Me encontraba en la habitación 302 del hospital mental de Ooo, esperaba pacientemente a que regresara para continuar con la historia; mientras hojeaba aquella libreta me encontré con una pequeña nota que se encontraba en la esquina superior de una de las hojas, decía lo siguiente: "no creo poder olvidar el sabor de sus labios". Mi corazón se aceleró y un gran nudo se formó en mi garganta, no debía llorar, no ahora que alguien entraba a la habitación.

-¿Podemos continuar?-.

-Claro-. Respondí amablemente y continué con la historia

-Tío Simon, estoy en casa. ¿Tío Simon? Mmh parece que no está-. La casa estaba sola y era una oportunidad perfecta para mí, fui directo a mi habitación y enseguida tomé mi bajo y comencé a tocar unas cuantas melodías, cerré los ojos y la chica nueva apareció en mis pensamientos, ¿qué rayos tenía que no me la podía sacar de la cabeza? Necesito saberlo, espero hacerlo pronto, tal vez si averiguo dónde vive pueda hablarle y ver ese rostro hermoso de nuevo… ¿en qué rayos estoy pensando? Apenas la conozco.

El sonido de unas llaves entrando por el cerrojo de la puerta me sacó de mis pensamientos y me puso los pies en la tierra nuevamente.

-¡Marceline ya llegué, ven acá, necesito presentarte a alguien!-.

-¿Presentarme a alguien?-. Dije de manera que sólo yo podía escucharme.

Bajé las escaleras y me encontré con una gran sorpresa.

-Marceline, ella es Bonnibel Bubblegum, sus padres son viejos amigos míos y estarán fuera de la ciudad hoy así que ella se quedará aquí en casa-. Era la chica del cabello rosa a la que algunas horas antes había tumbado accidentalmente. Por alguna extraña razón esa noticia me entusiasmó bastante y una sensación de felicidad se apoderó de mí, es una lástima que no sepa expresar mis sentimientos ya que mi reacción inmediata fue un gran: -¿QUÉ?-.

-Como lo oíste Marceline, así que no seas maleducada y ven a saludar a Bonnibel-.

Dudé un poco antes de dar el primer paso para acercarme a ella, la observé un buen rato y finalmente las palabras salieron de mi boca.

-Hola, bienvenida, soy Marceline-.

-Bonnibel-. Me dijo con algo de temor al verme, casi como si creyera que le haría daño; la situación era tan extraña e incómoda tanto para ella como para mí, pero a ella se le notaba bastante.

-Bien Bonnibel, acompáñame para mostrarte dónde te vas a quedar-. El tío Simon y ella subieron las escaleras, yo sabía dónde se quedaría, había una pequeña habitación desocupada justo al lado de la mía, era bastante obvio que sería en ese lugar.

Yo estaba bastante confundida ¿por qué si Simon conocía a su familia yo nunca había conocido a Bonnibel?

El tiempo marchaba y yo tenía que ir al parque de diversiones con mis amigos, así que inmediatamente subí a mi habitación y comencé a cambiarme de ropa, justo cuando me estaba quitando la blusa giré hacia la puerta y la vi allí parada observándome con la boca abierta.

-¿Qué haces?-. Le dije mientras sentía que moría de vergüenza y que me estaba sonrojando.

-Realmente lo siento, sólo quería saber dónde está el baño-. Trató de disculparse, ella me veía y se notaba realmente apenada, descubrí lo incómoda que era la situación para ella así que decidí aprovechar el momento para tener algo de diversión.

-Acaso esto –terminé de quitarme la blusa y señalé mi cuerpo- te incomoda-. Debo admitir que fui un poco malvada al hacer eso, pero no pude evitarlo, creo que sólo me dejé llevar por el momento ¿eso significaba algo?, no creo, después de todo era una simple broma ¿o no?.

Vi su rostro inocente y me percaté de que no le parecía gracioso, ni siquiera se movía, solo estaba allí como si estuviese paralizada, tal vez había llevado mi broma demasiado lejos, apenas la conocía y era nueva en la ciudad. Después de darme cuenta del error que había cometido me tapé con la misma blusa y bastante apenada respondí su duda.

-El baño está al fondo a la derecha-. Ella me respondió con un casi inaudible "gracias" y se retiró, pero yo no podía dejar las cosas así, ese era un mal comienzo, un MUY mal comienzo, así que corrí detrás de ella aún sin blusa (porque soy una idiota) y la tomé de un brazo, ella me miró esta vez con algo de enojo.

-Lo siento Bonnibel, no debí hacer eso, en verdad lo siento mucho-.

-¿Te das cuenta de que aún sigues sin blusa?-. Esa pregunta hizo que me sonrojara.

-Sí, lo siento soy una tonta, enseguida me pondré una pero ¿qué te parece si para remediar mi error me acompañas al parque de diversiones hoy a las 7? Van a ir algunos amigos y no lo sé, creo que podría ser divertido-.

-Me parece una buena idea-. Me dirigió una sonrisa y caminó rápido hacia el baño, yo fui a mi cuarto, cerré la puerta y después de terminar de cambiarme de ropa, me senté en mi cama, abracé mis piernas, cerré los ojos y sonreí.