Ocho.
Nueve.
Diez.
Once…
Doce horas. Pansy Parkinson lleva durmiendo doce horas. Doce malditas y largas horas de ronquidos intermitentes.
Se rasca la nariz mientras frunce el ceño. A ver si… No, nada. Sigue durmiendo. Pasa una mosca por la medio iluminada habitación y se posa en la mano de Pansy. Luego en su nariz. La susodicha se da un bofetón en la cara con mucho estilo y gruñe de dolor.
-¿Quieres callarte de una puta vez?- pregunta ella retóricamente incorporándose en la cama.
-No, no. Lo pregunto buscando respuesta, estúpido narrador.
Ah. Tentador, pero no, gracias. Prefiero seguir con lo que hacía.
-Genial…- Pansy aparta el edredón enmarañado cual su pelo y pone los pies en el suelo. Su pijama de color cloaca parece haber vivido mejores años, no… Mejores décadas. Pansy se cubre la cara con las manos con un grito frustrado.
-Te odio. Ayer me arruinaste el encuentro en el lago con Draco, ¿sabes?- bromea ella.
-No bromeo, idiota.
¿En serio? Lo digo porque Draco quiere a Ginny. Punto y pelota. Supéralo y así podré irme a casa.
-Te la estas buscando, narrador…- dice ella, señalando a varios puntos llenos de aire- ¡Joder, estés donde estés!
Qué miedo. Vale. Sigamos cada uno con lo suyo, por favor.
-Creía que podrías colaborar por las buenas, pero tendrá que ser por las malas…- murmura ella levantándose de la cama y alisando el pijama cloaca con las manos.
-¿En serio que no vas a ayudarme?- Pregunta ella.
-¿Ni siquiera vas a responder a la pregunta?
-¿Hola?
-Oye, podrías decir algo como mínimo- dice Pansy.
-Gran aportación, gracias.
Silencio.
-Muy bien. Pues tú lo has querido- dice ella, sentándose en la cama. Vuelve a levantarse. Se sienta. Se levanta. Se sienta. Se levanta. Tose. Se sienta. Se levanta. Se sien… No, se incorpora y vuelve a sentarse. Se levanta. Da un paso adelante. Otro más. Da dos a la derecha. Vuelve delante de la cama. Se sienta y se levanta. Se sien… No, se levanta otra vez. Y otra vez. Se rasca la nariz y… se sienta. Se levanta y se sien… VALE. LO HE ENTENDIDO.
¿Vas a amargarme la vida hasta que colabore, verdad?
-Veo que lo has captado- dice ella sonriendo maléficamente.
¿Y qué es lo que quieres de mi?
-Yo quiero a Draco. Tiene que ser mío y de nadie más. Tú vas a ayudarme con eso, cielo- murmura pellizcándose el labio inferior suavemente.
Ya. Me lo imaginaba. Y quieres mi ayuda para intentar fallidamente conseguir al mimado éste.
-Sí. Digo, NO. De fallidamente nada. Con éxito, por supuesto.
Es una tontería. Y no me gusta perder mi tiempo. Haz lo que quieras con el tuyo.
-¿Sabes? Este trabajo puede ser muy fácil y corto o… muuuuy pesado y largo.- dice ella mientras se sienta… y se levanta. Levanta una ceja y cruza las piernas reclinándose contra el cojín.
Cielo santo, ¿tan perturbada estás?
Pansy parece pensárselo un momento y sonríe lentamente.
-Pues sí.
De acuerdo, tú ganas. Cuéntame tu plan.
