Capítulo 2
"...Pocos son los rostros que puede ver una doncella avari en su vida. Contrario a lo que se cree en occidente,
los elfos oscuros viven en comunidades. Pero cada uno de sus miembros permanece aislado casi todo el año en nuestras
casas de piedra, talladas en la roca, hechas con más habilidad que las cavernas de los naugrimn y su ostentación
innecesaria. Resulta muy raro entre nosotros visitarnos, salvo en las noches que se consagran a las ceremonias sagradas.
Pero si bien es difícil que los de tu pueblo te visiten, resulta imposible que un extraño penetre en el territorio de
una doncella. Mucho menos si no es un elfo.

Por eso cuando lo ví por vez primera supe que no se trataba de un Edain común y corriente. Posiblemente sin saberlo había
despistado a la guardia diurna que se extiende por el círculo interno del bosque ocupado, lugar donde vivimos las mujeres.
Había en él mucho de lo que una siempre espera y nunca ve en un elfo. Años después conocí al pueblo Eldar y viví con
muchos elfos del día e incluso a ellos les faltaba lo que éste tenía. Olía a tormenta, mientras sus ojos vomitaban
impaciencia. Era la primera vez que veía a un ser que desea disfrutar cada segundo de su vida por la sencilla razón de que
ésta se le acaba.

Le recibí como a un amigo, como a uno de los míos. El idioma no fue problema, la lengua de los hombres es bastante simple y
se puede dominar si se le dedica un poco de interés. Pero él también hizo esfuerzos por comprender las palabras secretas de
los elfos oscuros.

—¿Kinn...?
—Sí, Kinn. Significa pueblo.
—¿Quieres saber de donde vengo?
—Yo soy de la floresta de Dír.
—¿El pueblo de los cazadores?
—Si así prefieres llamarnos... mi nombre es Hoarmûrath.
—Hoa... ar, Hoarmûra..th.
—Sí, Hoarmûrath de Dír y tu nombre es...
—Kyelepê.

Aquella noche, cuando el visitante se hubo marchado tuve muchas más visitas que en muchos años. Primero vino Atar, el capitán
de la guardia diurna a hacerse el macho dominante.
—¡No podemos permitir que un Edain viole nuestra seguridad, visite nuestras mujeres y se marche así como así!
—Supongo que propones arrancarle el cuero cabelludo antes de que se fuera como muestra de buena voluntad.
—¡No entiendes, Kyelepê!
—¡Te entiendo perfectamente y considero que ya has hablado suficientes tonterías! Lo único que te preocupa es que un solo humano
haya atravesado tu tan mimado anillo defensivo. Pues métete esto en tu cabeza: él ni siquiera sabe lo que hizo, los suyos no
dominan el bosque como puede lograrlo él y si alguien llega a mi morada como amigo, es recibido como tal. Y al marcharse sigue
siendo un amigo.

No creo que haya comprendido mucho salvo que conmigo no podía discutir, más tarde vino el patriarca a hacer lo único que sabe:
hacerse el paternal.
— ¿Te imaginas las consecuencias que traería para nuestro pueblo entablar relación con los cazadores del Norte?
—Vivimos tan aislados que una visita de vez en cuando, aunque se tratase de un mortal, no debe significar ni una alianza, ni una
guerra.
— ¿Qué harás si vuelve?
—Pregúntate eso a ti mismo y a tus guardianes del día. Porque él va a volver, nadie se lo va a poder impedir y yo lo recibiré aquí.
Lo sentaré en esa misma silla que estás usando ahora, ¡Y hay del que intente desenvainar una espada dentro de mis dominios!

Así fue como Hoarmûrath se hizo amigo de los elfos oscuros de los bosques del Norte. Me visitaba casi a diario, tratando de
comprender nuestras costumbres. Aún no se habituaba a la oscuridad de la gruta, por ello, un día no pudo resistir y manifestó
su preocupación por la soledad y el aislamiento en que transcurrían nuestras vidas. Tuve que reir al ver la ansiedad en su rostro.

- Estoy acostumbrada, no necesito más.
- Creí que te gustaría... - titubeó un instante.
- ¿Qué?
- Venir conmigo.

Sus palabras hirieron mi pecho como una saeta bien lanzada, debió percatarse de mi estremecimiento y del calor que coloreó mis
mejillas sin yo poderlo evitar, mantener su mirada ahora resultaba imposible y temí que descubriera lo peor: lo estaba deseando.
No fluyeron las palabras, me ví en el lecho, doblegada bajo su cuerpo por mi propia voluntad, clamando por sus labios y manos
poderosas, aferrándome a sus costados mientras nos sumergíamos en un ritual espontáneo de movimientos placenteros. Exploramos
nuestros cuerpos sin vergüenza, queriendo agotar en un instante todo el deseo que habíamos acumulado desde la primera vez que nos
vimos. Los elfos nunca se dejaron dominar por el placer, pero en cambio, este Edain no temía perderse en él y me demostraba
abiertamente su avidez por amarme. Eru debió dotarlos de alguna magia para haberme hecho olvidar todo lo que no fuera él.

Desperté con la sensación que tiene un alma cuando abandona el cuerpo en las estancias de Irmo para luego vagar hacia los dominios
de Mandos. Fue entonces que recordé lo rápido que transcurre la vida en los mortales, pues por primera vez en muchos siglos era
feliz, pero aquella felicidad estaba condenada a ser efímera desde el momento en que comenzó.

Comentarios: La conversación no pudo desarrollarse en un fluido avarin porque no se sabe mucho del elfico oscuro, salvo que tenía
muchas variantes, todas ellas secretas y era muy parecido al quendiano primitivo. Podría haberme inventado mi propio elfico oscuro
pero tendría que haberlo escrito con caption.
¿Alguien sabe cómo se dice Naugrim en plural? Le adicioné una n para darle un acento avarin que sustituye la i final en el plural
por la n pero no estoy muy seguro de que esté bien
Acepto ayuda, así como comentarios favorables y desfavorables... Gracias mil por los reviews y una especial con helado a Carichan.