Bueno quería hacer esto durante el mes pero desafortunadamente tuve un periodo emo -así le llamó yo- por lo que estuve alejada de todo documento de word y/o lapiz y papel, mis actividades se redujeron a Youtube y whatsapp, por tanto me he retrasado mucho pero igual voy a terminar este fic así que espero y puedan ser pacientes.
En fin, dejo de aburrirlos con mis pretextos (?)
Notas al final ~
.
Disclaimer: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto.
~ Aclaraciones y/o Advertencias ~
• UA
•OoC
• Paring crack -leer bajo su propio riesgo avisados están-
.
Este fic participa en el SasuKarin Month 2016
.
.
Be as One
Día 24: Primera Impresión
.
.
La primera vez que la había visto no reparó en ella más de dos segundos, era una chica menuda de lentes grandes y movimientos torpes. Ambos estaban en la misma clase, de hecho, la pelirroja se sentaba a su izquierda y a su derecha el idiota de Naruto.
Aun podía recordar lo odiosa que le parecía, con su mirada fija en él y el sonrojo en sus mejillas que hacían parecer su rostro una bola luminosa de color rojo. Solía seguirlo en algunas ocasiones, no demasiado tiempo ni de manera frecuente — fue cuidadosa, lo admitía — pero sí lo suficiente como para que pudiera notar su presencia y la odio, la odio por recordarle que solía hacer lo mismo con su hermano mayor.
Ignorarle no pareció ser tan efectivo como con las demás, tampoco lo fueron las palabras hirientes o los gestos de despreció, ella siguió yendo tras de él. Entonces sucedió aquello, ese incidente que lo desencadenó todo; ella iba distraída con la mirada perdida en el suelo y la mente en las nubes, él se dirigía a los vestuarios para cambiarse el uniforme de deportes, entonces una pelota salida de no sabía donde había impactado contra la parte trasera de aquella cabeza pelirroja, disparándola hacía el frente, dirección en la que él se encontraba y por supuesto que intento detener el choque entre los dos pero al final solo había detenido su cuerpo mientras que sus suaves labios se estrellaron contra los suyos.
No supo cuanto tiempo estuvieron paralizados en aquella posición, lo que sí recordaba era la sensación del contacto y lo incomodo que lo había hecho sentir, fue así como logró reaccionar, empujando ese ligero cuerpo en dirección opuesta a la suya, no obstante era demasiado tarde y no solo lo decía por las muchas miradas que se enfocaron en ellos sino en el dulce sabor que tenía impregnado en los labios.
Sin pensarlo demasiado jaló la manga de su chamarra hasta cubrir su mano hecha un puño y con esta se limpió la boca, talló y talló con la esperanza de alejar el sabor pero este parecía igual de insistente que aquella chica; siguió haciéndolo hasta que logró su cometido, dejó caer su mano y dirigió su oscura y gélida mirada a la pelirroja, la cual se había levantado y con lágrimas en los ojos lo observaba dolida.
En aquel momento no le dio importancia y sin perder más la compostura, retomó su camino no sin antes llamarla estúpida. No volvió la mirada pero por las voces detrás suya pudo deducir que la chica había salido corriendo, pensó que quizá así se había deshecho de ella definitivamente, empero, no fue así.
Ella siguió asistiendo a la escuela por el resto del año escolar — unos cinco meses aproximadamente —, día tras día aguanto las burlas y los malos tratos de varios estudiantes, primero de forma silenciosa pero de forma gradual fue surgiendo un coraje y fortaleza en ella de los que no se había esperado. Para el final del año todo eso había terminado y aquella menuda chica pelirroja se convirtió en Karin, la primera chica que despertó un gusto en él.
Sin embargo, ella no volvió al regreso a clases, se marchó a un lugar del que no tenía conocimiento; era normal, pensó en aquel tiempo, había soportado mucho pero nadie podía aguantar el silencioso y sutil despreció de toda una institución. Terminó huyendo, como el mismo había huido de la sombra de su hermano al entrar a la secundaria.
Se preguntó si volvería pero sobre todo, si en su nueva escuela seguiría siendo la menuda chica pelirroja o sería Karin.
.
.
La segunda vez que se habían visto fue dos años después, él ya estaba en preparatoria y seguía siendo el mismo aunque ahora permitía que algunos se acercaran un poco. Ya no estaba en la misma clase que Naruto y lo agradecía porque de ese modo podría evitar también a Sakura, una chica de extraño color de cabello rosáceo, la cual, le había profesado su amor el último día de clases en la secundaria; ella solía rondarlos a él y al Uzumaki formado así una especie de grupo con ellos pero a él no le agradaba demasiado su compañía puesto que unida con la del rubio, le provocaban dolor de cabeza y mal humor.
Ella entró en compañía de otros dos, gritaba y maldecía sin reparo alguno a un albino de dientes afilados, el cual la hacía rabiar aun más al eludir sus golpes. Por ello pudo notar que su voz era diferente, ya no era un suave susurro que podía perderse con facilidad en ruido del salón ahora era más bien una voz segura y altiva.
Físicamente había cambiado también, ahora era un poco más alta, su cabello también había crecido y tenía el cuerpo de una adolescente, con unas suaves curvas que si bien no era voluptuosas eran llamativas.
Los tres tomaron asiento, para su desgracia o fortuna — aun no podía decidirse por alguna — ella se sentó junto a él, como hacía años lo había hecho, solo que ahora no le había dedicado ni una sola mirada.
Se dedicó a observarla unos días, mirándola disimuladamente cada cierto tiempo, para su suerte ella nunca miró en su dirección, al contrario se mantenía absorta en las clases y durante el tiempo libre así como el almuerzo salía del salón acompañada de Suigetsu y Jugo.
Nunca intentó averiguar a donde es que se dirigían ni que hacían, aun cuando tenía un poco de curiosidad; no obstante, terminó por enterarse gracias a Naruto. Al parecer la pelirroja era muy amiga de otra chica recién llegada, esta estaba en la misma clase que su amigo, su nombre era Hinata y por lo poco que el rubio pudo contarle había estado en la misma escuela que Karin.
Un par de meses después comenzó a recibir unas extrañas cartas que aparecían en su asiento luego de la hora del almuerzo, al inicio no se molesto en leerlas puesto que no era la primera vez que alguna molesta chica le escribiera cartas donde declaraban un supuesto amor por él; sin embargo, estas siguieron llegando y a la larga el fastidio le hizo abrir una para averiguar a la responsable de estas.
Para su desconcierto, ninguna iba firmada, lo único que las hacía particulares era que estaban escritas con una tinta de color rojo intenso; los trazos de las letras eran ligeros y la forma de las letras era bastante redondeada, justo como la de Karin.
Quizá era por eso que terminó levantándose temprano aquél día, quería saber — aunque no lo fuera a admitir — el porqué de pronto la pelirroja había comenzado a escribirle, es decir, seguía evadiéndolo siempre, ya fuera de una u otra forma.
Al llegar a la escuela la vio, solo que procuró mantenerse fuera de su vista puesto que ella estaba de perfil mirando con molestia su suéter color negro, no era estúpido como para no darse cuenta de que Karin creía estar sola ni tampoco para no deducir que seguramente se encontraba con la ropa mojada debido a la lluvia repentina.
La chica tomó sus cosas y se encaminó hacia los pasillos, seguramente iba al baño para intentar secar su ropa; fue entonces cuando él también emprendió su andar siguiéndola a una distancia considerable.
Empero, ella se detuvo y ambos se encontraron. Sin pretenderlo, su oscura mirada terminó mirando directo a la transparencia de su blusa, notando así como el color violeta y los detalles de encaje de su sostén podían verse claramente. Alejó su atención de ese detalle para poder hablarle, claro que ella se mantuvo arisca a su presencia, lo podía notar en su mirada.
Su voz se impregno de molestia cuando Karin fingió demencia, no le gustaba que las personas lo tratasen de estúpido pues no lo era. Esbozó una sonrisa sarcástica de forma fugaz, no quería verse interesado, no cuando ella parecía casi ofendida con él sin motivo alguno.
Sin embargo, no se espero una orden por parte suya, porque en aquel instituto no había habido nadie que se atreviera a mandarlo — aparte del profesorado —. Ese hecho lo hubiera molestado pero en tal situación lo que le provocó fue diversión. Por ello, la retó casi de inmediato, Karin se molestó y eso le divirtió un poco más, era como si la chica fuera un fuego que no podía dejar de avivar.
Él la había visto convertirse en ese mismo fuego hacía dos años, ahora deseaba verla convertirse en un autentico incendió, uno que lo envolvería y desafiaría; quizá así podría terminar de comprender el instinto que lo hacía observarla y ayudarla.
Quizá así podría terminar de comprender porque era ella la única que despertaba algo en él.
.
.
Notas de Autora:
Sí, haré los días todos revueltos XD sino no me queda la historia.
Había dicho que haría unos OS aparte de lo que este fic iba a durar, ahora no sé si realmente los haré pero lo más seguro es que los haga después, como dije me retiré del fandom pero podría decirse que regrese así que bueno los pondré igual como aportación al mes SK.
Criticas constructivas y consejos son bienvenidos, si solo van a venir a criticar por la pareja hagan el favor de ahorrarse sus comentarios y a mi el leerlos que seguro pueden usar el tiempo que emplearan haciéndolo, en buscar un fic del paring que gusten.
¡Gracias a todos por leer!
¿Me regalan un review?
