Todos cometemos errores.
Me miró unas fracciones de segundo, como si quisiera cerciorarse de que yo estaba allí de verdad. Luego me abrazó con fuerza y yo me dejé. Si, tengo una faceta tierna. Me gusta mucho que me abracen, me mimen, me hagan carantoñas... A veces, soy como un gato.
-¿Como...? ¿Que...? ¿Por qué?-Preguntó cuando me soltó, con los ojos empañados, supongo que de emoción, sin saber que decir.
-Sabes que odiaba ese ambiente de odio que había donde yo vivía antes, aunque me ha costado dejar a mis amigos, pero desde aquí puedo ir a verles y pueden venir ellos y estoy contigo. ¡Todos felices!-Exclamé, llena de júbilo. Reconozco que se me saltaron algunas lagrimillas, pero no se lo digáis a nadie.
Me abrazó otra vez y no pude reprimir una sonrisa. Hacía tiempo que no me sentía así de bien. Edward no parecía ya tan sorprendido y sonreía con satisfacción.
-Me alegro de tenerte aquí.-Me dijo.
-Y a mi estar aquí, aunque las conversaciones por msn a distancia no estaban mal.-Reí.
Se separó de mi otra vez y entonces volvió la mirada hacia Edward. Se puso algo colorada.
-¡Ah, si!-Me aparté a un lado y empujé a Edward hacia delante.-Edward, Espe. Espe, Eddie.-Sonreí.
-Hola...
-Hola...
Había visto conversaciones cortas y extrañas, pero aquella, y encima por su parte, me dejó loca. Edward solía participar en nuestras conversaciones. Los presenté por Internet, puesto que él era amigo mío y se había hartado de escucharme hablar de ella constantemente, por lo que me pidió que le agregase a una conversación de las nuestras.
Por ordenador y desde lejos era difícil enamorarse, pero en ellos no fue tan complicado. Ahora que se veían cara a cara estaban totalmente en shock. ¡Y eso que Eddie se había mudado para conocerla! Eso me recordaba que tenía que tener una charla con él sobre el porqué no me comentó nada de venir a verla sabiendo que era lo que más quería hacer en este mundo.
Empujé un poco más a Edward para que le dijese algo, pero no hubo ni abrazos, ni besos ni se estrecharon la mano. Edward temblaba un poco y cada vez que se cruzaba con su mirada la apartaba colorado. Casi me eché a reír. Que vergonzosos son los dos. Con la de cosas que se decían por Messenger... ¿Cómo podía costarles tanto hablar?
-No entiendo nada, Espe...-Dijo la voz de Mark, con tono desconcertado. Casi lo había olvidado. Me volví a mirarle y algo en mi pecho saltó y otra cosa en mi estómago dio una voltereta. Miré al suelo cuando volvió la cabeza hacia mí y preguntó: "¿Tú entiendes algo?" Con su particular sonrisa encantadora.
-No-Contesté, mirando al suelo-Quiero decir si...-Estaba tartamudeando y eso no era buena señal.-Eddie- empecé, y Edward se giró, aliviado de poder mirar otra cosa que no fuese el suelo. Aun no se porque está tan tonto.-Este es M-mark... Está en mi clase. Mark-al pronunciar su nombre para dirigirme a él me dio un no-se-qué.-Este es Edward...-Parecían no reconocerse, así que tuve que hacer algo ofensivo, pero por el bien de la memoria, bastante atrofiada, de Mark.-El lento de la... de la M-30-dije, bajando la mirada. Me sabía muy mal llamarle así.
-¿Mark? ¿Mark Logan?-Dijo Eddie de inmediato.
-¿Edward? ¿Edward Masen?-Preguntó Mark al unísono.
No esperaba aquella reacción, pero mejor eso que la idea de que se dieran de puñetazos nada más verse... O el plan de que Eddie tirase a Mark por un puente en cuanto lo viese.
-¡Eddie!-Mark abrió los brazos, alucinando un poco.-¡Lento de la M-30!
-¿Como está mi feromónico favorito?-Preguntó Edward riendo y abrazando a Mark.
Me gustó verlos así y sonreí. Aquella situación era extraña, pero, todo sea dicho, enternecedora.
-Aún estoy alucinando con todo esto.-Le comenté a Espe, con quien no sabía de que hablar de la emoción que tenía dentro de mí.
-Y yo-Añadió ella, viendo a Mark y a Eddie contándose "batallitas", como si fuesen dos amigos inseparables que se hubiesen reencontrado tras años y años viviendo separados.
-Eres tan rubio de bote como te imaginaba.-Soltó Edward, para picarle.
-Tío, y tú pelo es horrible de verdad.-Rió el rubio.-Oye... Y si tú eres Edward Masen-Entonces Mark me miró, y esta vez mantuve la mirada, aunque me puse más roja que una señal de stop.-y conoces a esta chica que también conoce a Espe... ¿Quien es ella?
Reí. Pero creo que lo hice por no llorar. Por suerte es muy bromista, igual me tomaba el pelo. Pero tampoco se lo tendría en cuenta si no sabía quien era, sabía que tenía la memoria más mala del universo.
-Mira que eres tonto.-Edward le dio una colleja.
-Déjale-lo defendió Esperanza- A ver si lo vas a dejar más tonto y luego me toca aguantarlo a mi.-Pues no, no lo defendió, pero al menos habló con Eddie de manera continuada y normal.
-Estás en mi clase, eso lo sé. Pero no te he visto antes por aquí... Y por lo que he pillado de vuestra conversación-nos señaló a Espe y a mi.-te acabas de mudar aquí. Pero no recuerdo tu nombre...
-Pues te lo dije antes, en clase.-Solté.
-Es que para los nombres soy bastante malo.-Se disculpó avergonzado.-Y durante la conversación pillé pocas cosas porque me entretengo fácilmente... Estaba mirando el pelo de Edward e intentaba adivinar que había sido en vida eso.
Nos echamos a reír. No pude aguantarme. Respiré, una vez que se pasó la risa y Edward dejó de perseguir a Mark.
-Supongo que tendré que presentarme otra vez-Reí un poco, y carraspeé después de tanto reir.
-Mark, Aida. Aida, Mark.-Edward se me adelantó he hizo lo mismo que yo había hecho con él y Esperanza.-Ya podéis conoceros en persona.
Hubiese preferido que nadie le dijese que era yo. Mi autoestima estaba por los suelos y no quería que un Dios como aquel supiese que la chica de Internet era "algo" como yo. No dijo nada.
-Que tímido eres ahora, feromónico.-Dijo Eddie, riendo.
-¿Tú eres...?
Si, yo soy la chica (si así me puede llamar) con la que has estado "saliendo" todo este tiempo. Siento que haya sido tan desagradable para ti. ¿Puedo irme ya a casa y gritar y llorar y luego matar a Edward? Gracias.
-¡Dios, que tarde!-Espe miró su móvil, cosa rara en ella.-Tengo que volver a casa. Podemos seguir hablando por Messenger.-Sonrió y me abrazó otra vez.
-Vale-Dije rápidamente, deseando librarme de Mark y su mirada.-En cuento llegue a casa me conecto.-Le sonreí.
-Puedo acompañarte a casa.-Saltó Edward, no era una pregunta, era una afirmación.-La mía no está muy lejos, así que no tengo problema en llevarte hasta la puerta.-Era incapaz de hablar con ella pero a la hora de que se fuera quería permanecer a su lado los últimos minutos. Edward era así de bipolar.
-Vale.-Asintió ella, algo nerviosa, pero sin borrar la sonrisa de su cara. Edward se puso a su lado, con la mochila colgando de un hombre y caminaron juntos. Le decía que él podía llevarle la mochila y lo que hiciera falta, siempre intentando impresionar.
-Pues...-empecé.-Me voy. Adiós.-Me di la vuelta y caminé en dirección a mi nueva casa. Mi hermana ya habría llegado a casa. Por suerte le dejé un SMS para que no se preocupase. Noté que alguien corría a mi lado y lo miré sorprendida.
-No te voy a dejar ir sola por un sitio que no conoces.-Fue lo primero que dijo, sin mirarme. Y algo sonrojado añadió-Además... A mi casa se llega en esta dirección.-Miró al suelo, sonriendo levemente.
-Gracias, supongo.-Dije, sonriendo también.-Que suerte que vivas por aquí.-Añadí.
-Aqui es.-Dijo Espe, al llegar frente a su portal.
-Pues me voy ya a mi casa.-Fue lo más inteligente que se me ocurrió decirle. Soy idiota.
-Vale... Hasta mañana, supongo.-Dijo.
-Si. ¿Hablamos por Messenger?-Dije, desesperado, deseando oír un sí.
-Claro.-Dijo rápidamente.-Ahora me conecto, en cuanto suba, claro.-Soltó una risita nerviosa.
-Vale. Ya... Hablamos...-Dije, intentando controlar mi voz. Me acerqué a ella y le di un suave beso en la mejilla. Cuando me alejé noté que había cambiado de color. Ya sabía que yo también lo había hecho. Me despedí con la mano mientras me alejaba y fui tan rápido como pude a casa.
-Hasta mañana.-Dije, cuando llegamos a la puerta de mi casa. Aunque Mark estaba a mi lado no me debió oír porque mi tono era bastante bajo y me preguntó que que había dicho.
-¿Perdona?
-Que hasta mañana.-Dije, algo más alto, pero no era suficiente, porque una bandada de motos pasó por la calle.
-Sigo sin oírte.-Dijo, acercándose un poco más a mi.
-Digo que...-Un camión.-He dicho...-Otra moto.-Intento decirte que...-Un puñado de palomas fastidiosas. Cada vez que hablaba pasaba algo y Mark se acercaba más y prestaba más atención para saber que le decía.
-¡¿Alguien más quiere hacer un ruido inmenso mientras intento hablar o tengo que cargarme todos los coches, motos, camiones y a todas las palomas para que se me oiga?-Grité, dándome la vuelta y mirando a mi espalda, donde las palomas se habían parado en grupo.
La calle, que estaba vacía excepto por mi y Mark y las malditas palomas, pareció sumirse en un increíble silencio. Todas las palomas dejaron de picotear migas de pan y me miraron. Me sentí como en una serie de dibujos animados, más incluso, que cuando hablé con Mark por primera vez. Las palomas echaron a volar y se alejaron.
-Creo que ya se porque la de aquí no hay quien viva se llamaba Paloma. Debía de ser tan pesada como estas.-Comenté, mirando el trozo de acera vacío que habían dejado las aves. Me volví hacia Mark y me encontré con su cara casi pegada a la mía.
-¿Decías?-Dijo en un tono de voz propio de una televisión con el volumen a uno y con un tono increíblemente sexy que no creo que fuera su intención poner.
-Decía que... Que yo... Que ya...-En un segundo recorrí sus perfectas facciones con mis ojos. Mi cara se incendió. Seguro que a mi hermana la habría encantado leerme el pensamiento y escuchar esa expresión.- He dicho que hasta mañana.-Susurré. Media hora intentando decirle esto en voz alta para que fuese tan sencillo (de sencillo no tenía nada) como susurrarle.
-Bien, hasta mañana.-Dijo él, sin apartarse de mi.-Estarás conectada, ¿verdad?
-S-si...-Dije.
-Hablamos, entonces.-Se alejó y se fue sonriendo, como si tal cosa. Definitivamente, Mark era un dibujo animado en la vida real.
Subí a casa y me conecté al msn, donde Espe me esperaba conectada.
Hablamos un rato y poco después se abrió otra ventana aparte en mi escritorio. Era un mensaje de Mark. Solo decía "hola" seguida de dos puntos y un paréntesis cerrado.
Le contesté. Luego Espe lo agregó a nuestra rutinaria conversación. Yo invité a Eddie, quien seguramente hablaba por separado con Espe.
En la ventana de Mark no había mucha conversación, pero en la de Edward iba a empezar el interrogatorio.
Empecé con el típico "hola" y seguidamente solté la pregunta.
"¿Que te pasó antes, que no hablabas con "tu chica"?"
"No es asunto tuyo"-Tardó en contestarme.
"Si que lo es. Se supone que has venido aquí a buscarla. Deberías haberle dicho que en todo este tiempo te has enamorado de ella de verdad."-Solté.
"No es tan fácil. Deberías comprenderme, puesto que eres tan buena con los sentimientos."
"Puede que sea difícil, pero si no se lo dices vas mal, y lo sabes."-Expliqué.
"¿Y porque no se lo has dicho tu a Mark también? ¿Porque no le dices que tienes su nombre escrito en tus libros y libretas y todas esas cosas?"
Aquello me dejó pensando un rato. Quise ponerlo nervioso por haberle dado la vuelta a la tortilla y a mis preguntas. Miré el tuenti y no había nada nuevo. Minimicé el tuenti y escribí en el renglón del msn:
"Mira, lo mío con Mark es distinto. Es verdad que me gusta mucho y que he acabado loca por él. Y encima me tengo que sentar a su lado en clase-apunté-, pero tu has venido aquí a buscar a Espe, y no puedes dejarla escapar. Vosotros si podéis estar juntos, pero lo mío con Mark es imposible. Un amor platónico de esos. No soy suficiente para él, ni lo seré nunca. Internet es distinto de la realidad. Si quisiera un mosntruíto, Mark saldría conmigo, pero para mascotas se compra un perro, no se arriesga conmigo. No es por que piense mal de Mark, soy yo lo que está mal"-Como siempre, dejándome por los suelos, tal y como tenía costumbre de hacer gracias al resto del mundo.
Lo envié así, y seguidamente escribí, tras su silencio:
"Tengo que irme ya. Estoy algo mareada-era verdad-Nos vemos mañana"
Luego me despedí de Espe por un lado y luego de Mark, en nuestra corta conversación. No le di tiempo a contestar porque lo cerré todo y apagué el ordenador.
Me metí en la cama después de tomarme un vaso de leche y dejé mis cosas preparadas para mañana.
Cuando Aida cerró sesión nadie comentó nada en la conversación común. Se me ocurrió decir algo.
"Esto tiene una explicación-escribí-se debe de haber confundido"
"Eso quiere decir que estabais hablando del tema"-Escribió Espe, después de un buen rato.
"Si-confesé- No estarás enfadad, ¿verdad?"
"Hablamos mañana"-Dijo. No me sonó a bordería. Creo que esto iba viento en popa gracias al error de Aida.
"Hasta mañana"-Dijo Mark, tras un rato sin decir nada. Y cerró sesión. Por el modo de irse diría que estaba algo triste y que se sentía mal.
"Mi madre me llama a cenar"-Escribió Espe, como siempre, a las nueve y poco.
"Ok. Hasta mañana (L)" -¡¿Que estás haciendo, Edward?
"Hasta mañana. Bye (L)"-Escribió ella también. Y cerró sesión
Mañana sería un día bueno, pero interesante por los problemas que podía tener. Me fui a dormir algo preocupado y emocionado. Nunca me había emocionado tanto de ver una ele entre paréntesis.
