¡Hola de nuevo! Aquí está otro capítulo de Nagareboshi. Esta vez lo he dejado más largo y creo que he corregido mi error con los guiones (siempre me lío, sobretodo porque según qué libro leas te lo encuentras de una forma o de otra…) tal y como me dijo ladyshinigami4 (¡muchas gracias por tu review!).
Bueno, os dejo con el capítulo. ¡Espero que os guste!
Capitulo 2
Las nuevas identidades
«Un árbol» Eso fue lo primero que Rangiku pudo ver... Antes de estamparse contra él.
- ¡Matsumoto! ¿Estás bien? – Preguntó Yachiru.
-Si... Creo que sí... ¿Qué se supone que ha sido eso?
-Está claro que un árbol Rangiku.
-No me refería a... – fue entonces cuando se dio cuenta de que quien le había contestado no era ninguna de sus acompañantes... Sino el capitán Kyôraku Shunsui, su compañero de borracheras – ¡Shunsui! Digo... ¡Capitán Kyôraku! ¿Qué hace aquí?
-Bueno, se podría decir que soy tu escolta – le respondió Kyôraku riéndose.
-Bienvenidas, capitana Soi Fong, subcapitanas Kusajishi Yachiru y Matsumoto Rangiku... Y bienvenida Kuchiki Rukia, me alegro de verla – dijo una figura mientras salía de las sombras del bosque.
-¡Capitán Ukitake! – dijo una sorprendida Rukia –. ¿Cómo es que está usted también aquí?
-Fácil, porque yo soy otro de vuestros escoltas, junto con el capitán Komamura Sajin y el tercero al mando Madarame Ikkaku... – Ukitake fue súbitamente interrumpido por un veloz rayo rosa que resultó ser la subcapitana Yachiru abalanzándose sobre su tercero al mando.
-¡Bombilla! ¿Dónde te habías metido? Ya me parecía a mí que hacía mucho que no te daba palmaditas en la cabeza... – dijo Yachiru.
-Sí, subcapitana, y no hace falta que vuelva a hacerlo – dijo Ikkaku mientras intentaba sujetar, sin éxito, a su rápida superiora.
-Creo que ya va siendo hora de que nos separemos – dijo la última persona del grupo. Era muy alto, y tenía una cabeza de lobo, o zorro, de pelaje con tonos marrones por todo el cuerpo. Bajo su brazo, llevaba una especie de casco de madera que usaba cuando quería pasar desapercibido. Se trataba del capitán Komamura Sajin.
-Cierto – contestó el capitán Ukitake –. Kuchiki, tú te vienes conmigo a Konoha, la subcapitana Yachiru se irá también a Konoha con Ikkaku.
-La capitana Soi Fong vendrá conmigo al País del Viento – dijo de repente Komamura –. Nos vamos yendo, que la aldea oculta de la arena está bastante lejos y tardaremos en llegar aun usando el shuumpoo.
-Está bien – dijo Soi Fong. Ambos desaparecieron en la espesura del bosque.
-Bueno, ya estamos todos – dijo Ukitake –. Nos vamos Kuchiki.
-Sí capitán – dijo esta –. Adiós chicas, espero vernos en Konoha.
-Sí, a ver si nos hacemos amigas bajo nuestras nuevas identidades – dijo Yachiru.
-Nos vemos Rukia – se despidió Rangiku.
De nuevo dos sombras desaparecieron en la penumbra, pero esta vez en otra dirección.
-Nosotros también nos vamos – dijo Ikkaku –. Subcapitana, sígame.
-¡Hasta luego Rangiku! – dijo ésta.
-¡Adiós! – se despidió Rangiku mientras veía cómo se iban Ikkaku y Yachiru.
-Bueno Rangiku, nos toca a nosotros – dijo Kyôraku.
-Error, el capitán Ukitake no ha dicho nada de que tenga que ir contigo – bromeó Rangiku –. Así que me voy yo sola.
-Bueno, si crees que vas a poder encontrar la aldea tu sola...
-Vale, vale... Venga, pues vámonos.
Y así el claro en el que se habían reunido quedó vacío y sin rastro de que ocho shinigamis acabaran de pasar por él.
o.O.o.O.o
Dos sombras veloces se movían entre las dunas del desierto del País del viento, en dirección a la aldea oculta de la arena. De pronto, una de las sombras se detuvo, siendo rápidamente imitada por la otra.
-Apártate – dijo la mayor de las sombras, algo que obtuvo un gesto de incredulidad y ofensa por parte de la otra.
-¿A qué viene...? – empezó a protestar Soi Fong, pero fue interrumpida por el ruido producido por el movimiento repentino de una duna, que dejó al descubierto la entrada a una especie de cueva.
-Este es uno de los pasadizos que llevan a la aldea de la arena. Son de uso exclusivo para ninjas de la arena – explicó Komamura mientras se adentraban en el túnel. Guió a la capitana por laberínticos corredores, hasta que se detuvo en una habitación. En ella, se encontraba una chica de unos dieciocho años. Era rubia, y llevaba el pelo recogido en cuatro coletas. Junto a ella, había un enorme objeto que Soi Fong no identificó en un principio.
-¿Qué es todo esto?-preguntó la capitana. No recordaba haber visto a esa chica por la Sociedad de Almas, y dedujo que era una humana.
-Este es tu gigai. Temari, te presento a Soi Fong, tu shinigami.
-Encantada, Soi Fong – dijo la chica –. Como ya ha dicho Komamura, mi nombre es Temari y soy una kunoichi de la arena. Espero que nos llevemos bien.
-Y yo espero que todo esto sea una broma de mal gusto, aunque no me esperaba semejante comportamiento de usted, capitán Komamura – dijo Soi Fong –. ¿Dónde está mi verdadero gigai?
-Ya veo que el comandante Yamamoto no te ha explicado esto. Los gigais que solemos usar en el mundo humano no sirven en éste. Para poder presentarnos ante sus habitantes hemos de compartir el cuerpo de uno de ellos.
-¿Compartir un cuerpo? ¿Quiere decir que voy a tener que usar su cuerpo – dijo Soi Fong, señalando a Temari – mientras esté en el mundo ninja?
-Así es.
-¿Y cómo puedes permitirlo? – preguntó Soi Fong, esta vez a Temari.
-Bueno, no puede decirse que sea muy cómodo tener a alguien en tu cabeza diciéndote cosas y compitiendo por controlar tu cuerpo, pero normalmente los shinigamis se limitan estar, pero no actuar – le explicó Temari.
-Asique voy a ser una mera conciencia de algo que se supone que es mi gigai.
-Le ruego que no hable así a mi alumna, shinigami. Es una excelente ninja y no toleraré que se la trate como a un simple objeto – oyeron todos que decía un hombre mientras se situaba junto al capitán Komamura.
-Oh, Baki, ¿dónde estabas? – le preguntó Komamura.
-Controlando que no hubiera nada sospechoso por los alrededores. Será mejor que nos apresuremos, o el Kazekage empezará a preocuparse por su hermana.
o.O.o.O.o
Kilómetros más lejos, dos figuras avanzaban en dirección a la puerta de Konoha. Cuando ésta estuvo a la vista, Ukitake se detuvo, y se desvió del camino. Cerca de él, una joven de diecisiete años de pelo castaño recogido en dos moños y un hombre de unos treinta de pelo blanco peinado de una forma extraña y antigravitatoria les estaban esperando.
-Kakashi, Tenten, ésta es Kuchiki Rukia – les dijo Ukitake nada más acercarse –. Rukia, te presento a Kakashi, mi gigai, y a Tenten, que será la tuya.
-Hola – dijeron Rukia y Tenten a la vez, lo que las hizo reír un poco nerviosas.
-Bueno Rukia, puede que te resulte extraño, pero… - empezó a explicar Jushiro, pero fue interrumpido por Rukia.
-No se preocupe, capitán. Mi hermano me ha explicado algunas cosas sobre el mundo ninja, y entre ellas está la «relación» que he de tener con Tenten.
-Perfecto entonces – dijo Kakashi. Eso hizo que todo fuera más rápido, y en poco tiempo Ukitake y Rukia se unieron con Kakashi y Tenten.
-«Es incómodo» – pensó Rukia dentro de Tenten.
-«Lamento que mi cabeza no sea muy acogedora» – bromeó Tenten.
-«No, no, no es eso. Se siente raro el estar aquí, teniendo un cuerpo pero sin poder controlarlo totalmente» – se apresuró en aclarar Rukia, asustada por haber podido ofender a alguien con quien iba a tener que convivir durante mucho tiempo.
-«Tranquila, yo también me siento así. Kakashi me ha explicado que esto suele ocurrir, pero que como mucho tardaremos un par de horas en acostumbrarnos».
-«Espero que no sea tanto» – dijo Rukia –. «Por cierto, ¿a dónde vamos?»
-«Creo que por hoy ya hemos terminado» Kakashi-sensei, ¿hemos de hacer algo más? – preguntó Tenten para salir de dudas.
-No, eso es todo por hoy, aunque recuerda que mañana a las 7 tenemos reunión con la hokage.
-Perfecto. «Entonces te llevaré a ver mi casa, que ahora será también la tuya».
-«Genial, me gustaría verla y noto que estás cansada y ya casi ha oscurecido. Será mejor que descansemos para mañana».
o.O.o.O.o
Dentro de la aldea de Konoha, se encontraban las almas de Ikkaku y Yachiru, pero ambas estaban ocultas en gigais. Para los aldeanos, Maito Gai y Haruno Sakura estaban de vuelta de una misión.
-A ver Sakura, ¿te ha quedado claro a dónde tienes que ir mañana a medio día? – preguntó un hombre con mallas verdes y pelo estilo 'casco'.
-Sí, a la oficina de Tsunade – respondió con desgana Sakura.
-¿Qué es ese espíritu? – gritó Gai, poniendo su típica pose – ¡Quiero ver el espíritu de la juventud en ti, Sakura!
-«Otra vez no, Gai. Contrólate un poco, odio que hagas la pose guay, y si tú la haces, yo la hago» – dijo Ikkaku.
-«¡Vamos, Ikkaku! ¡Está llena de energía y espíritu juvenil, igual que tu danza de la suerte!».
-«¡No compares la danza de la suerte con esto! ¡La danza de la suerte, da suerte, y la pose guay no!».
-Esto… Gai-sensei, creo que mejor me voy yendo para casa. Mi madre quiere que le ayude con la cena – improvisó Sakura para escapar de Gai.
-«Que tipo tan gracioso. No me puedo creer que sea el gigai de Bombi, ¡mira cuanto pelo tiene!» – dijo Yachiru, mientras ella y Sakura se alejaban en el cuerpo de ésta.
-«Bueno, es raro encontrar casos como el nuestro, que tenemos el pelo del mismo color. No suele haber mucho parecido entre el shinigami y el ninja. Nosotras por ejemplo, aunque tenemos el pelo del mismo color yo soy más mayor que tú».
-«No creo, seguro que soy más mayor que cualquiera de vosotros, los ninjas».
-«Es verdad, vosotros envejecéis más despacio. Entonces debería decir que mi aspecto es más mayor que el tuyo».
-«Sí, se te empiezan a notar las arrugas de la edad» – bromeó Yachiru.
-«Ja, ja. Qué encanto de niña» – pensó Sakura .
Bueno, esto es todo por ahora. Lamento no ser muy rápida subiendo los caps, pero entre viajes y que estoy reescribiendo la historia antes de subirla (no me terminaba de convencer el borrador), no puedo ir más rápido…
¡Muchas gracias por leer! Matta nee
