Ep. 2:
Naruto aprovechó la mano que tenía sobre su cara para alzar su barbilla y besarla. Al principio fue leve, apenas un roce al que Sakura no reaccionó, tan sorprendida estaba. No era la primera vez que la besaban, pero nunca se lo habría esperado de su compañero. Intentando separarse, abrió la boca para protestar, pero le fue imposible cuando la lengua de Naruto se deslizó en su boca. En cuanto sus lenguas se encontraron, miles de sensaciones recorrieron el cuerpo de la kunoichi, haciéndola corresponder. Cerró los ojos y se dejó llevar, pero cuando el rubio posó su otra mano sobre su trasero, Sakura repentinamente recobró el sentido y le apartó.
- Realmente... empiezo a pensar que de verdad... - él la miró extrañado, como un niño al que le niegan una golosina - algo te pasa, Naruto. Mejor me voy - fue a la puerta.
- ¡No, espera! - en dos pasos estuvo junto a ella, sujetándole la muñeca antes de que pudiera siquiera agarrar el picaporte - Por favor Sakura-chan, quédate conmigo - su voz sonó suplicante.
- Naruto, ¿no ves que no eres consciente de tus actos? - de haber sido otro, una bonita marca hubiera aparecido en su cara por la bofetada que le habría dado, pero él era su amigo - No te das cuenta de lo que estás haciendo.
- Puede que no - dijo tomándola de la mano y posándola sobre su torso mojado, donde el corazón latía con velocidad - Pero en este momento lo único que quiero es que te quedes a mi lado.
Volvió a acariciarla como antes, acercándola a su cuerpo. Sus respiraciones se mezclaron cuando colocó su boca sobre la ella, con cuidado, y esta vez la respuesta de Sakura fue muy diferente. Se dejó dominar por la boca y las manos de su amigo, y cerró los ojos disfrutando cada caricia, cada roce de su lengua. Naruto la besó sin prisa, con cuidado, gozando de ese contacto personal que tanto había ansiado. Pero cuando su compañera empezó a corresponderle, eso hizo hervir su sangre. La sujetó por el trasero y la empujó contra la pared al tiempo que su boca se hizo más insistente, más exigente, y sus caricias comenzaron a explorar su cuerpo. Sakura le echó los brazos al cuello y enredó sus dedos en su cabello, y sin darse cuenta levantó un poco una pierna, frotándola contra la de él.
Naruto sujetó ese firme muslo contra su cadera para impedir que se alejara de él. Su boca fue bajando por el cuello de la kunoichi, dejando huellas mojadas; ella, al verse libres sus labios, dejó escapar un suspiro tras otro. El rubio rodeó su cintura con el brazo que tenía libre, mientras la chica rozaba su espalda de arriba abajo, notando sus fuertes músculos. Una vocecita en su cabeza le ordenó que detuviera a su compañero, pues sabía a qué les dirigía todo aquello, pero Sakura la ignoró. Después de todo lo que había sufrido durante su corta vida a causa de Sasuke, que ahora estaba muerto, la complacía sentirse amada.
Sus dolorosos recuerdos hicieron brotar una lágrima de sus bellos ojos, que se escurrió por su mejilla hasta su clavícula, donde fue bebida por los labios de Naruto. Él la miró, con una pregunta muda en sus ojos, y ella asintió. Entonces el rubio reclamó de nuevo su boca en un beso desenfrenado al que Sakura respondió con igual ardor. Naruto aprovechó cómo la tenía cogida para alzarla en vilo y llevarla hasta el sofá, donde la tumbó con cuidado. La médica paseó sus manos por los anchos brazos de su compañero, mientras sus bocas hambrientas volvían a encontrarse.
Naruto se sentó en el sofá y se colocó a medias sobre ella, apoyándose con una mano mientras con la otra acariciaba su cuello. Su mano se deslizó por el hombro, bajando los tirantes del sujetador y el vestido que llevaba, y luego hizo lo mismo en el otro. El cuerpo de Sakura se mostró inquieto y anhelante a medida que cada vez más piel quedaba al descubierto, y cuando su amigo le levantó las caderas para terminar de sacarle el vestido, apenas pudo resistir el impulso de cubrirse.
- Eres un sueño del que temo despertar, Sakura-chan.
Se puso de rodillas sobre ella y procedió a besar todas las zonas que había destapado. Los suspiros de Sakura se transformaron en gemidos a medida que él idolatraba con su boca la sensible piel donde comenzaban sus pechos, y sentía su cálida respiración sobre su vientre. Pero pronto fue insuficiente, ambos necesitaban más. Naruto acarició su cintura rumbo a su espalda, donde empezó a pelearse con el cierre del sujetador.
- Déjame a mí, torpe - había una huella de risa en su voz.
Se incorporó a medias sobre el sofá, y en un segundo el sujetador quedó flojo. Naruto lo retiró, observando los pequeños pero bellos senos que aparecieron ante su vista, y suspiró extasiado antes de comenzar a besarlos. Sakura sintió un escalofrío de excitación al notar su aliento sobre ella. El rubio le masajeó la espalda al tiempo que su boca rindió culto a sus pechos, besándolos, lamiéndolos, jugando con ellos hasta que los pezones de la kunoichi estuvieron rojos y duros. La médica se arqueó contra él, dominada por la pasión que prendía en su cuerpo, aferrándole y dejando la marca de sus uñas en sus hombros.
Poco a poco, casi sin darse cuenta, las manos de la chica bajaron por la espalda de su compañero hasta los pantalones del pijama. También Naruto empezó a gemir aceleradamente por su tacto, notando como éstos se le escurrían por las caderas, amenazando con caer del todo de un momento a otro. Pero él no se quedó atrás. Llevó sus manos hasta el borde de las braguitas de Sakura y comenzó a bajarlas. Ella levantó un poco el trasero para que pudiera quitárselas, y al mismo tiempo los pantalones de Naruto cayeron hasta sus rodillas, revelándole en toda su gloria.
La escasa luz que venía desde la cocina fue suficiente para que ambos pudieran ver aquellas zonas de sus cuerpos que nunca antes habían visto. Naruto tragó saliva ante el delgado y bello cuerpo de su amiga, más atrayente de lo que nunca había pensado; ella, por su parte, sintió un intenso calor en las mejillas al ver las considerables proporciones del rubio. Él pateó en un gesto la molesta prenda de su pijama, y colocó las manos a ambos lados de la cabeza de Sakura, observándola. Era tan bella...
- Te quiero, Sakura-chan.
- Y yo a ti, Naruto - y ella misma se sorprendió de lo muy cierto que era.
Volvieron a besarse con ardor. Naruto se pegó más a ella, apoyando su peso sobre los codos para no lastimarla, haciendo que sus pechos se rozaran. El violento ritmo de sus corazones se fundió en uno. El rubio llevó una mano hasta el lugar más sensible de Sakura, que gimió cuando él metió un dedo dentro de ella. Al notar lo mojada que estaba, los instintos del chico se descontrolaron. Llevó su miembro hasta la estrecha entrada de Sakura, ella dobló una rodilla para permitirle un acceso más fácil, y el jinchuriki volvió a sostenerse sobre sus brazos mientras intentaba meterse profundamente dentro de su amiga.
- ¡Ay! - su cuerpo se tensó un momento, clavándole las uñas en la espalda - Ve con cuidado, Naruto - le reprochó.
- Lo siento - susurró él en su oído - ¿Estás bien?
- Sí, bastante - suspiró hondamente - Es evidente que tú no sabes nada de lo que... cuando una chica... Bueno, ya da igual, sigue.
Esta vez fue ella quien le besó ardorosamente, acostumbrándose a la sensación de tenerlo dentro. Las llamas del deseo de cada uno se avivaron con las del otro, lanzándolos a un baile desesperado, atrapándolos en un ritmo más antiguo que el mundo. Finalmente la pasión les consumió por completo, y un grito escapó simultáneamente de sus gargantas.
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La mañana saludó con sus rayos a un Naruto acurrucado a un lado de su cama. Al sentir las cosquillas del sol sobre su cara, se incorporó y estiró los brazos, preguntándose por qué dormía encogido si normalmente... Su pensamiento quedó a la mitad cuando, al girar la cabeza, vio otra sobre la almohada. Una cabeza de cabello rosa y bella sonrisa.
- ¿¡Sa-sa-sakura-chan?! - gritó, despertándola - ¿Q-qué estás haciendo aquí?
- ¿Cómo que "qué"? - se dio media vuelta en la cama y le miró como nunca antes - Ayer no me dejaste con fuerzas suficientes como para volver a mi casa.
- ¿Qué quieres decir con...?
Pero no terminó la pregunta, porque por el movimiento de ella y por cómo la sábana se ceñía a su cuerpo, le resultó evidente que no tenía nada de ropa. Su sonrojo fue instantáneo, y fue en ese momento cuando se dio cuenta de que él también estaba completamente desnudo bajo la manta.
- ¿No te acuerdas de anoche? - él negó frenéticamente con la cabeza - ¿De ninguna de las veces de anoche?
Naruto volvió a negar, estaba muy sonrojado, por no hablar de lo extraño que sentía el cuerpo. Sakura sonrió con picardía al verlo y se apoyó sobre un codo, apretando la sábana contra su pecho. Luego se fue acercando a él.
- Entonces - sus labios estaban casi sobre su boca - déjame que te lo recuerde...
F I N
