Personajes de Kaoru Tada
Capitulo 2: Pesadilla.
- "Cielos, debo apresurarme… Ya es muy tarde"
Generalmente no pasaba a tan altas horas de la noche por ese callejón, pero el haber perdido el tren después de terminar la guardia en el hospital la había forzado a tomar ese camino.
- "Rayos, no pude tomar el tren a tiempo y ahora estoy aquí, metida en este lugar tan extraño. Pero no puedo mostrarme nerviosa… O sino llamare la atención… Pero… eso no evita que tenga miedo… Como me gustaría que Irie-kun estuviera a mi lado ahora…
Pero eso no hubiera pasado de todas formas, debido a que su esposo se encontraba de guardia nocturna y había sido enfático en la importancia de que de una vez por todas aprendiera adecuadamente a manejarse sola por las calles ya que no pudo agarrar el transporte adecuado para llegar a su casa. Recordó incluso sus palabras exactas en el teléfono:
- "Asume las consecuencias de tus torpezas… Toma un taxi o camina a casa. No me llames más hasta que llegues a casa. Adiós."
Ni siquiera había podido encontrar el bendito taxi… vaya que su suerte no era la mejor.
Kotoko entonces decidió seguir con su plan de pasar desapercibida por el lugar, el cual no reflejaba exactamente un ambiente de seguridad. No había mucha luz en las aceras y los negocios ya se encontraban cerrados. Los autos también parecían evitar el lugar, ya que ninguno circulaba por las desiertas calles. Lo único que escuchaba era el viento y algunos gatos en los techos. Pero no le quedaba otra alternativa que cruzar por allí. Solo faltaban unos cuantos metros más para poder llegar hacia un área más confiable la cual la llevaba directo hacia su vecindario.
Debía apresurarse más para llegar pronto a su hogar, probablemente, aunque fuera tarde, Kotomi la estaría esperando para escuchar uno de sus cientos favoritos, a pesar de que le agradara más que su padre los leyera. Era increíble lo mucho que la pequeña era apegada a su progenitor, y quitando el hecho de que siempre estuvieran debatiéndose en cual de las dos lo quería más, en el fondo se sentía feliz de ver que la niña fuera tan preciada para su esposo.
Su esposo… A pesar de que llevaban ya bastante tiempo juntos, a veces le parecía increíble que fuera la esposa de Naoki. Lo amaba igual o más que el primer día y no podía dejar de agradecer por su afortunada vida.
Al divagar tanto en su familia, no se había percatado del peligro que se acercaba a ella desde la oscuridad. Mientras caminaba pensando en sus seres queridos, no fue capaz de presentir a la persona que se posiciono pocos metros delante de ella, hasta un minuto después, cuando levanto la mirada y vio algo que le pareció aterrador.
Un hombre de complexión alta se erguía en frente suyo, vistiendo ropa de apariencia vieja pero no andrajosa. Un suéter café, y camisa y pantalón de tonalidad más oscura, no reparo en los zapatos o en nada más, ya que en ese momento el tipo había dicho algunas palabras.
- "¿Pero qué hace… una mujer tan hermosa como usted en un lugar tan desagradable como este?" –había preguntado-
No sabía que hacer, su cuerpo empezaba a quedarse estático, pero decidió no ponerse en evidencia e intento seguir caminando.
- "No se preocupe, estoy bien" –quería quitárselo de encima lo mas pronto posible y apurar el paso, su suegra debía estar preocupada-
- "Yo la noto… algo asustada…" -se interpuso en su camino el hombre- "¿De verdad se encuentra usted bien?"
- "Ya le dije que si" –declaró- "Por favor, déjeme pasar"
- "¿Pero por qué tanta prisa? –otro sujeto había aparecido detrás suyo- "Nosotros podemos… acompañarla, señorita…" –insinuaba con lascivia-
Estaba desconcertada y aterrada, pero no podía flaquear, tenia que ser valiente, como Irie-kun siempre le decía.
- "Déjenme irme, por favor, de verdad necesito pasar…" –intentaba abrirse paso entre ellos-
Pero la insistencia no parecía dar los resultados deseados; al contrario, los sujetos parecían más dados a continuar.
- "¿No crees que estas siendo algo grosera, mujer? –acoto uno con violencia, arrinconándola hacia una pared- "Creo que hay que ensenarle modales a la perra, ¿verdad, amigo?"
- "Si, puede ser" –respondió el otro desinteresadamente- "Yo honestamente no estoy de humor, haz lo que quieras"
Planeaban hacer algo macabro con ella, ¿pero qué? No podrían ser capaces de… No, eso no le podía estar sucediendo a ella.
- "Por favor, no me hagan daño, pueden llevarse todo lo que tengo, mi celular, mi dinero, lo que quieran –pedía frenéticamente- ¡pero déjenme ir, se los suplico!
-"Suena tentador… pero… -uno de ellos empezó a subir su mano vigorosamente por una de sus piernas, maldecía el haber vestido una enagua ese día- Primero me gustaría divertirme contigo… Hace tiempo que no estoy con una mujer tan delicada como tú"
La desagradable extremidad se había abierto paso ahora en territorio prohibido, tocando su intimidad produciéndole asco y horror al mismo tiempo, esto mientras subía por su abdomen y torso amasando sus pechos fuertemente provocándole dolor.
- ¡No! ¡Suéltame! ¡Irie-kun! –grito desesperada el nombre de su esposo-
- "Nadie vendrá a salvarte ahora…"
Kotoko empezó a forcejear con aquel hombre tratando de liberarse de su agarre como pudiera lo cual parecía infructuoso.
- ¡Maldita! ¡Quedate quieta! –a continuación, recibió un fuerte golpe en la cara que la lanzo al suelo del callejón-
Antes de que la levantara, tiro una patada al sujeto con todas sus fuerzas justo en la espinilla e intento correr, pero sin poder avanzar ni dos metros, se percató de lo fuertemente sometida que fue hacia el duro pedazo de pavimento a manos del otro tipo.
- "Si fuera tú, no haría eso… Lo pone de mal humor. Así que te recomiendo que te quedes quieta y no reclames"
- ¡Dame a la perra, dámela! –bramo furioso el ebrio de ira atacante-
Cogió a Kotoko de los cabellos y la volvió a lanzar al piso, pateándola en el estómagocon vehemencia. La joven solo se limitaba a llorar y clamar el nombre de su amado…
Cuando parecía que se había detenido, fue sujetada y forzada hacia la pared. El criminal empezó a levantar su falda y bajo su ropa interior, luego creyó escuchar el sonido de una hebilla abrirse y un pantalón bajar al piso. Sabía lo que venía y rogaba porque se detuviera, pero la situación no parecía tener una salida favorable para ella…
Una punzada muy intensa de dolor recorrió todo su cuerpo cuando fue penetrada salvajemente por su parte trasera. Algo se había roto dentro de ella y era espantosamente tortuoso, mientras sentía la sangre correr en la herida de su rostro. Las embestidas aceleraron el paso y solo podía quedarse ahí impotente. La última de ellas vino acompañada por el placer del lascivo hombre quien aun recorría con sus palmas sus brazos y su cuello, el cual también había sido lamido durante la penetración.
Cuando creía que todo se había terminado, no sabía que aún le esperaba lo peor, siendo volteada y violada una vez más esta vez por adelante. La tortura parecía no tener fin… En cierto momento dejo de escuchar voces y solo fue capaz de sentir el momento en que cayó al suelo siendo abandonada en el oscuro sitio.
Las lágrimas que recorrían su rostro se habían detenido secando sus mejillas… Ya no era capaz de ver nada, solo sentía que un vacío la arrastraba hacia un lugar de fuego y desdén… Y su esposo no estaba ahí para ella… Su Irie-kun no había llegado a salvarla… Cuando ella había gritado su nombre… cuando gritaba su nombre…
La pesadilla se repetía todas las noches ahora, y el solo podía mirar impotentemente intentando, como todas las madrugadas, tranquilizarla lo mejor posible. Siempre despertaba abruptamente y llamando su nombre al final. Lo único que se le ocurría como razón para tal comportamiento era el que en sus sueños se revivía el horror todos los días. A raíz de estos ataques, Naoki había tomado la decisión de no permitirle más a Kotomi el visitar a su madre, por más doloroso que fuera, ya que no sabía en qué momento su esposa podría sufrir algún violento episodio.
Mientras salía de la habitación unos segundos para intentar recuperar el aire y la calma perdida durante los eventos anteriores sentándose en una silla cercana, el doctor Nishigaki se acercaba hacia él.
- Naoki, me gustaría comentarte algo importante.
- Si, dígame Nishigaki-sensei.
- Los ataques de Kotoko se están volviendo cada vez más frecuentes, y creo que este pabellón… ya no es la mejor opción para mantenerla hospitalizada
- Nishigaki-sensei, por favor… -sabia a lo que se refería-
- Naoki, lo siento, pero si esto continua, no me quedara más alternativa que ordenar su traslado al pabellón psiquiátrico.
Sabía que el estado en el que se encontraba su esposa ameritaba el que obligatoriamente estuviera recluida en ese lugar para tenerla en observación constante, pero si Kotoko terminaba allí, no se recuperaría jamás.
- Nishigaki-sensei, le pido paciencia, por favor –rogo Naoki- Sé que su condición no es la mejor, pero si la traslada a ese lugar, no mejorara, lo sé. Además no podrá ver a Kotomi en mucho tiempo y mi hija tampoco no puede pasar sin su madre por…
- Tu mismo fuiste el que decidiste prohibirle el regreso a tu pequeña a este lugar por su seguridad, y ahora me dices que…
- Es solo una medida temporal, Kotoko se recuperara, no necesita ser enviada a Psiquiatría…
- ¡Naoki, se racional! –alzo la voz el doctor- Mira, por el respeto y cariño que le tenemos a Kotoko, no solo yo, sino todos, aun no la mandare a esa área, pero un ataque más, y te prometo que personalmente dirigiré la cama hasta allá. Lo lamento mucho, de verdad, Naoki, pero a este punto ha llegado esta situación… Ahora discúlpame debo retirarme. –Nishigaki-sensei empezó a caminar hacia otro pasillo-
Racional… Ya incluso había perdido su fiel sentido de racionalidad. Aquel que lo había acompañado toda su vida, y se había desvanecido ante Kotoko. Eso siempre le pasaba, pero en lugar de entretenerlo como en anteriores situaciones, esta vez lo entristecía.
- "No puedo permitirme el perder el control, debo permanecer sereno y firme. Por Kotoko" –pensó-
Tres días habían pasado desde el último ataque y Kotoko parecía mejorar levemente, lo cual alegraba a Naoki. Si todo progresaba bien, su mujer estaría muy pronto en su casa, y un nuevo proceso de recuperación iniciaría. Él tendría la paciencia para asimilar lo que viniera y no permitiría que su matrimonio se destruyera por eso.
El padre de Kotoko y sus padres la habían visitado en la mañana y a pesar de las siempre presentes lágrimas de su madre, podía considerar el tiempo que pasaron juntos como un éxito. Pero ese día aun le deparaba una sorpresa más.
Después de distraerse un rato haciendo rondas, decidió volver a checar brevemente a su esposa, cuando lo que no creía posible, sucedió.
Kotoko sentada en el marco de la ventana, mirando hacia el horizonte, como siempre. Pero en esta ocasión no parecía tan perdida en el vacío. Naoki se sintió desubicado pero al mismo tiempo feliz de verla fuera de la cama.
- Kotoko –exclamo- ¿Cuándo te levantaste? ¿Por qué no llamaste a alguien para que te ayudara?
- No… lo necesite. –exhalo ella-
Finalmente, unas palabras hacia él. No las esperadas, pero era un comienzo.
- Me alegra saber que te pusiste de pie… Pero debes tomártelo con calma –se acercó cautelosamente a él sosteniendo su mano- Anda ven…
- ¿Dónde está Kotomi? –pregunto cortantemente ella sin moverse de su lugar-
Naoki no supo que responder por unos segundos.
- Esta en la casa, todos cuidan de ella, así que no tienes que preocuparte –respondió con la mayor dulzura que podía emitir-
- ¿Por qué no ha…venido? ¿se lo impediste?
- No, -dudo por un momento- pero mientras te sintieras mejor, decidí que mejor no regresara, pero ella volverá. Es más, ahora que estas mejor, le diré a mi madre que la traiga, ¿te parece?
Kotoko tenía la mirada baja y no lo miraba.
- Kotoko… -la llamo-
- ¿Por qué…?
- ¿Por qué que…?
- Sé que… no soy… muy lista… -Kotoko hacia un gran esfuerzo por hablar- Pero no… soy una… idiota por… completo.
- Kotoko, ¿Por qué dices esas cosas ahora? ¿Qué sucede? Puedes decírmelo… Puedes contar conmigo…
Al escuchar esta última frase, algo dentro de Kotoko estallo…
- Contar contigo… -susurro- ¿Y por qué…? ¿¡Por qué no estuviste allí! –grito- ¡Te llamaba, pero no apareciste! Y ahora… ahora… ¡ni siquiera puedo acercarme a Mi-chan! Porque… Porque…
- Kotoko –estaba anonadado- Tranquilízate, no es bueno que te exaltes así.
- ¡No es mi culpa! –el fervor y la desesperación en su voz eran potentes- ¡No fue mi culpa! ¡Quiero a mi hija, devuélvemela!
La aun joven mujer empujo a su esposo con todas las fuerzas que fue capaz y corrió hacia el baño de la habitación, encerrándose. Naoki cerró la puerta del cuarto para que nadie presenciara lo ocurrido y se dirigió a la entrada del baño.
- Kotoko, ¡abre la puerta! –toco e intento abrir, pero no lo logro- ¡Kotoko!
No le quedo más opción que forzar la entrada y derribar la puerta, sin tirarla al piso. Cuando ingreso, vio algo que jamás en su vida lo había perturbado tanto.
Probablemente una de las enfermeras descuidadamente había dejado instrumentos quirúrgicos en la habitación, ya que su esposa sostenía un escalpelo cerca de su muñeca derecha, acurrucada cerca del inodoro. Todo su cuerpo temblaba y sus ojos estaban rojos y acuosos.
Naoki hizo uso de toda la paciencia que poseía y se hinco levemente a su lado, tratando de calmarla. Si Nishigaki-sensei o alguien del personal de enfermería presenciaba esto, Kotoko iría directo al pabellón psiquiátrico.
- Kotoko… suelta eso… Suéltalo, por favor…
- Soy… una….amenaza… para Mi-Mi… -murmuraba ahogada en llanto-
- No, Kotoko, no lo eres… -le decía suavemente- Tu eres su mama…. Jamás lo serias. Suelta el escalpelo, te lo suplico. Dámelo.
- No quiero… -lloraba- vivir… así… No puedo más… -sollozaba con más fuerza-
Naoki se sorprendió a sí mismo una vez más, el encontrarse el también derramando unas cuantas lágrimas, las que limpio al instante. Necesitaba ser lo suficientemente para Kotoko.
- Podrás… Tú debes vivir. Por Kotomi… No sabes cuánto lamento no haberte protegido… pero ahora estaré siempre a tu lado. Tú tienes que vivir, y poco a poco –sostuvo sus manos delicadamente- recuperaremos nuestra felicidad. Por eso, te suplico que sueltes eso. No lo hagas, Kotoko.
Kotoko se rehusaba a soltarlo…
- Quiero… irme… a… casa… Irie-kun…. –finalmente, sus manos empezaban a ceder-
- Nos iremos a casa, te lo prometo.
En cuanto tuvo oportunidad, Naoki lanzo el objeto cortante lejos y de inmediato acuno en sus brazos a su esposa, quien lloraba copiosamente, aferrándose lo más fuerte que podía a su pecho. El solo acariciaba sus cabellos y su espalda con ternura y afecto.
El camino a recorrer iba a ser largo y lleno de obstáculos, mayores a los que habían enfrentado, pero debía ser optimista, al igual que ella siempre lo había sido. El ir a casa era el primer paso.
Pero los fatales hechos ocurridos aun no empezaban a surtir el mayor daño… Les faltaba por desmantelar aun lo peor…
Continuara
Muchas gracias a Favo de Mel, Luri22, San (amiga dl alma!), yevi08, lovely220, Acaeber y Ceeleste (no sabía que te gustara Itazura, q excelente!) x sus comen! Esto m impulsa a a continuar escribiendo.
Saludos para todas y bendiciones. Nos leemos!
