Capitulo dos

Chocolate y Ganas

Llego al departamento.

Me miras.

Giras la vista y te concentras de nuevo en el televisor.

Muerdes el chocolate.

Me miras de reojo y tragas.

Cambias de canal pero sigues mirándome de reojo.

Tiro las llaves sobre la mesa, hago ruido para que al menos hables.

Nada.

Apagas el televisor y te levantas.

Te acercas a mi, a paso lento, muy lento.

Te lames sugerentemente el chocolate que mancho tus labios. Inconscientemente mi mirada recorre desde ellos hasta tus ojos y luego desciendo, y desciendo.

Tu mirada es fría, te sigues acercando.

Me acorralas contra la mesa. Tus brazos están a mí alrededor.

Me besas.

Un beso corto en los labios pero que me deja queriendo más, mucho más.

Te separas y me miras con esos malditos ojos celestes.

Tu mano derecha sube y me toma de la nuca, la otra se coloca rodeándome la cintura, me tiras del cabello, bajas mi cabeza a tu altura y me besas de una forma totalmente bruta.

Y me encanta.

Tu lengua no pide permiso para entrar a mi boca, y ahí comienza la lucha; llevo mis manos a tu cabello y enrosco mis dedos en esas hebras doradas.

Dejas mi boca y te diriges a mi cuello.

Besas, lames, muerdes.

No puedo evitar soltar un suave gemido.

Sonríes contra mi cuello, tiras de mi camiseta y acaricias mi pecho. Te separas de mí y me la quitas, rozándome, quemándome la piel con cada toque. Me besas de nuevo, me abrazas.

- Te amo Matt –Dices-

Me acorralas contra la mesa.

Tus brazos están a mi alrededor y tomas un chocolate que esta justo detrás de mi, junto a mis llaves.

Maldición.

Otra vez esas estúpidas fantasías.

— ¿Qué rayos te pasa, estúpido cachorro? —Me dices. Y cuando me tratas mal, como un perro, y me dices cachorro, es cuando puedo olvidar que estoy enamorado de ti y de las ganas que tengo de besarte.

— Nada, Mello, nada –Te das media vuelta, bufas y haces como que yo no estuviese, como siempre.