Tal vez era cosa del destino, encontrarnos en aquella biblioteca, aunque pensaba que era imposible volvernos a ver, siempre estaba ahí con una sonrisa, sentado en su silla leyendo un libro, cerca de la ventana, quizás me estaba esperando, quizás era la persona que buscaba en este mundo desordenado, la realidad no estaba muy lejos, pero el lugar de pensar en ello, prefería evadirlo, prefería estar en mi mundo, con mis problemas y entrar en los libros, esa era mi razón de estar en ese lugar, para ello era una biblioteca, no era para conocer personas, más bien era para buscar el único refugio fuera de toda aquella agonía que sucedía en el país, creer a veces que dicho parecido con algunos libros era simplemente irreal, pero la única verdad es que lo vivíamos día a día.

- Proyecto Itoh - vio la portada del libro - realmente tienes buen gusto - parecía querer entablar una conversación.

- Disculpe, pero aquí solo se viene a leer ¿no es así? – le mire con una ceja enarcada - me dejaría disfrutar de mi tiempo - seguí al libro.

- Me gustaría - me miro más serio- compartir ideas - parecía que mis palabras le habían incomodado - veo que usted es interesante - comento al aire.

- Cuando termine el libro, si tengo tiempo posible y hablemos - comente sin quitar la mirada del libro, por alguna razón me interesaba saber que pensaba de acuerdo a este mundo en el que vivíamos.

Al terminar el libro como siempre iba a con la señora para que me indicara en donde pertenecía, puesto yo era una chica con mala memoria, cuando fui y lo puse en su lugar, al ver por el ventanal, se miraba las nubes rojas como si el cielo estuviera manchado de sangre, era algo tarde pero bueno para salir a caminar por aquella ciudad, poco importaba lo de mi alrededor, con la música a un volumen más alto, debido al ruido de la ciudad, decidí salir de aquel lugar tan silencioso y caminar por ahí.

- Disculpa – un susurro masculino se dejaba escuchar - ¿disculpa?- sentí una mano grande en mi hombro, voltee asustada para encontrarme con aquellos ojos color ámbar - ¿Ahora si podemos hablar? - tomo uno de mis cabellos largos y negro con una sonrisa pequeña como la de un niño.

- ¡Ah! – di un salto hacia atrás al verle- no esperaba que estuviera fuera de la biblioteca - me enderece para verme más segura ante él.

- Me interesa mucho su visión de este país, debido a los libros que has llegado a leer, seguro has de tener una idea similar a la mía - comento con gran tranquilidad aquel sujeto albino - mi nombres es Makishima Shougo - me extendió la mano.

- Yashamiya Shiori – respondí cortésmente.

- Bueno, me encantaría que usted hablara conmigo en algún lugar más tranquilo - su tranquilidad era grande, no entendía por qué su insistencia al esperarme.

- Está bien - comente algo dudosa, no sabía en lo que me estaba metiendo pero el hecho de haberme esperado una hora y media merecía que le acompañara a una grata platica.

El camino había sido algo largo, una casa propia, grande parecía ser un sujeto de grandes ingresos, me extrañaba el hecho de que me invitara a su casa, comencé a tener miedo, estaba a punto de retirarme, el hecho de ser llevada a la casa de un sujeto desconocido me llevaba a tener la duda de que era aquella "platica" que tanto le interesaba hablar, realmente desconfiaba de las personas y él no era la excepción.

- Adelante – abrió la puerta con sus llaves.

- ¿Realmente que es lo que desea? – le mire agresivamente.

- ¿A qué viene esa pregunta? - sonrió de medio lado, aquel gesto me dio una mala impresión.

- No entiendo porque el venir a su casa, solo es una plática ¿no es así? - estaba a la defensiva.

- Una biblioteca no es para platicar y la ciudad es completamente inconveniente hablar – tenía una gran serenidad en sus palabras, el silencio reino un momento - Pasa por favor, no haré nada indebido si era a lo que te referías – sonaba sincero, pero aquello no era suficiente para confiar, aunque tenía miedo, tome una pequeña navaja que tenía, tan pequeña que no se notaba en mi bolsillo, estaba preparada para cualquier cosa, caminamos por toda la sala hasta llegar a un lugar con una mesita de sala y dos sillones blancos - toma asiento, preparare té – salió de aquel lugar.

Comencé a mirar por todos lados, era realmente hermosa aquella casa, pero lo que más me llamaba la atención era el estante de libros que tenía, quizás ya había leído todos, me sorprendía la gran cantidad de libros que había leído ese joven, no se miraba tan mayor, quizás unos 5 años a lo mucho más que yo, mínimo unos 2 años a pesar que yo tenía 16 años de edad, y aunque aún no era mayor de edad, entendía a la perfección el mundo que se había creado antes de nacer.

- Disculpa la tardanza – aquel sujeto alto traía una bandeja con dos tazas un plato de panes y una jarra grande con otros platito con terrones de azúcar – ahora si podemos platicar más amenamente – sonrió sirviendo el té para los dos.

- ¿de que desea platicar? – le mire atentamente.

- ¿Qué opinas del sistema que rige al país? - me miro con gran curiosidad.

- Se refiere al sistema Sybil - aquello fue más una afirmación.

- Así es - asintió con la cabeza.

- No por nada vivimos controlados, es decir, este sistema no creo que sea algo evolutivo, más bien es algo recesivo, algo que daña a la sociedad, aunque es cierto que los crimines han disminuido, pero muchos inocentes han estado encerrados solo por el hecho de ser oscuros, supongo que no es lo correcto - fui interrumpida.

- Cierto, odio este sistema opresor, odio el sistema que no reconoce a todos como humanos, que los divide en oscuro y claro, un sistema que debe ser destruido- me miro con gran seriedad.

- No creo que deba ser destruido- tome un sorbo a mi té- es decir tal vez este sistema ha causado menos crímenes, es un punto a su favor, pero debe haber algo después de esto, es decir, hay una esperanza de que el sistema cambie, así como cambio el anterior a este, de acuerdo a las necesidades humanas cambiara, aunque espero que sea pronto - comente con sutileza.

- Comprendo tu punto de vista, pero para un cambio se necesita una rebelión, eso fue lo que sucedió anteriormente, la gente estaba inconforme con las leyes anteriores e hicieron este nuevo sistema, el problema es simplemente el control que hay en las personas, son incapaces de pensar por sí mismos en tomar decisiones, en reaccionar por su bienestar, debido a eso no habrá cierto cambio - el punto de vista de aquel albino era tan cierto, si no había inconformidad no había cambio, pero el problema no era ese, si no el hecho de que las personas no tenían esa capacidad de inconformarse y pensar por sí mismos ya que el sistema les arreglaba toda la vida o simplemente se las arruinaba - ¿Te gustaría reunirte a una rebelión? - me miro decidido, no comprendía, deje mi taza de té y lo mire sin comprender - hablando hipotéticamente - su expresión se relajó un poco más.

- No lo haría - conteste sin titubear.

- ¿Por qué? - me miro extrañado - estas inconforme con este sistema y aun así no lo atacarías - sonaba incrédulo.

- Tengo una familia, no arriesgaría lo que tengo solo porque este inconforme, debo protegerla primero a ella – aquel sujeto me miro con sus ojos color ámbar llenos de confusión para luego comenzar a reírse - ¿Qué es tan gracioso? – le mire enojada.

- El hecho tengamos el mismo pensamiento sobre el sistema, pero diferentes formas de solución, el tuyo es esperar, el mío es actuar – se paró ante mi acercándose a mi lado - tu prioridad es tu familia, en cambio yo no tengo alguna que proteger, la mía simplemente es liberar este país – tomo mi cabello largo - ideales iguales pero objetivos diferentes, realmente es gracioso el hecho que tu cabello sea tan oscuro como la noche a diferencia del mío que no tiene color alguno, tan blanco y claro ante la luz del sol - aquel acto me tomo por sorpresa me tape la cara llena de vergüenza – no es para avergonzarte - tomo mis manos y arreglo mi fleco recto – pero ambos tenemos diferentes caminos que hemos decidido escoger, por lo menos escoges por ti misma y no por ese sistema - su voz era completamente serena.

- Es mejor que me retire, es tarde - mencione con seriedad, mi rostro aún estaba algo rojo sin saber el porqué.

- Te acompaño, es cierto, supuestamente este sistema ha bajado el nivel de criminalidad en el país, pero una dama en la noche puede pasar algo peligroso – me extrañaba mucho ese sujeto, me acompaño hasta mi casa, ahora sabia donde vivía, que era lo que pensaba, por lo menos sabia su nombre, Makishima Shougo.