Bueno he aquí el segundo capitulo, este espero que sea de su agrado gracias por los comentarios….sigan apoyando, me esforcé en la redacción.
Un hermoso jardín lleno de rosas y otra clase de flores bellas que adornaban el patio de aquella lujosa mansión. Dentro de este lugar se veía a una pequeña no más de 3 años, jugaba alegremente con un par de muñecas de porcelana, sus facciones como las de una dulce muñequita el cual posee un par de ojos grisáceos, piel blanca y suave como si de un delicado conejito se tratase.
Zymaranth…Zymaranth… Una voz suave pero quedita susurraba ese nombre una y otra vez, la pequeña anteriormente mencionada a quien respondía por dicho llamado volteaba hacia donde provenía esa voz que insistentemente la llamaba, al fijar aquellos orbes grisáceos en cierta figura mas grande que ella solo emite una ligera risa al que parecía mas bien como el cantar de un avecilla. ¿De nuevo jugando con esas muñecas?-volvió a resonar aquella voz suave, -Son las que me regalo la abuela, nee-chan- Respondió Zymaranth ante el interrogatorio a lo cual tuvo como reacción por parte de su hermana mayor una leve curva en sus labios.
Tres largos años han pasado desde aquel suceso, ambas bebes fueron encontradas por una pareja joven, quienes inmediatamente adoptaron como sus hijas a aquellas criaturitas perdidas; viviendo y criándolas en una antigua mansión. La mayor llegó a ser bautizada con el nombre de Natsuki y la menor Zymaranth, ambas aun siguen aprendiendo el arte de la magia negra y blanca, claro, sus padres adoptivos, Ysum y Ninwa, eran hechiceros de aquel viejo pueblo lejano de la demás comunidad.
Mientras que ambas hermanas se mantenían en el jardín, Ysum las observaba desde el ventanal de la sala principal, él tanto como Ninwa sabían la verdad sobre ellas, aquella noche que las encontraron, conocieron a uno de los mensajeros de Zeus, el cual les informó sobre el acontecimiento ocurrido en el mundo de los Dioses. Enterándose de que ambas niñas eran hijas del Dios Hades temieron al principio de que podría aparecerse y eliminar a las bebes y a ellos también. Pero desde entonces tres años han transcurrido con rapidez y no se había mostrado señales del Inframundo en su hogar.
Ninwa miraba con preocupación a su esposo, pues ambos sabían que tarde o temprano una de ellas tendría que irse a otro lugar lejano al suyo, dejando a un lado su actividad de bordado se postra de pie caminando en dirección a su marido, posándose a un lado suyo fija sus orbes verdes en las pequeñas a través de la gran ventana.
-Hermana… ¿Qué haces con esa rosa?-Pronunciaba Zymaranth al percatarse de la acción que hacia su hermana mayor. Natsuki, teniendo una rosa en su mano la miraba fijamente con sus fríos ojos, sin siquiera pronunciar palabra alguna se aleja de su hermana lentamente dejando a esta algo perturbada y dudosa sobre el comportamiento de ella. Caminando a unos cuantos kilómetros lejos del jardín y de la mansión, la chica de cabellos negruscos se había entrado a un bosque cercano de ahí, continuando con su andar llega a postrarse sobre un fresco césped sin quitar su mirada en aquella flor de color carmesí; en segundos alguien mas se había sentado a lado de ella, emanando una aura oscura y portando aquel sapuri representando el Reino de la Muerte, se trataba de Aiakos normalmente este espectro no se daba a mostrar en pleno día, pero las circunstancias de querer ver a la pequeña y saber su estado le preocupaba mas que cualquier cosa. -¿Cómo has estado, Natsuki?- murmuraba entre susurros aquel ser de cabello negro como su armadura aunque esta reflejaba brillos de color violeta. La pequeña dirigía su mirar hacia aquel ser que se mantenía a lado de ella y emitiendo una sonrisa de sus labios rosados le llega a contestar dicha pregunta –Estoy bien… ¿Qué te trae por estos rumbos, Aiakos-san?- El espectro fijaba su mirar en aquella jovencita de menor de edad y emanando un ambiente de tranquilidad le dice –Vengo a decirte que tu padre esta decidido a atacar al Santuario de Athena- . Natsuki al escuchar aquellas palabras, solo se limitaba a fijar su mirar en la rosa que aun sujetaba en su mano, ella ya sabia cuales eran las intenciones de su padre, Hades, pero en el fondo estaba en desacuerdo con ello, tenia claramente sabido que en esta guerra varios seres inocentes perderían la vida, aun así, quien era ella para ponerse frente a su padre y decirle que se detenga, nadie, simplemente nadie, su propia sangre la había rechazado a ella y a su hermana.
-Aiakos-san…Solo espero que usted y los demás, me refiero a Radamanthys-sama y ellos, que se cuiden en esta guerra…por favor…- Suplicaba la pequeña a la vez que sujetaba la mano del juez del inframundo, sus ojos violeta reflejaban preocupación y angustia hacia aquellos seres que le salvaron la vida, en efecto, Natsuki tenia conocimiento de lo que había pasado aquella noche que su hermana nació, razón mas por la cual los quiere y sobre todo desea proteger, pero sus poderes no eran lo suficientemente fuertes para poder detener al menos el mínimo ataque de su progenitor. Por el otro lado, Aiakos solo posaba su mano sobre la cabecita de la infante acariciándole levemente mientras esbozaba una ligera sonrisa en sus labios al notar aquella suplica de la pequeña, inclinándose un poco para estar a la altura de ella, aproximando su rostro lo posaba a lado de su oído, murmurándole –así será pequeña, así será…- Siendo así, el espectro se postra de pie y viéndole por ultima vez solo se limita a asentir con la cabeza, emprendiendo su caminar llega a desaparecer entre las sombras emitidas por los árboles del lugar.
A los pocos minutos, Natsuki regresa a la mansión en donde sus padres adoptivos la esperaban, se presentía algo en el ambiente, enfocando aquel mirar tranquilo pero serio en su hermana menor, esta le devolvía la mirada con tristeza dándole respuesta que algo iba a pasar. En eso su padre Ysum se pone de pie y acercándose a su hija mayor posa su mano derecha sobre su hombro izquierdo –Natsuki….hay algo que debemos decirte….
CONTINUARA…
N/A: A pesar de todo…heme aquí chicos y chicas…espero que les guste este capitulo nos vemos dejen rewies.
