CADENAS Y GRILLETES

(Chains and Shackles)

Por Toshiba

Traducido por Inuhanya

Disclaimer: No soy Toriyama, y aún cuando estoy abusando sin piedad de sus personajes, por favor no me demanden.

Esta historia tiene sexo: sí, sexo. Si estás bajo la edad legal te sugiero que no leas esto; saquen sus mentes de aquí y hagan sus tareas.

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Capítulo 2

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Los ojos del Saiyajín se oscurecieron mientras observaba a la adorable criatura salir del salón. El movimiento de sus caderas era hipnotizante mientras notaba la leve cojera al moverse. Su usual sonrisa regresó a sus labios, una sensación de su viejo orgullo comenzó a regresar. Por un tiempo había tenido a la pequeña humana en aprietos, se había asustado de él; había olido su miedo. Incluso después de que hubiese tomado el control aún estuvo bajo su poder. Aún podía sentir su ligero cuerpo bajo el suyo, gimiendo y retorciéndose de placer. Vegeta lamió de sus labios la mezcla de su sangre y jugos, saboreando de nuevo el dulce sabor de la 'Ama'. Su mente casi regresa al momento en que su imaginación había cambiado sus roles, la orgullosa y bella 'Ama' como su esclava de placer. Su cuerpo casi repite su anterior respuesta hasta que fue despertado de su fantasía por un fuerte tirón en la cadena alrededor de su cuello.

"Vamos, niño. Como la Ama ha terminado contigo ahora continuaremos tu 'entrenamiento'." El príncipe Saiyajín apretó sus dientes y gruñó por lo bajo. Esos humanos se atrevían a ordenarle ir como un esclavo común, pagarían con sus… Su tirada mental de repente terminó cuando el dolor atravesó su cuerpo. Uno de los guardias pateó su ya lastimada espalda mientras el otro reía ante el obvio dolor del Saiyajín. Vegeta gritó, tanto para hacerlos detener de la agonía que estaba sintiendo. El carcajeante guardia levantó una mano para detener a su compañero.

"Él no será un problema, especialmente después de que conozca al 'Amo'."

Agarraron a Vegeta por sus encadenados brazos y lo arrastraron por los corredores. El cuerpo del príncipe no tenía la energía para pelear o incluso levantarse, su alguna vez orgullosa cola se arrastraba por el piso de mármol. Entraba y salía de la consciencia mientras intentaba enfocarse en lo que decían sus captores. ¿Amo? No había recordado algo sobre un amo; esos débiles estúpidos sólo hablaban de su señora. Su cuerpo se sentía como si estuviera muerto y su mente estaba hundiéndose inevitablemente en el negro océano de la inconciencia.

Todo alrededor estaba oscuro, envolviendo su cuerpo y mente. Vegeta se sintió siendo tragado en un torbellino de nada, cayendo, cayendo sin final a la vista. Por favor, detengan esto, gritaba su torturada mente. Tengo que hacer algo, cualquier cosa antes de que olvide quién soy. Continuó cayendo pero la oscuridad lentamente era reemplazada por colores, luego imágenes, imágenes de su antigua vida. Su primer entrenador, la primera vez que enfocó su energía en un ataque de ki, el día que fue declarado heredero reemplazando la oscuridad externa y el vacío interno. Las imágenes progresaban más, mientras se volvía más fuerte, sobrepasando incluso a su propio padre. Era el más fuerte de todos los Saiyajín hasta que conoció a su igual, Kakarotto.

Experimentó el día como si pasara ante sus ojos. Los sonidos de combate armado, la vista de cuerpos luchando, el olor de la sangre, el recuerdo de ese torneo inundó sus sentidos. El torneo para el guardia real, la más brutal de todas las pruebas Saiyajín de habilidad. Atraía a los mejores guerreros en el planeta para pelear por la oportunidad de ser un miembro de la Guardia Personal del Rey. Nunca hubo más de dos y cada cuatro años, cuando el torneo se acercaba la competencia era fiera y la muerte en la arena nada fuera de lo común. Recordó observar la actividad desde el palco real, molesto con su padre, ante la etiqueta real para mantenerlo fuera de la diversión. Reconoció a la mayoría de los luchadores: élites de bajo nivel y los hijos de la corte de su padre, así como a viejas élites. Observando la pelea con un aire de desinterés mientras su padre y Nappa señalaban un buen bloqueo o combinación, Vegeta notó una nueva figura, un nuevo poder.

"Oh, el hijo de Bardock. Creo que su nombre es Kakarotto," respondió el rey ante la recién llegada presencia.

"¡Qué, el hijo de un líder de escuadrón de clase baja compitiendo para el Guardia del Rey! Toda la cola debería cortársele por tal insolencia," humeó el Comandante.

"Cálmate, Nappa. El arribista no pasará el primer asalto, mucho menos intentará la contienda. Quien sabe, tal vez su cola no sea lo único que pierda."

El príncipe ignoró a los dos hombres. El tercera clase morirá pero esperanzadamente al menos dará una buena pelea. La pelea fue buena pero el resultado no como lo había asumido la multitud. El tercera clase de complexión media derrotó a su primer oponente y al siguiente, y al siguiente hasta que fue el último en quedar de pie, el ganador y el próximo miembro de los Guardias del Rey. El shock se desvaneció mientras se arrodillaba ante el palco real, colocando un puño sobre su corazón y jurando lealtad en su Saigyno nativo.

El calvo Saiyajín murmuraba maldiciones por lo bajo mientras el rey simplemente le gruñía al joven frente a él. El príncipe tenía otros planes. Saltando sobre el borde del palco bajó flotando para detenerse en frente del arrodillado guerrero.

"Eres un gran guerrero, más allá de tu nacimiento y edad, pero esta burla termina. Pelea conmigo y si ganas serás Guardia del Rey y mi compañero de entrenamiento."

"¿Y si pierdo?" Dijo el alto Saiyajín en forma inconsciente.

"No vivirás lo suficiente para averiguarlo," dijo el príncipe calmadamente mientras saltaba ante el baja clase. Los dos pelearon por horas, poniéndolo todo en cada golpe, bloqueo y ataque de ki. La pelea estaba tan pareja que la multitud no se movió o habló, sólo miraba a los combatientes en silencio. Desde la vista de un observador el encuentro aún estaba abierto, una probabilidad de 50/50 para el resultado pero ambos guerreros sabían la verdad. Kakarotto, por toda su habilidad y poder había pasado por varios combates brutales mientras el poderoso príncipe estaba fresco y finalmente había llegado a todo su potencial. El joven resistió lo inevitable como pudo cuando fue atrapado desprevenido por un golpe particularmente masivo y se estrelló en la pared del estadio, su fuerza ya agotada. El victorioso guerrero caminó hacia su caído enemigo, escupió sangre de su boca y habló en un tono que sólo el otro hombre pudo escuchar.

"Te has salvado hoy, Kakarotto."

La última palabra hizo eco en su mente mientras era despertado rudamente por el fuerte tirón de sus cadenas. ¡Qué! ¡Cadenas! Gritó su mente, aún no despierto totalmente del pasado. Sus ojos aún estaban desenfocados en la suave luz mientras miraba una figura de complexión media con rebelde cabello en punta.

"Kakarotto?" finalmente dijo en voz alta lo que su mente repetía.

Una rápida sensación de dolor atravesó su cuerpo aunque su mente no podía dejar el pasado.

"Cuida tu lengua, gusano. Cómo te atreves a hablarle así al Amo. Él es tu señor, el segundo después de la Ama."

"Entonces," una profunda voz de tenor llegó a la vida. "Esta es la nueva adquisición de la Ama Bulma. Tiene un cuerpo fuerte, será un buen guardia."

"En realidad, Amo Yamcha, va a ser usado como un esclavo de placer por la Ama."

Los ojos de Vegeta finalmente se enfocaron en la luz. En frente de él estaba un hombre de complexión media y largo cabello negro que formaba púas alrededor de su cabeza. Mientras existía una semejanza a un compañero de entrenamiento y aliado, en el cuerpo del hombre, su cabello y sus angulares ojos negros, eran tan diferentes como el día y la noche. Este humano, Yamcha lo habían llamado, era más pequeño, su rostro estaba marcado con profundas cicatrices y le faltaba el obvio apéndice peludo. A diferencia de los esclavos que había encontrado antes éste tenía una armadura, azul oscuro y blanco; los colores de la casa si recordaba correctamente.

"La nueva mascota de Bulma," dijo el hombre por lo bajo. Aunque las palabras escasamente fueron sobre un susurro, Vegeta percibió la rabia en su pronunciación.

"¿Qué ha hecho esta basura para merecer una visita a mi?"

Mientras sus sentidos regresaban lentamente el príncipe finalmente comenzó a tomar nota de sus alrededores. La habitación que ahora ocupaba estaba fuertemente contrastada con el salón como su dueño a la 'Ama'. Una sensación de dolor y muerte dominaba la habitación, mezclándose con el húmedo aire y olores fuertes, haciendo desagradable el respirar. Sus alrededores estaban decorados con un estilo digno del Rey Saiyajín: aparatos de esclavitud y tortura, yacían ante él, mientras varios látigos, espadas y otras armas adornaban las paredes. Completando el humor de la habitación quemaban varias antorchas que formaban sombras por todos lados. Fue entonces que la gravedad de las palabras del humano entró en su mente; ¿por qué lo envió aquí?

"La Ama probó su valor y lo conservará, pero ha decidido que deber ser domado antes para que pueda ser de verdadero valor para ella."

"Una nuez dura de romper, ¿no? Pero, ¿por qué a mí? Podrías hacerlo tú; si golpeas a un perro lo suficiente obedecerá, estoy seguro que lo mismo será para este mono."

"Tenemos razones para creer, señor, que puede haber herido a la Ama durante el acto. Tales acciones, como se sintieron, deben ser manejadas rápida y brutalmente. La Ama también lo requirió para más tarde así que sentimos que sabría usar las herramientas apropiadas."

Una renovada sensación de rabia llenó la cabeza del guardia y esclavo. La Ama era conocida por mantener kajrus, esclavos masculinos, pero nunca los requería más de una vez una noche; bueno, casi nunca. Aún recordaba su primera noche en esta casa. Después de su 'prueba' ella lo requirió una y otra vez, cada noche por seis meses. Para el final de ese tiempo lo había promovido a guardia de tiempo completo y los requerimientos se detuvieron, nunca comenzaron de nuevo. Desde su tiempo, ningún otro esclavo de placer lo había superado ante sus ojos, lo había asumido, pero este hombre, este monstruo con cola de mono podría lograrlo. Su rabia se incrementó al punto en el cual hirvió su sangre.

"La Señora lo requiere para usarlo más tarde, bueno, supongo que mejor nos aseguramos de no cortarlo."

"Pero la Ama dijo veinte latigazos," respondió uno de los nerviosos guardias. Habían visto molesto al Amo pero el extraño brillo en sus ojos era extraño y atemorizante.

"Oh, no se preocupen; él recibirá su castigo." El Saiyajín consideró al humano con ojos molestos, habiendo notando lo que notaron los guardias. El humano rió y agarró un grueso látigo con una plana hoja. El humano sonrió; observando al Saiyajín tensar su espalda mientras presionaba un pequeño botón en el mango. Un brillo rodeó el extremo plano del látigo y el collar rodeando el cuello de Vegeta.

"¡Déjennos!" les dijo Yamcha a los dos esclavos. "Puedo manejar esto solo." Vegeta percibió el leve golpeteo de los pasos del soldado haciendo eco por el piso, se volvieron más y más leves hasta que murió. El príncipe sintió en los alrededores por otra señal de vida pero todo lo que existía era el hueco sonido de su propia respiración. Por un momento pensó que debieron haberlo dejado solo. El collar restringía su ki así que perdía la habilidad para sentir la energía de otros seres.

"Así que, la nueva mascota de Bulma. El cómo un mono tan inferior como tú ascendió a tan alta posición está más allá de mi. Oh bueno, supongo que no es mi asunto; no eres el primero y pronto se aburrirá de ti. Tal vez deba matarte ahora, y sacarte de tu miseria. Dicen que aquellos a los que conserva la Ama se vuelven devotos a ella. Después de que los abandona se vuelven carcasas de su antiguo ser. Ella es como un narcótico para un hombre, tenerla va más allá de cualquier razón."

"No sabía que te preocupara," respondió Vegeta, un aire de sarcasmo tinturó sus palabras.

"Tonto, no mereces tal premio como la Ama. Me dijeron que le causaste dolor, que cojeó después. Aquí no tomamos tan amablemente semejante tratamiento."

La razón del Saiyajín finalmente comprendió las palabras más allá de las palabras, el estúpido humano está celoso. Su característica sonrisa regresó a sus rasgos; esto sería divertido. "Es más una dominatriz tu Ama, ¿no?" El hombre fue sorprendido por el comentario del Saiyajín y asintió.

"Tienes razón en una cosa, podría volverse adictiva; escuchar sus gemidos, tocar su cuerpo, pero sólo para alguien débil. Cualquier placer intercambiado entre nosotros es de mí para ella. Quien sabe, tal vez yo me vuelva su droga; a diferencia de otros." Vegeta contuvo una carcajada mientras observaba al humano tornarse de bronceado a púrpura. El estúpido tonto estaba siendo manipulado como barro, sus emociones le daban al príncipe un método de control. La sonrisa murió en sus labios y una ola de increíble agonía se disparó por su cuerpo y un grito salió de su boca. La maldad rápidamente fue reemplazada por una mirada de odio en los ojos de Vegeta.

"Bueno, eso te silenció, ¿no? Tienes un collar impresionante, apuesto que no lo notaste. ¿Nadie te dijo? Esta casa tiene una especialidad cuando se refiere a esclavos, los mejores esclavos técnicos en la tierra. La Ama entrena esos esclavos, una mujer muy inteligente; incluso creó el collar que estás usando y este látigo. Ese collar, estoy seguro que te lo dijeron, controla el uso de tu ki pero también puede hacer que tu ki flamee así cada vez que te golpeo con este látigo estimula y enciende tu ki. Todo un sistema, no sólo sientes el látigo sino que eres golpeado con tu propio ki, ¿qué tan débil parece la Ama ahora?"

Si el humano dijo algo después se perdió para Vegeta. El Saiyajín se retorció en pura agonía cuando el látigo bajó sobre su espalda con una intensidad que nunca había sentido antes. El dolor también se duplicó cuando su desplazado ki ahora regresaba a la vida, estremeciéndolo con fuerza incrementada mientras el látigo bajaba más y más fuerte sobre su ya herida espalda . El ataque continuó hasta que el cuerpo de Vegeta no pudo soportar más mientras su mente se apagaba de nuevo para escapar del dolor.

Yamcha miró al hombre inconsciente después de terminar y admiró su trabajo. Sonrió vicioso, la voluntad del esclavo pronto se quebraría o moriría, de cualquier forma pronto no quedaría nada de él. Consideró las nuevas marcas en la espalda del esclavo con orgullo; justo como la Ama había querido, ningún corte. El guardia en jefe caminó hacia la puerta y llamó a los guardias para que vinieran y se llevaran al hombre. Luego el Señor enfrentó de nuevo a su cargo mientras golpeaba su espalda una vez más y observaba la luz azul envolver el cuerpo inconsciente. El hombre gritó en su sueño, haciendo sonreír a Yamcha.

"Buenas noches, Dulce Príncipe."

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"Ama, la nave espacial del Saiyajín ha sido recuperada y ahora está en camino a la Casa Bushi. ¿Tiene una orden para el esclavo?"

"Sí, querido. Deseo que regreses con la Ama Chi-Chi y le pidas alojamiento esa noche para ti, Thak y Sar'in. Deseo que los dos viajen y estudien esto antes de que yo llegue."

"Ama," intervino uno de sus esclavos técnicos. "¿Cree que sea sabio? La Señora de la Casa Bushi es conocida por su violento temperamento. Si la ofendemos con nuestra visita podría comenzar una guerra entre las casas." Declaró Sar'in rápidamente, esperando que vociferar su preocupación no significara terminar con su vida. El atemorizado hombre miró a su Ama, su belleza casi le quita su respiración. Aún recordaba cuando fue vendido por su antiguo dueño y enviado al palacio de mármol. Poco era conocido de la Ama, era una nueva esclavizadora, lo cual significaba que una vida brutal le esperaba. La verdad fue muy diferente. La Ama conocía a todos sus esclavos por nombres y no por función. Las golpizas eran sucesos raros, si pasaban, sólo eran reservadas para grandes crímenes contra la casa y gran insolencia contra la Ama. Ciertas libertades también se les daba a todos los esclavos: tomar compañeros, usar sus propios nombres y enseñarles conocimientos básicos y a veces secundarios. A cambio de su amabilidad sólo pedía sus servicios y su lealtad la cual le daban libremente. Fue por ella que aprendió a ser un esclavo técnico que incrementó su valor, monetario y como ser, varios escalones. Sonrió internamente, no había un esclavo en esta casa que muriera por ella y sin embargo, le temían, sabía que nunca torturaría o mataría a aquellos que fueran obedientes. En verdad la mayoría estaban muy encantados con su belleza o su espíritu como para desobedecer. Incluso si cuestionaba su razón era en preocupación por ella.

"No te preocupes, Sar'in, la Ama Chi-Chi es inteligente a pesar de su temperamento. Sabe que atacarme no dejaría nada sino enemigos a su alrededor. Requiere conocimientos tanto como nosotros requerimos su protección. No amenazaría nuestro trato por una simple inconveniencia. Aunque tu punto contiene mérito. Lleven con ustedes dos rollos de sedas roja y blanca como un tributo, una señal de continua alianza. No rechazaría un obsequio de sedas de su propia casa."

"Hai, Ama. Nos iremos en una hora." El mensaje ahora remarcado mientras los dos técnicos asentían en acuerdo. Los tres finalmente salieron al corredor.

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"Hay algún asunto nuevo, Dazu?" le preguntó Bulma a su esclavo. Estaba sentada en su trono como antes ese día cuando el Saiyajín había sido llevado a su presencia. Una sonrisa de éxito adornó sus labios; verdaderamente estaba bendecida. El salón había sido aseado de nuevo del anterior episodio y ahora estaba lleno con varios esclavos; algunos rellenando su copa de vino y reemplazando la fruta en la bandeja. Otros estaban exhibiendo sedas finas y satines para su aprobación. En la esquina estaba una joven tocando un czehar para su entretenimiento, una encantadora melodía iluminó la habitación.

Dazu permanecía a su lado, sosteniendo una factura de venta en una mano y una pluma moviéndose rápidamente en la otra mientras tabulaba cuentas. Ella sonrió mientras continuaba su trabajo sabiendo que pronto respondería su pregunta. Él había sido un esclavo de placer al principio, su único entrenamiento de una hija de un cruel y antiguo amo. Lo usó como tal al comienzo pero no se preocupó por él en esa capacidad; tomar esclavos de placer fue difícil para ella en ese tiempo, traía muchos recuerdos. Fue por accidente que descubrió su talento para la economía; era un regateador natural y un rápido estudioso con los números. Fue entonces que le enseñó matemática y lo promovió a consejero en jefe, no se arrepentía del cambio.

"Mi Lady," dijo Dazu en voz baja, arrodillándose para susurrar en el oído de su Ama. "Mata ha regresado con un reporte. ¿Deseas despejar el salón?"

"Hai," respondió Bulma, una preocupada mirada marcaba su entrecejo. "Envía a todos afuera y aposta a los guardias en la puerta. No quiero que nadie nos moleste."

"Sí, Señora." Dijo Dazu y se levantó de nuevo. Golpeando sus manos fuertemente llamó la atención del salón. "Su Ama a requerido que dejen el salón. Regresarán a su orden. ¿Entendido?"

"Hai, los deseos de la Ama se cumplen." Respondió el salón colectivamente. La habitación alguna vez ocupada ahora se desocupó dejando sólo a Dazu y a Bulma.

"Envíame a Mata, Dazu, y espera afuera. Llamaré si te requiero."

"Hai, mi Lady." Dazu se inclinó hacia su Ama y salió por la puerta, cerrándola fuertemente tras él.

"Acércate, Mata de Ar. ¿Qué noticias me tienes?"

"Amor, Honor y Devoción a ti, Ama." Una pequeña y oscura figura salió de las sombras y se arrodilló ante la mujer.

"Pregunto otra vez, Mata; qué noticias hay de Okazaki?"

La figura finalmente se levantó y removió la capa alrededor de sus hombros. La negra prenda se deslizó por su espalda y cayó en el piso tras ellos.

"Traigo noticias, mi Lady, de que Gero ha estado en contacto con miembros de la daga negra, dos asesinos para ser exactos; un hermano y una hermana." Habló la descubierta mujer. Vestida completamente en negro sus cristalinos ojos brillaban fuertemente. Era dicho que Mata de la clase asesina podía ver en la oscuridad con esos ojos.

"¿Qué tipo de contacto? ¿Fue una conversación; algún intercambio de dinero?"

"No, Ama, para ambas de sus preguntas. Yo, ni ningún otro de mis empleados pudieron escuchar la conversación pero hubo intercambio de dinero, de eso estoy segura."

Una mirada de desapercibido temor cruzó el rostro de Bulma casi ganando una respuesta del estoico operativo. Mata aún recordaba la mirada en esos ojos azules cuando fue atrapada, la primera vez. Mata había sido astuta y rápida pero no lo suficiente para destruir el sistema de seguridad. Una mirada de triunfo y oportunidad brillaron en esos ojos mientras Mata era informada de sus opciones: una muerte dolorosa en la cámara de tortura o su libertad, por un precio. Con un largo sufrimiento en frente, Mata aceptó vivir y una asignación, monitorear la casa de Okazaki. En verdad era una tarea simple pero captaba mucho interés así que Mata tomó el trabajo hace varios meses. Nunca supo de los tratos entre ambos esclavizadores, Gero nunca mencionó el nombre de la hermosa mujer, pero mientras consideraba la mirada de temor en los ojos de Bulma se dio cuenta que esto iba más allá de una simple rivalidad.

"Gracias por estas noticias." Dijo Bulma, saliendo finalmente de su estupor. "Si hay alguna noticia deseo ser informada inmediatamente."

"Se hará su voluntad, Oh misericordiosa." Mata se inclinó y se retiró hacia las sombras, dejando a Bulma sola en el sofocante silencio. Tenía fe en Mata; Bulma había tenido la vida de la joven en sus manos y se la había devuelto. Aunque la asesina era grandemente temida aún poseía un honor y lealtad la cual se transfería hacia la mujer que había perdonado su vida.

Sin poder soportar más el vacío del salón llamó por Dazu, el sonido de su voz hizo eco por el corredor.

La puerta se abrió de nuevo y su ayudante y esclavos regresaron silenciosamente sin cuestionar el significado de la ausencia. La asamblea regresó a sus lugares antes de la interrupción y continuaron como si nada pasara.

"Ama," Dazu habló finalmente. "La Sabia de la villa está aquí para verla en un asunto de vital importancia."

"Sus palabras, asumo. Bueno, deja entrar a Madame Babba, me encantaría ver el nuevo aceite de serpiente que trata de vender esta vez." Uno de sus sirvientes salió al corredor para traer a la molesta bruja mientras Bulma esperaba la entrada de la mujer.

"Ama, dios bendiga tu umbral."

"Ah, Madame Babba, ¿tienes una nueva cura milagrosa o un hechizo para mi hoy?" Bulma miró a la anciana con una mezcla de molestia y diversión. Babba era una Sabia, una curandera y vidente aunque a quien curaba o qué veía Bulma no lo sabía. La mujer tenía poderes, a veces predecía el futuro pero eran pocas y lejanas entre ellas. La mujer había recibido su puesto hacía años y nada corto a su muerte o retiro la removería. Una malvada idea entró en la mente de Bulma mientras pensaba en cambiar el trabajo de Mata. Los fuertes ojos azules de Bulma regresaron a la bruja quien miraba a la joven mujer en silencio.

"Dime, Madame; eres la vidente, ¿qué depara el futuro para mi?"

"El futuro es incierto, mi Lady de Modulus." Una nueva voz respondió mientras una cubierta figura atravesaba la puerta y finalmente se detenía junto a Babba. Una vez terminó su marcha en el salón continuó. "El futuro es incierto, Ama, el camino no está decidido todavía, los eventos que forman lo que está por venir aún tienen que ocurrir. Veo imágenes, símbolos de lo que podría ser."

"¿Quién, si puedo preguntar, eres y cómo te atreves a hablarme tan abiertamente? Podría esclavizarte por esto o peor." Los ojos de Bulma brillaron con rabia mientras consideraba a la figura. A primera vista la persona podría haber sido Mata pero la voz era diferente y no contenía el mismo respeto. Le permitió caer a su capucha y un pequeño rostro pálido estaba enmarcado con largo cabello marrón.

"Yo, mi Lady, soy Kayra, una Bruha, una Arúspice y curandera. He viajado muchas leguas para llegar a tu casa."

"Un impresionante resumen, ahora luces de más de veinte y tienes mayor habilidad que Madame Babba, si eso es verdad."

La joven miró directo a los ojos de la Dama Azul, su mirada verde nunca dejó los azules de Bulma. "¿Deseas saber las indicaciones del destino? Me han mostrado la vida de la esclavizadora de cabello azul. Hablan de ti, no me revelan nada sino imágenes, imágenes del futuro."

Bulma 'humphed' y rompió su mirada con la de la joven, sentía como si esta Kayra estuviera mirando su alma. Esta vidente quería un enfrentamiento verbal, bueno, por qué no complacerla y probarle lo contrario. La idea de una bruja más derrotada la hizo sonreír mentalmente.

"Dices que conoces mi pasado tan bien como mi futuro. Dime algo sobre mi pasado, ¿qué ves en mi?"

"Cadenas, mi Lady. Miro y todo lo que veo son cadenas, del pasado, presente y lo que está por venir. Parece que nunca escapas de las cadenas, ellas siempre te atarán."

Bulma permaneció en shock mientras el peso de lo que decía la joven se filtraba por su cerebro. Cuando la joven dijo cadenas la hizo querer gritar divertida, era una esclavizadora después de todo. La presunción murió cuando la última oración dejó los labios de la joven: "Nunca puedes escapar… ellas siempre te atarán." Cómo, gritó la mente de Bulma, ¿cómo podría saberlo? La verdad había estado enterrada por tanto tiempo, ¿cómo lo veía? Su mirada regresó a la chica, la rabia contenida pero la silenciosa diversión estaba ausente en sus pozos azules.

"Una simple cadena hace referencia a un esclavizador, esa es la gran prueba de tus poderes. No eres lo digna suficiente para esclavizar, mucho menos intentar la posición de Sabia."

"No deseo ser una Sabia, Lady Bulma. He venido aquí pidiendo un trato, un arreglo contigo. Te proveeré con mis servicios por el honor de residir en tu casa como una persona libre." El salón quedó en silencio ante la petición de la bruja. Un requerimiento como ese nunca había sido hecho, vivir en una casa de esclavos como un sirviente libre no se había escuchado, no se había hecho.

La joven había jugado la carta y se contuvo, esperando la próxima respuesta antes de ponerse a la defensiva.

Una carcajada de malicia escapó de los labios de Bulma para romper el silencio de la habitación. Rió por varios minutos mientras la llamada Kayra nunca respondió, ni con su boca ni su expresión facial.

"Deseas trabajar como una persona libre en mi casa. Aparte de la obvia pregunta de por qué no puedo esclavizarte, ¿por qué debería molestarme contigo?"

"Veo que requieres prueba de mis declaraciones. Un nuevo esclavo recientemente se ha vuelto parte de esta casa, uno que no era un esclavo antes. En un reciente ensayo con este esclavo te mordió, dejando una cicatriz. Deseas domar a esta criatura, quebrar su voluntad pero no puede hacerse, no como lo estás haciendo. Veo muerte con él, lejos en su pasado, y la conducirá a ti. Nunca domarás a esta criatura, lo que significa tu muerte o la suya." Los ojos de Bulma se abrieron en shock, no pudo esconder más las emociones. El Saiyajín era conocido en su casa pero su 'prueba' aún era desconocida para sus esclavos. Miró el vestido que usaba, un largo vestido azul sin mangas que decidió usar después de su baño. Aunque se bañó completamente el aroma del hombre aún debía estar sobre ella. Y, contuvo un pequeño gemido, aún podía sentir su caricia por doquier. El comentario sobre la herida fue el último shock, no había permitido que nadie la viera bañar o viera el corte así que ¿cómo lo sabía esta joven?

La figura de negro, tomando el silencio de la Ama como una respuesta continuó. "Para probar todo mi valor curaré tus heridas, si me lo permites."

Bulma, aún en un estado de shock asintió para que Kayra procediera. La joven retiró su capa para revelar varias bolsas atadas alrededor de su cintura. Se sentó en el suelo y comenzó a colocar varias cantidades de hierba en un mortero, todo el tiempo cantando en un lenguaje extraño para los oídos de Bulma. Luego la Bruha tomó la maja y trituró las hierbas en el mortero mientras cantaba. De una de las bolsas sacó un pequeño recipiente y añadió los contenidos en la mezcla. Un brillo verde de repente irradió del mortero, sorprendiendo a aquellos que estaban ahí para atestiguar el suceso. Cuando la leve luz se detuvo finalmente, la joven levantó el tazón y lo colocó en frente de Bulma.

"No creo que me permitas tocarte para poner el ungüento. Sólo tienes que aplicarlo en una herida y se curará instantáneamente."

Dazu, quien había estado observando toda la escena desarrollándose entre las dos mujeres sintió que había sido suficiente, tenía que detener a esta joven antes de que ella o la Ama hiciera algo precipitado. Aunque sabía que la Ama obviamente no entendía lo que era una Bruha, su recuerdo nunca se había desvanecido. Un grupo de brujas, poderosas hechiceras. La mayoría eran inofensivas, siguiendo el código de la ley Wiccan pero había otras, aquellas que habían permitido que el poder las corrompiera. Se estremeció internamente ante la idea de una de las Bruha que había conocido en su época y sabía de la maldición que podían hacer. Era dicho que si una Bruha era esclavizada, atacada o asesinada en una casa una maldición descendería en cada miembro de la casa, desde el amo hasta los animales. Las maldiciones podrían continuar por generaciones, exterminar una familia hasta que no hubiese nada y no quedara nadie. Si la Ama golpeaba a esta joven y la maldición fuese liberada sería el final de todos ellos.

"Realmente esperas que pruebe eso, podría estar envenenado o algo." Le respondió Bulma a la joven.

"Ah, entonces es lealtad lo que deseas probar." Kayra simplemente retiró su capa. Escondida hasta este momento había una ancha espada, digna de una casa guerrera. La asamblea jadeó ante la vista de la enorme espada, los curanderos y videntes nunca cargaban armamento de ningún tipo y que esta joven mostrara una espada con la Ama cerca hizo desordenar el salón.

"Silencio, todos. Cuál es el significado de esto, matarme tan formalmente en mi propia casa, como si pudieras llegar a medio camino a mi trono antes de que mis guardias pusieran una espada en tu espalda. Habla sabiamente, Bruha." Bulma miró a la joven con un aire de calma en su voz pero sus ojos la traicionaron temerosamente. Podría ser que Mata estuviera equivocada, que pudiese haber intercambio de dinero. Ella alguna vez escuchó que si una casa de asesinos aceptaba un trabajo no descansarían hasta que el encargo estuviera muerto. Una mirada de completo asombro la golpeó cuando la tenedora de la amenazadora espada agarró la empuñadura y le alcanzó la espada a Bulma.

"Deseas probar mi lealtad y mi poción así que lo haremos al mismo tiempo. Golpéame, si piensas que no digo la verdad, ninguna maldición caerá sobre tu casa y te desharás de mí. Si confías en mi, nómbrame con la espada y probaré la poción para ver que no es veneno."

Bulma miró a la joven, una leve admiración en su expresión. La chica era sabia más allá de sus años para pensar en semejante plan, podía pensar en unos pocos que harían un movimiento tan drástico para probar la lealtad. Bulma tomó la espada en sus manos y se maravilló ante la fuerza escondida de la joven. Kayra había sostenido la espada de la punta con una mano y Bulma tenía problemas en sostener la espada con dos. Caminó hacia la Bruha con la espada raspando el piso. Deteniéndose cuando hubo alcanzado distancia levantó la espada a la altura del hombro y miró a la joven.

"Tienes una sabiduría más allá de tus años."

"Como tú, Ama."

Con eso Bulma balanceó la espada, cortando a la estática figura en el bícep de su brazo izquierdo. Kayra sonrió mientras observaba la sangre comenzando a brotar por el corte. Su mano derecha alcanzó para cubrir la herida, para evitar derramar sangre en el piso y caminó hacia el preparado en el mortero. Removiendo su mano de su brazo herido reunió una pequeña muestra de las trituradas hierbas y la aplicó en la herida. Un destello similar al anterior ocurrió en el brazo de la chica y donde la herida estuvo antes una nueva cicatriz era todo lo que quedaba.

"La mezcla no es fuerte pero tu herida no es seria. Ama, ¿si lo desea?"

Bulma dejó caer la espada sobre el piso y regresó a su trono. Levantando el recipiente metió su dedo y recogió una pequeña cantidad de mezcla. Desabrochando el alto cuello de su vestido expuso las pequeñas marcas del esclavo Saiyajín y aplicó la pomada en el herida. Un extraño brillo comenzó en su cuello y una deliciosa calidez comenzó y viajó a través de su cuerpo. Sus ojos se cerraron como si saboreara la sensación de este maravilloso calor y los abrió cuando no lo sintió más. Llamando por un espejo examinó su cuello, tan perfecto como siempre lo había estado; la joven se quedaría.

"Por favor, siéntate, te has probado y estaría honrada si resides en mi casa. Por favor, una bebida para mi huésped."

Kayra rápidamente se sentó mientras varios vinos, frutas y otras delicatessen eran colocadas en frente de ella. Asombrada por la repentina atención la joven asintió agradecida y requirió agua.

"Dime una cosa, ¿por qué viniste a mi? Si verdaderamente eres una vidente y puedes ver el futuro de alguien, ¿por qué viniste a mi?"

"Es algo de suma importancia, mi Lady, sería mejor hablar en privado."

"Respóndeme entonces otras preguntas; ¿cómo sabes de la criatura con cola? Tampoco he visto una curandera o bruja que lleve una espada, ¿de dónde eres?"

"La criatura la he visto antes, en momentos de gran tristeza y muerte puedo verlas. Las he visto contigo y puedo sentir las presencias incluso ahora. Siento una gran maldad de ellos y estás en peligro, está lejos pero el peligro aún existe."

"¿Sientes algún otro peligro, uno cercano a este planeta?"

"Como dije antes, Ama, no puedes leer el futuro porque los sucesos para formarlo tienen que ocurrir. Como está el presente es una corriente dirigiéndose hacia un gran río y el curso del agua aún es incierto y abierto. No veo peligro en el momento pero viene una tormenta en las sombras."

"Por favor, no más; no creo que pueda manejarlo esta noche. Te agradezco por tus servicios y requiero una audiencia contigo mañana en la mañana. Dazu te mostrará tu habitación."

"Sí, mi Lady." La joven de cabello marrón recogió su mortero y con el alto sirviente salió del salón. Con un aplauso de sus manos, Bulma despidió a la multitud, a Babba especialmente. Este día había sido más ajetreado de lo que había imaginado. Un baño caliente era lo que necesitaba para aliviar sus nervios y aliviarla de la tensión en su cuerpo ante las profecías que había dicho la pequeña Bruha.

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Bulma suspiró mientras dejaba el baño y caminaba por el iluminado corredor admirando la pulcritud y gran belleza de sus alrededores.

Una sensación de déjà vu envolvió a la Ama mientras se dirigía hacia su habitación. Hacía sólo ocho horas que había caminado por esos mismos corredores y comentado sobre ellos. Su figura continuó haciendo sombras en las paredes mientras su vestido blanco se arrastraba sobre el piso de mármol. El déjà vu también ocurrió entre ella y el hombre Saiyajín. Lamió sus labios en anticipación, después de su nuevo 'entrenamiento' esperaba que su 'principito' aprendiera su lugar; aunque le había dado gran placer aún se oponía a su voluntad y eso nunca lo permitiría.

Sus delicados pies finalmente se detuvieron en frente de una gruesa puerta. La ausencia de guardias o alguna notable seguridad no pareció perturbar a la mujer de cabello azul. Colocó una mano sobre un panel en la puerta y recitó el juramento de todos sus esclavos: "Amor, Honor, Devoción." La puerta se abrió automática y lentamente, revelando la habitación al par de ojos azules.

La habitación era espaciosa y simple y aún tenía un sentido de elegancia. A diferencia del resto del palacio su piso estaba cubierto por una alfombra, un verdadero placer en las mañanas frías. A lo largo de una pared había varios baúles llenos con ropa y posesiones personales. En el mismo lado, construido en la pared había un enorme armario lleno con sus vestidos de seda, algodón, lino y satín. Opuesta a esa pared había un monumento a su búsqueda de conocimiento; repisas y repisas de pergaminos y manuscritos de cada tema sobre lo que los humanos han escrito. Justo frente a su línea de visión había una ventana con vista a su territorio que se extendía casi hacia el horizonte. Sus ojos finalmente se enfocaron en el rasgo más prominente, una cama tamaño king cubierta en sábanas de seda blanca y llena de almohadas. Después de la rápida evaluación a su habitación, su mirada aterrizó en su objeto de interés, el arrodillado Saiyajín sujetado por uno de sus guardias.

"¿Cuál es el significado de esto?" Le espetó Bulma al infortunado guardia, sus ojos destellaban con rabia. "¿Por qué estás aquí en mi dormitorio?"

"Por favor, perdone a este desagradecido, Ama, pero sir Yamcha temía que si el Saiyajín se quedaba solo en su habitación podría escapar o peor."

"Agradezco tu preocupación por mi bienestar; ahora vete. Y dile al 'Amo' que no es mi señor ni yo su esclava."

"Sí, Ama." Dijo el guardia mientras se inclinaba y salía de la habitación.

Ahora que los dos se quedaron solos la Señora examinó a su presa. El príncipe estaba arrodillado en torre y mantenía sus ojos lejos de su cuerpo y su mirada. Sus grandes ojos viajaron sobre el terreno de su cuerpo, asimilando la vista de sus anchos hombros y pecho, su plano estómago y poderosas piernas. Casi exhala un suspiro de alivio cuando vio los gruesos grilletes alrededor de sus muñecas y tobillos, agradeciéndole al destino que el collar contuviera su ki, asegurando que no estuviera en peligro. La evaluación continuó mientras examinaba su costado y lo rodeaba para encarar su espalda. Sus ojos permanecieron en su trasero, su lengua regresó para humedecer sus secos labios. Su hermoso cuerpo, pensó ella, y esa cola. Él había gruñido cuando la acarició antes; debe ser un área sensible para su raza, esos Saiyajín. Sonrió ante la idea de una poderosa raza guerrera, gobernada por nadie y aún su príncipe estaba bajo el capricho de una humana. La idea la hizo querer reír fuerte en triunfo hasta que su mirada tocó su espalda. Los golpes y marcas de su castigo se extendían por su espalda, exhibiendo un rango de rojos, amarillos, marrones, azules, negros y morados. Sus ojos pronto se desviaron y escuchó un golpe en su puerta a medio abrir.

"Puede esta joven servir a su Ama," dijo una atractiva rubia. Como todas las esclavas de servicio usaba un vestido blanco a la pantorrilla con cuello bajo y sin mangas y una gruesa banda de fibra alrededor de su cintura.

"No gracias, no esta noche." Respondió Bulma en voz suave. "Puedes dejarlo en el piso." La joven simplemente asintió y dejó una botella de vino y una copa en el piso junto a la puerta. Una vez que su tarea estuvo completa, la joven se inclinó y regresó al corredor, cerró la puerta y dejó al par solos una vez más.

"Ahora Vegeta, príncipe Saiyajín, debes mostrarme cuánto has aprendido. Deseo que endulces y bendigas el vino."

Una rabia llameó en sus oscuros ojos. En su mente aún recordaba lo que ese humano bastardo había dicho y que esta mujer le había causado tanto dolor. Su vida estaba confiscada a ella así que podía mandar sobre él. Decidió entonces que la vería caer.

Vegeta finalmente levantó la mirada para mirar a la mujer que había hecho de su vida un infierno. Era verdad lo que decían, "El infierno no derrama furia como una mujer," despreciada, molesta o en cualquier estado. Casi ríe ante la ironía de su destino, sentenciado al infierno por un ángel. Verdaderamente era hermosa, su memoria no le hacía justicia. Su mente regresó a su anterior encuentro cuando había mostrado el dolor en su rostro. Los falsos colores sólo eran su verdadero encanto.

Su voz volvió a la vida cuando sus ojos se encontraron. "Di una orden, joven, endulzar mi vino. ¿Te gustaría otro viaje a la cámara de tortura?" Vegeta hizo una mueca ante la idea. "O tal vez necesites un poco de motivación." Mientras las melosas palabras dejaban su boca, sus manos subieron y deslizaron las tiras de su vestido por sus hombros, dejándola desnuda ante él. Sus ojos se abrieron y una leve pulsación comenzó en su bajo miembro. Sus ojos recorrieron su cuerpo mientras ella el suyo, admirando sus amplias curvas y piel de porcelana. Ignorando su presencia y su mirada, ella caminó seductoramente hacia la puerta, el movimiento de sus caderas lo hipnotizó de nuevo. Con su espalda hacia su encadenado cuerpo se agachó para recoger la botella y la copa del piso. Abriendo la botella llenó la copa con vino y regresó hacia el Saiyajín, su dedo rodeaba el borde del recipiente mientras se la alcanzaba. Vegeta la tomó y, como si estuviera en trance, movió el líquido carmesí alrededor del vidrio. La ventaja física que tenía sobre ella se había ido pero aún tenía un poder sobre ella. Lo veremos, pequeña humana, quién es el amo y quién el esclavo.

"Haz lo que ordeno, Príncipe; endulza y bendice el vino."

Una malvada idea entró en la mente de Vegeta mientras tomaba un dedo y lo sumergía en el dulce líquido. Removiendo su dedo lo chupó levemente para probar el vino.

"'Ama'," dijo él en tono bajo, "No probé suficiente, ¿puedo intentarlo de nuevo?"

Bulma había observado la acción con sus dedos y una serie de emociones pasaron por su cabeza. La molestia por su burla al ritual de endulzamiento fue reemplazada por curiosidad sobre lo que estaba haciendo y una leve sensación erótica mientras lo observaba chupar el dedo humedecido de vino.

"Sí, puedes, joven."

Vegeta bajó su cabeza para esconder la sonrisa que cruzó por sus labios. De nuevo sumergió sus dedos en el vino pero en vez de colocar el dígito en sus labios lo rozó por su garganta.

"¿Qué?" Jadeó Bulma antes de que Vegeta descendiera hacia su cuello y garganta, chupando y lamiendo su piel no sólo por el vino sino por su sabor. Sus labios y lengua probaron su delicada carne mientras ella ladeaba su cuello para darle mejor acceso. Su respiración se tornó intensa y un calor encontró vida entre sus piernas. Suspiró levemente su decepción cuando sus labios dejaron su garganta. La oscura mirada del Saiyajín encontró la lujuriosa azul suya mientras le hablaba.

"'Ama'," repitió de nuevo, su voz profunda y ronca. "Aún estoy inseguro del sabor de este vino. ¿Puedo probar otra vez?" Bulma sólo asintió porque temía que pudiera estar más allá del habla a este punto. Su orgullo y ego llameó, estaba rindiéndose a él; manipulada como el estúpido humano. Su orgullo pronto fue reemplazado por rabia ante la idea de su torturador. Sus ojos medio cerrados cayeron en su mano mientras dos dedos rodeaban el vino y esta vez descendió a su seno. Ella gimió deliciosamente en su garganta mientras la suave piel de su mano acariciaba su seno, apretando levemente el suave montículo, probando y pinchando su pezón, y dejando un rastro de vino rojo sobre su superficie. Igual que la última vez su cabeza cayó en el lugar de su untada y su lengua lamió el vino, viajando hacia la punta de su seno y bajando hacia la parte inferior. Ella gritó ahogada y comenzó a jadear mientras tomaba su rosado pezón en su boca y comenzaba a succionar duro y a lamer la punta de su montículo. Muy absuelta en el placer que estaba dándole no lo notó comenzar a untar su otro seno.

Mientras masajeaba su curva, él detuvo su tratamiento en su primer seno y miró su glorioso rostro. Sus ojos se abrieron cuando notó la ausencia de su boca sobre ella pero su mano continuaba jugando con su segundo seno, enviando escalofríos por su espina. Una mirada de desesperación se instaló en sus encantadores ojos. La pregunta de por qué se había detenido y si continuaría jugando con sus partes pasaron planamente para que las viera.

"¿Deseas que pruebe otra vez, 'mi Lady'?" preguntó él con una ligera carcajada.

Bulma intentó aplacar las gloriosas sensaciones que estaba produciendo dentro de ella y le dio una corta respuesta como pudo. Terminó en un gruñido mientras renovaba su asalto con el trabajo en su segundo seno.

Para entonces Bulma estaba jadeando fuertemente y estaba teniendo dificultad en mantenerse de pie y pensar. Sus brazos, los cuales habían estado en sus costados todo el tiempo, se envolvieron alrededor de la cabeza del príncipe mientras sus adormilados dedos jugaban en su desordenado cabello. Su garganta sólo podía producir incoherentes gemidos de placer mientras su lengua y labios continuaban su trabajo. Finalmente terminó con ambos senos y acunó su rostro entre los dos, mordisqueando y besando el valle entre ellos mientras ronroneaba seductoramente. Bulma se estremeció ante sus acciones y gimió un poco más fuerte. Aunque era la ama y él el esclavo se dio cuenta que estaba en completo control mientras que ella era una prisionera de las sensaciones que la atravesaban.

Los labios y lengua de Vegeta subieron por su cuerpo, besando las grietas de su clavícula y el regreso a su cuello.

"'Ama'," dijo él otra vez en su oído mientras ronroneaba suavemente. "He probado el vino. ¿Deseas que vaya a la bendición?" Bulma estaba más allá de un pensamiento coherente, apenas percibía lo que el príncipe le estaba diciendo. Con todas las otras formas de comunicación perdidas para ella respondió de la única forma posible y pinchó la base de su cola. El Saiyajín gruñó bajo en su garganta, su auto-control comenzó a derrumbarse. Con esa motivación, Bulma fue más allá, acariciando el suave pelaje de su cola mientras besaba la dura línea de su quijada. En ese momento no pudo pensar en nada más que regresar el deseo que ahora sentía por él. La boca de Vegeta se secó mientras le permitía probarlo y deleitarlo a cambio. Ahí no hubo sentido de amo y esclavo entre los dos. Una mutua necesidad se había despertado y sólo la persona en frente de ellos la satisfaldría. Sintiendo una repentina urgencia por la excitación que estaba creando en él, la levantó contra él y caminó hacia la cama, aún cargando la copa llena de vino.

El príncipe la acostó en la sábana y miró su hermoso cuerpo. Casi desapercibido un temor entró en su mente, y ¿si la lastimaba? Él no podría tener su fuerza normal, pero era más que capaz.

Fue entonces que el objeto de su deseo y contemplación se levantó y con una malvada sonrisa dijo: "¿Deseas ofrecer la bendición o aún requieres una prueba?" Sus palabras lo sacaron de su estupor y regresó su atención hacia ella.

"Creo que estoy listo para la bendición, Ama." Bulma sonrió levemente al escuchar esa palabra. Cada vez que la decía se tornaba más suave, un término de cariño en vez de la forma sarcástica en la cual la usaba normalmente. Ella asintió para que procediera y observó mientras sumergía sus dedos en el dulce vino.

"Amor," comenzó suavemente trazando su garganta.

"Honor," su voz se tornó más ronca mientras bajaba para besar la cima de ambos senos y mordisqueó provocadoramente la parte de abajo. Ella se preguntó a dónde iría ahora hasta que sus ojos se nublaron en éxtasis mientras bajaba más para acunar su nariz en sus rizos e inhalar su aroma. Los dedos empapados de vino comenzaron a jugar en los pliegues entre sus muslos, su espalda se arqueó ante el roce de su mano. Él continuó jugando con su entrada mientras besaba la línea a lo largo de su pelvis y mordía su ombligo. Sus caderas comenzaron a empujar contra su mano, urgiéndolo a hacer más que esta dulce tortura.

"Devoción," dijo finalmente con un gruñido al final mientras su lengua golpeaba su clítoris. Su cuerpo casi se dobla ante la maravillosa sensación y continuó empujando sus caderas, urgiéndolo a continuar, sintiendo como si se fuera a salir de su piel.

Su dulce sabor, mezclado con el vino, era intoxicante para él. Su lengua comenzó a moverse más allá de su entrada para acariciar y chupar su pared interna. Las manos que se enredaron en su cabello apretaron su agarre mientras gruñía su nombre fuertemente. Sus piernas rodearon su torso y lo apretó con más fuerza de la que pensaba posible para una humana. Casi contra sus gritos él se detuvo y regresó a su oreja.

Se dio cuenta que ella estaba más allá del habla y lentamente comenzó a acariciar su deliciosa espalda, mostrando un grado de caballerosidad ausente en su primer encuentro sexual.

Ella lo miró con una sensación de necesidad y finalmente gimoteó, "¿Por qué?"

Él respondió en una voz más temblorosa de la que le habría gustado. "Sólo sigo órdenes, Ama. Pediste placer y lo proporcioné, ¿no confías en mi?" Para probar su punto levantó una mano por su estómago y atravesó sus rizos agua. Los ojos de Bulma se cerraron involuntariamente y ronroneó contra él. Cuando finalmente recuperó la habilidad para pensar su rabia volvió a la vida. Cómo se atreve este joven, este Saiyajín, a llevarme a este punto y dejarme; le mostraré no jugar con su Ama. Tomando una página del propio libro, ella tomó el vino de una mesa cercana en la cual él lo había dejado antes. Sumergiendo sus delgados dedos en el líquido carmesí comenzó a mover sus húmedos dígitos sobre sus hombros, frotando el vino en su piel. El continuo ritmo de sus manos relajaron al Saiyajín, calmándolo aunque sabía lo que pasaría después. Su cálida boca descendió sobre su pie, probándolo de una forma más dura, más agresiva que la suya. Sus acciones le merecieron un gemido de satisfacción y eso fue todo lo que necesitó. Tomando el vino otra vez ella ejecutó el mismo ritual en sus propios pezones, succionando y mordiendo mientras él comenzaba a moverse bajo su caricia. Lo miró a los ojos y sonrió, de nuevo estaban al mismo nivel y ninguno podría negar lo que estaba pasando entre ellos.

El cuerpo de Vegeta tembló levemente mientras se posicionaba sobre ella. Sus manos jugaban con los gruesos músculos de sus brazos y lo miró, sus ojos infinitos pozos de azul. Él la miró a los ojos y se sintió hundirse en ella. Querido Kami, pronto se olvidaría de él mismo, podía sentirse perderse en ella. La sintió moverse bajo él, levantándose para frotar su pecho contra el suyo y permitirle a su boca jugar de nuevo con su cuello. Con eso él la penetró lentamente y gritó de dolor cuando sus manos se movieron hacia su espalda y clavaba sus afiladas uñas en sus heridas. Él gritó ante el dolor y casi se dobla, cayendo de costado aún dentro de ella. Bulma hizo una mueca ante su propia incomodidad y abrió sus ojos para mirar los suyos apretados. Su cuerpo aún estaba palpitando de su presencia. Sus manos se movieron levemente de su espalda y comenzó a acariciar sus hombros, queriendo aliviarlo del dolor. Los ojos de Vegeta se abrieron lentamente, emociones destellaban en sus oscuros ojos. Como si su alma estuviera muriendo le suplicó que detuviera el dolor. "Por favor," gimoteó él.

"Sí," respondió Bulma y de la única forma que supo cómo. Sus dedos trazaron su quijada mientras sus pequeños dientes se cerraban en su mentón. Luego subió hacia su boca y después de unos momentos de pausa lo besó con cada fibra de su alma.

Sus manos y cuerpos desarrollaron una vida propia mientras sus manos se fusionaban juntas, fusionando las dos almas en una. Cuando sus cuerpos se unieron el éxtasis brotó entre ellos como mercurio. Ambos gritaron de placer mientras las recientes dificultades lo alcanzaban y el gran Saiyajín fácilmente cayó dormido, colapsando en su estómago y rodando fuera de ella.

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Ella miraba al príncipe enredado en las sábanas de seda; durmiendo con una mirada de paz en su oscuro rostro. Cansado de pasión, sonrió ella, y los golpes. Esa idea trajo una punzada de preocupación por su delicado entrecejo. Como por orden del destino el Saiyajín rodó de costado, exponiendo su 'pecado' a la vista. Las marcas y cortes en su espalda habían dejado de sangrar; sus esclavos nunca se presentaban con algo tan grotesco, pero largas rayas y carne viva cubría su espalda. Ella suspiró, la energía consumida en su relación sexual comenzaba a alcanzarla. Vegeta era muy valioso para dejarlo ir, como lo había probado esta noche, pero tenía que ser enseñado. Y aún dañar a tan hermosa criatura se sentía casi como un sacrilegio, pensó de nuevo, acariciando levemente su adolorida espalda.

Había visto heridas en su época; el ardor del látigo era conocido para ella, dando y recibiendo, pero había algo diferente sobre las cicatrices. Podía sentir una agresión en ellas, una rabia más allá de la suya en su orden. Yamcha; la imagen de repente destelló en su mente. Pero ¿por qué? Nunca había estado celoso de ninguno de los otros. Supongo que probablemente debió ser rudo. Ella había hecho algo con Vegeta que nunca había hecho con otro.

Su mente rápidamente despidió su preocupación mientras el cansancio comenzaba a cubrirla y un bostezo escapó de su boca. Sus sirvientes aún no habían llegado a remover al Saiyajín y por su orden estaban a una justa distancia, muy lejos para escuchar sus llamados de asistencia. Mientras sus párpados se tornaban pesados sobre sus profundos ojos azules se dio cuenta que podría quedarse dormida con el Saiyajín en la habitación, sola sin nadie para ayudarla. Si despertaba antes de que sus sirvientes regresaran o antes de que ella despertara…, otro bostezo interrumpió su tren de ideas. Estaba siendo arrullada para dormir por él, no sólo por la belleza de su cuerpo sino por la masiva irradiación de calor que expulsaba.

"Podría escapar o podría…" las palabras murieron en sus labios mientras sus párpados se cerraban y su cuerpo y mente se rendían ante el sueño.

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Continuará…