FT y sus personajes son propiedad de Hiro Mashima.

bueno me he tardado más de lo debido pero de que lo termino, lo termino xD

y bueno...ya dejo leer :v

Hitomi, espero que te guste esté capítulo que me salió más larguito 7w7

.


.

.

Ese mismo día, mientras ella había acompañado a Gajeel y a Juvia a la central de autobuses, después de que estos se fueran ella hizo lo mismo y emprendió camino a su casa, no fue necesario pedirles llaves del apartamento, Juvia le había dado copia de unas desde que Gajeel y ella se habían mudado a ese sector, y lo bueno era que el sector donde vivía Meredy no estaba tan retirado como los demás. Así que después de salir de la estación de autobuses se dirigió al metro para tomar el tren que la dejaría en su sector.

Cuando llego a su casa no había nadie, pasó de largo y fue directamente a su cuarto. Agarro una de sus maletas medianas y hecho lo indispensable para estar fuera de casa una semana, ropa, pijamas, sus cosas de uso diario, su laptop y car en una bolsa pequeña que va cruzada hecho su celular, audífonos y su cargador. Cuando todo estuvo listo cerro su maleta y se puso su bolsa para terminar saliendo de su habitación. Camino por el pasillo hasta que llego a la sala.

—Hey Med, ¿vas a salir de viaje?

— ¿Jellal? —Cuestiono un tanto sorprendida de ver al joven de cabello azul oscuro allí, pues cuando llego él no estaba—. Algo así, Juvia y Gajeel salieron en uno de esos viajes y me pidieron de favor que si en el transcurso de la semana me quedaba allá y les ayudaba con el cuidado de su gato Lily.

—Bueno, al menos me queda de consuelo que no queda lejos la casa de esos dos. —Dijo calmadamente el chico del tatuaje en la cara—. ¿Quieres que te acompañe? —Pero ella negó.

—Está bien así Jellal, no me voy a perder al ir a casa de Juvia y Gajeel, y además tu recién te acabas de recuperar de esa horrible fiebre y necesitas estar en reposo, nada de andar en la calle jovencito. —Termino de decir al momento de estirarle la mejilla al joven peli-azul.

—Se supone que yo soy el hermano mayor. —Dijo entre risas.

—Pues no parece. —Rio y volvió a tomar su maleta en mano—. Nos vemos pronto Jellal, por favor no dejes de tomar tu medicamento ¿quieres?

—Solo deja de preocuparte por eso ¿Sí? —Le dijo con seguridad ante la mirada desaprobatoria que ella le daba—. Sí me tomare la medicina como es debida y como lo he estado haciendo, puedes irte sin cuidado alguno, y por favor Med, avísame en cuanto llegues a la casa de Juvia ¿Sí?

—Está bien. —Le dedico una sonrisa y por último dejo su casa.

Cuando salió de su casa directamente emprendió camino rumbo al metro subterráneo, cuando llego pago el pasaje y se dispuso a esperar en la plataforma. Y mientras hacía su espera se dedicó a mirar el interior de su bolsa de mano para verificar que traía las llaves de la casa de Juvia, su cargador del celular, más las llaves de su casa y algunas otras cosillas como chicles. Y en menos de lo que espero llego el metro, espero a que los demás pasajeros bajaran para ella poder subir. Las puertas del metro cerraron y Meredy tomo asiento en uno de los que estaban cerca de la puerta, porque aunque el sector a donde iba no estaba lejos el metro hacía paradas y así como bajaba gente subía el doble de personas. Cuando el metro anuncio la siguiente para —que era donde ella bajaría— tomo sus cosas y tan rápido como pudo se hizo abrir paso entre la muchedumbre.

Y cuando salió pudo sentir el fresco aire entrarle a los pulmones, se acomodó su bolsa y con ambas manos tomo su maleta, para así subir un par de escalones que la llevarían al exterior. Cuando pudo llegar a la superficie noto que había demasiado tráfico, tanto peatonal como de vehículos. Suspiro y decidió tomar su camino, y ya a un par de cuadras más logró divisar aquel edificio. Mientras seguía caminando sintió una opresión en su estómago, de esas que te hacen sentir un presentimiento que no sabes si es bueno o malo, la cual Meredy ignoro y siguió su camino, ya tomaría algo cuando llegara a la casa. Había llegado ya la cuadra que correspondía el edificio, pero iba por un costado de este que estaba cerca del estacionamiento, por lo cual tenía que rodear un poco. Y al verificar que no venía ningún coche tanto de afuera como del estacionamiento subterráneo decidió cruzar.

—¡Aaaahh! —Y grito estruendosamente dejando caer su maleta y a ella misma al suelo cuando escucho que las llantas de un coche patinaban al momento de frenarse.

.

.

Era su tercer día en la casa de su hermano, y no estaba tan mal como él pensaba, también descubrió que Jack no era como todos los chihuahuas —odioso y de Satán— así que no tardó absolutamente nada en llevarse bien con el pequeño canino. Es día había decidido ir a su casa —que está a un par de calles— por algunas cosas, pensó en llevarse a Jack para no dejarlo solo pero recordó que los caninos suelen tener malestares cada que los subían a los vehículos y no quería arriesgarse a que el pequeño can se enfermara y tener que estar escuchando las constantes quejas de Gray sobre que no puede pedirle un maldito favor sin que destruya cosas o cause desastres. Así que dejando al pequeño Jack en casa salió y tomo el elevador y pico el botón que lo llevaría directamente al estacionamiento, y una vez que esté se detuvo y abrió sus puertas, diviso aquel malibu negro 2014 al que llego en un pestañar, le quito el seguro y se subió en el para terminar de prenderlo, encendió la radio y dejo su estación favorita y una vez que esté calentó emprendió marcha no sin antes ponerse el cinturón de seguridad para después ir pasando por un par de esas hileras enmarcadas con letras y números hasta que vio aquella rampa de salida.

Lyon no era de los que solía traer la radio a todo volumen pero en ese momento iba tan concentrado en aquella canción y dando un par de golpes al volante para marcar el ritmo de la melodía mientras hacía los coros de la tan famosa canción "I'm Sorry" que a decir verdad se había sorprendido al saber que era un hombre el que hacía esos coros. Hasta que escucho ese estruendoso grito que provenía de afuera.

Y al ver a la chica que había gritado freno en seco, ocasionando que esté se golpeara con el volante y revotara nuevamente hacia el asiento. Cuando Lyon volvió a tener normal su vista y sus sentidos recordaron aquel grito de esa chica, bajó del coche tan rápido como su cuerpo le permitió hacerlo y corrió al frente para toparse con una joven de melena rosa en el suelo a la cual rápidamente le tendió la mano y la levanto al instante del pavimento.

— ¡Por el dios Serena! —Exclamo asustado al ver que ella no respondía y parecía estar en un estado de shock—. ¿Estás bien? ¿No te paso nada? ¿Dime cuantos dedos vez? ¡Déjame llevarte al hospital!

Con todo aquello que ese sujeto decía a una velocidad indescifrable, a Meredy le costaba procesar cada pregunta, sumándole que por el reciente susto que había pasado al pensar que iba ser atropellada, más la amortiguada que tuvo que sufrir su retaguardia y ahora ese sujeto de pelo blanco con faceta paranoica haciéndole preguntas demasiado rápido iban hacer que su cerebro explotaría.

— ¿No se te hace que estás muy pálida? ¡Dios mío tienes baja presión!

Meredy pestañeo y suspiro.

Suficiente.

— ¿Qué carajos te pasa? ¿Qué no sabes conducir o qué? —Soltó de golpe—. Deberías fijarte bien cuando conduces, ¡Ibas a atropellarme! ¿Cómo carajos es que conseguiste licencia de conducir?

— ¿¡Estás bien!?

El grito eufórico de aquel chico la hizo callar y mirarlo fijamente. No supo que más responder así que se inclinó un poco y recogió su maleta de mano para retirarse ante la mirada curiosa de aquel sujeto.

—Por cierto, tu frente está sangrando.

Y sin más se fue lo más rápido que pudo de la vista de ese sujeto.

Lyon por otro lado se quedó procesando lo que acababa de suceder, soltó un bufido y rodo los ojos.

—Esa tipa. —Murmuro por lo bajo—. Todavía de que me ofrezco para llevarla al hospital.

Volvió a subir a su coche, se puso el cinturón para tener la vista fija al frente. Sintió un leve ardor en su frente y hecho un vistazo en el retrovisor para darse cuenta que tenía en un extremo de su frente escurriendo sangre y suspiro. Al menos no era algo de gran cuidado, ya lo atendería llegando a su casa.

.

.

Meredy se encontraba en aquel ascensor esperando a que este se detuviera en el cuarto piso. Llevaba sujetando su maleta con un poco más de fuerza que antes. Nunca en su corta vida le había pasado algo como eso, si había tenido accidentes como lesiones por andar corriendo o por el hecho de no fijarse bien por donde iba pero nunca antes había tenido una experiencia de ser casi atropellada. La campana del ascensor sonó indicando su destino y salió. Camino por ese enorme pasillo que la llevo al final de una puerta, metió su mano en su bolsa de mano y saco las llaves del dichoso apartamento, una vez que lo abrió fue recibida por los constantes maullidos de Lily, al cual cargo al instante —después de dejar su maleta en el suelo— y con el felino en brazos cerró la puerta poniéndole los tres candados que tenía está, sabía que Gajeel era un exagerado al poner tres cerraduras, pero en cierto modo tenía razón en que era mejor estar seguros por tres. Dejo a Lily en el sofá y fue por su celular, debía llamar a Jellal y decirle que ya estaba en casa "Redfox/Lockser".

— ¿Jellal?

— ¿Sí Med? —Escucho desde la otra línea telefónica.

—Solo te llamaba para avisarte que ya estoy en la casa de Juvia.

— ¿Y estás bien? Es que hace rato tuve un mal presentimiento, como si algo te hubiese pasado…¿Todo bien?

—Sí…Todo está bien. —No le gustaba mentirle a su hermano mayor, pero él recién se acaba de recuperar de una fuerte fiebre y tampoco iba a preocuparlo diciéndole que casi era atropellada—. Te llamaré más tarde ¿Sí?

Y a punta de regaños leves dados por Jellal ella tuvo que cortar la llamada. Se dejó caer con pesadez al sofá, dejo el celular de lado y se quedó mirando al techo como si este fuese a decirle todos los secretos del mundo. A su mente vino el incidente de hace un rato y se exalto un poco, y no tanto por recordar su caída al suelo o el susto que paso, y aunque no lo fuese a decir en voz alta, ella reconocía algo que pocas veces le llegaba a pasar y es que por un instante bajo aquella mirada del sujeto ese, Meredy se sintió intimidada.

—Ese idiota. —Susurro un tanto desesperada llevando sus manos a tapar su rostro.

.

.

Estaba frente al espejo de su cuarto terminando de desinfectar aquella herida pequeña, paso un pequeño algodón con alcohol por la herida y se mordió el labio inferior por el ardor que esté había provocado, cuando termino tiro el algodón ese al bote de basura y se dejó caer de espaldas en su cama. No tenía mucho que había llegado, incluso ya tenía listas las cosas por las cuales había ido. Miro al techo y se dio cuenta que había de esos adornos de plástico que son de decoración y brillaban en la oscuridad, había veces en las que por más que Lyon fuese un tanto frívolo aún conservaba humanidad dentro de si mismo. Se quedó en la misma posición alrededor de veinte minutos hasta que de golpe de sé levantó y se dio leves palmadas en las mejillas.

—Bien Lyon, es hora de irse. —Fue para la sala de su apartamento y tomo las cosas que había dejado allí, sus llaves y se aseguró de cerrar con candado una vez que había salido.

Entro al elevador y presiono el botón que lo conduciría al estacionamiento, cuando salió del ascensor se topó con el guardia, por seguridad le informo que pasaría la semana en casa de su hermano —que estaba muy cerca— según lo dicho por Lyon y se fue para ir subiendo a su coche. Hecho las cosas en la parte trasera y se fue de nuevo al frente para ya conducir y se puso el cinturón, tomo el volante y fue dejando el estacionamiento atrás. En el trayecto Lyon seguía como de costumbre, cambiando de estación de radio hasta encontrar una canción que le gustase, todo normal.

O eso creía el mismo cuando frunció el ceño.

—Luego que no se queje de que yo no quise ayudarla. —Mustió por lo bajo al recordar el incidente de hace un rato—. Todavía me baje del coche para ver si se encontraba bien y la tipa se pone sus moños para decirme de cosas y al final el que salió herido, bueno no tan herido pero al final de cuentas al que le termino saliendo sangre fue a mí.

Suspiro de manera algo indignada y coloco la intermitente para dar vuelta a la derecha e ir en busca de la entrada del estacionamiento del edificio donde se quedaría varios días. Se quedó pensando por enésima vez en lo mismo y su mirada se ablando un poco, tal vez sí él haya tenido algo de culpa por no prestar atención del todo y fue el causante de un enorme susto de aquella chica. Suspiro de nuevo mientras miraba a los autos pasar y esperaba su turno para entrar. Y una vez que ya había estacionado y bajado del coche, tomo sus cosas y lo cerro con candado haciendo sonar la alarma de esté. El joven alvino en el recorrido que hacía el ascensor iba pensando en que tal vez debió portarse menos histérico al ver a aquella joven en el suelo, pero es que así era él, podría ser creído o frívolo pero aun así dentro de él aun había un poco de humanidad y era histérico, muy histérico en cuanto se trataba de algún accidente o que implicara a alguien lastimado, tal vez debería buscarla y disculparse apropiadamente.

Sí es que volvía a verla.

—Igual, ¿Qué tan difícil es encontrar a una chica con ese tono de rosa en el cabello? —Se dijo a sí mismo luego rio amargamente—. Las probabilidades de verla otra vez son nulas Lyon. —El albino se recargo en el cristal donde ya podía observar el interior del edificio, sus ojos se abrieron levemente con sorpresa y sonrió con un poco de arrogancia. —Parece que los seres supremos quieren que me disculpe. —Murmuro al momento en que había visualizado a aquella chica del incidente del otro lado con un par de bolsas en la mano y subiendo las escaleras.

.

.


bueno! no puedo decir que hoy mismo termine está sección -que es de Hitomi 7w7 (?)- y de ustedes que leen también uwu, pero creo que solo dentro de dos o tres capítulos más ya terminara c:

~Chachos~