Vale...ya se que el primer capitulo fue muy cortito...minimo 2500 palabras por capitulo y ese primero no llego a las 2.300...pero lo compenso actualizando rapido...

No seais muy duros con la extension de los primeros capitulos, que todavia le estoy dando vueltas a como ensamblar la historia, improvisando sobre la marcha y conociendo a Rodolphus...lo que pasa es que soy una adicta al tecleo y con demasiada imaginacion y algo de tiempo libre. Prometo que los siguientes seran mas largos...pero tened un poquito de paciencia hasta que me aclare mas las ideas...

Capitulo 2:

Hermione habia tenido un dia duro. A decir verdad, y para ser totalmente sincera consigo misma, habia sido un dia de mierda. O mas concretamente aun...un mes de mierda.

Habia descubierto hacia cosa de tres meses que el año que repitio septimo en Hogwards y que Ron habia pasado en la academia de Aurores le habia estado engañando con Lavander. Un año entero. Y lo peor no fue eso, si no que cuando llego el verano y Hermione volvio a sus brazos para empezar un noviazgo oficial, el habia estado jugando a dos bandas hasta que ella lo pillo. Y lo pillo por una tonteria.

El muy idiota se habia conseguido un telefono movil para evitar lechuzas sospechosas y poder comunicarse con Lavander. Como si Hermione no viera sospechoso ver a su novio con un artefacto Muggle. Y mas hablar a escondidas por un telefono movil.

Una de las veces que sono, la ojimiel deslcolgo. Y se puso el aparato en la oreja. Y escucho con toda claridad como Lavander saludaba a su Ro Ro y sin esperar una respuesta por parte de el, le describia con todo lujo de detalles lo que pensaba hacerle esa noche cuando el la avisara de que Hermione se habia ido. Tambien le decia que si necesitaba alguna excusa para escaparse ella lo ayudaba.

Hermione no podia ni respirar. Esa noche, cuando Ron llego al piso que compartian, una autentica leona, en el termino mas literal de la palabra, lo estaba esperando.

Ron paso por todas las fases: Primero lo nego todo, luego lo reconocio, luego se defendio acusandola a ella de que se habia visto empujado a los brazos de otra por que ella se habia encabezonado en abandonarlo durante un año para terminar sus estupidos estudios...luego suplico, lloro, y le rogo que le diera otra oportunidad. Toco a conciencia todas las fibras morales y sensibleras de Hermione que conocia. Y otras que fue descubriendo sobre la marcha.

Finalmente, despues de horas y horas de gritos, lagrimas y reproches, Hermione lo acabo perdonando, haciendole prometer que romperia de inmediato con Lavander y no solo no volveria a verla, si no que no volveria a engañarla, y Ron prometio. Claro que en ese momento habria prometido cualquier cosa...

Nadie sabe con exactitud por que algunos hombres hacen lo que hacen. Ron era de esos. De los que son capaces de amar con intensidad a una unica mujer...pero que son incapaces de evitar ceder al deseo que le provocan todas las demas. O en su caso particular, Lavander Brown.

Amaba a Hermione. Con sincera y apasionada sinceridad. Pero tambien era verdad que deseaba a Lavander, con apasionada y desenfrenada lujuria. No podia evitarlo. Y aunque eso no lo disculpaba, y sabia que decirselo a su novia no ayudaria nada a que lo perdonara, no comprendia como ella, siendo tan inteligente, no comprendia algo tan simple.

Lo que Ron no sabia es que Hermione si lo comprendia...pero no lo aceptaba. Bajo ningun concepto. La lealtad es algo basico en una pareja. Sin lealtad,...y por prolongacion sin confianza...no hay relacion.

Ella le habia creido. Habia confiado en el. Le habia dado otra oportunidad...y dos meses despues, Hermione tuvo un pequeño accidente en el ministerio y su jefe la mando a casa a media tarde. Al llegar a su piso, se encontro con lo que se debia de encontrar: A Lavander soltando gritos como una posesa, cabalgando sobre un desnudo Ron en su sofa. SU sofa. El que ella habia pagado con su sueldo para su propio cumpleaños, dado que Ron se habia olvidado, como siempre, de hacerse un regalo. Y que mejor que cambiar el sofa...misteriosamente el anterior tenia los asientos hundidos y deformados...

Hermione siempre habria creido que en una situacion asi, armaria una escena. Se pondria a gritar...perderia los nervios. Pero no fue asi. Sencillamente se giro sin que la extasiada y ocuapada pareja se diera cuenta. Cerro la puerta y se fue calle abajo. Se desaparecio, y se aparecio en la casa de sus padres. Ellos no preguntaron que hacia alli al ver la cara que llevaba.

Al llegar a su antiguo cuarto, Hermione escribio una carta. La mando a su apartamento. Ese que compartia con Ron...y se fue a dormir.

La carta era realmente breve: "Ron, cuando acabes de follar con Lavander en mi sofa, recoge tus cosas y vete de mi casa. No quiero volver a verte en lo que me queda de vida. No me llames, no me escribas, y si nos cruzamos por la calle, ni me mires. Cuando mañana por la mañana vuelva a mi apartamento, no solo no quiero verte alli, si no que no quiero ver nada tuyo."

Por algun tipo de azar, Ron entendio el mensaje a la primera, y tuvo la decencia de agachar la cabeza y asumir las consecuencias de sus actos. Cuando al dia siguiente Hermione fue a su apartamento, el habia obedecido: no solo se habia ido, si no que se habia llevado con el todo lo que le pertenecia. Hermione miro el sofa con aprension, y sacando la varita, le lanzo un evanesco al mueble muggle que lo hizo desaparecer en el aire. Hizo lo mismo con su colchon, con la mesa de la cocina y con la pica del baño. No le preocupaba en absoluto tener que reamueblar la mitad de su casa. Lo que fuera con tal de no pensar en el pelirojo. Lo que fuera con tal de no devanarse los sesos con la mortificante duda de si estaria durmiendo, comiendo o sentada en el mismo sitio donde se habria tirado alguna vez a Lavander.

La semana siguiente al incidente lo habia pasado comprando muebles y rehabilitando su casa. Cambio todo lo que se le ocurrio. Desde la organización del mobiliario hasta el color de las paredes. Por primera vez en su vida, Hermione se sintio incapaz de trabajar. Sencillamente no podia concentrarse. Su jefe la miro extrañado pero no hizo preguntas cuando ella solicito unos dias libres. Si Hermione Jane Granger pedia dias libres...es que los necesitaba.

Cuando un par de dias despues, Harry se planto en la puerta de su casa, queriendo hablar, la ojimiel supo quien lo enviaba y porque. El ojiverde tuvo la decencia de no pedile que recapacitara o que le diera otra oportunidad a Ron, sabia que seria una perdida de tiempo. Ademas, cuando Ron le conto a su mejor amigo lo que habia pasado y que le ayudara a hacer las paces con su ahora ex novia...el propio Harry tuvo la tentacion de estrangularle con sus propias manos. A fin de cuentas, Ron no era el unico en ser su amigo...y lo que el pelirojo habia hecho, no tenia nombre. Bueno, si. Infidelidad con agravante de reincidencia y perjurio. Eso por decirlo de un modo suave.

Harry paso con ella casi toda la tarde, hablando. Bueno, hablaba Harry. Hermione solo escuchaba y lo miraba con frialdad y tristeza. No tenia ganas de nada.

Su mejor amigo acabo dandose por vencido, y en cierta medida, se dio cuenta de que no solo no estaba consiguiendo nada, ni siquier hacer sentir mejor a su amiga, y lo que realmente ella necesitba ahora, era estar sola. Opto por lo mas sensato: darle espacio y tiempo.

-Avisame si necesitas algo...-le dijo ya en la puerta.

-Claro, Harry...

-En serio Hermione, mandame una lechuza si necesitas lo que sea. A cualquier hora. Sabes que me tendras aquí en cuestion de segundos...

-Lo se...

Harry suspiro derrotado. Solo la abrazo unos segundos y la beso en la frente y las mejillas. Y deprimido, afectado mas de lo que habia creido posible con lo que habia pasado, se fue. Con una unica idea en mente: darle a Ron un puñetazo tal y como lo viera y chillarle hasta quedarse afonico. Hay cosas que ni a tu mejor amigo le perdonas.

Desde entonces, hermione habia tomado la costumbre de dar largos paseos cuando se empezaba a poner la tarde, y no solia volver a casa hasta que habia anochecido. Apenas salia de dia de casa. La luz la cegaba. Se sentia demasiado deprimida para dias soleados y cielos azules. El frio de la tarde y de la noche la hacia sentir algo, aunque fueran escalofrios.

Sabia que algo en su interior se habia roto. Y sabia que ese algo era no solo su fe en la humanidad, si no su ferrea confianza en aquellos a los que queria. Si Ron, el hombre al que habia amado desde los 11 años, y que por lo que ella sabia el le habia amado tambien desde entonces, el hombre que habia sido uno de sus mejores amigos desde siempre, con el que habia luchado, por el que habria muerto, con el que habia sangrado y pasado por penurias casi inversimiles. Con el que habia tenido aventuras peligrosas y peripecias indecibles...si alguien con quien lo habia compartido todo la habia traicionado de esa forma hasta esos extremos...que impedia que los demas tambien lo hicieran?

Fue asi como ese ocaso de principios de verano, Hermione salio a caminar. Y como de regreso a casa, vio tirado a alguien en mitad de la calle. Al acercarse, vio que sangraba por multiples heridas. Y vio otra cosa: una varita al lado del cuerpo. Miro a su alrededor asustada y agarro la varita del desconocido, guardandosela. Cogio al inconsciente hombre de la mano y se desaparecio con el, llevandolo a su casa. Alli el desconocido siguio sangrando indolentemente, solo que esta vez, sobre su alfombra. Ya se preocuparia de eso luego.

Corrio a la alacena y lleno un cuenco con agua y cogio un paño. Busco un bote de esencia de dictamo para emergencias, desinfectante magico, pocion crece huesos por si tenia alguno roto, un paquete de gasas, y todas las vendas que encontro.

Corrio de nuevo hasta el mago herido, irreconocible por la ingente cantidad de heridas, y se puso a reconocerlo todo lo bien que pudo, hechando dictamo en las heridas mas graves. Poco a poco, el hombre fue dejando de sangrar. Desinfecto las heridas mas sucias antes de cerrarlas con el dictamo y vendo los hematomas con cuidado. Fue palpando todas las extremidades y los huesos que podia: tenia casi todas las costillas o bien rotas o bien fisuradas, un homoplato roto, igual que una clavicula. Le dio la pocion crecehuesos para repararlos, tras el hechizo soldador.

Cogio el cuenco de agua y con el paño, fue limpiandole como pudo. Incluso le quito los malterchos pantalones de pijama y le puso un pantalon de chandal que a ella le venia grande. No era la mejor solucion, pero tendria que valer de momento.

Fue unicamente cuando Hermione le retiro la sangre de la cara y le bajo la inflamacion de los golpes con un hechizo simple pero efectivo que reconocio al hombre al que le habia salvado la vida. Respirando dificultosamente en la alfombra encharcada de sangre yacia inconsciente Rodolphus Lextrange.

Su primer instinto fue correr hacia la lechuza que dormia en su percha para avisar a Harry. Pero se freno en seco cuando un traicionero pensamiento se le cruzo en la cabeza: si avisaba a Harry de que tenia un mortifago en casa, el avisaria a otros aurores para venir a avisarlo. Liarian un autentico caos en su apartamento, el ojiverde se preocuparia mas de la cuenta y se encargaria de que algunos aurores vigilaran su casa una temporada para asegurarse de que estaria bien. Y si eso pasaba...Ron se enteraria. Y lo unico que Hermione no queria que pasara, es que Ron regresara a su vida. Ymenos aun, darle un motivo, un unico motivo para que el pudiera acercarsele con la excusa de la preocupacion. Con la excusa de su proteccion. Y que ella tuviera un mortifago tirado en su salon era una maravillosa excusa que sabia que Ron aprobecharia. Suspiro. Miro al mago oscuro que seguia alli, tranquila y placidamente inconsciente. Y se hundio de hombros.

-Parece ser que hoy es tu dia de suerte, Sr Lextrange...-le susurro con ironico cinismo al hombre.

Le hizo un hechizo de levitacion y lo llevo flotando con sumo cuidado hacia el dormitorio de invitados. Lo tumbo en la cama, termino de limpiarlo y despues de unos angustiosos momentos de reflexion y discusion consigo misma, saco unos cuantos pañuelos y con ellos les ato las manos y los pies al cabecero y los pies de la cama. Lo unico que le faltaba es que se le despertara en medio de la noche y la matara mientras dormia.

Aun con todos sus cuidados, el maltrecho mortifago no tenia buena metio una silla en el dormitorio y se sento al lado de la cama, mirando dormir al hombre, y repasando mentalmente sus conocimientos de medicina, anatomia y primeros auxilios, tanto muggles como magicos, pensando en que mas podia hacer para ayudarle. Lo que mas la molestaba era no saber por que ponia tanto empeño en hacerlo. Bien podia aparecerse con el en brazos en San Murgos y abandonarlo alli. Pero sabia lo que pasaria: lo curarian, lo llevarian a la central de Aurores, lo torturarian y le sacarian informacion antes de o bien matarlo, o bien encarcelarlo en azkanban de por vida.

Sabia que ese hombre lo merecia. Que habia torturado y matado a inumerables personas, incluyendo los padres de su amigo Neville. Sabia las barbaridades que ese hombre habia realizado. Y sabia a ciencia cierta que habia disfrutado de todas y cada una de ellas.

Pero en ese momento, solo podia pensar en Ron. En lo mucho que se enfadaria si se enteraba de lo que estaba haciendo. En el grito que pegaria si supiera que tenia un mortifago a su cuidado y a su cargo. A un asesino bajo su custodia. Y por ningun motivo pretendia ahora darle a Ron el merito de la captura de un perseguido por la justicia tan distinguido como Rodolphus. Y no dudaba que eso pasaria...

Nunca tuvo muy claro por que se quedo alli, mirandolo dormir. Sin hacer nada mas que simplemente cuidarlo. Quizas fuera la compasion. Quiza su sentido del deber. Quizas el simple y mero deseo de joder a Ron de una forma retorcida e incoherente. Quizas fuera simple y llanamente curiosidad por saber que diablos le habia pasado al mortifago para acabar como acabo: tirado y gravemente herido en una calle muggle, medio desnudo y al borde de la muerte. Fuera lo que fuera lo que le habia hecho eso a Rodolphus, debia ser poderoso.

Asi fue como Hermione empezo su vigilia: con mas curiosidad que preocupacion. Con mas cuidados que precauciones. Con mas inconsciencia que sentido comun.