Hola señoras y señores! ¿como han estado en esta semana? Pues yo muy bien, estudiando (como ya aclare en el capítulo anterior) Me tome un día para poder comenzar con la segunda parte de esta historia y otro para tener que terminarlo...


Numb below the rain

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~Se reían de mi porque soy diferente, y yo me reía de ellos porque son todos iguales~

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Mis manos sudaron fríamente cuando presencie el gran edificio en frente de mi pequeña persona, la gente me chocaba y empujaba para entrar a él, ninguno se detenía a voltear a verme o simplemente para disculparse ya que eran zombies de lo corriente, ya sus días eran una rutina así que ¿Para qué preocuparse si ser humano? Específicamente hablando.

Cuando estaba a punto de irme fue cuando recordé aquella promesa.

Le había hecho caso, había confiado en él lo suficiente para ahora, aunque mi razón lo negara, llamarlo "amigo". A veces llegaba a sorprenderme a mí misma. A veces no. Las personas podemos llegar a confiar en alguien cuando estamos desesperado "pero ¿Yo estoy desesperada? ¿Cuántos años estuve en soledad sobreviviendo con mi corazón ennegrecido y negativos pensamientos?"

Mire nuevamente el lugar diciéndome entre entrar o largarme de ahí

"Amigo" Repitió una voz en mi cabeza una y otra vez en forma de eco "Amigo… ¿Soul?" Me invadió una sensación completamente extraña para mí, algo que nunca había experimentado antes. Sentí que estaba feliz, feliz por tener mi primer amigo real, alguien en que confiar, alguien con quien hablar y alguien con quien compartir un cariño eterno.

"¿Qué perdería si hoy asistía?"

Fue entonces cuando di mis primeros pasos con seguridad subiendo los escalones de mármol, abrí la puerta con rapidez y camine hasta mi casillero. Muchas de las personas que hablaban o caminaban hacía sus trayectos se me hacían puramente irreconocibles, simples desconocidos.

"Cuantas veces no había acudido a la escuela?" Avance un poco mas y me encontré con mi casillero, fue en aquel momento cuando toco la campana que daba el aviso de que las clases habían comenzado. Deje mi bolso en el piso con rapidez y comencé a teclear mi cable, cuando me percate de que no me la acordaba. Empecé a entrar en desesperación cuando capte que el pasillo estaba vacío.

"Oh genial, Makita, tu primera clases de este mes y ya llegas tarde".

Ante la desesperación y la laguna que contenía mis recuerdos debajo del agua fría, levante y patee con un gran golpe seco la puerta de este; el golpe llego a mi espina dorsal. Maldije con odio y me alivie un poco al ver como la puertita se abría. Cogí todos los libros que necesitaba para esa clase e inicie una carrera hasta mi meta "El salón 196"

A un lado de mi cuerpo, nació una punzada que titilaba con rapidez, mis piernas me dolían dando a saber que mi resistencia estaba muy patéticamente debajo de su nivel. Di la vuelta a la última curva y encontré la puerta marrón que mostraba un gran "196" en colores negros. Levante mi cuello para tener altura y ver por la ventanilla, verifique si él ya estaba adentro, y para mis peores horrores, ya se encontraba dando clase.

"Oh no" Camine con lentitud hacía la puerta y me arregle el pelo y la ropa que llevaba puesta, llegue a esta y toque con delicadeza dos golpecitos en su superficie esperando a que alguien abriera. Escuche unos ruidos detrás de esta para luego ver como la puerta se habría dejándome divisar al profesor de ciencias.

—Franken Stein— susurre con los ojos entrecerrados y las cejas muy juntas.

—Maka Albarn— sonrió socarronamente — ¿Cómo está tu padre? —

—Bien— conteste —Dice que lo espera en mi casa mañana a la noche.

—Oh, genial— me miro detenidamente de arriba abajo cuando agrego — ¿Vienes de visita? —

—Vengo a la clase, Stein— hable entre dientes sintiendo la mirada de todos mis "compañeros, si así se hacían llamar.

—Soy profesor, Maka y haber déjame pensarlo— Puso un dedo en su boca y giro sus ojos pensativo, se alejo un poco de la puerta y con una mano hizo un gesto para que pasara.

Entre con lentitud sujetando mi bolso y sentí la "inspección" de los ojos de mis compañeros caer sobre mí como flechas punzantes. Por suerte esa mañana no había desayunado ya que ahora estaría metiendo mi cabeza en el bote de basura, vomitando violentamente.

El lugar estaba iluminado gracias a los grandes ventanales que daban el ingreso al sol de esa mañana que a su alrededor lo cubrían las nubes grises Era amplio y espacioso, las paredes eran de un blanco pálido que tanto no se hacía notar ya que estaba tapadas por todo tipo de afiches de animales disecados. Los bancos de los alumnos iban de escalón en escalón, llegando al escalón número diez, donde llegaba su finalización; en si, los grandes cubículos rodeaban la pequeña mesa del profesor en forma de media luna que se cortaban en la entrada y la pared del otro lado.

—Ya la conocen, Maka Albarn. La chica que será expulsada por tener sus asistencias al tope— muchos "oh" se formó a coro exageradamente en el aula, provocando que mi rostro se dibujara una mueca de disgusto. En cualquier momento me saltaría la vena y habría sangre de inocentes derramada si seguía así.

Se sentó en su silla giratoria color bordo detrás de la mesa y entrelazo sus dedo apoyando luego su mentón en estos —Es una broma— digo volviéndose a todo el salón —No, ¿Alumnos?

Muchos de los que estaban mirando con aburrimiento la escena se volvieron rígidos ante la mirada del profesor que llevaba una bata de cirujano y muchas cicatrices en su rostro; sus ojos eran de un color amarillento como los de un gato y su pelo de un color gris. Un gran tornillo le sobrepasaba el cráneo por motivo de un accidente (algo que me había contado mi padre) Supuestamente Stein, cuando era adolescente, viajaba en la carretera con unos amigos haciendo maniobras muy peligrosas, el auto obviamente volcó y por suerte no hubo muertes, menos Stein que sufrió en carne viva el perfora miento de su cerebro por haber caído arriba de él objeto.

Asentí y busque a Soul con la mirada encontrándomelo atrás de todo con una sonrisa de alivio, corrí hasta el último asiento, subiendo los alargados escalones y me senté a su lado. Apoye mis cosas en el piso y saque unas cuantas hojas al oír a Stein hablar y escribir en la pizarra. Pasaron algunos minutos en silencio cuando sentí la mano fría del albino rozar mi cuello, me asuste y gire mi cabeza mirándolo, sus ojos se encontraban aburridos y su mano ya casi en mi oído alargaba un cable. Era un

Me lo puso y nos dejamos llevar por algunos de los solos del guitarrista de nirvana "smells like spirit" Una de mis canciones preferidas. La melodía de la canción sumada a la letra te hacía querer estar en una fiesta con mucha oscuridad y una gran luz que iluminara miles de rostros revoleando su cabeza adelante para atrás. La música era una droga que te tranquilizaba. Cerré mis ojos apoyando mis codos en la mesa.

~I'm worse at what i do best~

Maka…

~And for this gift I feel blessed~

Maka…

~Our little gro…

SEÑORITA ALBARN!

El tirón de la oreja me devolvió a la realidad, mire pestañeando al frente para descubrir el rostro de Stein enojado, gire buscando respuestas en Soul y sentí un pequeño papelito que era pasado por debajo de la mesa, lo agarre y leí con una letra muy clara.

"Stein te ah hecho una pregunta"

—Podría repetírmelo, profesor— pregunte con seguridad.

— ¿Otra vez durmiendo Albarn? — Sus manos acariciaron el pizarrón con una faceta burlona — ¿No querrás que tu padre se entere esto, o si? —

Mi respiración se volvió violenta, me sentía entre la espada y la pared. Si lo afirmaba, seguramente me sacaría de la clase, pero si lo negaba nunca más me lo perdonaría.

"Hacer el bien o hacer el mal, afirmar o negar, esa es mi desdicha" Shakespeare, Lastima que no me acordaba muy bien la frase ya que quedaría exacta para este tipo de situaciones, o eso creo. No me acordaba de que iba la frase.

Negué la cabeza.

—Eso creí— digo con vos de triunfador — ¿Qué es un hoyo negro? —

Aspire con valentía. La respuesta era demasiado sencilla.

—Un hoyo negro es una estrella que ha sobrevivido a una explosión de supernova y su masa es varias veces más grande que la del sol, no hay ninguna fuerza que pueda impedir su colapso— conteste sin respirar, ni pestañar.

El hombre suspiro en forma de derrota y dio la vuelta en su silla, muchos se quedaron sorprendidos ante mi respuesta y algunos esperaban que el profesor dijera algo. Se levanto de su lugar y guardo su pequeña tiza en el bolsillo.

—Suerte de principiante— hablo sin importancia —Bueno alumnos, pueden largarse.

Mi semblante seguramente se convirtió a una muy chistosa, razón por la que mi compañero de banco se partía de risa, tirado en el suelo. Lo mire con aire furioso y se levanto lentamente secándose las lagrimas que le caían. "¿Fue tan graciosa?"

—Hay miren a la Makenshi— nos giramos al mismo tiempo al ver a una chica de pelo color rosa estar sometiendo a otra de una carita triste y un gran vestido negro que la cubría completamente.

Una morena empezó a carcajear con otra rubia que estaban al lado suyo.

—Sí, ella y sus dibujitos chinos y esa música rara que escucha— La morena tomó su cartuchera y la tambaleo de una cintita. — ¿No estás madurita para ver esa mierdecilla? — Arrojo su cartuchera hacía adelante y empezaron a carcajearse con más ganas mientras la pobre chica murmuraba cosas incomprensibles. Sus ojos se encontraban húmedos representando que en cualquier momento, se largaría a llorar.

—Oh pero si es una idiota Kim— Contesto la castaña de una larga cabellera. Sus ojos eran inmensos y de un rico color chocolate, su boca era pequeña y su nariz respingada. Llevaba vestida de marinera con la camisa y la pollera de un tono amarillento. La otra chica que se hacía llamar Kim vestía similar a ella.

—Pero Jacqui, sabes que me encanta divertirme con ella— Puchereo la chica de ojos verdes que denotaban malicia por donde lo vieras. Sus mechones de pigmento rosado caían hasta sus hombros, su rostro era de un color blanco con unos carnosos y rojizos labios, sus pómulos eran algo pronunciados y su nariz era igual de respingada a la de la castaña.

El enojo llego a recorrer todos mis sentidos y creo que fue un gran estimulante ya que había tirado mi silla al suelo, pisado mi mochila, tirado a Soul a un lado para plantarme enfrente de esas tres.

— ¿¡QUIEN TE CREES QUE ERES? — Rugí entrometiéndome entre las cuatro. La muchacha al darse cuenta de mi pequeño gesto, aprovecho para escaparse con todas sus pertenencias hacía la salida.

—Soy Kim Diehl, ella es Jacqueline O Lantern Dupré— señalo a la morena que arrugo la frente al verme —y ella Elizhabeth Thompson ¿Tu eres la chica Albarn, no?

— ¿No es obvio? — cuestione.

—¿Eres amiga de la rara? — interrogo la castaña. Al ver que no le contestaba y solo me interesaba hablar con la tal Kim contesto con enojo —Si lo eres, puedes irte, no hablamos con gente extraña.

—Y tú te puedes ir a la mierda— manifesté con el gesto torcido —Saben las, personas que desprecian a otras por sus gustos, son patéticas— las mire a una por una con los brazos cruzados —Así que si sus minúsculos cerebros llegan a comprender mi advertencia, nunca más molesten a la gente.

—¿¡Quién te crees eres para hablarnos así? — Grito ofendida Kim que tenía sus ojos verdes abiertos como platos — ¿¡Sabes con quién estás hablando, o no? ¿¡Has oído bien nuestros nombres?

—No me importa con quién estoy hablando— deletree con cuidado señalando cada silaba para que captara. "¿Quién se creía haciéndole eso a la gente? Realmente me repugnaba de tan solo verlas"

Di medía vuelta y cruce al lado de Soul evitando su mirada de estupefacción, debía encontrar a la chica. Seguramente se encontraba en el baño, es el único lugar donde puedes llorar tranquila pero había tantos baños en la escuela. Oí maldecir mi nombre detrás de mí pero no me voltee a contestar, esa no me interesaba ahora.

"¿Por qué debía existir ese tipo de personas en el mundo? ¿Acaso son pruebas de la vida que demuestran que realmente la maldad persiste y hay que luchar día a día para no caer ante ella? ¿La otra persona no se da cuenta de que gracias a eso, un ser ya no tiene más ganas de nada al tener esos malos tratos? ¿Será que… algunas vez, que podamos aceptarnos como somos todos?"

Ni siquiera me importo si Soul me perseguía, no me intereso si mis objetos se quedaban y los robaban, lo único que necesitaba realizar ahora era poder llegar a esa chica ¿Por qué? No lo sé, pero algo dentro de mí me impulso desde un principio. Puede ser que me haya visto reflejada en ella, maltratada por un grupo superficial que marginaban y contraatacaban cada día.

Camine por algunos pasillos hasta terminar en uno que tenía el baño de chicas más cercano a nuestra aula, tome aire y llegue a él para empujar la puerta con determinación.

"¿Por qué estaba haciendo esto?"

Pequeños sollozos se escuchaban de los baños. Cuatro puertas de color blanco, tres lavabos y un gran ventanal contenía este.

"Desde cuando me metía en lo que no me incumbía?"

—Se llama Chrona— oí la voz de Soul hablar afuera después de que cerrara la puerta.

"Así que se llamaba Chrona"

—Necesitas algo— Susurre con vergüenza. No servía preguntar cómo estaba ¿Por qué lo haría? Ya sabía que estaba mal; era tan odioso cuando alguien me preguntaba si me encontraba bien cuando sabían que mi depresión me deterioraba.

—V-vete por f-favor— Gimió Chrona con un sollozo ronco.

Me apoye lentamente en la pared y me deje caer dándome un buen golpe en mi parte trasera. No me importo. Estire las piernas y me quede mirando el suelo un buen rato para luego suspirar.

—Chrona, no eres una idiota. No tendrías que llorar por unas estúpidas como ellas ya que tú vales un millón si hacemos una comparación; eres tú misma y eso tendría que enorgullecerte ya que por lo menos no sigues modas y tendencias, y porque ella no acepten tus gustos las convierten en personas intolerantes. ¿Qué importa ser raro? por lo menos no serás una más del rebaño

El pestillo de la puerta sonó y de apoco la puerta fue abriéndose. Levante mi mirada y con tristeza vi como los ojos de la muchacha derramaban lagrimas de dolor e incomprensión, estaba encogida de miedo contra una de las paredes con su mochila apretujada en el pecho, mientras los sollozos sacudían su cuerpo con violencia.

—E-encerio c-crees q-q-que no s-soy una I-diota— susurro secándose las enormes gotas que caían por su mejilla y acababan en el suelo.

—Si lo creo, Chrona— afirme.

— ¿Si soy rara no importa? —

—Eres diferente, y realmente debería gustarte ya que ellos son todos iguales, es un asco ser igual a los demás. —

La muchacha de vestido negro rompió a llorar con desconsuelo tapándose la cara con las manos, se acerco a mí con lentitud tambaleando, se dejo caer a mi lado para luego apoyarse en mi hombro. Sollozo a lágrima viva descargando todo lo que tenía, lo único que pude hacer fue abrazarla para contenerla.

"El mundo es cruel"

—Descárgate y llora, es lo mejor antes de contener todo eso—

"Incomprendida ¿Cuántas veces me hacía sentido así? ¿Cuántas veces trate de contener ese enojo que llego a consumirme? Te sientes sola y nadie te acompaña, la oscuridad te envuelve y te ahoga, no tienes una luz que te ilumine, te desvías y te pierdes.

— ¿Como t-e llamas? —

—Maka—

— ¿Puede ser mi amiga, Maka? —

—Por supuesto, Chrona—

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Creo que este capítulo lo baso a esos momentos en los cuales me sentí excluida de los demás, me siento muy Chrona en este capítulo que narre (Si, Chrona en este fanfic es Otaku). Aveces es estupido como la gente puede llegar a ser tan intolerante con personas que tiene otros gustos, es tan odioso eso... por suerte ahora estoy mejor, ya no me interesa tanto lo que piensen los demás y encontre mucha gente que me quiere por lo que soy ^^ que eso es bueno! así que si te sentiste algunas vez como yo o estas pasando por esto, no te sientas mal porque ser raro ya que es lo mejor que hay, ya que demuestra lo natural de tu ser :D!

Me despido y que tengan una buena noche!