonrisa de Greg, lo cual lo hacía feliz, lo cual hacía que la vida valiera mucho la pena.

-Gracias –dijo cuando terminó de comer lo que él consideraba tentaciones innecesarias, sin embargo cuando Greg se acostó en sus piernas y siguió leyendo su libro en esa posición, Mycroft sintió su corazón latir un poco más rápido. Tal vez eran niños, tal vez no entendía mucho más sobre eso, pero lo cierto era que de todas las personas del mundo, Gregory Lestrade era su favorito.


Gracias por seguir leyendo, espero siga siendo de su agrado.

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