Una pareja de jóvenes se quedaron mirando la ciudad desde la carretera.
-¡Ahí esta Osaka! pensé que nunca lo llegaríamos- dijo la joven animadamente. Vestía un pantalón negro y una chaqueta blanca, con piel en el borde. Sus ojos eran rojos y su cabello negro y liso.
-Vamos bien encaminados- dijo él joven, quien estaba cerca de un árbol olorosandolo.-El rastro de ese hombre nos conduce al norte-
-Creó que llegaremos hasta Hokkaido y no lo encontraremos-
-Antes de llegar tendríamos que pasar por Kyoto-
-No iré a Kyoto para encontrarme con el líder y decirle que no hemos encontrado más que pistas muy insignificantes-
-También he sentido el olor de otro grupo de Yami-
-Un grupo… ¿Cuál?-
-El grupo del conde. Su presencia se siente muy fuerte-
-Eso quiere decir que están en esa ciudad ¿les haremos una visita?-
-No estoy muy seguro- el chico comenzó a caminar junto a su compañera. –Solo si es necesario. Vamos- la chica asintió y los dos comenzaron a correr a gran velocidad rumbo a las luces de la ciudad.
Solo en la oscuridad
Capitulo 2
Extraños sentimientos
"-Así que ese es todo el amor que dices tener por mi- el chico observo a la mujer –no te importa en lo mas mínimo mi vida, siempre y cuando tu puedas continuar con tus metas- ella se quedo parada frente a él –Eriol… si me amas llévame contigo, hazme una de ustedes-
-Ya te lo dije, no te haré un ser de la oscuridad. Si quieres venir conmigo, ven pero como humana, vive como tal, si algo sucediera, yo estaré ahí para protegerte-
-Pero Eriol…- ella apretó los puños. –Está bien, si es así como puedes corresponder a mis sentimientos, lo entiendo"-. Abrió los ojos con brusquedad y se quedo observando a sus compañeros. Spinel estaba en silenció, observándolo.
-¿Otra pesadilla, Eriol?- el joven se tapó la cara con una mano.
-Desde que se que esa mujer esta aquí, no he podido descansar bien-. Se había quedado dormido en su sofá.
-¿Quieres que me deshaga de ella?- le sugirió Spinel.
-No Spinel, déjala que viva como humana. Esa será su penitencia- Spinel se quedó observándolo, parecía muy molesto. Se levantó de su asiento y comenzó a caminar hacia la puerta.
-¿Vas a salir?-
-Solo será un momento. Necesito despejarme de este lugar-
-Ten cuidado, Eriol- le dijo Spinel. El chico sonrió y se fue, dejándolo solo.
--.--.--.—
Caminó sin rumbo por las calles de la ciudad, todo estaba atestado de gente, era un día nublado y el sol apenas le tocaba la piel, lo que no causaría más que una leve irritación. Un vampiro de su clase podía resistir los rayos del sol más que los demás, después de todo eran hijos de Yami, el primer humano vampiro que había existido. Sus poderes eran más elevados, al igual que su resistencia. Solo había unos pocos vampiros que habían sido convertidos por Yami, entre ellos estaba él.
Su pasado al lado de Yami lo habían hecho tomar el respeto que se merecía como un ex-conde en Inglaterra. Aun recordaba con total exactitud el día en que había tomado una nueva forma de vida.
El desperdicio humano de aquel tiempo lo había hecho cambiar su forma de vida. Él era un conde y vivía con los privilegios más altos que podía adquirir, pero una grave enfermedad hizo que perdiera todo. Sus padres contrataron a los mejores médicos de la época para poder ayudarlo, aun así la mayoría daba el mismo diagnostico, otros que su agonía sería horrible y que lo mejor era hacerlo feliz en sus últimos días de vida. Pero antes de que eso pasara, él la conoció a ella, a la chica que lo convirtió en lo que era ahora y la que le mostró que la vida no es solo dar, si no también recibir.
La silueta de una muchacha de cabello azabache hizo que saliera de sus pensamientos. La siguió con la mirada y la reconoció. Sonrió cuando un pensamiento malicioso cruzó por su cabeza -"pero ahora, es el momento de recibir"- pensó y se encaminó hasta la chica.
-¿No nos hemos visto antes?- se detuvo juntó a ella y le sonrió. Ella lo miró y en su expresión se notó que se había acordado de él.
-¿Hiragisawa?-
-Sí, Daidouji- ella sonrió. –Lamento mucho haberme ido de esa forma aquel día-
-No tienes que preocuparte-
-Pero teníamos una cita- se lamento Eriol.
-No. no teníamos una cita- dijo ella un poco sonrojada.
-Tú aceptaste pasear por el festival conmigo- le recriminó él.
-Pero, te iba a invitar a pasear con mis amigas-
-Bueno. Pero ahora vengo a cobrar mi cita y lamentablemente no están tus amigas- dijo sarcásticamente. Tomoyo abrió los ojos a más no poder.
-No creo que sea posible hoy, voy camino a la biblioteca-
-Otro problema. Ese encabezado me ha mentido en dos ocasiones- la miró, culpándola por su rechazo.
-Si no te molesta acompañarme- dijo abatida.
-Será un placer acompañarte- la miró y le sonrió galantemente.
Tomoyo se quedo frente a una gran estantería observando el costado de todos los volúmenes.
-¿Qué tipo de libro estás buscando?- preguntó Eriol.
-Un libro de vampiros y mitología-
-¿De vampiros?- tosió Eriol.
-¿Por qué te sorprendes tanto?- preguntó ella desconcertada.
-No es nada. Olvídalo- Tomoyo siguió su vista hasta la parte más alta del estante.
-Ese es- apuntó con su dedo el libro. Se paró con la punta de los pies e intentó alcanzarlo con sus finos dedos, pero después de unos intentos se dio por vencida, fue en ese momento que sintió las manos firmes de Eriol que la afirmaban de la cintura y la alzaban suavemente, hasta que el libro quedo al alcance de su mano. Lo tomó y Eriol la dejo en el suelo. –Muchas gracias-
-De nada-
-Eres muy fuerte-
-Al contrario- le respondió él –tú eres la que no pesa nada, ¿ese el libro que necesitas?- cambió el tema Eriol.
-Sí. Ahora estoy libre- le sonrió.
Minutos después los dos estaban frente a frente, con una taza de café y un jugo sobre su mesa, mientras conversaban animadamente.
-Inglaterra es una ciudad muy antigua, debe tener bibliotecas y lugares más grandes que los que ahí en todo Japón-
-Hay lugares que son realmente enormes. Como los palacios y demás, pero Japón no se queda atrás, también he visto palacios muy grandes aquí-
-¿Desde hace cuanto que vives en Japón?- preguntó Tomoyo.
-Desde que tenía…- "treinta" pensó Eriol –once años- dijo.
-No quiero ser indiscreta- comenzó a decir tímidamente Tomoyo –pero… ¿Qué edad tienes?-
"Ciento doce" pensó, pero –diecinueve- respondió y bebió un poco de su café.
-¿Vives con tus padres?-
-No- dijo con una sonrisa –ellos murieron, cuando yo tenía…- pensó con detenimiento una buena edad- cuando yo era muy pequeño-
-Lo siento, no quise ser inoportuna- se apresuró a decir.
-No, tranquila. No me molesta, eso ya pasó hace mucho. Además tengo hermosos recuerdos de ellos. Pero ahora… dejemos el interrogatorio y cuéntame de ti-
-¿Qué quieres saber?-
-Empecemos por tus padres-
-¿Mis padres?… ellos viven en Tokio-
-¿Y tú? ¿Estás de vacaciones?-
-No. vivo aquí con… mis sirvientes- dijo tímidamente –mis padres tienen mucho trabajo y no quieren que yo me vea envuelta en el ajetreo de una oficina y en juntas, prefieren que haga lo que yo deseo y que viva tranquila, además ellos vienen a verme muy a menudo-
-¿Y tú que deseas?-
-¿Que deseo?... yo quiero ser diseñadora- ella se sonrojó. Era la primera vez que la veía sonrojada de esa manera, y tenia que admitir que realmente se veía hermosa. –Eres a la segunda persona a la que se lo cuento-
-Tengo envidia del primero- ella sonrió, mientras bebía un poco de té.
-Aun no lo tenía muy decidió, por eso había guardado el secreto, pero es lo que mas me gusta hacer-
-Te felicito-
-Gracias… ¿y tú?- preguntó Tomoyo.
-¿Yo qué?- preguntó un poco desorientado Eriol.
-¿Qué deseas?- le preguntó Tomoyo. Eriol sonrió y pensó y le dedico una mirada lujuriosa, que ella no pudo evitar entender. –"tú"- le había dicho con los ojos, sintió que su rostro ardía por la atracción visual que tenia con el muchacho. Corrió la mirada y observo a una pareja que estaba mirándola directamente.
-La verdad aun no se- la distrajo Eriol, ella volteó su rostro hasta él -Pero no tengo apuró, la vida es larga-
-No pienso de la misma manera que tu, Hiragisawa- le respondió Tomoyo. –Encuentro que la vida es corta y delicada, el destino no esta decidió y por eso ahí que vivir cada día con entusiasmo y sin arrepentirse de nada- Eriol se quedo sin palabras, por unos largos minutos. Tomoyo se sintió culpable por el silencio. –Lo siento, no quise-
-Tienes razón- la interrumpió él.
-No te lo dije por incomodarte-
-No lo hiciste, solo me despertaste- algunos rayos del sol se colaron entre las espesas nubes, y llegaron hasta la pareja y tocaron la delicada piel del rostro Eriol. El chico intentó taparse el rostro con la mano.
-¿Estás bien?-
-Sí. Es solo que él sol me molesta en la cara-
-Eres muy delicado-
-Para nada, ese podría decirse que es mi única debilidad- le respondió. –Por el momento-
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-¡Que interesante!- exclamó la joven de cabellera rubia y ojos negros, mientras observaba a la pareja que estaba en la cafetería.
-¿Qué es lo interesante?- preguntó su acompañante. La joven le mostró a la pareja que parecía estar en una cita.
-Ahí- apuntó con su vista -¿No es el conde?- preguntó la chica –quien es la chica que acompaña siempre al líder- Naofumi abrió los ojos sorprendido y feliz.
-Rubi-Moon-
-¡Exacto! eso quiere decir que ella estará cerca de aquí- sonrió la chica – ¿no estas feliz?-
-Claro que lo estoy, Nanako- le respondió
-Pero lo que me intriga mas- continuo diciendo Nanako -es que el conde esta con una humana-
-¡Qué me importa lo que haga el conde!- Naofumi sonreía maliciosamente.
-Tengo un plan, para alertar a los Yami de nuestra llegada-
-Estás loca. Será mejor que estemos en el anonimato hasta que Yami baje su guardia-
-No. te aseguró que mi plan resultara- los chicos se quedaron mirando a la pareja. –Pero ahora… vámonos…- se cubrió con las ropas de él -el sol me está afectando demasiado-
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-"Vampiros"- la presencia de los seres no pasó desapercibido por Eriol. Quien buscó disimuladamente a los merodeadores. Tomoyo no notó el nerviosismo de su acompañante, lo que él agradeció en gran manera –"ahora solo tenia que identificarlos"- el olor de los dos vampiros llegaron hasta el joven –"¡Hunter!"- se levantó de un salto y se volvió a sentar, al ver la expresión de Tomoyo.
-¿Qué te sucedió?-
-Nada. Es solo que… recordé que tengo algo que hacer. Espérame aquí, volveré en un momento-
-¿De verdad?-
-Sí. ¿Confías en mi?- preguntó él.
-No estoy muy segura-
-Lo tomare como un si. No te muevas de aquí- salió del local rápidamente, y en pocos segundos se encontraba en un callejón completamente oscuro. La presencia de dos personas ahí, hicieron que él sonriera. –Sabía que me seguirían-
-No has venido solo a decirnos eso- dijo el niño que se hizo visible ante el joven líder.
-Spinel, Nakuru, hay un traidor y un cazador vigilándome. Atrápenlos y mátenlos, pero tengan cuidado, sobre todo tú Nakuru- le ordeno Eriol, su semblante era serió y decidido. –es él-
-Por supuesto- dijo la chica y la rabia y el dolor se apoderó de su cuerpo. Los dos recién llegados desaparecieron tan rápido como habían llegado. Eriol se encamino hasta la cafetería y el sol nuevamente comenzaba a salir. La diferencia que les beneficiaba a los Yami no Blood de los Hunter, era que no le afectaba tanto el sol como a ellos. Los Hunter se debilitaban demasiado, en cambio a ellos les quemaba un poco la piel colocándoselas roja, pero después de un buen descanso en una completa oscuridad se les recuperaban.
Entró en la cafetería y miró hacia la mesa que había estado ocupando con Tomoyo, pero estaba vacía. Un mal presentimiento se cruzó en su pecho. Una mesera limpiaba y ordenaba todo. Él se acercó hasta la chica. -Disculpe- la joven volteó a mirarla.
-¿Si? ¿En que puedo ayudarlo?-
-¿Qué sucedió con la joven que estaba en esta mesa?-
-Ella… ¡ah! recuerdo que se retiró en compañía de una mujer-
-Una mujer… bien, Gracias- Eriol salió rápidamente de la cafetería –se habrá ido con alguien conocido- sin que nadie se percatara, Eriol desapareció en medio de la calle.
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-No hubo caso- le dijo Nakuru a Eriol, cuando este llegó a casa. –Los perdimos-
-Me lo temía.- Llegó hasta su sillón y se sentó, observando a la chica que lo acompañaba -Naofumi es un Yami después de todo y que nos haya traicionado hace que sea un enemigo peligroso-. Dio un suspiró molesto –Nakuru quiero que tengas especial cuidado con ese hombre. Ambos sabemos de lo que es capaz- la chica asintió y se sentó en un sillón doble que estaba frente a Eriol.
-No te preocupes, lo tendré. Me quedare aquí y solo saldré si es necesario- él asintió a modo de respuesta. -"Naofumi quiere a Rubi-Moon, seguro que al verme estará pensando en ella. Lo que más me molesta es que estuvo vigilándome y no me di cuenta de su presencia hasta que fue demasiado tarde"-.
-Si lo vez. Corre y búscame, sin importar donde yo este-
-Si, Eriol-
-"Naofumi es peligroso, fuerte y sabe quien es nuestro líder. Lo único que nos queda es alertar a Yami.- Eriol observo el cabello largo de Nakuru y recordó el cabello de la joven humana con quien había tenido una cita hoy. Aun así ¿Por qué ella se abra ido, cuando le pedí que se quedara? No creo que le haya pasado algo malo"- la puerta de la habitación se abrió y cerró rápidamente, lo que sacó a Eriol de sus pensamientos. Observo a Spinel que caminaba hacía él, con semblante preocupado.
-Eriol, Nakuru ya te ha informado que se nos escaparon- comenzó a decir el pequeño, el líder del grupo asintió. –Creo que es una situación preocupante, si ellos nos están siguiendo de tan cerca debemos abandonar la ciudad- Nakuru se quedo en silencio, pero Eriol sabía que ella apoyaba la decisión de su hermano.
-Tenemos órdenes de quedarnos aquí, hasta nuevo aviso- respondió el vampiro inglés.
-Eriol, si eso es lo que te preocupa podemos irnos y hablar con el líder-
-No. No quiero salir de Osaka. No por el momento-
-¿Por qué?- preguntó la chica.
-Solo no quiero salir de aquí-
-Estas cambiado. Ahí algo en particular- sin esperar escuchar lo que Nakuru le decía, se levantó y salió de la sala dejando solo a los chicos. Caminó lentamente por el pasillo hasta su habitación. –"¿por que no quería salir de esa ciudad? Nunca había pensado de esa forma, arriesgarse cuando era innecesaria. Sabia que si eso llegaba a los oídos de su líder, que era lo mas seguro, les ordenaría abandonar la ciudad lo mas rápido posible. Para Yami no había nada más importante que la vida de los de su clan. Y ¿que era lo más importante para Eriol? ¿Qué era lo que el deseaba? Por el momento era acercarse a Tomoyo y probar su sangre- sonrió maliciosamente y sus ojos brillaron -Hasta que eso no pasara no se iría de ahí"-
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Tomoyo llegó a su casa esa tarde, cuando sus sirvientas la fueron a retirar de la cafetería.
Entró en el despacho y la mirada de una mujer se topó con la suya.
-Tomoyo… tenía tantas ganas de verte- la mujer se acercó hasta la chica y la abrazó.
-¿Qué haces aquí?-
-Esa no es forma de saludar a tu madre, Tomoyo- La mujer tenía el cabello corto en melena y rojizo, traía puesto un elegante traje de pantalón y chaqueta marrón. Era alta, delgada y su piel era blanca.
-Es que me has sorprendido.
-Llegue esta tarde y pensé en mandarte a llamar de inmediato-
-¿Pero tú no ibas a salir del país por negocios?-
-Sí, ahí está el asunto, he venido hasta Osaka, porque quiero que vengas conmigo ¿Qué me dices?-
-No lo sé. Es tan repentino-
-Solo serán unas semanas, ¡Vamos!- Sonomi parecía feliz, aunque la invitación no le agrado del todo a Tomoyo. –dime que si, nunca salimos y ahora que quiero estrechar nuestros lasos ¿no lo harás?-
-¿Cuando partiríamos?-
-En unos tres o cuatro días-
-Está bien- respondió. Su madre sonrió y le tomó las manos.
-No te arrepentirás- Tomoyo sonrió.
-"Sonreír… ¿la ultima sonrisa que le mostró a su madre era feliz? No. ¿Desde cuándo se sentía así? ¿Desde cuándo mostrarle una falsa sonrisa a su madre le había dolido tanto? o mejor dicho, ¿desde cuándo se había dado cuenta que le mostraba una sonrisa falsa a su madre?"- entró en su habitación y dejo el libro sobre el escritorio, mientras observaba la portada –"¿Por qué en ese momento se sentía tan deprimida? ¿Por qué se sentía tan vacía?"- caminó hasta el balcón y sintió la brisa fría que acariciaba su piel –"si tan solo encontrara eso que llenara ese espacio vació, todo sería diferente"- cerró la ventana y se derrumbó sobre su cama.
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-Él estaba con una humana- dijo Nanako, mientras recorría el camino que había hecho esa tarde, cuando se había encontrado con el conde.
-¿Piensas seguir el rastro del conde?-
-Siento el olor de su sangre, pero es muy débil- caminó hasta la cafetería y rompió un gran ventanal, las alarmas del local comenzaron a sonar precipitadamente. Entró y se acercó hasta el puesto que había ocupado el chico esa tarde.
-¿Piensas seguirlo por su olor?- preguntó Naofumi, aunque no espero respuesta de su compañera para comenzar a burlarse de ella -bien, excelente. Aunque toda la ciudad debe estar con su perfume. Para distraernos son capaces de pasear todo el día-
-Eso sería muy aburrido- comentó Nanako.
-¿Qué?-
-Pasear todo el día, solo para que tu olor se expanda y así tus lindos cazadores se distraigan-
-Mejor no sigo hablando contigo. Si piensas ayudarme, tú solo hazlo-
-¡Sí que eres lento!- lo retó Nanako -vamos a hacer un intercambio equivalente. ¿Quién dijo que veníamos a sentir la presencia del conde? si peleamos contra él estaríamos muertos, más de lo que estamos, pero si la seguimos a ella, es diferente-
-Espero que todo salga bien, para nosotros, obvio- protestó Naofumi.
-¡Oh! ¡Tú eres tan cabezota, tan negativo! Si no fuera por tu fuerza, ya te hubiera cambiado-
-Mentira, estas conmigo por que te conviene- Nanako rió a carcajadas. Le afirmó la cara y la obligó a mirarlo
-Y por otra cosa…- lamió la comisura del labio del chico, mientras sonreía sensualmente –… porque te deseo-
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-"Sentir calor… ¿cuándo fue la primera vez que sintió calor después de haberse convertido en un vampiro? Y ¿Por qué lo recordaba ahora? Era acaso la presencia de esa mujer lo que lo hacia recordar cosas dolorosas. Lo mejor era retirarse de ese lugar, no tanto por los Hunter que había ahí, si no más bien por Kaho Mizuki. Desde que sabía que ella estaba ahí no podía descansar bien. Además Naofumi estaba detrás de Nakuru y podía ser peligroso para ella"- Eriol salió de su habitación y se dirigió hasta la sala, donde había dejado horas antes a Spinel y Nakuru, pero antes de entrar sintió las voces de los jóvenes.
-Eriol no nos dijo la verdad… ¿Qué pasa si esa nueva humana es igual que Kaho?- era la voz de Spinel. Eriol se apoyó en la pared y ocultó su presencia para que los dos jóvenes siguieran conversando.
-"Spinel tenía razón, quizás ella al principio estaría bien con él, pero después cuando se enterara de lo que él era en realidad, anhelaría la vida eterna igual que Kaho"- recordó las palabras de Tomoyo "Encuentro que la vida es corta y delicada" –"no podía arriesgar a los demás por su pensamiento egoísta"- entró en la habitación, mientras las miradas de Nakuru y Spinel se quedaron fijas en él.
-No podemos seguir aquí. No nos mezclaremos con humanos y no saldremos hasta la nueva luna, que será para cazar y reunir fuerzas. Nos iremos en la madrugada, así adelantaremos durante el día. El traidor esta con un Hunter, y el hunter no se puede exponer mucho rato al sol, eso nos dará una ventaja -
-Sí, Eriol-
-Alerten a los demás- Nakuru y Spinel se levantaron y caminaron hasta la puerta con una sonrisa.
-Es una buena decisión, Eriol- dijo Spinel y salió junto con su compañera.
-Espero no arrepentirme de ella- se quedo solo, nuevamente, pero una puntada atravesó su pecho –"¿Por qué pensaba en ella? Era lo mejor para todos, aun si ella no era igual que Kaho, nada bueno saldría de su relación, nada"- se acercó hasta la ventana y comenzó a mirar las colinas que eran rodeabas por los últimos rayos del sol del día "hasta ellas que eran inmortales podían estar frente al sol, sin que nada les pasara"- suspiró –"pero aun así… no podía quitarla de su cabeza y de su corazón. Cuando desaparecerían esos extraños sentimientos"- la luz del sol desapareció de la ciudad
Continuara…
