¡Buenas, sempais! (nwn) Les vengo a dejar la segunda parte de este extraño fic. Ojalá les guste (x3)
Naruto, como podrán imaginarse, no es de mi propiedad. Sólo estoy tomándole prestados los personajes a Kishimoto.
¡Advertencias!
(1) AU
(2) YAOI.
(3) Posible OoC, especialmente por parte de Itachi.
(4) Finalmente, la historia pretende explorar la tricofilia (conocido como el fetichismo por el cabello); sin embargo, yo nunca he trabajado ningún tema con filias y sé de mis limitaciones, así que tal vez pueda verse un poco forzado. Pido una disculpa de antemano por los inconvenientes (xD)
ACLARACIÓN: Cierto que la historia tiene algo que ver con filia, pero en mi cabeza una cosa es el deseo como atracción y otra diferente el acto sexual, de manera que el Rating permanecerá abierto. Ya veré si más adelante se modifica (probablemente, sí).
¡Gracias por leer!
((*~* [REDHEAD FETICHISM] *~*))
{.ͼͽ.}
« Desde las cenizas me levanto, con mi cabello rojo y devoro hombres como el aire »
Sylvia Plath
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II
¿Sasori alguna vez se acicalaba el cabello? La verdad, Itachi no recordaba un solo día que hubiera visto al taheño con su pelo arreglado. A él, por supuesto, le fascinaba su estilo: Parte del encanto consistía en imaginar dónde acomodar todas esas caóticas puntas que iban de un lado a otro.
Desearía atreverse a extender la mano y peinarle algunos rizos hacia atrás, con la finalidad de mirar a todo lujo de detalle su cara durante los breves segundos que su flequillo volviera a caer de vuelta.
Frente al pensamiento, una insinuación de sonrisa apareció en su rostro mientras el Akasuna levantaba la mirada, arqueando una ceja finísima. Itachi advirtió que no había sido muy cuidadoso y giró el rostro a la manzana que tenían sobre un plato, al centro de la mesa.
Todavía notaba el afilado escrutinio de Sasori, pero lo encontraba tan agradable que dirigió su atención al pelirrojo una vez más, ofreciéndole un gesto simpático. El taheño lució repentinamente azorado y devolvió la vista al óleo, trabajando con mayor frenesí.
Itachi se divirtió un poco al notar que su compañero se removía incómodo, haciendo una mueca de concentración lamentable.
—Oye, Sasori-danna —llamó Deidara; había un timbre reprochador—: Estás salpicándome de pintura, hum.
—¿Y qué? —Replicó el susodicho, fulminando a su autonombrado alumno.
Itachi no logró sostener del todo lo que parecía ser una carcajada. Por el rabillo del ojo, vio a Sasori quedarse rígido, aunque en ningún momento se sintió culpable.
Unos momentos después, perdió el —ya de por sí escaso— interés hacia la fruta y su lienzo. A fin de cuentas, el rojo que tenía hechizados sus sentidos era otro.
Continuará.
Vale, esto es todo por ahora. Lamento que sea tan absurdamente corto, pero sigue siendo una especie de introducción. No creo que el fic llegue a sumar demasiados capítulos (quizá unos siete más o menos del mismo tamaño que hoy).
Sempais, muchas gracias por leer y ojalá las anime a dejar un pequeño review, para hacerme saber si les gustó.
¡Nos vemos pronto!
