Lily Luna Potter.
Lily tiene dos hermanos mayores y once primos mayores que ella. Tiene dos abuelos vivos, nueve tíos y a Teddy. Todo el mundo mayor que ella, siempre. Es la más pequeña, incluso Hugo que es de su misma edad nació tres meses antes que ella. Pero sabe vivir con ello, incluso le gusta.
Cuando llegó a Hogwarts, dio la casualidad qué encontró tres amigas y ¡las tres más pequeñas que ella! Miriam era la que más se acercaba a ella, siendo tres semanas más pequeña. Alice es dos meses más pequeña que Lily. Y Valerie era tres meses y medio más pequeña.
-Yo esto no lo voy a aprobar en la vida… -dijo dejando caer su cabeza en el libro de Historia de la Magia.
-No seas llorica. -le pidió Valerie.
-Venga, Lils, no es para tanto. Todas vamos justas. -le dijo Miriam.
-¿Tu vas justa? ¿Para qué? ¿Para sacar un Extraordinario? -se quejó Alice.- Yo voy justa para un Aceptable, Miri.
-No os desaniméis. Venga, si os quejáis es tiempo que perdéis para seguir estudiando.
-¿A alguna le apetece un café con mucha nata con los elfos? -interrumpió Frank. A Lily se le iluminó la mirada y sonrió.- Vamos, Potter. -dijo tirando de su mano para levantarla del suelo del pasillo donde intentaba estudiar.
-¡Luego no te quejes, Lily! -le gritó Miriam.
-¿Qué estudiabas? -le preguntó Frank a su amiga cuando caminaban hacia la cocina.
-Historia de la Magia. Horrible. -dijo Lily, rodando los ojos.
-Ya… Yo creo que voy a suspender…
-No digas eso, Frankie. Seguro que consigues aprobar. -le dijo Lily, acariciando su hombro.
-Lo veo complicado. -dijo en un suspiro.- Pero cambiemos de tema. Cuéntame algo, que últimamente no te veo el pelo.
-Mentiroso. Nos vemos todo el rato. -dijo Lily, sonriendo animada.- En clase, en la sala común de Gryffindor…
-Pero no como antes. -se quejó Frank.- Desde que tienes novio…
-¿No irás a hacerme una escena de celos, no, Longbottom?
-Claro que no… Ya sabes que estoy muy contento por ti y que Edgar me parece que es perfecto para mi mejor amiga. -dijo Frank, sonriendo de lado y pasando un brazo por sus hombros.
-¿Ves cómo eres un dulce? -dijo Lily, apretando las mejillas de su amigo con una mano antes de darle un beso en la mejilla.- Pero a mí no me compras con palabras bonitas, me prometiste extra de nata en mi café y eso quiero.
-Soy un hombre de palabra, Lily Luna…
-¡Hombre dice! -dijo escapando una carcajada. Frank la empujó con la cadera y ella lo abrazó para que la perdonara antes de entrar en las cocinas.
Lily odia los funerales. Es el primero al que va y espera que sea el último. Como mínimo, que sea el anterior a su propio funeral. Un hombre totalmente destrozado llora al ver como entierran a su hijo, su hermana intenta consolarlo. Pero no hay consuelo para un hombre que ha perdido a su único hijo.
Lily había visto la sombra que veía ahora en los ojos del padre de Edgar en los ojos de sus abuelos antes. Su madre no ha podido ni asistir a su entierro. Lily está detrás de ellos, en primera fila, pero tras su familia. Sus hermanos la escoltan. A lado de Albus está también Valerie, que le tiene la mano fuertemente agarrada. Al lado de James está Ginny y al lado de ésta Harry. En la siguiente fila están Miriam, Alice, Frank, Hugo, Lysander, Lorcan y Avani, que también coge la mano de James, pese a estar en diferentes filas. Todavía más atrás el resto de la familia de Lily y más alumnos y ex alumnos de Hogwarts.
Había silencio. Tan solo se escuchaban sollozos y lamentaciones. Pero no los de Lily. Ella no hacía ruido, no se movía, no expresaba nada con la cara, a veces ni conseguía respirar.
Tras darle el pésame al padre, la tía y los abuelos de Edgar, se aleja con sus padres. Ve en la distancia a la directora del colegio, está segura que asistió al entierro al ver sus ojos rojos y a Hagrid a su lado, llorando a moco tendido. Está esperando a los alumnos para volver a Hogwarts, de manera segura.
Seguridad. Já.
-Vamos a casa, cariño. -le dijo Harry, apretando su hombro.
-No. -dijo Lily.
-¿Cómo? -preguntó Ginny. Es la primera palabra que le escuchaba a su hija desde que la encontraron llorando en su cama de la Torre de Gryffindor.
-Tengo que volver a Hogwarts.
-Vas a estar mejor con nosotros, en casa, Lily. -le dijo James, abrazado a Avani.
-Volverás en unos días si quieres. -añade Avani. Lily ve de reojo como Albus llama a Valerie para que se acerque.
-¿Qué pasa? -preguntó Valerie, llegando al grupo de los Potter, preocupada.
-Mi hermana quiere volver a Hogwarts. -le dijo Albus.
-Lily, ve a casa. Descansa. Nosotras te cubrimos en todo. Miriam te cogerá apuntes. Alice se va a encargar de cuidar a los chicos. Y yo entrenaré con Gryffindor hasta que vuelvas, por mucho que me duela. -le dijo Valerie.
-No, me voy a Hogwarts. -repitió Lily.
-Lily, vamos, ábrenos la puerta, por favor. Estamos preocupadas. -le pidió Alice desde la puerta de las chicas de Gryffindor de sexto año. No recibió respuesta como todos los que lo habían intentado desde las nueve de la mañana, hora a la que sus compañeras de sexto se marcharon, hasta las actuales ocho de la noche.
-Habla con nosotras, por favor. -le pidió Miriam.
-Lily, voy a entrar. -le informó Valerie. Antes de que sus amigas pudieran impedírselo Valerie ya había abierto la puerta de la habitación, encontrándola vacía.- ¿Lily?
-¿Habrá bajado a comer algo? -preguntó con ilusión Alice.
-No me gusta esto… -dijo Miriam, mirando a su alrededor. Valerie fue quien se apuró hacia la cama de Lily. Bajo ésta, donde solía estar el baúl de la pelirroja, no había nada. Abrió los cajones de su mesilla y también los encontró vacíos.
No necesitaron palabras. Las tres chicas se miraron entre ellas y corrieron hacia la sala común. Allí estaban Hugo y Frank al pie de las escaleras, esperándolas. Se alarmaron al verlas así, Miriam y Alice intentaron explicarles que les pasaba. Pero Valerie salió corriendo de la sala común, en la puerta encontró a los otro cuatro Potter -Ginny, Harry, James y Albus-. Su novio la cogió de los brazos y ella los miró aterrorizada.
-Se ha ido. No está.
-¿Qué, Valerie?
-Tía, Lily no está en su cuarto ni en la sala común. -dijo Hugo saliendo de la sala común, con Miriam abrazada a su pecho.
-¿No echas de menos a tu familia y a tus amigos? -le pregunta la dueña del bar clandestino para magos en el que trabaja Lily. Está en Barcelona, lleva allí unos meses ya.
-Un poco. -confiesa ella, limpiando la barra.
-Mira, no quiero que vuelvas a tu casa, por supuesto. Perdería a mi mejor camarera y a una amiga. Pero creo que esta distancia y este tiempo que te has tomado ya no te está haciendo bien.
-¿Qué?
-Que ya estás curada. Lily, te escapaste porque estabas herida, perdida, no te conocías. Ahora ya estás curada, te encontraste, te conociste. Es hora de volver a casa. Sé que asusta y tienes miedo. Pero, deja de pensar en Edgar y en su familia, su dolor no se va a pasar, se calmará un poco, pero no va a desaparecer. Y ahora piensa en tu familia y tus amigos.
-Yo…
-Ellos tuvieron un dolor peor que el de los padres de Edgar. Ellos saben que su hijo no va a volver y que ya no sufre. Los tuyos no lo saben. Tu familia no sabe si vas a volver, si estás bien, si estás sufriendo, donde estás… Vuelve a casa y cúrales ese dolor a quien se lo puedes curar.
-¿Cómo que ya no sales con mi hermano, Nott? -le preguntó violentamente Lily a su amiga.
-Así, como lo oyes.
-¿Eres tonta?
-¡Miri, ya me está insultando!
-Lily, cálmate.
-¿Qué me calme? Pensé que la idiota del grupo era yo. Vuelve con él. -dijo Lily, tirándole una servilleta de papel.
-¡Lily! -la llama su madre desde el salón, donde está tendiendo la ropa mojada. Lily llega con su pijama y frotándose un ojo.
-¿Qué pasa?
-¿Te has comprado tangas nuevos? -le pregunta su madre.
-¡Ginny! -se queja Harry, que está presente, ayudándola a tender.
-No, ¿por qué?
-Entonces, ¿este de dónde salió? -pregunta enseñándole una pieza de ropa interior bastante ligera de tela, de color púrpura. Lily achina los ojos.
-Mío no es. -dijo Lily.
-Mío tampoco. -dijo Ginny.- ¿Harry?
-Ginevra… -dijo él, ligeramente colorado pero sonriendo.
-Si no es mío, ni tuyo… -dijo Ginny.- ¿Avani o Valerie? Se aceptan apuestas.
-Ginny… -vuelve a regañar Harry, pero su mujer y su hija lo miran levantando una ceja.- Avani.
-Yo digo que Valerie. -dijo Lily.
-Yo digo que Valerie también. -dijo Ginny, colgando la misteriosa prenda de ropa interior en el tendal.- Menos mal que hoy vienen Albus y James a cenar. Ellos seguro que saben de quien es.
Frank besaba su cuello. Ella está tumbada en la cama de la infancia de su amigo. Pero poco le importa eso mientras gime cuando siente las manos de su amigo en su cuerpo. Llevaban acostándose ya un mes y acaban de ponerse título. ¡Era la novia de Frank Longbottom!
Frank lleva la mano al botón del pantalón de Lily y ella tira de su camiseta. Todavía le sorprenden los abdominales de Frank, ¿por qué ella no los había notado antes? Estaba realmente bien…
-¿Frankie? -preguntó una voz femenina desde el exterior de la habitación. Frank y Lily se miran alarmados. Es Alice.
-¡Alice, ¿qué quieres?! -pregunta Frank sin mover ni un solo pelo. Pero los pasos de su hermana cada vez se escuchan más cerca de su habitación y Lily lo empuja.
-Estoy buscando a mamá…
-¡Pues ve al Caldero Chorreante! -grita él enfadado y caminando hacia la puerta. Justo cuando la abre lo necesario para colar su cabeza a través de ella su hermana estaba apunto de abrirla.
-Ay, ¿qué te pasa?
-Nada, largo, Alice.
-¡Ay! No te estarías tocando, ¿no?
-Yo a mí mismo, no.
-¿Estás con alguien? ¡Ay, lo siento! ¡Lo siento, querida! -le grita al interior, aunque la rubia no sabe quién está dentro.
-Alice, ¡fuera!
-Ya me voy, ya me voy. -dijo la rubia, desapareciendo al fin. Frank, en cuanto la escucha marcharse sonríe, cierra la puerta y vuelve a la cama, donde Lily estaba exactamente donde la había dejado, pero tapándose la cara con las manos.
-Tienes que contárselo. -le dijo Frank a Lily, acariciando el trozo de su barriga que estaba al aire.
-Me muero de la vergüenza. ¿Sabes cómo me puse cuando ella se lió con James?
-Sí, eras un poco tonta en aquella época. -dijo Frank. Su novia le golpeó el hombro.
-¿Y qué le digo? Alice acabo de descubrir que tu hermano tiene abdominales y la que estaba en su habitación era yo.
-¿Sólo estás conmigo por mis abdominales? -preguntó él, frunciendo el ceño. Lily sonrió y lo cogió de las mejillas para darle un beso dulce.- Mejor no me contestes y hablamos de mi hermana después.
-¿Después?
-Sí, ahora tengo otros planes. -dijo él, sonriendo de lado. Lily gimió cuando notó la mano de Frank deslizarse por debajo de su ropa interior.
James y Albus estaban sentados en la mesa, justo enfrente a Frank. Albus tenía su brazo izquierdo sobre el respaldo de la silla de Valerie, James el derecho sobre el de al silla de Avani. Los dos levantaban una ceja, amenazantes. ¡Para qué después dijeran que no se parecían! Ginny, como quería por igual a sus dos hijos, les propició una colleja sorpresa a cada uno cuando llegó al comedor.
-¿Qué hacéis? -preguntó Ginny, amenazante.
-Nada, mamá. -dijeron los dos a la vez. Lily llegó por la espalda de sus hermanos y pasó un brazo alrededor del cuello de cada uno.
-Como sigáis así, os vais a enterar, ¿quedó claro?
-Lily… -le dijo Frank divertido.- No pasa nada, los entiendo. Yo miraría igual al novio de mi hermana. -dijo mirando fijamente a James, que se atragantó.
-Bienvenido a la familia, Longbottom. -dijo Albus, riéndose.
-¿Podría entrar en Hufflepuff? Como la tía Alice. -dijo Remus, sentado en el borde de su cama, mientras su padre lo ayudaba a ponerse el pijama y su madre recogía sus juguetes.
-Claro, cielo. -le dijo Frank, revolviendo su pelo.
-¡Así los Potter tendríamos todas las casas! Vivi en Ravenclaw, Harriet en Slytherin, Maggie en Gryffindor y yo en Hufflepuff. -el pequeño Remus, como su madre, era el más pequeño de su familia. Todas sus primas ya estaban en Hogwarts.
-¿Sabes? Me parece una idea maravillosa. Pero ahora, a dormir. -dijo Lily, levantando las sábanas de la cama de su hijo para que él se metiera en ellas.- Buenas noches. -dijo besando su frente, después de que su marido lo hiciera.
-Buenas noches. -dijo Remus, arropándose bien. El matrimonio Longbottom sonrió y dejó la habitación de su hijo.
¡Aquí el capítulo de Lily Luna! Al final decidí continuarlo, pero tengo que admitir que voy un poquito atrasada, así que no prometo cuando podré actualizar.
También comentar que Lily -tal y como yo me la imagino- es una de mis favoritas de la tercera generación: alegre, caliente, con carácter...
Nos vemos en la siguiente.
Un beso ;*
